¿Felicidad? Para Séneca y para la revolución: por delante la virtud

El filósofo estoico, en su tratado De la felicidad[1], aborda el asunto en relación a las costumbres de sus contemporáneos y encamina a quienes obsesionados con su búsqueda viven descontentos. La felicidad representa una quimera común para los hombres de todos los tiempos y, paradójicamente, cuanto más la pretenden más parece alejarse. Tal obsesión, como único destino del ser humano, se torna en su contra, pues la existencia, aunque no determinada, está condicionada al azar y, por ello, muchos se derrumban o se encumbran según su suerte. En cambio, asegura Séneca, es feliz “un hombre que no se ensalza ni se abate por los cambios de la fortuna”,  ese que piensa que su único bien es la virtud  (p. 77).

La figura de Lucio Anneo Séneca (Córdoba 4 a. C – Roma 65 d. C.) resulta controvertida si, además de sus alabanzas a la virtud, a una vida sencilla y de dominio de sí, tenemos en cuenta que fue un hombre de Estado. Ofició de magistrado en el Imperio romano y como tutor y preceptor del príncipe Nerón durante su infancia y juventud. Fue su consejero y hasta cónsul en su gobierno, lo máximo a lo que podía aspirar cualquier noble. En el momento en que termina De la felicidad (58 d. C.) había alcanzado las cotas más altas de poder en Roma. Su excelente oratoria le propició un gran éxito y en esos cargos acumuló enormes riquezas en “extensos jardines”[2]. Se dice que se ganó las envidias de otros patricios y hasta del cruel emperador Nerón, quien realizó numerosas ejecuciones incluidas las de su madre y hermano. El tirano señaló al propio Séneca como conspirador y conminó su suicidio. El filósofo y pretor acabó sucumbiendo al poder que sirvió y ejerció. Pese a su funesto servicio al imperio, sus reflexiones y sentencias contienen gran valor moral.

Las enseñanzas del tratado De la felicidad gozan de absoluta actualidad, más cuando el autor asevera que muchas personas viven infelices “no porque carezcan de placeres, sino, precisamente, por causa de los placeres mismos”. Erróneamente, entonces, como hoy, se asociaba el placer a la felicidad. Séneca censura tal asociación. Confía en la fuerza del espíritu, esto es, confía en la virtud para prepararse a los vaivenes de la fortuna, lo cual, probablemente, le ayudó a afrontar su muerte con serenidad.

El tratadista defiende la virtud como fin en sí mismo e interroga a su interlocutor en contrapunto a sus ideas: “¿Por qué me nombras al placer? Yo busco el bien del hombre, no el vientre, que el de las bestias y las fieras es más grande” (p. 82). Sometido al placer, se pregunta, ¿quién será capaz de enfrentar el trabajo, el peligro, la pobreza u otras amenazas de la vida del hombre? De esas experiencias de dolor, sufrimiento o muerte aprendemos sobre la total y compleja condición humana. Plantear como su destino una mesa pródiga y un sinnúmero de placeres reduciría al ser humano a un ser indigno, incapaz de superar los obstáculos de la vida y la historia, o de arriesgarse por objetivos trascendentes.

Su precepto no contrapone la virtud a los placeres, sino a los vicios, como parece lógico. Pero acusa a quienes no saben que la maldad abunda en los placeres ni comprenden que, el alma, inclinada a estos, se derrumba en numerosos vicios. Quien se fascina por los placeres se debilita, incuestionablemente lastra sus fuerzas y se degenera. En cambio, con la virtud se pondera el placer sin cegarse, siempre que sean separados, ya que el embrión del bien tiene su origen en la virtud.

Cuando la virtud va por delante existe una satisfacción inalterable. No por la virtud faltará el placer –indica–, del cual se tendrá seguridad y dominio. En caso contrario, uno carecerá tanto de la virtud como del mismo placer. De colocar la virtud a expensas del placer, ese pobre carecerá de virtud y, a la larga, del placer, pues siendo su esclavo se sentirá víctima del dolor. Tal inercia es propia “de una mente incapaz de concebir nada grande” (p. 86).De ahí que sostenga que, quien persigue el placer, lo posponga todo, empezando por su libertad.

Al inicio de su diatriba el filósofo-consejero plantea que “puede llamarse feliz aquel que, ayudado de la razón, ni teme ni desea” (p. 78). Pero, en la presente crisis, ¿quién alcanza a vivir sin miedo y sin deseo, o siquiera los aplaca? El individuo de nuestra época destaca por lo contrario, vive asustado y con insaciable apetito. Mayoritariamente se admitió el discurso pancista del Estado asistencialista y bajo el vigente régimen social de pandemia, distanciamiento y soledad se insiste en que la salvación de nuestro destino feliz depende de sus ayudas, leyes o reformas. Este discurso no solamente es una argucia, sino que es perjudicial porque incentiva a la pasividad, a no hacer nada, a no ser nada…

Por su condición idealizada, cualquier utopía es irrealizable, y, sin embargo, el poder constituido totalizó el sentido de la vida a tan bajo destino. En ese ánimo utópico el hombre contemporáneo se persuadió y se entregó a una felicidad desfigurada. Las sociedades urbanas de los últimos 60 años persiguieron un horizonte engañoso y hedonista que arrastró al individuo y le disminuyó en fuerza, voluntad y sensibilidad. De acuerdo a ello, la grotesca propaganda y la imposición de la atomización social nos acercó más a las distopías de ficción de Un Mundo feliz o de WALL·e, donde los seres humanos vegetan dóciles y perezosos, y apaciguan su miedo en la irreflexión y en el consumo.

En nuestro presente, la crisis de época coincide con el descenso del vigor del individuo, con el deterioro de su salud física y mental, y con la pérdida de entusiasmo por la vida. La actitud nihilista o la depresión generalizada se relacionan con la carencia de objetivos trascendentes, con el régimen coercitivo y con la inexistencia de afecto o de unas sólidas relaciones entre iguales. Todo lo cual es la pésima consecuencia de aquella obsesión de certidumbre y placer confiada a la suerte del Estado de ‘bienestar’. Definitivamente, hoy no distinguimos ninguna utopía en el horizonte, si acaso, un escenario devastador por el desplome del modelo vigente insuperable sin un principio de virtud. Fiel a ese principio, hallaremos contento en nuestra mejora personal y, solo así, concebimos la revolución y enfrentaremos los grandes riesgos para cambio histórico decisivo.

Javier Pérez


[1] Séneca, Tratados morales. Madrid: Austral, 2012.

[2] Juvenal, Sátiras. Madrid: Alianza Editorial, 2010, 279.

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V

El lejano 2 de febrero de 1985 se estrenó en TVE la serie de televisión ‘V Los Visitantes’, una distopía de ciencia ficción estadounidense cargada de efectos especiales y repleta de imágenes icónicas de gran impacto, como la de la gigantesca nave nodriza que levitaba sobre el cielo de Los Ángeles a pocos metros de los rascacielos, la de la bella y despiadada Diana aliviando el hambre de la tarde tragándose una cobaya viva, o la del momento en el que el protagonista desenmascara a uno de los visitantes que, bajo una falsa piel humana, ocultaba su repugnante rostro de reptil de color verde. Supongo que no seguí la serie con demasiada atención, pero sí recuerdo que causó un gran impacto en un niño de pocos años, pues uno de los pocos recuerdos que conservo de cuando tenía siete es el de patrullar por las calles de mi barrio, San Antonio de Llefiá de Badalona, en compañía de mi vecino Israel, con una gorra y un fusil de juguete en las manos. Los dos creíamos ser miembros de la Resistencia.

Tal vez ha sido ese recuerdo, y los aciagos tiempos que vivimos, lo que me ha empujado a revisitar ‘V’ unas cuantas décadas después, y tengo que reconocer que me ha sorprendido de manera muy positiva. La serie, escrita y producida por Kenneth Johnson, se inspira en las ocupaciones de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial y en los movimientos de resistencia que surgieron para combatir a los soldados de Hitler, pero en el marco de una hipotética invasión alienígena global a finales del siglo XX, y lo hace con acierto y una actitud crítica con el poder. Al inicio de cada capítulo, una voz en off explica que la ficción está dedicada a los miembros de todas las resistencias, pasadas, presentes y futuras. Aquellos que se han atrevido a hablar del fin de la historia no se han enterado de nada.

Paso a relatar una serie de aspectos que hacen de ‘V’ un producto extrañamente recomendable y, pese a sus desfasados efectos especiales, de rabiosa actualidad:

Los visitantes son extraterrestres que invaden el planeta Tierra en busca de recursos naturales. Su emblema recuerda a la esvástica nazi. La superioridad tecnológica de los visitantes les permitiría derrotar con garantías a los ejércitos terrestres, pero prefieren presentarse como seres pacíficos, sin malas intenciones, que solo necesitan agua y otras materias primas y que, cuando las consigan, se marcharán. Su voluntad de integración les ha llevado a aprender los diferentes idiomas humanos, e incluso han cambiado su verdadero nombre porque resultaría impronunciable para nosotros. Ocultan su monstruoso aspecto y solo comen alimentos vegetales crudos delante de sus huéspedes humanos. A cambio de los recursos que necesitan, los visitantes compartirán sus conocimientos científicos y tecnológicos con los terrícolas; incluso prometen curar el cáncer con una vacuna. Los visitantes son lobos con piel de cordero dotados de avanzados conocimientos científicos y tecnológicos. ¿A que les suena mucho esta situación? No hace falta decir que la intención del Comandante Supremo extraterrestre era, desde el principio, esquilmar el agua dulce del planeta, exterminar a todos los seres humanos y, ya de paso, usarlos como comida.  

¿Cómo reaccionan los seres humanos ante la llegada de sus invasores? Solo unos pocos desconfían de las aparentes buenas intenciones de los visitantes y la mayoría sigue los acontecimientos a través de las noticias, expectantes, pero pasivos. Son unos cuantos los que aprovechan la coyuntura para sacar tajada; desde el joven nini que se enrola en el cuerpo paramilitar colaboracionista para trepar socialmente y ejercer su voluntad de poder, a la empresaria que ofrece la producción de su industria química al poder alienígena para enriquecerse con el contrato y obtener inmunidad. Incluso hay una chica que se enamora de un apuesto lagarto uniformado y se queda embarazada. ¿Qué papel juegan los medios de comunicación? Se dedican a difundir los comunicados de los invasores para ayudar a que la gente los vea como amigos y benefactores, un aspecto reforzado por la propaganda que llena las paredes de las calles con carteles de uniformados visitantes vestidos de rojo, siempre sonrientes y al servicio de los ancianos y los niños. Cuando el transcurso de los acontecimientos hace evidente que las intenciones de los extraterrestres no son precisamente piadosas, y mientras miles de personas desaparecen misteriosamente después de ser detenidas por el ejército invasor, la inmensa mayoría de las personas acepta con resignación la nueva normalidad que les ha tocado vivir. Solo unos pocos se atreven a luchar con ‘la Resistencia’.

La serie no incurre en los típicos maniqueísmos que el sistema de propaganda difunde para esconder el único maniqueísmo posible y deseable: el poder es malo en todas sus formas, ergo los malos son aquellos que detentan o ansían el poder. En los productos de la industria del ocio, los “buenos” son casi siempre los policías, los negros, los judíos o las mujeres, independientemente de si toman decisiones que atentan contra la libertad y la dignidad de las personas, o no lo hacen. Hay varios visitantes que consideran una aberración el exterminio de la especie humana y se pasan a ‘la Resistencia’; no son pocos los humanos que colaboran con el enemigo.

Uno de los aspectos más asombrosos del argumento de la serie es que todos los visitantes, sin excepción, son militares, uniformados, armados y jerarquizados (el número de líneas negras del uniforme muestra el rango de cada uno). El poder se impone por la fuerza de las armas, algo que los analistas políticos y los guionistas de Hollywood suelen omitir para culpar a psicópatas, grandes empresarios y masones de todas las agresiones que recibe el pueblo. La burguesía capitalista queda retratada como colaboradora al servicio de los visitantes, pero quienes toman las decisiones, realizan el operativo de la ocupación y devoran a los terrícolas son los soldados del ejército alienígena, un cuerpo armado moderno que no distingue de razas ni de sexos. Muchas de las pieles humanas que han elegido los extraterrestres son de negros y asiáticos, y algunos de los integrantes de las fuerzas de ocupación más sanguinarios y ambiciosos son de sexo femenino, como Diana, el prototipo de mujer empoderada que pretende imponer el actual sistema de dominación.

Pero es sin duda ‘la Resistencia’ el elemento más atractivo de la serie ‘V’. Mientras el ejército estadounidense y los cuerpos de policía colaboran con los invasores poniéndose bajo sus órdenes, los políticos se mantienen al margen, los grandes empresarios hacen negocios estelares y los miembros del grupo armado de liberación son todos ellos civiles, mujeres y hombres del pueblo. Una científica dirige ‘la Resistencia’, movimiento que fue ideado por un anciano superviviente del Holocausto; el protagonista del filme es operador de cámara y entre sus compañeros de lucha se encuentran un obrero y un delincuente de poca monta. Y es que somos nosotros los que debemos dirigir cualquier Resistencia al poder establecido y no esperar a que las Fuerzas de Seguridad del Estado sean las encargadas de “defender al pueblo”. ‘La Resistencia’ consigue derrotar a los visitantes con audacia y con astucia, luchando en una guerra de guerrillas, tal y como hicieron los habitantes de la Península Ibérica para expulsar a las tropas de los ejércitos napoleónicos, la misma táctica que debieron usar los bagaudas para derrotar a los invasores romanos y visigodos.

Los nuevos “invasores” nazis que están llevando a cabo el golpe de estado global del coronavirus no son reptilianos venidos de otra galaxia, pero sí personas de gran poder, antropófagas y sin ningún escrúpulo moral. Estamos presenciando y permitiendo la pérdida de nuestras libertades civiles; estamos siendo fagocitados por unas instituciones de poder que adolecen de la misma ausencia de humanidad que los extraterrestres de ‘V’. La nave nodriza surca nuestros cielos, antaño azules.

Solo hay un camino: ¡Únete a la Resistencia!

Antonio Hidalgo Diego

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Reflexiones sobre el 15-M

José María Fidalgo (CCOO), Eduardo Punset, Eduardo Serra (Presidente de la Fundación Everis), en la presentación del Informe Transforma España, de carácter ultra neoliberal, en el año 2010.

Con la perspectiva que da el paso del tiempo, diez años, voy a realizar una serie de reflexiones sobre lo ocurrido a partir del 15 de mayo del 2011.

Primero voy a contextualizar dicha fecha. En el año 2001, hay un hecho determinante que marca un “antes” y un “después” en la historia reciente de la humanidad. El (auto) atentado de las Torres Gemelas en Nueva York. Se  declara la “guerra mundial al terrorismo”. Se instaura un nuevo “paradigma político”. El Imperio (EEUU),  decide qué país es terrorista y por lo tanto queda autorizado para invadirlo y destruirlo. Irak, Libia, Siria….

Este es el primer paso para un Gobierno Mundial (Globalización), que empieza con la proclamación de un Gendarme Mundial.

Casi al mismo tiempo (2000-2005) empiezan a ocurrir un fenómeno nuevo en los países del bloque comunista. Son las llamadas “revoluciones de colores”. Desde la caída del Muro de Berlín, a finales del 1989, comienza la disolución del imperio de la URSS. En múltiples estados, como consecuencia de dichas revoluciones. Teniendo todas ellas un denominador común: todas son pro-occidentales y sufragadas por dinero a través de ONG y Fundaciones capitalistas. Se empieza a hablar de la Open Soviet. Y hay un acuerdo hoy en día,  casi mayoritario, que esto fue así.

Las “revoluciones de colores” fueron: Yugoslavia (2000). Georgia (2003). Ucrania (2004). Kirguistán (2005).

En el año 2006 en EEUU se produce la crisis de las hipotecas “Sub-prime”, produciéndose una crisis financiera  que da pie a revueltas sociales. En el 2008 se extiende a nivel mundial. Llegando a España.

Para contrarrestar las  revueltas, el Capital, proclama presidente de EE.UU. a Barack Abana en Enero de 2009 .Primer presidente de raza negra. La prensa lo publicita como la gran esperanza de la humanidad. Lo va a resolver todo. Le dan el Premio Nobel de la Paz. Terminó siendo el presidente que más guerras había iniciado.

En el 2010, en los países árabes, se da un fenómeno muy parecido, por no decir idéntico, a las “revoluciones de colores”. Aquí llamadas “Las primaveras árabes”. Países del norte de África, Túnez, Egipto, Libia…fueron recorridas por revueltas civiles, que contra todo pronóstico conseguían sus propósitos de derrocar a sus gobernantes. Pero con la sorpresa que los nuevos gobernantes eran peores que los anteriores. Hermanos musulmanes  en Egipto, apoyados por EE.UU. Destrucción de Libia con mercenarios y el apoyo  de la OTAN  y de Francia.

Las “primaveras árabes” tienen en común con las “revoluciones de colores”, es que son promovidas por ONG, Fundaciones Extranjeras y por Internet. Aparentemente no hay un líder, una cara visible, pero si hay una estructura en la retaguardia que las dirige.

En el 2008 llega la crisis financiera a España, aquí popularmente se la llama “crisis del ladrillo”. Gobernaba Zapatero. Los años anteriores a la crisis, el desarrollo y el crecimiento parecían no tener fin. Muchos estudiantes dejaban los estudios para irse a trabajar a la obra, donde podían ganar, de 3000-5000 euros mensuales. En este tiempo Zapatero negaba la existencia de la crisis y que si llegaba a España, no nos afectaría, pues nuestro sistema bancario era de los más sólidos del mundo. Gracias a su “clarividencia” TUVIMOS QUE RESCATARLOS. Algunas cifras, no oficiales, hablan de 500.000 millones de euros.

Empieza a derrumbarse la economía, aumenta el paro, empieza el malestar social, comienzan las huelgas, las marchas de los mineros sobre Madrid, las marchas de la dignidad…todo el mundo protesta. Incluidos los jueces que también hacen su huelga. Los madrileños se quejan de los atascos que se producen diariamente en sus calles debido al exceso de manifestaciones.

Todo ello, debido a la solución, que aplica el Gobierno Socialista, a la crisis. La “austeridad”. Apretarles el “cinturón”  a los trabajadores. Aumenta el descontento popular.

El Partido Socialista, es obligado, por Europa, a aplicar la “austeridad”. Aunque  eso, significara, su suicidio electoral. Pero no importa, su papel ya lo había interpretado. Y como buen “siervo” lo acata sin rechistar. Solo les quedaba perder las próximas elecciones. Para dar paso a los PP. Bipartidismo.

No solo lo acatan, sino que se ponen a ello. Es la primera vez en la historia que un partido político, realiza una campaña electoral para perderla.

  • Adelantan las elecciones al  veinte de noviembre (20N). Fecha de la muerte de  Franco.
  • Eligen como candidato a Pérez Rubalcaba. Personaje “gris”, sin tirón popular.
  • De forma inesperada, Zapatero junto a Rajoy, reforman la constitución, en su artículo 131.Para priorizar el pago de la deuda a las necesidades del pueblo.
  • Garantizado, los Socialistas van a perder las elecciones. Sus amos están contentos.

Ante este maremágnum de acontecimientos, hay un hecho que pasa desapercibido. En el 2010, la Fundación Everis, publica un informe llamado: Transforma España. Patrocinado por : BBVA, Santander, La Caixa, Grupo Prisa, Vocento, Repsol, Cepsa, Telefónica, Bankinter, Mafre, , Barclays…..y entre los “expertos” redactores-colaboradores: César Alierta (telefónica), Felipe Benjumea (Abengoa), José María Entrecanales (Acciona), Eduardo Serra (Presidente de Averis, participante en los gobiernos del PSE y del PP), Eduardo Punset (FMI), José María Fidalgo (CCOO)…..

Dándose una notable coincidencia, una vez leído el informe, Transforma España, es el guión de lo que pasará un año después, el 15-M del 2011. (1)

En una de las varias intervenciones que tuvo Eduardo Punset en la Puerta del Sol, dijo textualmente: “muchas gracias por mantener vivas unas esperanzas que llevamos cultivando desde hace mucho tiempo”.

¿Quién la está cultivando? ¿Tú como economista del FMI? O ¿Tú como experto en la redacción del informe Transforma España?

Otro hecho importante. De buenas a primeras aparece Democracia Real Ya. Nadie la conocía, pero de tanto salir en la prensa y la tele, parecía que existía de toda la vida. Eran varias personas afines al partido socialista. Todas ellas eran “progres”, “emprendedores”, “empresarios jóvenes”….muy relacionados con las finanzas. Su líder-portavoz, Olmo Gálvez, hasta el 2010 había vivido en el extranjero, Londres, China. Es empresario de la empresa “Clustermath”, inventor de un algoritmo de agrupamiento multidimensional.  Es portada en “TIME” como manifestante o “Protester” del 15-M.

La gente que vivíamos  el 15-M del 2011  en España y ajenos a todos estos antecedentes, de buenas a primeras nos vimos bombardeados desde todos los ángulos, pero sobre todo desde la televisión, que España se levantaba para erradicar a los políticos corruptos, las veinte cuatro horas del día, todos los días de la semana. Madrid, Barcelona, Valencia….todas las capitales y pueblos de España. Acampadas, manifestaciones…..Y sobre todo que la policía no las “reprimía”. Vamos que por “generación espontanea” se iba producir la revolución. Todos unidos, no había derechas ni izquierdas, los de arriba con los de abajo…algunos nos teníamos que “pellizcar” para comprobar si estábamos soñando.

Pero había que estar con la gente. Había que formar parte de la Historia. Fuimos al 15-M. Recuerdo mi primera experiencia.

Eran las doce de la mañana, me iba acercando a la plaza del ayuntamiento  de Granada, centro neurálgico de la ciudad. Lugar de la acampada del 15-M granadino. Mis ojos no daban crédito a lo que veían. Allí había un campamento militar, perfectamente montado, superordenado y con unas medios técnicos –dinerarios casi infinitos. Unas carpas increíbles, unos equipos de sonido casi profesionales, unos generadores de luz a estrenar, unas cocinas perfectamente montadas para dar de comer, guardería, secciones por temas…

Había mucha gente, sobre todo en el lugar de la asamblea. Como antiguo militante enseguida me di cuenta. Había dos-tres personas que llevaban el ritmo de la asamblea, que daban la palabra sus afines. Si alguno, por insistencia, le daba la palabra. Había entre el público, dos o tres personas, en este caso con aspecto hippy-rasta, que los interrumpía. Todo esto a una señal de los organizadores. Enseguida me percaté de la jugada, ellos también, se levantaron y se metieron entre “bastidores”, disimuladamente les seguí  y me di cuenta que formaban parte de la organización, pues hablaban con los organizadores de las secciones como colegas.

Otro día me fui a una asamblea de barrio. Unas 40-50 personas sentadas en círculo. Se presenta una persona como del 15-M y por lo tanto moderadora de la asamblea. Se inicia esta y toda opinión diferente a la suya era no tenida en cuenta. Creo que la asamblea se realizo dos o tres veces. Enseguida se disolvió.

Otro día fui a una manifestación, por cierto multitudinaria. Con todos las consignas típicas del 15-M. Realmente había jóvenes, mayores, clases medias, derechas, izquierdas… Como iba solo, me relacioné con varias personas. Todas estaban muy motivadas por el trabajo, un buen sueldo, que para eso habían estudiado una carrera, contra la corrupción, contra los políticos… pero cuando tú hablabas de un cambio de sociedad, cuestionar la democracia, el parlamentarismo, de la revolución te miraban como un bicho raro, uno dejó de hablar conmigo y se fue.

Por estas razones pienso que el 15-M fue una “revolución de colores” o una “primavera árabe”. Fuimos manipulados por la élite del Poder. A través de sus servicios secretos, ONG y Fundaciones afines. Por mucho que nos duela nuestro orgullo y de que mucha gente lo vivió con buena fe.

Jorge Martín González


(1) Quien quiera  profundizar en los entresijos del 15-M visitar la página web “todo está relacionado” en su apartado “la farsa del 15-M”.