Editorial Nº 12, 25-12-2021

‘La verdadera patria del hombre es la infancia’, afirmó el poeta austríaco Rainer María Rilke con ese tufillo machista tan de moda hace 100 años. El escritor Franz Kafka justificó su carácter mohíno y pusilánime culpando a un padre excesivamente riguroso y autoritario que llegó a dejarle encerrado en el balcón unas cuantas horas durante una dura noche de invierno en Praga. Otro escritor, el norteamericano Charles Bukowski, poema tras poema, relato tras relato, no hacía más que responsabilizar a su padre por haber elegido el alcoholismo como modus vivendi, dando por hecho que se trataba de una respuesta provocada por las palizas que recibió a diario cuando era un niño. Tal vez por esta razón el dramaturgo Osvaldo Quiroga afirmó que ‘la mayoría de nuestras desdichas provienen de esa época (la infancia) que para nadie fue un sueño dorado, pero que para cada uno fue el ensayo general de lo que sería la propia existencia del adulto que todavía somos’.

Saturno, como el padre de Bukowski o el progenitor de Kafka, devoraba a sus hijos, tal y como supo plasmar Francisco de Goya en su conmovedora pintura. Y en honor de este dios, los romanos, que no daban puntada sin hilo, celebraban en estas fechas que vivimos las saturnales, unas fiestas que los cristianos supieron despreciar para sustituirlas por la Navidad. En las saturnales se oficiaba un sacrificio en el Templo de Saturno, se intercambiaban regalos, se organizaban banquetes, se festejaba con desenfreno y la moralidad de los ciudadanos se relajaba notablemente durante las fechas en las que los romanos se entregaban a esta especie de carnaval grotesco. Unas fiestas que nacieron tarde, ya en el siglo III a.C., y por iniciativa del Senado de la República: el Estado quería que la plebe olvidase la dura derrota que les habían infligido los cartagineses. Con el transcurso de los años las saturnales se desprendieron de cualquier resquicio popular, espiritual y astrológico, a la par que iba aumentando el número de días de duración de unas celebraciones orgiásticas convertidas, ya en época imperial, en un auténtico esperpento.

Saturno, hijo del Cielo y de la Tierra, obtuvo el supuesto privilegio de ostentar el poder pese a ser menor que su hermano Titán, a cambio, eso sí, de renunciar a la descendencia. Solo una sociedad sin futuro puede entregarse al culto de una divinidad que devora a sus hijos y renuncia a la vida a cambio del poder temporal. Solo una sociedad sin futuro puede odiar a los niños, al tiempo que se entrega a las diversiones vanas, la glotonería y la embriaguez, como triste evasión de un grupo de personas que admiten que la vida se les escapa y que las riendas de la civilización se les han escurrido de las manos. Una “saturnal” especialmente bochornosa se produjo cuando los habitantes de Berlín, los mismos que habían apoyado la locura nazi hasta el final, celebraron con desesperación suicida la inminente derrota militar del Tercer Reich; mientras los berlineses se emborrachaban como piojos, los tanques del Ejército Rojo entraban en la ciudad con la única oposición de un grupo de niños con fusil y uniforme.

En los estertores de la putrefacta Roma nació la Navidad, igual que nacen algunas flores primaverales abriéndose paso bajo las últimas nieves. ‘Navidad’, no se nos olvide, es un término que significa ‘nacimiento’. ¿Qué celebramos en estas fechas? El nacimiento. No de Dios, ni siquiera de Jesús de Nazaret; ¡por supuesto que no celebramos el nacimiento del hijo de una mujer virgen!, un aditivo surgido de la imaginación de la Iglesia. El pesebre representa el nacimiento de un ser humano, hijo de su madre y de su padre. Algo tan simple, tan común, tan vulgar como el alumbramiento de un nuevo ser humano. Aunque, ¿puede haber algo más mágico y maravilloso? Y, como no podía ser de otra manera, la Navidad coincide con el solsticio de invierno, con el triunfo de la luz frente a la oscuridad, pues es justo en este punto del viaje cósmico cuando los días serán cada vez más largos, y las noches, más cortas.

Los poderes del Estado y del dinero, los señores de las tinieblas, llevan años haciéndonos creer que la Navidad se limita al consumo de objetos superfluos comprados en internet o mientras paseamos por las zonas comerciales iluminadas por las cruces invertidas que adornan las calles de ciudades como Granada o Zaragoza. La Navidad ha sido despojada de su carácter popular, familiar y amoroso para ser entregada a los mercaderes que venden juguetes transgénero, vaya a ser que éstos se declaren en huelga. ¡Ningún niñe sin juguete! Ningún niño con amor. Ningún niño en nuestras vidas. Este parece ser el lema de una sociedad que venera el aborto y considera que la maternidad esclaviza a las mujeres. Una sociedad, la nuestra, que compra niños en el tercer mundo para satisfacer el “derecho a la maternidad” de sus compradores, al tiempo que consume pornografía infantil. Una sociedad destinada a la extinción por tener un índice de fecundidad de 1,18 hijos por mujer según las cifras oficiales (las reales deben ser mucho peores).

Una sociedad, la nuestra, que ha dado luz verde a la vacunación infantil contra el Covid-19 para que todas las familias puedan comer en el McDonald’s, ir al cine para ver el último bodrio sobre Santa Claus y su reno volador o poder viajar a Disneyland París para hacerse fotos con un desgraciado disfrazado de ratón Mickey en medio de un marco arquitectónico de cartón piedra. Mientras los adultos se entregan a una saturnal autodestructiva de bebida, comida y viajes, previo escaneo del ‘Pasaporte Covid’, los pocos niños que quedan se asfixian en el colegio por llevar puesto el bozal obligatorio y están padeciendo o padecerán miocarditis, arritmias y parálisis de Bell a causa del tratamiento génico experimental al que están siendo sometidos por culpa del miedo y el egoísmo de sus progenitores, por culpa de la maldad del Estado. ¿Qué futuros adultos serán los niños de hoy si sus padres los convierten en moneda de cambio para poder seguir disfrutando de unos pequeños placeres hedonistas que jamás llenarán de plenitud sus desorientadas vidas?

Ahora, mejor que nunca, celebremos la Navidad. Celebremos la vida y la grandeza del ser humano. Celebremos el futuro, el porvenir de nuestra familia y de nuestro pueblo. Celebremos que estamos vivos, celebremos el amor a nuestros iguales. Es hora de compartir, de reír, de cantar, de abrazarse, de juntarse y de rejuntarse. ¡Incumplamos las normas y directrices que atentan contra la vida y contra el amor! DESOBEDECE. ¡Juntémonos todos! Unos cuantos, unos muchos; vacunados y sin vacunar, para dar abrazos sin mascarilla y besos sin mascarilla; para brindar por un futuro sin miedo y sin restricciones dictatoriales. Porque cuando recuperemos la alegría volverán la salud, las ganas de vivir, el anhelo de libertad y las ganas de amarnos y reproducirnos.

-¡Escucha esto, Melchor! ¡Y vosotros también, Baltasar, Papa Noel, Olentzero y toda la pandilla!- ¡A los niños no hay que regalarles juguetes, ni vacunas! A los niños hay que brindarles un futuro de valores y de libertad. En estas fiestas regalaremos a los niños y a los jóvenes conocimientos, habilidades, valores, seguridad en sí mismos, coraje, un buen ejemplo y mucho cariño, pues solo de esta manera llegarán a ser adultos funcionales y de provecho.

Ahora, mejor que nunca, celebremos la Navidad.

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Horra, horra…

Como cada año Olentzero ha llegado a muchos hogares de Euskal Herria, trayendo en su saco regalos o carbón, según se hayan portado durante el año los más pequeños de la casa. Para entonces tenemos las noches impregnadas de luces, las abarcas en los pies y los villancicos navideños no paran de sonar en las (cada vez menos) casas familiares.

Olentzero es un carbonero que baja de las montañas ataviado con la indumentaria tradicional de casero, con su boina, su pipa, su saco y su alegría. Lo conocemos de manera genérica como Olentzero aunque en algunas comarcas le dicen Olentzaro, Orentzaro, Orantzaro… incluso se utiliza el nombre Subilaro también. A la palabra Olentzero se le conocen diversos orígenes posibles.  Según parece, antiguamente la palabra Onenzaro se utilizó para hacer referencia al cambio de estación coincidente con el solsticio de invierno, acercándose los últimos días del año. Así, se conocía en los territorios vascos a este nuevo periodo que traía el sol, la época de las cosas buenas (onen + [z]aro). Según esta hipótesis, lo que sirvió para nombrar esa transición estacional tomó el nombre del citado personaje.

Según otras voces que han estudiado el tema, estaría unido a una fiesta de canto-tradición llamada Les oleries que se celebraba en navidades en algunos territorios vascofranceses. Esto es, haría referencia a la época de decir adiós (Oles egin + [z]aro). Como se ha dicho, en algunas comarcas de Euskal Herria también se le llama Subilaro, relacionándolo directamente con el fuego, en tanto que época para la búsqueda del fuego (su + bila + aro).

Todo esto nos hace indicar que Olentzero es anterior a la cosmovisión cristiana y que era una figura común para celebrar el solsticio de invierno y el cambio de estación, es decir, existía dentro de los territorios vascos una unidad etno-cosmológica con una simbología compartida por comunidades próximas a la vez que distantes en el territorio. Con diferentes expresiones étnico-culturales este tipo de celebraciones han tenido lugar en Europa desde tiempos inmemoriales. Cuando posteriormente se extendió e instauró el cristianismo a lo largo y ancho de Europa (en su versión católica, apostólica-romana y estatal), le resultó imposible al poder eclesiástico eliminar los cultos tradicionales, decidiendo fusionarlos con la nueva religión dominante. Esto permanece hoy latente todavía en las canciones que se le cantan a Olentzero, por ejemplo cuando se dice que viene a “dar la buena nueva”, en relación al nacimiento de Jesús.

En el siglo XX, durante el Franquismo, muchas expresiones culturales populares fueron prohibidas y perseguidas. Más tarde con el ocaso de la dictadura franquista, y gracias a la fuerza del ente popular y al auzolan (el trabajo vecinal desinteresado), la celebración del Olentzero se fue recuperando en muchos pueblos. Así a partir de la década de los 60-70 la versión moderna de Olentzero tomó el aspecto de otros personajes similares que se habían extendido en otras culturas occidentales. Hasta entonces había sido un personaje aterrador, borracho y con los ojos enrojecidos, que comía y bebía mucho… que se convirtió en un carbonero bueno, genuino y laico a los ojos de la gente. El personaje estaría progresivamente siendo dirigido hacia los niños, trayéndoles a estos regalos por navidad, una adaptación sustancial moderna.

Esta nueva identidad de Olentzero se extendió a los territorios vascos, reduciéndose al mínimo las especificidades que hasta entonces había tenido en las diferentes comarcas. A pesar de ello, este año volveremos a permanecer a la espera de la llegada de Olentzero. Sin quitarnos las abarcas le abriremos las puertas de nuestra casa y en voz alta le cantaremos todas las canciones que por estas fechas nos vienen a recordar que estamos en navidad.

Horra, horra….gure Olentzero! (Ese es nuestro Olentzero)

Gka

Pongamos que hablo de… Barcelona

Soy un trabajador que vive en Badalona, ciudad que ya es un barrio periférico de Barcelona. Me levanto todos los días a las seis de la mañana para poder cumplir el horario laboral de mi puesto de trabajo, que está en el extremo opuesto de la ciudad.

Estoy obligado a circular por Ronda del Litoral, pues mi coche es de gasoil, un poco viejo, y por ende no puedo conducir por dentro de la ciudad de lunes a viernes, pues no es ecológico. Ley impuesta por la señora Ada Colau.

Venía yo, el otro día, después de un mal día de currelo, “destrozao perdío”, cuando, casi llegando a Badalona, hay un atasco de “un par de cojones”, y yo deseando llegar a mi casa. Y aquello no avanzaba ni empujándole.

Se me ocurre una idea, me salgo por San Adriá del Besos, cojo el río, me bajo por su ribera y en un momento estoy en mi casa. Y así sucedió. Podía terminar bien el día. Mi familia, mi hijo, mi droga, perdón, quiero decir la televisión… dormir y mañana será otro día.

Pero no, la alegría en la casa de los pobres dura muy poco. A los pocos días me llega una multa de cien euros por haber circulado por terreno prohibido para mi coche, Zona de baja emisión la llaman, y, por tanto, prohibido también para mí.

Pero la multa también traía la trampa sicológica de toda la vida. Si la pagas antes de treinta días, sólo pagarás cincuenta euros.

Te quita toda posibilidad de reacción. Cuando empiezas a cabrearte, a reaccionar… entonces lees… si pagas antes de treinta días… se te aparece la “puñetera realidad”: con lo justo que voy este mes, mejor pagar y encima me ahorro cincuenta euros.

Y claro, una vez que has pagado, que has aceptado la multa, aceptas su autoridad, su poder sobre ti. CÓMO VAS A PROTESTAR.

De modo que yo le pregunto señora Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, ¿para esto ha llegado al gobierno de la ciudad? ¿Para hacer lo mismo o peor que la derecha en Barcelona?

Sí, he dicho peor. Se imaginan a la derecha prohibiendo que determinados coches no puedan circular por el centro de la ciudad, se armaría la “marimorena” promovida por la izquierda. Pues en realidad quien no puede circular por el centro de la ciudad son los pobres obreros y parte de clase media que no pueden comprar un coche nuevo, y mucho menos un coche eléctrico.

A los ricos esta medida no les afecta. Siempre, cualquier día, a cualquier hora, podrán circular por Barcelona.

Y todo esto basándose en que: si libero de un número de coches el centro, en éste habrá menos contaminación. A esto, yo, lo llamo: Madrid Central.

Pero esto es una aberración, a todos los niveles: científico y de sentido común…

Que alguien me lo explique. Si en una zona (varias calles) no circulan coches y éstos se van a las calles de al lado, esa zona o calles ya no van a tener contaminación. Es de locos. Es como decir: la contaminación y el aire se rigen por los bandos municipales; o esto otro: se prohíbe a la contaminación y al aire soplar hacia el centro de Barcelona-Madrid. En caso de desobedecer serán multados.

Veamos paralelismos. Si voy a un siquiatra y le digo que quiero que la contaminación y el aire me obedezcan, inmediatamente me pone una camisa de fuerza.

Si voy a un médico y le digo: ampúteme un brazo que me siento manco, inmediatamente me pone una camisa de fuerza.

Pero esto dicho como ideología política y de género está bien. Pues vale.

Señora Colau, qué fácil es ser fuerte con los débiles y débil con los fuertes. ¿Por qué no le echa ovarios y prohíbe la mayoría de cruceros que llegan al puerto de Barcelona, que uno solo de ellos, en un día, contamina un millón de veces más que un pobre currante?

Hoy en día la izquierda progre solo hace dos cosas: prohibir y recaudar.

Para este viaje no hacían falta tantas alforjas.

                                                                              Jorge Martin González.

Editorial Nº 11, 25-11-2021

En la época presente, el panorama internacional más que nunca está dominado por un escenario de Guerra de cuarta generación (en el que no hay un enfrentamiento directo entre potencias hegemónicas) y/o Guerra híbrida (en el que se utiliza cualquier otro medio antes de la agresión bélica) lo que hace casi imposible inteligir las verdaderas causas que acontecen a nivel geoestratégico y apenas nos queda contentarnos con analizar las consecuencias de dichos actos de guerra encubierta. Así, el tan cacareado Apagón sucederá o no sucederá, lo que está claro es que la causa última de este es la falta de soberanía, en este caso energética, de las comunidades locales, lo que las hace totalmente dependientes de las decisiones geoestratégicas de las diferentes potencias en liza. Ahora el problema de la electricidad es el gas, curiosa paradoja, el gas de Rusia, el del Magreb o el de EEUU, quien lo posee en su subsuelo gobierna las decisiones de los demás y por tanto, debe asegurarse que es el propio el que se compra y consume en los mercados en este caso Europeos.

La escasez para disponer de materias primas y energía sigue su curso, con momentos de turbulencias y reajustes que irán golpeando la cotidianidad, aunque esta es golpeada a cada momento cual rana en la olla mientras la temperatura se incrementa de a poco. La falsa ilusión de la abundancia apenas a durado 60 años y quienes no lo hemos hecho todavía, nos toca bajar al lodo, a la realidad mundana y recuperar la vida frugal que a dominado el curso de la historia de las clases populares. Vivir con poco es un acto de virtud, para con nuestros iguales y un acto para con la sostenibilidad ecológica del conjunto del planeta. Vivir con poco, es decir consumir lo mínimo indispensable y producir lo máximo que podamos sostener en nuestras manos, mediante el trabajo libre y sin explotar la fuerza de trabajo de nuestros iguales. La vida frugal es sin duda una de las elecciones individuales y colectivas estratégicas para la supervivencia de la especie y la emergencia de una sociedad comunal democrática.

Mientras tanto, la hermana mayor de las materias primas, la fuerza de trabajo humana, sigue su devenir siendo forzada a abandonar hogares y atravesar territorios y fronteras que manejan a su antojo los Estados-nación modernos. Bielorrusia, apoyada por Rusia, está lanzando a la frontera con Polonia varios miles de inmigrantes para presionar a la UE y así esta le compre el gas a Rusia, mientras Marruecos hace lo propio en el sur de la península ibérica o arriba por el sureste la inmigración Afgano-Siria. La UE es una potencia venida a menos, en plena desintegración, mientras Polonia está poniendo en jaque el poder supraestatal de la UE del que se aprovecha Rusia para el ataque a sus fronteras a cuenta del gas.

Europa necesita destrozar a su enemigo interior (sus gentes y sus pueblos) y por eso necesita empobrecerlos (con la entrada, entre otros, de inmigrantes), embrutecerlos (con las religiones políticas, el inmigracionismo entre ellas) y obligarlos a claudicar.

Los ataques van por tierra, como en la frontera Polaco-Bielorrusa, por mar como en costa de lo que es la península ibérica o Canarias y por aire, como el aterrizaje forzoso en el aeropuerto de Palma, para entrar en la UE. El movimiento de migrantes ni es súbito, ni es accidental ni es pasajero. Es una realidad que continuará hasta que todos los pueblos sean diezmados poblacionalmente y por tanto destruidos culturalmente en nombre de esa meta que llaman bienestar-felicidad. Ejemplo de esto son los significativos abusos grupales que se continúan ejerciendo contra mujeres, por individuos que principalmente tienen un rasgo común: tratan al otro como a un objeto a su servicio, al que someter para obtener el consiguiente rédito moral. Quienes principalmente comparten este amargo amoralismo son miembroas directos e indirectos de fuerzas y cuerpos de seguridad del estado y las personas cuya cultura-religión consiste en someter a la mitad de la población inferiorizada y victimizada. La gran mayoría de la población reprueba este tipo de actos no así las corrientes ideologizadas ansiadas de poder que intentan evitar por todos los medios juzgar moralmente las aberrantes acciones de cierta gentuza. El racismo y la islamofobia son el disfraz tras el que se esconden la mayor y más miserable de las jaurías que se dicen defensoras de la justicia social. Sucumbiréis ante la miseria de vuestros actos, silencios cómplices y vuestras vacuas palabras. La endofobia es hoy uno de los grandes males de las sociedades contemporáneas, en las que se intenta evitar por todos los medios obcecación del ser humano por sus raíces. Porque como decía Simone Weil, “Echar raíces quizá sea la necesidad más importante e ignorada del alma humana”.

En estas, la dictadura del Covid sigue sin haberse rentabilizado todavía y se necesita hoy meter en cintura, es decir, hacer que se obedezca, a todos aquellos que han osado evitar ser “pinchados” con la nueva inyección milagrosa. La vacunación va a ser usada para generar campos de concentración de facto, ya que aquellos que no hayan claudicado ante el “bien común” serán enviados a la periferia, sobre todo negándoseles el pan del salario y por tanto las oportunidades de prosperar en el mundo de hoy. Los confinamientos de no-vacunados ya están a la vuelta de la esquina, con los avances realizados en Austria y que poco a poco se irán implantando en los diferentes Estados-nación mundiales. De hecho los medios ya realizan sus correspondientes encuestas para ir creando opinión pública y el estado de ánimo necesario para aceptar el encarcelamiento y el ostracismo forzado de miles de personas.

No olvidemos que las medidas “sanitarias” que se vienen tomando, reconocidas por los propios gestores en el poder, son decisiones aleatorias y sin criterio médico alguno, con la única finalidad de incrementar el control sobre la población. Esa es la lógica del poder ayer, hoy y siempre. Quienes no obedezcan deberán pasar a la semi-clandestinidad.

Desde este humilde editorial queremos hacer un elogio a la semi-clandestinidad, a la elección consciente de un modo de vida que, en la medida de lo posible, dependa lo mínimo de los artefactos con los que el sistema nos mantiene atados y siendo conscientes de que hoy día es prácticamente imposible vivir fuera del sistema, no así en la periferia: tanto material como espiritual. La censura sistemática de las ideas y de los movimientos que cuestionamos al poder se irá agravando poco a poco, lo que nos llevará (ya nos está llevando) a la semi-clandestinidad virtual (buscando canales y vías de comunicación alternativas mientras sea posible) y física, para eludir así ciertas imposiciones en el control de acceso a espacios de consumo o trabajo.

Cuando el sistema coercitivo-legal aprieta y cuando la virtud humana se presenta todavía en pie, hay esperanza para el combate. Así ha sido históricamente, así lo hicieron entre otros los Bagaudas, y así lo haremos quienes somos hoy, en pleno siglo XXI, herederos del amor por la libertad.

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Tiempo

Es maravilloso descubrir nuevas perspectivas epistemológicas, así como maneras más escépticas y realistas de conocer el mundo. En este caso me refiero al interesante libro Time Reborn, del conocido físico Lee Smolin, por desgracia únicamente disponible en inglés.

Smolin explica satisfactoriamente cómo todas las leyes o teorías son simples modelos matemáticos, esto es, simples abstracciones lógicas que se aproximan a la realidad, pero de manera parcial e imperfecta. De ahí que el escepticismo cotidiano y el gnoseológico sean cruciales.

Sin embargo, la absolutización determinista y positivista lo ha corrompido todo; la verdad no cuenta, solo importan las teorías y los intelectuales-expertos al servicio del Estado. Y esto ocurre tanto en la ciencia pura (física, biología, medicina, etc.), como en las llamadas “ciencias sociales”, las cuales han degenerado aún más si cabe con la imposición de religiones políticas como el feminismo, el inmigracionismo o los orientalismos.

Respecto al tiempo, que es el tema central de su obra, Smolin describe de qué manera ha sido desterrado de la física desde Newton, junto con otras muchas cosas. Es cierto que dicho autor asimismo peca de cientifismo, lo que resalta sobre todo en la última parte del libro, la propositiva; si bien prefiero exponer a continuación algunas reflexiones en torno a la idea de tiempo, que puedan servir para la reflexión.

Considero que todo ocurre en el tiempo, o en un tiempo. El cambio se da si se desarrolla en el tiempo, de no ser así, no es cambio. Todo proceso es cambio. El conocimiento de cualquier proceso necesita comprender el marco temporal en el que se desarrolla, además de las interrelaciones de los factores internos de ese proceso y los externos a dicho proceso.

Es decir, nuestro actuar en el ahora caracteriza y configura el pasado de mañana; y proyectando en el futuro desde el hoy, modificamos y reconfiguramos el presente por medio del análisis del pasado.

Si de manera general podemos describir al sujeto como ser particular, ser colectivo, ser biográfico y ser histórico; también se debería incluir el ser proyectado o proyección del ser.

Obviamente nada tiene que ver con Freud, y se restringe, si eso es posible, al aspecto temporal de lo humano. Sin duda, la formación de nuestro ser biográfico (experiencias vividas) e histórico (conocimientos, creaciones y experiencias de nuestros allegados o comunidades con relación al individuo, más o menos lejanas en el pasado), determina nuestro ser particular y colectivo, dependiendo la intensidad de su impronta de nuestro esfuerzo reflexivo, amor por lo nuestro y por la propia cultura, afán investigador, etc.

La proyección del ser depende de los aspectos constitutivos del sujeto, dado que en base a todas sus experiencias, circunstancias, sentimientos, reflexiones y conocimientos será capaz en cierta medida de considerar, planear, imaginar y proyectar cómo será o desea que sea su futuro. Empero, este aspecto del ser también constituye al sujeto, estando presente continuamente, y determinando su sentir, pensar y actuar.

Este ser proyectado puede tener dos rasgos fundamentales, el reflexivo y el creativo, y ambos poseen aspectos individuales y colectivos. El reflexivo se podría considerar como análisis, planificación y estrategia. Y el creativo se podría prematuramente describir como esperanza, ilusión, imaginación, grandeza y creatividad, relacionado con sueños y anhelos particulares o colectivos, capacidad de soñar, aspirar y crear estadios superiores de lo humano.

La aculturación y la degradación espiritual de la persona común han dilapidado su estructura biográfica e histórica, mas esto a la vez le impide y anula su proyección. Se produce una castración en el sujeto, se aniquila su pasado y su futuro, se disuelve su ser en un presente emocionalmente aislante, estimulante y atemporal.

En nuestros días la proyección hacia el futuro se extirpa no sólo como reflexión, sino como emoción, imaginación y creación. Se fabrican seres sin pensamiento reflexivo ni estratégico, sin sueños, esperanzas, ilusiones, aspiraciones o metas; viviendo el día a día, perdidos en lo trivial y anecdótico.

¿Dónde está la pasión de nuestros corazones? ¿Quién nos ha robado la esperanza y la épica? ¿Qué recuerdo dejaremos en las piedras de la historia? ¿Queda alguien que anhele construir un mundo nuevo?

José F.E. Maenza

El gran farsante

Después del 15-M del año 2011, por arte de magia, por generación espontánea, o vaya usted a saber, empieza a aparecer por todas las televisiones, en todos los debates políticos, a todas horas… un joven profesor universitario, de imagen atractiva, muy moderno, muy progre, con abundante pelo, recogido en una muy visible coleta y utilizando un vocabulario aparentemente nuevo, que fascina a las nuevas generaciones, con términos como “casta”, los “de arriba, los de abajo”, “transversal”, que se decía “continuador del espíritu del 15-M”.

Así comienza, desde el principio, la gran mentira de su vida política. Una trayectoria producto de una operación de marketing de las televisiones, donde, obviamente, se manejan ingentes cantidades de dinero, comprando y vendiendo todo tipo de mercancías, incluida el alma.

Evidentemente, su imagen pública la vendieron muy bien. Pero veamos si su discurso aportaba algo nuevo. La palabra “casta” simplemente significa clase social. “Los de arriba y los de abajo” simplemente significa dos clases sociales; opresores y oprimidos. “Transversal” simplemente significa interclasismo. En una sociedad de castas, nadie puede cambiarse de casta, pero él, rápidamente, sí que se ha cambiado.

Una vez el pueblo español está por completo adoctrinado y encauzado hacia Pablo Iglesias, pues lo encontraban hasta en la sopa, éste consigue su primera y única gran victoria electoral. Hablamos de las elecciones al Parlamento Europeo del año 2014, cuando el bipartidismo estaba en plena crisis.

A partir de este momento, dentro el panorama político español, consigue cierta relevancia por la radicalización de su mensaje. Al mismo tiempo se produce un hecho que marcará su trayectoria política en el futuro: abandona el Parlamento Europeo a los pocos meses de ser diputado.

Mientras vive intensamente su éxito político, de manera paralela, se va cavando su propia tumba política, pues en la medida en que se va acercando al poder va cambiando su discurso político: diciendo blanco donde meses atrás había dicho negro.

Aquí algunos ejemplos:

– La monarquía representa la corrupción. El país no se puede permitir a esta gentuza. Si el príncipe es tan bueno, tan alto, tan listo, etc., que se presente a unas elecciones. Pero cuando llega al poder le rinde pleitesía, va a sus recepciones, les regala un libro…

– Nuestra voluntad es no entrar en ningún gobierno socialista, ya que nuestro “destino” es ganarle las elecciones. Cuando no lo consiguen, se prestan a negociar un gobierno de coalición. Rechazando una primera oferta del socialismo, puesto que no le daban suficientes cargos. Metiendo al país en otras elecciones. Como no las ganan, ahora sí aceptan la oferta de gobernar con el socialismo, dado que él va de vicepresidente. Es el abrazo del “orgasmo”: Sánchez y Pablo abrazados públicamente. Por fin he llegado al poder, por fin me he metido en su cama.

– En Podemos se instaura la obligación que como máximo se gane tres veces el salario mínimo, el resto se donaría al partido. Al año se quita esta norma.

– Yo soy comunista, siempre lo he sido… y en el Foro Nueva Economía ante los empresarios se declara socialdemócrata, y su explicación es: que me he hecho mayor.

– Apoya a Syriza en Grecia, cuando ésta traiciona el mandato del pueblo griego por  un referéndum en el que no aceptaban el rescate europeo. Cuando Syriza hace todo lo contrario, aceptando el rescate, Pablo Iglesias dice: está ganando tiempo para darle la vuelta a la tortilla. Pero, ¿Cuál es la realidad? Estaba ganando tiempo para… su  destrucción.

– Hay que tragar sapos en el gobierno, hay que cabalgar las contradicciones, he descubierto que el poder no está aquí…

Ya estaba preparando su salida del gobierno. Abandona y se presenta a las Elecciones Autonómicas de Madrid, prometiendo que si pierde se mantendrá como diputado. Las pierde y lo primero que hace es abandonar la política. Nadie encuentra explicación a esta actuación autodestructiva.

Para mi tiene una muy sencilla. El poder que le compró cuerpo y alma le ha dicho: “muchacho, retírate, que ya has  hecho el trabajo para el cual te compramos y no te preocupes, dedícate a partir de ahora a ganar dinero, nosotros te apoyamos.”

Y eso es lo que está haciendo ahora. Utilizando las “puertas  giratorias”. ¿O es que acaso sólo son puertas giratorias irse a una eléctrica o a un banco? El grupo “Prisa” también es una puerta giratoria.

Pero veamos qué clase de trabajo está realizando en la SER. Para esto hay que remontarse a la transición del 78. Hubo mucha gente que no podía comprender cómo el comunismo-socialismo pactó con el franquismo, su teórico enemigo. Cuando Felipe llegó al poder era consciente de este problema . ¿Cómo lo afrontó? Dándole a Santiago Carrillo y Martín Villa un programa en la SER de una hora semanal, donde ambos con seudodebates y seudodiscusiones le transmitían a la gente: que era posible dialogar, convivir, aceptar… al enemigo. Vamos, que no era tan malos. Así se pudo amnistiar a todos los criminales franquistas sin ningún problema. Ahora hablan de perdonar a los criminales de ETA y la que se lía. Esta formula se ha demostrado bastante exitosa.

De tal forma que ahora la están repitiendo en la SER. Le han dado a Pablo Iglesias, a Carmen Calvo y a Margallo una hora semanal de seudodebates y seudodiscusiones con la misma intencionalidad. Integrar al pueblo en el Estado. Una máxima fascista.

Pablo Iglesias, con coleta y político, era mentira. Ahora, sin coleta y con un libro en las manos (intelectual), también es mentira.

Por lo que se puede concluir: Pablo Iglesias es parte del poder que nos oprime, es un neofacista y un enemigo del pueblo.

                                                                                            Jorge Martin González

Editorial Nº 10, 25-10-2021

Después de casi dos años del comienzo del COVI19, hay suficiente información como para sacar conclusiones de los hechos ocurridos.

— El confinamiento ha sido declarado inconstitucional.

—  El cierre del Parlamento igualmente.

— Todas las multas impuestas durante el confinamiento, el Estado está obligado a devolver su importe.

— Había personas que denunciaban a gente que iba sola por las calles.

—  Podías sacar a pasear a tu perro, pero no a tu abuelo.

—  Nadie conoce la composición real de las vacunas.

—  Los contratos de compra entre las farmacéuticas y los estados son secretos.

—  Las farmacéuticas están exentas de responsabilidad civil.

— Justo antes del COVID19, la OMS cambia la definición de Pandemia. Pasa de ser “enfermedad letal a nivel mundial” a solo “enfermedad mundial”.

— Los protocolos iniciales de tratamiento de la OMS estaban equivocados. Entubaban a los enfermos y les producía la muerte.

— Prohibieron las autopsias con la excusa de que los fallecidos eran excesivamente infecciosos.

— A finales del año 2019, en New York, con el EVENTO-201, se realizó un simulacro, de una posible pandemia provocada por un virus. En marzo del 2020 se hizo realidad.

— Nos contaron que el COVID19 era muy letal. Hoy ya se ha comprobado que su letalidad es muy baja. Menos del 1%. Y en personas con patologías previas.

— Y tiene tratamiento, por ejemplo: la hodroxicloroquina, la ivermectina, la vitamina D, el Zinc, CDS, etc.

— Pero los medios de (des)información, como voceros de la industria farmacéutica y el Estado, se encargaron de desacreditarlos.

— Los PCRs se utilizan como método de diagnostico. Su inventor y cada vez un número mayor de científicos afirman que los PCRs no sirven para diagnosticar enfermedades.

— El funcionamiento de los PCRs. Teóricamente cogen una pequeña muestra del virus. En el laboratorio se multiplica (ciclos) unas 25 veces, y se da un diagnostico. Cuanto más se aumenten los ciclos, más errores se comete. Falsos diagnósticos. En España se han utilizado ciclos de 35-40 repeticiones.

— Por lo que se han tenido que inventar la figura de “infectado positivo asintomático”. Concepto totalmente anticientífico, dado que asevera que eres una persona sana, que no tienes síntomas, pero estás infectado. De esta manera se justifica cualquier acción, contra toda la población.

Mas la gota que colma el vaso es la respuesta que ha dado el Ministerio de Sanidad ante la pregunta ¿me puede dar la información que tenga sobre la secuenciación genómica del virus Sarscov-2?

A lo que dicho Ministerio contesta: “El Ministerio de Sanidad no dispone de cultivo del Sarscov-2 para ensayos y no tiene un registro de los laboratorios con capacidad de cultivo y aislamiento para ensayos”.

Esta respuesta es delictiva. Ustedes no comprueban la veracidad de lo que dicen los laboratorios farmacéuticos. Ustedes tienen que velar por la salud de los ciudadanos independientemente de los intereses privados de las farmacéuticas.

Esta respuesta es negligente, por no tenerlos. Y si no los tienen registrados implicaría que no hacen bien su trabajo.

 O bien, si no los tienen registrados es porque no existen.  Y si este es  el caso, la conclusión es terrorífica. Si el virus no está aislado, no se puede afirmar su existencia. ¿Si no hay virus, en qué se han basado los laboratorios para la fabricación de las vacunas?  

Si manejamos esta visión de los hechos y datos anteriormente descritos, quizás podamos tomar conciencia del dolor, muerte y descomposición social que ha experimentado el mundo en estos últimos años.

— Cuando la gente salía aplaudiendo y cantando en los balcones, todo era ingeniería social. Consiguieron que los encarcelados estuvieran de acuerdo con sus carceleros.

— Todos aquellos bailes del personal sanitario (¿), por los pasillos de los hospitales. Cuanta insensibilidad. Hicieron que comulgáramos con ruedas de molino.

— Cerraron los Centros de Salud de los pueblos dejando sin asistencia médica a millones de ancianos sobremedicados, ya que por teléfono era imposible que les atendieran. ¿Se ha estudiado cuántos muertos se han producido por esta medida?

— Se dijo que el confinamiento iba a deteriorar la salud mental. Ahora están reconociendo el aumento de las enfermedades mentales. ¿Qué solución quieren darle estos “lumbreras”? ¡Más psicólogos y más psiquiatras! Todo un parche. Nunca se atienden las causas.

Pero aún hay más. Veamos la actualidad más reciente. Dicen que los vacunados pueden infectar o ser infectados. Si creemos lo que dicen, según sus informaciones, en las fiestas de la Merced en Barcelona unas 30.000 personas han estado toda la noche de botellón sin cumplir ninguna norma de seguridad. Y, ¿en qué hace hincapié la noticia? Pues que tuvo que intervenir la policía y que todo lo dejaron lleno de basura. El mensaje subliminal es el siguiente: que buena es la policía y que mala es la juventud.

Juventud que ha sido adoctrinada desde su adolescencia en el consumo de alcohol y drogas como signo de rebeldía. Los botellones nacieron con la “democracia”.

Sin embargo, obvian lo más importante: la salud. Según su criterio, todos los asistentes a dicha fiesta quedarían infectados, después infectarían a la familia, después a los vecinos y así sucesivamente. Al cabo de un mes toda Barcelona estaría infectada, enferma.

Ha pasado más de un mes y Barcelona está como siempre. Quizá sea como la gripe, que dicen que este año no ha existido. No será todo mentira.

Ahora mismo están diciendo que el covid-19 está casi desaparecido. A la vez dicen, a través de la televisión estatal, que es posible que este invierno padezcamos desabastecimiento, pues está colapsado el comercio marítimo, y que posiblemente suframos escasez de comida y elementos industriales.

Es lógico pensar que la pandemia depende del número de PCRs que hagas, si haces muchos, y con ciclos elevados, todos te salen positivos-infectados. Hay pandemia. Si haces pocos PCRs, y con ciclos cortos, te salen negativos. No hay pandemia.

¿Habrán pensado que si al pueblo le hacen coincidir la pandemia con escasez de alimentos puede ser demasiado peligroso? Les podría explotar en las manos, así que deciden que este invierno no haya pandemia.

Por ello si hay que…

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Algo está pasando en…

Hasta hace bien poco, cuándo los medios generalistas informaban (¿) de la muerte de una mujer a manos de un hombre, sobre todo si eran pareja, era como si alguien tocara a “Zafarrancho de Combate”.

De buenas a primeras era como si se declarara una histeria colectiva a nivel nacional, daba la sensación que en España existían “hordas de hombres” de cacería por las calles, matando mujeres. Las veinte y cuatro horas del día la prensa, radio, televisión, etc. te machacaban, repitiéndote constantemente la misma noticia. Todo esto aderezado con “personajillos” que daban su opinión en tertulias, echando siempre “leña al fuego”. Parecía que vivíamos en un país en guerra, a pesar de que había casos que desafiaban el más mínimo sentido común.

Por ejemplo, el caso de la “manada de Pamplona”, donde un grupo de  jóvenes españoles violaron a una mujer. De pronto los medios de comunicación, con la ayuda de las feministas, crearon un ambiente de condena, de linchamiento, de juicio popular… que si estos delincuentes hubieran estado en la calle, hubieran sido emplumados y después ahorcados en plaza pública.

Fue tal  la presión mediática que al tribunal que lo juzgó no le quedó más remedio que condenarlos, pues si no, hubieran sido ellos los colgados en plaza pública. No se nos puede olvidar que uno de los jueces del tribunal dio un veredicto contrario y, ¿qué le pasó? Pues fue objeto de una campaña mediática tildándole de loco.

Siendo esto grave, no es lo más grave. Por el mismo tiempo se dieron una serie de violaciones de mujeres en Cataluña, el Levante, etc. con las mismas características, incluso más graves, dado que tenían el agravante de ser menores de edad, de secuestro y narcotizarlas… con la única salvedad de que los autores del delito eran inmigrantes.

¿Qué pasó? Nada. Las feministas desaparecieron, se esfumaron del panorama mediático. Los medios generalistas enmudecieron. Sólo algunos por Internet informaban. Y también sufrieron, en su contra, una campaña mediática. Una locura evidente. Ante un mismo delito, reacción diferente. Disociación de la realidad.

¿Ocurre esto de forma espontánea? Evidentemente, no. Antes ya se habían dados unos pasos de adoctrinamiento de la sociedad española para dirigirla a este punto esquizofrénico. El primero fue la aprobación de la Ley de Violencia de Género,  donde se recoge legalmente que un delito tiene diferente condena en función de quién lo cometa: un hombre o una mujer.

Pero, a su vez, también da pie a que quien lo denuncie se le “acuse” de racista, xenófobo o de delito de odio. Paso previo a psiquiatrizar,  medicalizar e ilegalizar a todo aquel que piense diferente. Han conseguido “criminalizar las emociones”. En ninguna época de la humanidad odiar a alguien se ha considerado delito. Antes se criminalizaban los hechos, nunca las ideas. Cuando se comete un crimen lo que se penaliza es el hecho de “quitar la vida” a la víctima. Su motivación es secundaria. Pues está claro que solo la motivación-emoción, exenta de acción, no es delito.

Por esto me sorprende que, en la actualidad, teóricamente la etapa más avanzada de la humanidad, el Poder haya conseguido adoctrinar, aborregar y engañar de forma tan intensa a la mayoría de la sociedad. Existe un hecho evidente: la victoria del Poder sobre la sociedad civil ha coincidido con el nacimiento de Podemos, por lo que afirmo, sin temor a equivocarme, que PODEMOS ha sido y es la herramienta imprescindible y necesaria para la derrota de la sociedad, su desmantelamiento y actual integración-dependencia del Estado.

Si cada vez somos más las personas que tomamos conciencia de esta realidad, quizás podamos decir: algo está pasando en…

                                                                           Jorge Martín González

El  volcán como metáfora

Ahora, en la isla de La Palma, está ocurriendo un hecho devastador como es la erupción del volcán  “Cumbre Vieja”. Los medios de comunicación, a todas horas del día, nos están bombardeando con imágenes de ríos de lava, destruyendo casas, campos de cultivo, lluvia de ceniza, ruidos ensordecedores… escenas infernales, dantescas que  impactan en nuestra parte emocional.

Intercalando imágenes de la llegada del presidente del Gobierno, del rey de España dándole la mano a los afectados, viendo el volcán desde un mirador, dando discursos muy bonitos.

El mensaje subliminal es el siguiente: tranquilos, hay gente que se preocupa por vosotros, el gobierno, la corona. No os preocupéis, hay gente que os cuida y que soluciona vuestros problemas.

¿Cuál es la realidad? Vamos a recordar el presente más cercano de catástrofes naturales en España. Terremoto en Lorca, inundaciones en Mallorca, inundaciones en el Levante, etc. Ninguna de la ayuda prometida, por las mismas personas, rey y presidente, ha llegado  a su destino. Y estoy hablando a diez años vista.

Volvamos al volcán. Los afectados cuentan que la inmensa mayoría de la ayuda que reciben para cubrir sus necesidades básicas proviene de la solidaridad de la gente. Los ayuntamientos, cabildos, Gobierno Canario están desbordados y apenas están haciendo algo. Entonces, digo yo: ¿Para qué sirven las instituciones?

El Gobierno Canario para desviar la atención pública dice que ha comprado 70 casas a los bancos para los afectados. Pero no aclara si se las va a regalar, si se las va a alquilar, si les va a poner una hipoteca. Y dentro de los afectados, ¿a quién se las va a dar: a los suyos? Hasta en momentos como estos los bancos hacen negocio. Aquí cobraría sentido la frase  de “EXPRÓPIESE”, no setenta, sino “setenta veces setenta” casas a los bancos.

Claro, esto es ilusorio pensarlo, pues implicaría que gobierno y pueblo es la misma cosa.

El volcán “Cumbre Vieja” también está poniendo en evidencia una contradicción muy grave que está ocurriendo en Canarias. Esta tierra es un lugar de referencia para la llegada de emigrantes  marroquíes, debido a su proximidad con el continente africano.

Hemos visto por televisión cómo los alojaban en hoteles de varias estrellas, después de una campaña emocional de: “pobrecitos, no tienen nada, hay que ayudarles…”, promovida por algunos partidos políticos y varias ONGs. Vale. Acepto el pulpo como animal de compañía.

Pero hay que saber y no olvidar que la patronal española dice: “necesitamos anualmente medio millón de EMIGRANTES para satisfacer nuestras necesidades productivas.”

Entonces es lícito preguntarnos lo siguiente: ¿se les ayuda por razones humanitarias o por razones económicas-productivas?

Espero que ningún descerebrado se le ocurra de acusarme de racista, homófobo o fascista. Ya que solo he mostrado una comparación discriminatoria. Emigrantes sin casa: solución un hotel. Victimas del volcán sin casas: solución polideportivos y cuarteles.

Pero aún hay más. Uno de los efectos más evidentes del volcán “Cumbre Vieja” es dejar a sus víctimas sin casa; un progre diría “sin hecho habitacional”.

Entonces es evidente que la Península Ibérica esta recorrida de norte a sur, de este a oeste por inmensos ríos de lava que a su paso está dejando a miles de víctimas  sin sus  casas. Desde hace 5-8 años.

Al principio aparecieron los gobiernos, los reyes, los partidos políticos, diciendo no os preocupéis, eso lo arreglamos nosotros. Incluso hicieron leyes para que nadie se quedaría atrás, que incluso se prohibirían. Incluso llegaron al gobierno (coalición de izquierdas) y en su mandato aumentaron las víctimas… Y para éstas no hay ni hoteles, ni polideportivos, ni cuarteles. ESTOY HABLANDO DE LOS DESAHUCIOS.

Los progres le llaman “problema habitacional”; ya no sale en la televisión, ya no existe.

¿Le pasará lo mismo a la gente de La Palma?

Una cosa está clara, o nos espabilamos, o nos mantienen eternamente IDIOTAS.

                                                                             Jorge Martin González