Así no…

Estaba yo, el otro día, viendo por la tele cómo el “pueblo” se manifestaba contra la proliferación de la energías renovables. Me la prometía muy feliz, la gente estaba “hartándose” del gobierno, pedían voz y voto en la elaboración y planificación, pedían no ser expulsados de las tierras… pero al final de todas las consignas siempre había una “coletilla”, que se repetía en todos los sitios, Andalucía, Galicia, Aragón… y era: “no estamos en contra de las energías alternativas… pero así no”.

Pero la gota que desbordó el vaso fue aquí, en mi pueblo, en una conversación entre el alcalde (PSE) y un dirigente de Podemos. Estaban discutiendo sobre la proliferación de torres eléctricas debido al exceso de plantas solares cuando uno decía (PSE): “cuando hemos llegado al Ayuntamiento vosotros (Podemos) ya habíais aprobado la línea 402”. Y le contestaba (Podemos): “vale, pero ahora podemos hacerlo bien con la Transición Ecológica”. O sea, las mismas consignas: “No estamos en contra de las energías alternativas… pero así no”.

La situación evidencia, muy a las claras, esa “estatolatría” que practica la izquierda hacia el Estado, esa nueva “religión líquida”, superadaptable a los intereses del Capital a través del Estado, de esa “fe ciega”  en que el Estado es el redistribuidor  de la riqueza y por lo tanto necesario para lograr una sociedad más justa. Esto me recuerda a Felipe González y la OTAN con su histórico eslogan: “OTAN de entrada NO”.

Vemos el paralelismo: ”No estamos en contra de las energías alternativas…pero así no.”

En esencia es: ”Sí… pero no.”Estoy de acuerdo… pero déjame participar.”

Y con la OTAN, ya tenemos una experiencia histórica. Tenemos las consecuencias: decían que no entrábamos en la estructura militar. ¿En cuántas guerras ha participado España, desde entonces? En todas: Irak, Afganistán, Libia, Siria… y en las que no sabemos.

A qué nos lleva este posicionamiento ante las energías alternativas: pues a lo mismo. A la famosa -Agenda Globalista- “vente y trinca”. No tendremos nada… pero seremos felices. A la que la izquierda y derecha rinden pleitesía.

Vamos a hablar de los coches eléctricos como alternativa a los coches de gasolina-gasoil. De forma inconsciente nos han metido en la cabeza que es una solución alternativa. Y por lo tanto es una energía alternativa.

Desde la Revolución Industrial todo el desarrollo del capitalismo se ha basado en dos energías: las Fósiles carbón-petróleo  y la electricidad.

Qué casualidad que la propiedad de estas energías hayan estado siempre en manos de unos pocos, dando lugar a la creación de grandes monopolios.

El carbón ya lo desechó el capital por antieconómico y para  ser moderno, como antiecológico. Ahora también el capital desecha el petróleo por antieconómico, pues sabe que el pico máximo de producción ya se ha alcanzado. Le queda poco recorrido. Prueba de ello es que todos los grandes del petróleo están invirtiendo en Salud–Medicina-Alimentación.

¿Qué hacer con la industria del automóvil, bastante potente? La mantenemos, simplemente cambiando el combustible gasolina por electricidad.

¿Ha cambiado algo? Veamos:

  • La propiedad de los medios de producción siguen en manos de una minoría, siguen existiendo los monopolios.
  • ¿Contaminación? Comprendo que un coche eléctrico emite menos gases que uno de gasolina. Pero esa no es toda la contaminación. Todas las últimas guerras se han producido por el robo de las materias primas del petróleo.
  • ¿Quién soporta en la actualidad la producción de energía eléctrica? Todavía el petróleo, gas natural, energía nuclear, solar y eólica. Todas contaminantes en su origen.
  • Tanto la solar, como la eólica, como las baterías de los coches tienen en común una cosa: los metales raros. Productos muy apreciados por las nuevas tecnologías y los nuevos causantes de las guerras y golpes de estados, sobre todo en los países pobres. Que se lo pregunten al pueblo boliviano.

Entonces, ¿qué aportan los coches eléctricos? Realmente nada importante. Solo la oportunidad a los creyentes de esa “nueva religión líquida” (estatolatría), esos creyentes progres de izquierda, también de la derecha, de pavonearse, de estar a la moda, poder comprarse un coche más caro, permitiendo indirectamente una subida de los precios de los coches y a la vez presumir de ser ecologistas y antisistema. Una auténtica comida de tarro.

En definitiva, como los eslóganes anteriores: ”No pero…sí.” ”Sí pero… no.” ”De entrada… no.”

Pero con un buen marketing, con un buen envoltorio y de colores bonitos… te lo compro.

Ahora estos nuevos creyentes estarán contentísimos, pues su Santísima Trinidad- Gobierno-Estado-Capital, les ha subido el precio de la luz un 43%, pero ellos ofrecen este sacrificio en aras del bien común y encima diciendo: “qué bueno es el Gobierno que nos ha rebajado el IVA de la luz hasta el 10%”.

Una cosa tengo clara: Así no… vamos a ninguna parte.

Jorge Martin González

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