Las guerras, las armas y la hipocresía


Hasta que no se entienda la inversión simbólica y la psicología inversa de masas constante a través de la propaganda y programación mental que llevan ejerciendo, ejercen y permiten los Estados y que impera en las sociedades y mentes postmodernas, no se entenderá nada.

Algunos ejemplos:

La OTAN se crea para atacar a Rusia, no para defenderse de ella.


La terrible maldad de Putin-Rusia, oculta, por lo tanto acredita, la terrible maldad de Biden- USA y de Zalensky-Ucrania. La invasión de Rusia no es para expandirse sobre Europa sino para ayudar a expandir Europa y fortalecerla, hacerse amigo de ella para juntos dominar sus Pueblos.

La escuela publica no enseña ni es publica, adoctrina y es estatal, por eso es obligatoria, lo mismo diríamos de la sanidad. El feminismo hace posible el nuevo patriarcado. El feminismo se crea para mantener la violencia y la dominación sobre las mujeres y también los hombres, para que no se hable del
verdadero ejecutor de la violencia contra las mujeres, que no son los hombres sino el Estado (con sus hombres y mujeres). La violencia blanda que nos divide para vencernos.

La violencia declarada contra las mujeres o los colectivos LGTBI, oculta, y hace continua la violencia no declarada sobre los hombres o los y las heteros ejercida por los Estados y su maquinaria de medios de información de masas. La ley contra la violencia de genero se utiliza -entre muchas cosas- para crear mas violencia entre hombres y mujeres. Lo llaman patriarcado cuando quieren decir Estado. El patriarcado o heteropatriarcado es un fantasma, es un símbolo inverso. La libertad sexual y de género que promueve el Estado potencia el aislamiento individual en esos mismos términos.

La función principal de cualquier Estado es defender del Pueblo a cualquier tipo de Capitalismo, de izquierdas o de derechas -ambos son alas del mismo pájaro: el Estado- y no para defender al Pueblo del Capitalismo, ya que el Capitalismo es engendrado por el Estado y son la misma cosa.

Las fake news son creadas por el poder Estado-Capital para que se vea que ellos luchan contra ellas, además de así crear mas caos y confusión en la opinión pública, ejercer el orden a través del caos y llevar la mirada a lo que realmente no importa. Etc.…

Las guerras son de los Estados, nunca de los Pueblos. El Estado es el único enemigo del Pueblo.

Los Estados luchan y se alinean entre ellos en pos de su voluntad de poder insaciable. Por eso un Estado tiene las armas, tiene el ejército, para ejercer la violencia física y explícita en último término a su propio pueblo y contra otros Estados, convirtiéndose en Superestados, Estados con más Estados vasallos.


Las revoluciones nombradas en la historiografía ortodoxa son parte de la misma inversión, son revoluciones desde arriba y no desde abajo como nos quieren hacer creer. Así que no puede haber guerras entre Estados sin un pueblo dominado, manipulado, amenazado y comprado para defender a su Estado.


Entendemos Pueblo/Pueblos, como la gente común, los de abajo, los trabajadores, y si lo situamos en el contexto actual, el pueblo se ha degradado, sobre todo en lo ético y moral, a unos niveles de destrucción inimaginables, hasta el punto de que nadie es capaz de pensar en una sociedad sin Estado, el pueblo se ha convertido en Estado, lo ha integrado totalmente, es su mayor defensor, el pueblo se ha convertido en masa, y eso solo tiene un nombre: fascismo. Un fascismo no declarado.


Así, para recuperar al pueblo como Pueblo, hay que recuperar al individuo, religarle a su esencia más humana, la esencia de los valores humanos de la ética, la moral y la transcendencia. El valor de lo inmaterial.


Sólo si el Pueblo se arma la gente común podrá tener algo de paz y libertad. Mientras las armas las tenga el Estado la lógica que explico seguirá funcionando. Por eso es muy hipócrita gritar el No a la Guerra cuando uno ha votado por un gobierno que trabaja para su Estado armado, o nunca señala al Estado como origen de la violencia sistémica, y ya no hablar cuando es el mismo Estado quien grita esa consigna. El problema es que no se es consciente, en general, de esta lógica, porque estamos bajo su programación: queremos vivir sin problemas, como en un útero artificial creado solo para no dar/darnos más problemas y huir corriendo hacia delante, hacia el progreso, juntos y de la mano de nuestros Estados salvadores, al fin y al cabo.


Así, la tenencia de armas por el Pueblo es un tabú a la vez que una obligación moral por la que luchar para el ejercicio de la paz y la libertad real y contra la opresión de los Estados. Las comunidades indígenas nativas antiguas de los diferentes Pueblos de la Península Ibérica siempre estuvieron armadas para defenderse de sus agresores varios.

Esto que digo puede parecer una locura o un alegato a las armas y la violencia, pero lo cierto es que no lo es, y de hecho es todo lo contrario, como explico anteriormente, se trata de recuperar la Libertad, la de los Pueblos, la de la gente común, para vivir en paz, sin la amenaza constante de la violencia real y simbólica que como espada de Damocles nos amenaza o sufrimos directamente de la guerra que generan los Estados respondiendo a su propia naturaleza.


El Estado es el enemigo del Pueblo, y contra el cual hay que combatir -mientras exista habrá que combatirlo inteligentemente en el nivel adecuado (ideas, contrapropaganda, actos, creación de redes y comunidades revolucionarias, etc) teniendo en cuenta el contexto histórico en que vivamos- para proponer una sociedad libre de opresión y pacífica, basada en valores humanos a reconstruir, como el amor al prójimo y a la naturaleza, espíritu de trascendencia, esfuerzo desinteresado, compromiso con nuestros iguales, valores de convivencialidad y organización desde abajo en pequeños grupos humanos como pueblos, aldeas o barrios, en asambleas soberanas que deciden sobre sus propios asuntos. Esta es la cosmovisión del Comunal que se forjó en la Alta Edad Media Ibérica, pero ésta quizás es la forma natural de organización de las gentes comunes y libres, no con ello pensar que se vivía exento de problemas y violencias, pero al menos sin un yugo dominador como los Estados donde su única naturaleza es seguir manteniedo y perfeccionando el poder centralizado a pesar de cualquier sentido humano.


Como dice un amigo, yo soy pacifico, pero no soy pacifista. El pacifismo se crea para mantener la guerra. La paz es una conquista individual, jamás la realizaron las masas.


El Pueblo y el Comunal lo construyen los individuos, unos individuos reconstruidos.

Quizá y ojalá llegue un día que no necesitemos armas ni guerras, pero si eso ha de llegar estoy seguro que será sin la existencia de los Estados.

Antonio de la Fuente Gómez

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