Editorial Nº2, 25-02-2021

La libertad de expresión se desvanece. Estamos asistiendo a su trepidante extinción. Incluso las ficticias libertades formales del constitucionalismo liberal están desapareciendo.

Dichas libertades son falsas pues desde 1812, cuando se aprueba la primera constitución del reino de España, hasta 1931, cuando se instituye el sufragio universal, se vulneraron sistemáticamente todas y cada una de ellas. Pero, la cosa no quedó ahí, sino que las élites militares, políticas y económicas mandaron castigar, golpear, torturar y asesinar a cientos de miles de disidentes que osaban contrariarles, sobre todo en la ruralidad. Y lo mismo sucedió en el periodo republicano hasta junio de 1936, cuando estalla la Guerra civil, como bien recoge Félix Rodrigo Mora en Investigación sobre la II República Española, 1931-1936.

El general F. Franco realizó orgullosamente matanzas a las órdenes de los gobiernos republicanos, tanto, por ejemplo, contra los loables revolucionarios asturianos de 1934, como durante su misión imperialista en Marruecos. De modo que resulta fútil hablar de libertad de expresión en aquel entonces, igual que mientras Franco fue generalísimo.

La constitución de 1978 se diferencia poco de las anteriores; si bien, ingenuamente, muchos súbditos del estado español la concibieron como un triunfo. Los sucesivos gobiernos del PSOE y PP demostraron que en realidad representaban una continuación de sus predecesores liberales; iguales en todo, aunque algo más mentirosos, inmorales, ladrones, degradados y zafios.

Hasta 2008 dichos gobiernos disfrutaron de cierta bonanza económica. Este factor nubló el entendimiento y el sentido ético de la mayoría. Mientras se tuviera el estómago bien lleno y cierta abundancia material, lo demás no importaba. Casi nadie se interesaba por la libertad de expresión ni por la de conciencia. El Estado y los medios de comunicación adoctrinaban sin mesura. Por lo que el individuo se quedó mudo; aunque al haberle destruido el cerebro tampoco tenía mucho que decir.

En la crisis de 2008-14 una parte de la población del estado español despertó, intentó expresar su descontento, e incluso plantear un cambio. Con el fin de evitar cualquier transformación, desde la cloacas del Estado por un lado se impulsó a Podemos, para manipular, coptar y fagocitar  a la juventud más activa. Por otro se implementaron leyes coercitivas y totalitarias, como la Ley Orgánica de protección de la seguridad ciudadana de 2015, conocida como la Ley Mordaza.

El partido ahora llamado Unidas Podemos prometió retirar la Ley Mordaza implantada por el PP si llegaba al poder, y otros cuantos ingenuos le creyeron. En cambio, cuando lo consiguió, no sólo no retiró esa funesta ley, sino que junto con el otro partido izquierdista PSOE aprobaron el Real Decreto-Ley 14/2019 que continuaba la laminación de la libertad de expresión. En este caso afectaba al mundo virtual, de ahí que se conozca como la Ley mordaza digital. Otro de sus logros es tener el récord de autorizaciones de ventas de armas al extranjero con 22.545 millones en el primer semestre del año pasado; siendo el mayor cliente Arabia Saudí, quien continúa con su matanza imperialista en Yemen.

Así pues, gracias a la izquierda en el poder, la censura, el cierre de blogs, páginas web, cuentas electrónicas, etc., las amenazas, incautación de bienes, multas, torturas y encarcelamientos por parte del Estado se han multiplicado en los últimos años.

Es más, el PSOE y Unidas Podemos van a aprobar la Ley de Igualdad de trato, la cual, según afirman, protege contra las discriminaciones por origen racial o étnico, sexo, religión, orientación sexual, discapacidad, edad o situación socioeconómica; con multas de hasta 500.000 euros. Empero, en realidad esta es otra medida aniquiladora de la libertad.

Al igual que la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, esta ley “contra la discriminación” establece que “es el denunciado quien debe demostrar que no ha agredido, que no ha vejado.” Este principio es absurdo, injusto e incluso anticonstitucional. Niega el principio de inocencia y el  onus probandi. Ergo la coalición de izquierdas es tan fascista que no para de sacar leyes y decretos para extinguir las mínimas libertades que quedan. Y se está instituyendo el peor estado policial totalitario imaginable.

Volviendo al asunto de la libertad de expresión, las manifestaciones de los últimos días en contra de la encarcelación de Pablo Hasél tienen dos lecturas. Por un lado se deben apoyar las manifestaciones que luchen contra la opresión y la injusticia. La libertad de conciencia y de expresión son sagradas, y deben defenderse siempre; pese a que no estemos de acuerdo con los contenidos. Un interesante análisis al respecto lo realiza el compañero Antonio Hidalgo Diego en De raperos y policías.[1]

Por otro lado, al igual que en anteriores ocasiones, en las manifestaciones han aparecido elementos de la extrema izquierda para desacreditar las mismas; con toda seguridad siguiendo instrucciones de agencias estatales como el CNI. Ese lumpen, mostrando su carácter reaccionario y marxista-hedonista, se ha lanzado a saquear establecimientos para robar artículos de marcas caras e incluso de lujo. Hechos patéticos que recuerdan a los disturbios de Los Ángeles de 1992, y los de Londres, así como de otras ciudades inglesas, de 2011.

Así mismo, con la presente campaña de terror plandémica, el fascismo de izquierdas está mostrando sus verdaderos colores liberticidas. En este sentido, el politólogo Esteban Vidal realiza un análisis certero en su Informe coronavirus.[2] Ídem éste ha comentado su preocupación ante la reforma de la Ley de Salud gallega presentada por el PP de Galicia, llamada Ley Auschwitz; que no hace sino avanzar la legislación totalitaria que se implementa desde la capital del Estado.

La más que probable obligación a la vacunación, aunque ya existe alguna persona mayor a la que se le ha obligado a vacunarse contra la voluntad de sus familiares, prosigue la erradicación de las libertades formales que otorga el estado español a sus vasallos. En efecto, cada vez nos quedan menos libertades políticas, civiles y de conciencia-expresión.

Además, ya es bien conocido el control social que se está implementado. Gracias al gran nivel de desarrollo tecnológico las agencias estatales conocen desde el número de empastes dentales que tiene una persona hasta sus inquietudes filosóficas. Ahora bien, amparándose en el clima de miedo y pánico que las élites mismas están instaurando, el nivel de control se está disparando. De hecho, las élites están transformando el sistema parlamentario y partitocrático actual a uno más parecido al chino.

Esto es obvio tras las recientes medidas reindustrializadoras. Con una mano destruyen una parte del sector servicios, pues ciertamente es despilfarrador. Y con otra, al haber un exceso de mano de obra así como la consecuente reducción de los salarios, impulsan la inversión en investigación e industria; en la que sobresale la industria armamentística. 

Empero, resulta penoso que Europa occidental se esté convirtiendo en el sumun de la incivilización, cuando hace unos siglos fue la cuna de la libertad, del sujeto autoconstruido, de la igualad entre hombres y mujeres, de la cultura, de la creatividad y el arte, de la ciencia, así como la única región del mundo que desterró el esclavismo.[3]

Ahora tenemos que contemplar espectáculos como las elecciones en Cataluña; donde no se puede enterrar a un familiar y despedirle dignamente pero sí meter una papeleta en una urna. El nivel de barbarie y deshumanización es atroz. Mas no solo es denunciable la vileza y depravación de los poderhabientes, sino también de la de sus vasallos quienes les sirven dócil y sumisamente, e incluso algunos les aplauden.

Ciertamente no existe ningún tipo de libertad real en el régimen político actual. El voto no sirve de nada puesto que la razón de Estado es el todo. Así lo ha sido en los últimos 200 años, y lo seguirá siendo mientras exista el Estado.

Si bien, a pesar de que las elecciones son un engaño en el que cada vez menos gente cree, desde las instituciones han facilitado todo lo posible la realización de las catalanas. Lo mismo que llevando a cabo la habitual campaña política propagandística. Por suerte, de momento no nos obligan a votar como lo hacen en Argentina, Australia, Brasil, Suiza, Tailandia o Grecia, donde seguramente volverían a “suicidar” a Sócrates.

Otro asunto de actualidad son los youtubers. Se está hablando mucho sobre su situación fiscal, pues muchos de ellos ganan cifras superiores a 10 millones de euros, como Elrubius. Algunos de los youtubers españoles han mudado su residencia a Andorra, igual que suelen hacer otros adinerados, sobre todo deportistas. Éstos lo pueden hacer siempre y cuando residan más de 6 meses al año fuera del estado español. Y les interesa, dado que en Andorra pagan un 10 por ciento de impuestos mientras que en el estado español pueden llegar a pagar hasta el 47.

Ya en el siglo V afirmaba Salviano de Marsella que “el enemigo es mejor que el recaudador de impuestos”. El monje observó que aquellos provocaban la pobreza de las gentes y les explotaban hasta convertirles en esclavos. Y gracias a ellos el Estado financiaba las guerras imperialistas y aniquilaba a todo aquel que se resistía.

Sin embargo, los youtubers no se oponen a pagar impuestos como lo hacía Salviano. Éste procedía de una familia adinerada de Tréveris y decidió desprenderse de todos sus bienes, donarlos a los más necesitados, a fin de convertirse al cristianismo verdadero y revolucionario. Por el contrario, los youtubers quieren ganar y acumular todo el dinero posible; conseguir toda la fama y dominio ideológico factible; renunciar a toda ética y a cualquier transformación social positiva; pretenden que el Estado siga protegiendo sus intereses y defendiendo sus privilegios.

Es más, su función consiste en entretener y fagocitar a los jóvenes descontentos y que son desafectos al sistema. A la vez que les entretienen, les dinamitan sus capacidades reflexivas, volitivas, emocionales y relacionales. Son por completo enemigos de la libertad de conciencia.

Se han convertido en auténticas celebrities e influencers; los cuales no se diferencian nada con las de los medios convencionales como la televisión. Abanderan los mismos disvalores hedonistas, epicureistas, egocéntricos, narcisistas, progresistas, tecnófilos, nihilistas, etc.

Tras este somero repaso del mundo hodierno, es lógico aseverar que la situación es crítica. De ahí que todos, y en especial la juventud, hemos de combatir por la libertad. Por la libertad de conciencia, con que habría que eliminar el adoctrinamiento-amaestramiento que inculcan el  Estado y la propaganda comercial. Por la libertad política, que se realiza a través del autogobierno por medio de asambleas. Por la libertad civil, que incluye el fin del trabajo asalariado-esclavo. Por la libertad erótica y reproductiva, que requiere eliminar toda imposición institucional y aleccionamiento. Y, desde luego, por la libertad de expresión, que nunca antes ha sido tan restringida.


[1] Dicho artículo se puede encontrar aquí: https://amoryfalcata.com/2021/02/21/de-raperos-y-policias/

[2] El texto será publicado en papel de forma ampliada próximamente, aunque en el siguiente enlace es posible consultarlo: https://cienciapolitica.site/informe-coronavirus/.

[3] A diferencia del resto de culturas y países, como Rusia o EEUU quienes desterraron la esclavitud en el siglo XIX, en Europa occidental se hizo hace mil años. Este fue un logro de la Revolución de la alta edad media y del cristianismo verdadero. Así mismo, en lugar de provenir de una decisión de las élites, quienes solo lo hicieron para instaurar el neoesclavismo asalariado, dicha transformación liberadora provino de la voluntad de los pueblos ibéricos y europeos. Un auténtico éxito civilizador.

¿Lucha obrera o sindicalismo?

Nueva bandera sindical

El diccionario de la RAE define ‘sindicato’ como una ‘asociación de trabajadores para la defensa y promoción de sus intereses’, sin especificar qué intereses defiende, si los intereses de los trabajadores o los que tienen los miembros del sindicato. La experiencia sociológica e histórica se ajusta fundamentalmente a la segunda interpretación.  

¿Son los sindicatos una herramienta útil para los trabajadores en la actualidad? Rotundamente, no. ¿Alguna vez lo han sido?

Las justas reivindicaciones del proletariado industrial del siglo XIX que realizaban, no los sindicatos, sino los propios obreros de cada una de las fábricas, tierras de labor, talleres, almacenes y minas fueron instrumentalizadas por las oportunamente creadas organizaciones sindicales centralizadas, casi siempre dependientes de algún partido político, es decir, de las cloacas del Estado. Los sindicatos nacieron con una cosmovisión materialista, ajena a los valores espirituales del amor al prójimo, la dignidad, la convivencia y el sentido de la vida, preocupados solamente por elementos tan fungibles como los salarios y la cantidad de horas que trabajamos, aspectos igualmente esenciales. Los sindicatos se adscriben a ideologías y a los intereses que éstas generan, al tiempo que se olvidan del trabajador. Algunos líderes sindicales llegaron a animar a los trabajadores a alistarse en el ejército estatal durante la Primera Guerra Mundial para morir en unaguerra ajena a sus intereses o para matar a otros trabajadores[1].La UGT se inscribió en el sindicato vertical protofascista de Miguel Primo de Rivera[2].Sindicalistas “anarquistas” de la CNT llegaron a ser ministros de la II República[3].La genocida dictadura soviética creó en España el sindicato Comisiones Obreras[4]. Veinte mil trabajadores fueron estafados por la UGT en el llamado ‘caso PSV’[5]. En los Estados Unidos, la palabra ‘sindicato’ es sinónimo de ‘mafia’[6]

Si las Naciones Unidas, a través de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), y la Constitución española de 1978 abogan por lo que ellos llaman ‘libertad sindical’ y los ‘derechos de los trabajadores’ es porque tiene que haber gato encerrado. Los sindicatos son una herramienta al servicio de los intereses del Estado y del capitalismo, por esa razón nacieron con el capitalismo industrial del siglo XIX y se han convertido en parte fundamental del mismo. Los sindicatos reciben millones de euros en subvenciones del Estado[7], tienen ventajas fiscales[8] y el poder judicial ha sido muy comprensivo con las corruptelas en las que éstos se han visto involucrados[9].Los sindicalistas son los últimos empleados de una empresa que pueden perder su puesto de trabajo y tienen horas sindicales en las que evaden el trabajo productivo.Los líderes de los grandes sindicatos llevan décadas sin acudir a su puesto de trabajo[10]. ¿Cómo van a defender los intereses de los trabajadores si están sobornados?[11] Confiar en la acción sindical es creer que un gatito gordo y consentido defenderá el rebaño de los lobos.

La verdadera función de los sindicatos es:

  1. Amortiguar el descontento de los trabajadores alienados y explotados creando una falsa disidencia.
  2. Atender con relativa eficacia los casos particulares en los que las empresas medianas y pequeñas incumplen la legislación laboral. Los sindicatos nunca combaten las dinámicas y patrones de explotación y degradación de los trabajadores que generan el Estado y la gran empresa capitalista, salvo cuando repiten como loros la eterna letanía de crítica al ‘neoliberalismo’, a la ‘precariedad’ y a los ‘recortes’ en la función pública. Un discurso que nunca va acompañado de acciones efectivas.
  3. Convocar pequeñas huelgas de un solo día que no sirven para nada (aunque son cada vez menos frecuentes) y manifestaciones a las que solo acuden ellos. Estos actos no son más que escenificaciones rituales en los que los propios sindicatos se afirman a sí mismos. Los sindicalistas son retratados en los medios de comunicación mostrando sus banderas al tiempo que corean estúpidas consignas vacías de contenido.Los líderes sindicales se muestran como seres comprometidos en la defensa de los trabajadores y algunos empleados ilusos se lo llegan a creer.
  4. Los sindicatos son muy activos en las precampañas electorales a la hora de criticar a los partidos de derecha y decantar el voto hacia los partidos de izquierda. No hay que olvidar que el partido que más ha contribuido a desarmar la cohesión de la clase trabajadora, y que más leyes ha impulsado a favor de los intereses de la banca y la gran empresa capitalista durante el Régimen de 1978, ha sido el Partido Socialista Obrero Español[12].
  5. Los sindicatos participan de los nuevos campos de batalla de la izquierda. En su discurso han olvidado casi por completo los intereses de la clase trabajadora para centrarse en el proselitismo de las nuevas religiones políticas: feminismo institucional, homosexualismo einmigracionismo[13].

El incremento en flecha del desempleo a raíz de la crisis pandémica de 2020, la cada vez más acusada deslocalización industrial a países de Asia y África que comenzó hace medio siglo, la llegada masiva de inmigrantes procedentes de países en los que los conceptos de libertad y dignidad apenas existen y la concentración de capital en unas pocas y gigantescas empresas transnacionales que monopolizan la actividad económica hacen que la situación actual de los trabajadores sea especialmente delicada. La Unión Europea y los voceros del gran capital ya han anunciado la implantación del modelo semiesclavista chino en Europa[14]. Los sindicatos callan y otorgan, esperando poder seguir disfrutando de su posición laboral privilegiada en la inminente sociedad distópica que se está implantando.

Ha llegado el momento de recuperar el sentimiento de clase, de clase trabajadora, porque trabajadores somos todos, salvo aquellos que viven de prebendas, subvenciones y tinglados, salvo aquellos que viven del trabajo de los demás. Es el momento de recuperar la lucha obrera, al mismo tiempo que debemos desvincularnos y combatir a los sindicatos. Las reivindicaciones laborales deben ser obra de los trabajadores, no de los que pretenden hablar en su nombre. Las luchas laborales deben nacer en el seno de una única empresa, por iniciativa de los trabajadores y nunca siguiendo consignas de una central sindical con sede en la capital. La organización de los trabajadores debe ser asamblearia, de base, descentralizada y autofinanciada. La acción de los trabajadores debe ser valiente, nunca superficial. La huelga debe ser indefinida.El boicot y el sabotaje pueden ser herramientas útiles y necesarias. El sindicalista que persista en defender su parcelita de poder y bienestar debe ser excluido socialmente por sus compañeros, debe ser aislado y neutralizado por el resto. El Estado y la gran empresa no pueden subsistir sin sus trabajadores; un trabajador puede subsistir con el apoyo y la solidaridad de sus compañeros de trabajo. ¡Que no nos dividan por categorías salariales, puestos de responsabilidad o sexo!

Los trabajadores deben hacerse cargo del acto productivo y ser propietarios de los medios de producción. Los monopolios económicos del Estado y las grandes empresas deben desaparecer, así como los tributos obligatorios que gravan los ingresos de los trabajadores. El principal objetivo de los obreros debe ser el de poder desarrollar su labor con dignidad, hacerlo en base avalores éticos y pelear por unas condiciones materiales justas, rechazar la obsesión productivista del ‘vivir para trabajar’ y dejar de rendir culto a la tecnología que deshumaniza la labor de los seres humanos. Los trabajadores autoconstruidos integralmente debemos edificar una sociedad basada en la libertad del acto productivo y abolir esa forma de esclavitud llamada trabajo asalariado.

Antonio Hidalgo Diego


[1]Pese a la postura del socialista francés Jean Jaurès en contra de la Primera Guerra Mundial, la mayor parte de la socialdemocracia europea se posicionó del lado de los ejércitos de sus respectivos Estados animando a los obreros a luchar en esta contienda. Un claro ejemplo es el de la Oficina Socialista Internacional que, en la reunión de emergencia celebrada en verano de 1914, apostó por el apoyo del socialismo al Ejército, tal y como acordaron el austríaco Víctor Adler y el checo Antonin Nemec. Jaurès fue asesinado el 31 de julio de 1914. Además de los denominados ‘socialpatriotas’, algunos anarquistas como el ruso Piotr Kropotkin o el francés Charles Malato alentaron a los obreros a luchar en las trincheras para “combatir al agresivo imperialismo alemán”.Guerra a la guerra. El movimiento obrero frente a la guerra (1898-1918) de Julián Vadillo Muñoz. Publicado por la Universidad de La Rioja.

[2] Con la excusa de que “la democracia es burguesa”, el líder socialista Julián Besteiro se opuso a las propias bases del PSOE para posicionarse a favor de la dictadura monárquica-militarista de Miguel Primo de Rivera (1923-1930). Asimismo, el líder de la UGT Francisco Largo Caballero colaboró activamente con la dictadura hermana del fascismo mussoliniano como Consejero de Estado entre 1924 y 1929. Consultar la crítica a Largo Caballero y a buena parte del socialismo que realizó Salvador de Madariaga y Rojo en España. Ensayo de historia contemporánea (1931).

[3] El 4 de noviembre de 1936 cuatro miembros del sindicato anarquista CNT ingresaron como ministros en el gobierno republicano de Largo Caballero: Federica Montseny, Juan García Oliver, Joan Peiró y Juan López.

[4] Las primeras ‘Comisiones Obreras’ nacieron en la década de 1950 y fueron impulsadas por el Partido Comunista de España (PCE), una formación ilegal durante el franquismo y dependiente del Kominformu Oficina de Información de los Partidos Comunistas y Obreros, creada por Andréi Zhdánov en 1947 en el seno de la Unión Soviética de Stalin.

[5] El escándalo comenzó en diciembre de 1993 con la quiebra de la empresa Promoción Social de Viviendas (PSV) creada en 1988 por la Unión General de Trabajadores (UGT), sindicato vinculado al partido gubernamental, el PSOE de Felipe González. La UGT contaba también con una constructora (IGS) y una compañía de seguros (UNIAL). PSV vendió unas 20.000 viviendas a personas de clase trabajadora en terrenos públicos cedidos por la Administración socialista. La empresa sindical quebró antes de que los inmuebles fuesen edificados y el dinero de los cooperativistas se esfumó. UGT (sindicato que vive de las subvenciones estatales) tuvo que hacerse cargo de los 78,13 millones de euros de responsabilidad civil subsidiaria (sentencia de 2003), pero el director de PSV, Carlos Sotos, solo fue condenado a dos años y cuatro meses de cárcel por estafa y apropiación indebida. El secretario general del sindicato, Nicolás Redondo, se libró de la cárcel a cambio de abandonar su carrera sindical.   

[6] El camionero y líder sindical estadounidense James Riddle Hoffa, “Jimmy” Hoffa, fue presidente general del sindicato IBT entre 1957 y 1971, la organización de trabajadores más grande del país con 2,3 millones de afiliados. Desde sus inicios como sindicalista en la Hermandad Internacional de Camioneros, Hoffa estuvo vinculado al crimen organizado.Llegó a ser condenado por soborno y fraude, y solo un sorprendente acuerdo con el presidente Richard Nixon permitió que Hoffa permaneciera tan solo unos pocos meses en prisión. Desapareció para siempre en 1975.

[7] El BOE recoge la Orden de 18 de septiembre de 2020 en la que el Estado español destina 45 millones de euros a las organizaciones sindicales.

[8] Los sindicatos, partidos políticos, organizaciones empresariales, oenegés y organizaciones religiosas gozan de grandes privilegios fiscales en virtud de la Ley 49/2002 (gobierno del PP de José María Aznar), privilegios tan decisivos que, en la práctica, ninguna de estas corporaciones paga impuestos. Estas exenciones incluyen las actividades económicas remuneradas que estas asociaciones llevan a cabo, como los servicios de asesoría o la venta de productos. Por no pagar, no pagan ni el IBI, igual que ocurre con la Iglesia, aunque los programas de La Sexta, los tuiteros de izquierda y los humoristas del Club de la comedia solo se acuerdan de los indecentes privilegios que la ley otorga a la Iglesia cristiana. Libremercado, 1/3/2012.

[9] Además del referido ‘caso PSV’, los grandes sindicatos españoles se han visto implicados en otras corruptelas, como el ‘Caso Forcem’. La Audiencia Nacional investigó el presunto fraude de 100 millones de euros por la apropiación indebida de parte de los 630 millones de euros en subvenciones que el Estado destinó a cursos de formación continua que debía gestionar la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo (FORCEM), tinglado vinculado a los sindicatos UGT, CC.OO. y CIG (Confederación Intersindical Gallega) y a las patronales CEOE y CEPYME. El País (15/6/2014) publicó que el Estado gastó 21.000 millones de euros, en tan solo 10 años,solo en cursos de formación. Los tribunales absolvieron a los procesados del ‘Caso Forcem’ en 2017. El líder sindical asturiano José Ángel Fernández Villa, Secretario general del Sindicato de los Obreros Mineros de Asturias (SOMA-UGT) durante 34 años, diputado autonómico y senador por el PSOE, fue condenado a tan solo 3 años de cárcel por la evasión fiscal de 1,4 millones de euros en 2018.

[10]Unai Sordo, secretario general de CC.OO., lleva sin trabajar en el sector maderero desde el año 2000. José María Álvarez Suárez, secretario general de la UGT, ¡lleva sin trabajar en el sector del metal desde 1978!

[11] La Comisión Ejecutiva Confederal de Comisiones Obreras, cúpula directiva del sindicato, se ha subido el sueldo un 46% (Memoria Anual de CC.OO. del año 2019) al mismo tiempo que aceptaba una subida media de los salarios en España del 2%. Desde que Unai Sordo es el máximo mandatario del sindicato (2017), los dirigentes de “Comisiones” se han subido el sueldo un 85% (OK diario, 11/12/2020 y 12/12/2020).

[12] Fueron los gobiernos socialistas de Felipe González (1982-1996) los que impulsaron la “reconversión industrial”, o desmantelamiento de la minería, los astilleros, el textil y buena parte de la industria española, ademásde la implantación de las Empresas de Trabajo Temporal (ETT).Con el socialista José Luis Rodríguez Zapatero se abarató para las empresas el despido de los trabajadores, se retrasó la edad de jubilación a los 67 años y se desvirtuaron los convenios colectivos.

[13] La llegada masiva de trabajadores extranjeros genera dumping laboral, es decir, mantiene el alto porcentaje de desempleados y contribuye decisivamente al descenso de los salarios y a la precarización laboral, especialmente si los trabajadores migrantes proceden de países sin experiencia histórica en la lucha obrera. La homosexualización de la sociedad y el aumento de años de formación académica y de horas de trabajo de las mujeres son factores decisivos que ayudan a entender la caída en picado de la natalidad en Europa, lo que estimula la importación de mano de obra foránea. En definitiva, podemos afirmar que las grandes centrales sindicales españolas están contribuyendo al exterminio de los pueblos ibéricos y a su sustitución étnica.

[14] El ‘Plan Europeo de Recuperación’ que la Unión Europea ha preparado para los próximos años como reacción a la crisis económica generada por las medidas pandémicas se reduce a la implantación del modelo económico chino en Europa. Más información en ¿En qué consiste el plan de recuperación tras la pandemia acordado por la UE?, artículo publicado porEl Economista el21 de julio de 2020.

El problema del capitalismo no está en el consumo sino en la producción

En la conferencia de Belgrado de 1975 se pusieron las bases fundacionales de lo que hoy conocemos por Educación Ambiental, cosmovisión que ha sido instituida por los lobbys y las élites en el poder para adecuar la imagen y la mentalidad que la gente tiene en relación al medio ambiente de la modernidad, el que el propio modo de producción capitalista está destruyendo.

Hoy, organizaciones ambientalistas y ecologistas, ministerios y currículums escolares en todos sus niveles, centros turístico-ambientales y de interpretación de la naturaleza y resto de organizaciones vinculadas al consumo del medio natural, repiten las maldades del actuar humano que no se adapta a la agenda ambientalista. El autoodio antihumanista.

Según estas, el ser humano común, cualquiera de nuestros familiares o paisanos, es enemigo de la naturaleza, vive a costa de ella, la maltrata y la degrada, es consumista acerrimo, derrochador y contaminador, no recicla, es maltratador de animales (excepto si los posee como mascota), y su falta de “ética ambiental” está poniendo en riesgo a especies y ecosistemas, además de fomentar como no, con el uso del vehículo a gasoil, el cambio climático.

Para contrarrestar toda esta deriva de la gente común, la educación ambiental tiene como objetivo crear conciencia (es decir, adoctrinar desde arriba) para que los seres humanos se adapten al capitalismo, se sometan al poder de los de arriba y sobre todo, si es el caso, se sientan culpables de ello. Estos postulados ultracapitalistas y antihumanos no toman en cuenta que:

– La responsabilidad de los actos de destrucción no se los pueden atribuir de igual manera a todos los humanos, menos aún, a quienes consumen por encima de quienes producen los principales daños. Los seres humanos tenemos en la sociedad capitalista diferente estatus; están los que mandan y están los mandados. Las tesis ambientalistas se dirigen a los segundos, bajo la genérica “los seres humanos” lo cual además de injusto es erróneo, incluso abiertamente perverso. No tiene la misma responsabilidad quien manda cavar la fosa y quien la cava, más si esta es para que descanse el cuerpo de quien la cava. No y mil veces no.

En lo fundamental, el mundo que conocemos como Modernidad Capitalista es obra de quienes ostentan y han ostentado el poder, el poder de mandar sobre el resto. Ellos son quienes han diseñado el modo de producción que destroza la singularidad humana y natural, y son ellos quienes han diseñado los múltiples maquillajes para cargarnos la losa del consumo, del consumo de la basura que ellos han ordenado fabricar. Son ellos y ellas las responsables de la deriva que está tomando este mundo, mandantes y dirigentes, cómplices y colaboradores, que con su poder de mando sobre el trabajo ajeno, su capacidad de mandar, determinan qué, cómo y bajo qué condiciones se produce, con la connivencia, colaboración y participación activa de todas las instituciones de representación ajenas a la voluntad popular, al pueblo.

– El problema principal del capitalismo no es el consumo desenfrenado, es la producción desenfrenada y la obligación de producir a la que están sometidos los súbditos (bajo el yugo de la ley, los impuestos y el adoctrinamiento obligatorios) y a costa del beneficio y el incremento de poder de los gobernantes. Sin embargo, la producción contiene dos caras complementarias, lo que ellos producen para nosotros y lo que nosotros hemos dejado de producir por nosotros mismos, o en otras palabras, nuestra dejación de responsabilidades en relación a la reproducción de nuestras vidas para delegar en la modernidad industrial el devenir de todo cuanto debería ser quehacer nuestro.

La agenda 2030 y los postulados ambientalistas desean acabar de imponer la sociedad del control total, en la que la producción esté a cargo de la gran empresa capitalista, la tutela militar y el control fiscal a cargo del Estado, y la conciencia de la gente vendida al entretenimiento y a la informaciónchorra. Para ello, se requieren las megalópolis con sus amplias zonas verdes donde a pesar de ello predomina el cemento y el megacontrol digitalizado, y las zonas naturales de consumo donde ir a hacer algún tipo de deporte-entretenimiento y calmar si es el caso, las ansias de suicidio. Para ir de un lado a otro: vehículos eléctricos “cero-contaminantes”, ya sean coches alquilados o trenes de alta velocidad y por supuesto, nada de petróleo (tal y como estipulan los mandamases del Foro Económico Mundial).

Si el Foro de Davos ha determinado que en el futuro cercano no seremos propietarios de nada, es porque el Estado y la gran empresa serán propietarios de todo, de cada rincón de tierra, de cada pedazo de nuestras almas. En una encuesta realizada por la Fundación BBVA, se indica que, en lo que llaman España (está a la cabeza), el 76% de las personas encuestadas cree que “el Estado debe tener la responsabilidad principal de asegurar que todos los ciudadanos puedan gozar de un nivel de vida digno”. Siendo esto así, significa que tres cuartas partes han definitivamente abandonado la responsabilidad de cuidar de sí mismos y de las personas que aman.

La derrota moral está servida. La material, es solo una consecuencia de ello.

Frente a esto, solo nos queda tomar en nuestras manos la producción, la producción de aquello que necesitamos para vivir, no de aquellos artefactos que la modernidad ha creado para hacernos la vida supuestamente más fácil. Quienes no somos parte de ese 76% somos una vanguardia que no estamos dispuestos a claudicar moralmente y tampoco lo haremos, a pesar de las dificultades, en el plano material. Debemos reapropiarnos de la decisión de vivir en tanto que humanos y no en tanto que productos del Estado y de la modernidad. Debemos tomar las decisiones pertinentes para enfocar nuestras vidas (al menos parcialmente, al inicio) hacia la producción, hacia producir con nuestras propias manos y con las de nuestros iguales, aquellos bienes materiales que necesitamos en nuestra cotidianidad; y situar en lo más alto de nuestras convicciones morales, el acto libre de crear, de amar, de trabajar, de sostenernos por nosotros mismos.

Huelga decir que esto es solo una parte de un proyecto de transformación que tiene que ensalzar y recuperar la práctica comunal, mediante la reapropiación de los bienes comunales expropiados por el Estado y una afirmación anímica comunalista, en el camino de una economía moral o comunal que ponga fin al funesto modo de producción capitalista, en cualquiera de sus versiones, estatal-socialista o estatal-liberalista.


Cada cosa que hacemos con nuestras propias manos, que creamos, que producimos, es el poder queles hemos quitado a quienes deciden por nosotros qué dejamos de hacer con nuestras propias manos.


Gorkha

De raperos y policías

Pablo Hasél es un idiota, un letrista torpe y un peor músico. Un ser pequeñito e insignificante que se ha hecho famoso sin saber cómo ha ocurrido. Un “revolucionario” de pacotilla. El rapero más citado de un país en el que a casi nadie le gusta el rap. Hasél es un cantante blanco que todavía no se ha dado cuenta de que no es negro. Pablo Rivadulla Duró ‘Hasél’ (de nombre artístico árabe, porque todo lo islámico mola y es muy progre) presenta un aspecto desaliñado que contribuye a que caiga mal a casi todo el mundo. Su música no tiene apenas seguidores. Antes de que empezara la última función del circo mediático de turno, Hasél era un artista desconocido, el payaso triste y gruñón del circo, el “intelectual” enfadado que destila bilis cada vez que coge el micrófono, una bilis que se torna dulce néctar a oídos del Estado y la gran empresa capitalista a la que cree combatir con sus canciones. Porque, como buen comunista, Pablo Hasél es un “niño” pijo de 32 años, el hijo de papá de un rico empresario de la construcción que provocó la desaparición de la Unió Esportiva de Lleida tras dejar el club con una deuda de 10 millones de euros, y el nieto de un teniente franquista que se dedicó a masacrar a combatientes revolucionarios del maquis en el Valle de Arán en octubre de 1944.

Pero, por encima de todo, Pablo Hasél es un pringado. Mientras que el perrito ladrador Willy Toledo, el chihuahua del cine español, ese pésimo actor y polemista tuitero, lleva muchos años viviendo del cuento a merced de su papel de falso revolucionario al servicio del poder, al rapero catalán le ha tocado ser chivo expiatorio del último culebrón orquestado por el CNI. El palmero del Che Guevara, Stalin y distintos grupos paramilitares al servicio de las cloacas del Estado español, ha sido varias veces condenado por su frenética labor como letrista y activista “antisistema”. Hasél ha sido detenido por ‘enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona’ y su detención, lejos de haber pasado desapercibida como las otras veces, ha propiciado una más bien poco espontánea oleada de indignación que está recorriendo las calles de diferentes ciudades con manifestaciones de protesta y enfrentamientos violentos con la policía.  

¿Quiénes son los indignados? Los mismos de siempre. Antifas encapuchados que queman contenedores de basura, tiran piedras y petardos, trazan las manoseadas pintadas de turno y actúan al compás de la policía en una coreografía mil veces ensayada, en una especie de combate de wrestling más falso que una peseta de madera, en un toma y daca del gato y el ratón, en una batalla urbana precocinada a modo de protesta social de la que la sociedad ni participa ni apoya, porque es cosa de la policía, de sus confidentes y de los reporteros que toman las imágenes que nos arrojan los noticieros. Las manifestaciones en solidaridad con Pablo Hasél son tan poco revolucionarias como las canciones que han llevado al cuartelillo al rapero leridano.

Mientras los medios de comunicación denuncian tamaña injusticia que atenta contra la libertad de expresión, las redes sociales continúan censurando contenidos verdaderamente revolucionarios. Mientras Hasél se hace el malote con sus letras antimonárquicas, la obra ¿Qué pasó en Alcàsser? de Juan Ignacio Blanco, bastante más despiadada con la figura del rey, sigue siendo el único libro censurado en la España del Régimen de 1978. Mientras Hasél incendia las calles con sus canciones, el Estado está aplastando nuestras libertades fundamentales con la excusa de proteger nuestra salud. Mientras los “antifascistas” se enfrentan a la policía, la policía multa, niega libertades, maltrata, agrede, zurra y tortura como hacía años que no se veía, a cada vez más personas de a pie por no llevar la dichosa mascarilla o por saltarse el confinamiento. Mientras la opinión pública mira la fea cara de Hasél, los medios de comunicación distraen la atención de lo que está ocurriendo, que no es otra cosa que la implantación de una dictadura totalitaria y liberticida dirigida por un gobierno de la misma izquierda que defiende Hasél, y consentida por la misma derecha a la que Hasél critica. Que Pablo Hasél haya sido detenido en una universidad, antigua sacristía vetada a la policía, dice mucho de “nuestra” más que supuesta “democracia”. Que los Mossos d’Esquadra hayan dirigido la operación policial de detención del rapero, dice mucho de este cuerpo y de su adhesión al sistema de represión del Reino de España.  

Pablo Hasél es un idiota.

¡Libertad para Pablo Rivadulla Duró! Porque la palabra, no delinque.

Antonio Hidalgo Diego

¿Son una verdadera alternativa las pedagogías alternativas?

Y con razón serán llamados miserables los que se anegan en una felicidad desmedida, donde, como en un mar tranquilo, los detiene una calma nunca rota. Cualquier trance que les sucediere será una novedad: las cosas adversas atormentan más a los faltos de experiencia.”

Séneca

“Educación a cargo de instituciones estatales o privadas es violación de la libertad de conciencia, mientras que autoeducación es construcción del sujeto a partir de sí mismo y de sus iguales, sin adoctrinamiento.”

Félix Rodrigo Mora, María del Prado Esteban

Debido a un creciente rechazo popular hacia el sistema educativo convencional, cada día más gente apuesta por pedagogías alternativas.

Este fenómeno es comprensible, pues la función primordial del sistema educativo institucional es amaestrar y adoctrinar a los más jóvenes. Su meta es construir seres dóciles políticamente, que no piensen ni sientan por sí mismos. Igual que las instituciones privadas o concertadas, dado que siguen las mismas pautas, normativas, procedimientos y currículos que las estatales.

Es más, gracias al “maravilloso” partido Podemos, ahora los niños son triturados desde los 4 meses. Obviamente, según su habitual demagogia, implantaron esta “mejora” para “liberar” a las mujeres de la “carga” de la maternidad; es decir, para poder ser explotadas al máximo en la empresa. Puesto que dedicar nuestro tiempo a nuestros hijos, educarles con amor y dedicación, nos esclaviza como mujeres. Como dijo la impulsora número uno del feminismo Simone de Beauvoir: “Las mujeres son esclavas de la maternidad. La maternidad es una cárcel.

De hecho, esta mujer odiaba su condición de mujer, como expone en su libro El segundo sexo, al tiempo que practicaba la pederastia, hecho comprobado y por lo que fue juzgada.

A pesar de esto, hoy en día, hemos de ser todas y todos, perdón, todes, feministas. O, mejor dicho, feminazis, ya que debemos odiar a los niños, y a los hombres, tanto como nuestros dominadores nos odian a nosotras.

En cuanto al sistema educativo, éste aniquila, en primer lugar, la capacidad de amar de los niños, pues les separan con sólo unos pocos meses de la única persona que existe para ellos y quien les puede impregnar de las sensaciones, emociones y sentimientos amorosos, su madre.

Una vez calcinada esta faceta puramente humana, prosiguen con un amaestramiento y adoctrinamiento masivos, los cuales, en el mejor de los casos, acaban a los 16 años; si bien más de la mitad de los jóvenes continúa en la universidad hasta los 24 aproximadamente.

De tal forma que, tras esos 20 años de trituración promedio, el resultado es un tipo de sujeto sin cerebro ni corazón, sin pensamiento propio ni mucho menos crítico; altamente competitivo y receloso de sus iguales; sin creatividad y totalmente pasivo ante la vida que le rodea, en especial hacia lo transcendente; sin ningún valor ético o moral; carente de fortaleza de espíritu; completamente aculturado; sin referencia histórica cultural ni existencial; solitario y depresivo, así como altamente patológico.

Ante esta cruda realidad, algunos padres buscan una alternativa para educar a sus hijos, siendo más o menos conscientes del horror que se sufre en las aulas. Habitualmente éstos se cruzan con pedagogías aparentemente alternativas, las cuales afirman otorgar una educación integral y holística. Dicen respetar la libertad del niño, creyendo en sus capacidades innatas y potenciándolas; como la creatividad, autonomía, sensibilidad, entendimiento, etc.

Pero, ¿cuánta verdad hay en estas afirmaciones?

Con el fin de aportar alguna luz en esta dirección, analizaré la pedagogía alternativa más extendida hoy en día. Aunque, en verdad, este análisis es válido para las demás pedagogías supuestamente antisistema.

Esto es así porque ninguna posee la noción de sujeto que se autoconstruye a sí mismo. Como tampoco una cosmovisión ni unos valores verdaderamente humanos y transformadores. Cuando estas pedagogías surgieron, y casi todas aparecieron durante el siglo XX, no se propusieron superar las graves taras del orden vigente, sino meramente acometieron una crítica superflua y reformista. De ese modo aceptaron los valores fundamentales del sistema tiránico que padecemos y rechazaron algunos aspectos secundarios, en el mejor de los casos. Como resultado, los niños que crecen bajo estas pedagogías acaban por ser esclavos con mentalidad de esclavos.

La pedagogía Waldorf

Esta se basa en los principios metodológicos que Rudolf Steiner diseñó o, mejor dicho, se inventó, ya que no llevó a cabo ningún estudio ni análisis reflexivo.

Se dice que Steiner fue un pedagogo, filósofo e incluso revolucionario de la educación, y pionero en otras materias como la antroposofía, en la cual está basada su teoría pedagógica, la agricultura biodinámica y la medicina antroposófica.

En 1919, se le presentó la oportunidad perfecta para empezar a expandir su metodología de la mano del empresario Emil Molt, propietario de la tabacalera Waldorf-Astoria Cigarrette Company de Stuttgart (Alemania). Éste le encargó que fundara una escuela para los hijos de sus empleados, ya que era un fiel seguidor del pensamiento de Steiner y su teoría antroposófica. Así nace la pedagogía Waldorf, adquiriendo el nombre de esa famosa marca de tabaco. Ya sólo el nombre suscita cierta reticencia a admitir que es positiva para la educación de nuestros hijos e hijas.

Después de 100 años de existencia, habiendo pasado millones de personas por sus aulas, el resultado es estremecedor. De hecho, igual, o incluso peor, que la educación estatal. Lejos de formar personas críticas con el sistema, aportando ideas creativas, capaces de vislumbrar y perseguir una cosmovisión distinta a la establecida por las élites, apostando por un cambio revolucionario de la sociedad y, por ende, del sujeto, han formado a multitud de “profesionales” elitistas, quienes no han hecho otra cosa que promover, proteger y reforzar el orden establecido; entre los más destacados: medios y altos funcionarios, arquitectos, periodistas, profesores, políticos, científicos, grandes empresarios, artistas y, sobre todo, actores famosos.

Sigamos con el análisis de su teoría. En su libro Cosmic Memory: Prehistory of earth and man, o Memoria Cósmica, prehistoria de la tierra y el hombre, explica que: “El hombre puede penetrar a los orígenes eternos de las cosas que se desvanecen en el tiempo. Un hombre amplía su poder de cognición de esta manera si no está limitado a la evidencia externa donde el conocimiento del pasado se encuentra… En gnosis y en teosofía es llamada ““El registro Akáshico””. Para aquellos no iniciados que no se han convencido aun así mismos de la realidad de un mundo espiritual separado por su propia experiencia, el iniciar parece ser una simple visión, si no es que algo peor. Aquél que haya adquirido la habilidad de percibir en el mundo espiritual llega a saber eventos pasados en su personaje eterno.”

Dicho de otro modo, no es necesaria la formación, ni el esfuerzo por la verdad, de la persona para adquirir conocimiento, como tampoco importa la experiencia de ésta, dado que podemos sustraer toda la sabiduría del mundo espiritual, a través de este registro akáshico y nuestras reencarnaciones pasadas.

Si profundizamos más en su teoría encontramos que, aparte de promulgar la ley del cero esfuerzo y la ataraxia, su inclinación orientalista tiene una función aculturadora. Por ejemplo, el famoso registro akáshico proviene de un término hindú, el cual significa “archivos de las memorias del alma”; o sea, las reencarnaciones del alma de la persona, las cuales otorgan todos los saberes que uno desee a través de dicho registro. Otro invento descollante suyo es la euritmia, una especie de yoga-baile para niños, donde a través de determinados movimientos corporales “armonizan” sus almas, con o sin música.

El problema es que para este señor valores como la autodisciplina, la libertad de conciencia, el esfuerzo, la humildad, la entrega, la reflexión, la valentía, etc. no significaban nada, pues, según él, podía comprender todo sin, literalmente, mover un dedo. Empero, no estaríamos analizando sus chaladuras si éstas no se estuvieran popularizando y, a su vez, materializando; con terribles consecuencias para millones de niños.

A continuación presento las características fundamentales de su metodología, así como sus “fines”:

  • A pesar de dar un máximo valor a la naturaleza, lo cual considero que es un aspecto positivo de su teoría, los primeros que pudieron “disfrutar” de sus enseñanzas se encontraban en las inmediaciones de una fábrica. No se me ocurre un sitio más artificial y, por consiguiente, menos natural que dicho establecimiento. Lo mismo ocurre en la mayoría de escuelas infantiles, colegios e institutos que siguen este modelo, ya que se encuentran en medio de la urbe y el espacio más natural al que pueden acceder es un parque. E incluso aquellas que se encuentran en medio del bosque, siguen estando desconectadas de la vida diaria y real de los niños, así como de sus familias, amigos, vecinos, etc.
  • La importancia del uso de materiales naturales, en especial en las escuelas infantiles, también es algo positivo a tener en cuenta, en contra del plástico y demás productos tóxicos. Sin embargo, proporcionar objetos menos procesados y seguir en un ambiente completamente artificial, alejado de la vida convivencial y experiencial con el resto de la comunidad y familia, resulta anecdótico.
  • A diferencia de las demás instituciones académicas, no promueve la competitividad, por no calificar a sus alumnos a través de notas absurdas y exámenes, que lo único que consiguen es la acumulación de datos por mera repetición y memorización, sin ninguna reflexión. No obstante, desde Waldorf no se propone ninguna vía para la transformación de las personas ni el establecimiento de una sociedad opuesta a la actual; por tanto, gracias al resto de medios de propaganda y adoctrinamiento del sistema, los niños acaban por ser egocéntricos, competitivos e inmorales. De ahí sus resultados que anteriormente se comentaron. Así mismo, su silencio al respecto denota su complicidad con las instituciones.
  • Dice promover el pensamiento crítico y reflexivo autoconstruido. Pero, por otro lado, deja bien claro en su teoría que el niño no está preparado para esta tarea hasta mínimo los 7 años, ya que prioriza fomentar su clarividencia innata. Asegura, además, que el pensamiento racional es un obstáculo para el desarrollo de su espiritualidad (como la entiende él) y dicha clarividencia. Recalco la contradicción de su teoría al atestiguar que promueve el pensamiento crítico, cuando en realidad no les deja pensar y ni siquiera considera que sean capaces de hacerlo hasta esa edad. Con su continuo ataque a la racionalidad, oculta la importancia del pensamiento autónomo complejo, el cual comienza a desarrollarse en el niño desde el mismo momento que empieza a hablar y a tener conciencia de sí mismo, como individuo autónomo e independiente. Además, oculta la importancia del estudio de los clásicos, hecho que muestra su propósito aculturador y estupidizador.
  • Como explica Steiner, el objetivo general del plan de estudios es “impregnar al niño con la sensación de que el mundo es bueno”. Esto es engañar por completo a los jóvenes, haciéndoles vivir en el país de la piruleta permanentemente, incapaces de afrontar la vida real y entender el mundo por lo que realmente es. Las personas vivimos en una constante dualidad, es decir, existe lo bueno y lo malo. Somos capaces de hacer el bien tanto como el mal, así como hay dolor y placer, tristeza y alegría, amor y odio, vida y muerte, etc. Es nuestro deber como adultos mostrar a los niños el mundo tal cual es, y no sólo parcialmente, como pretendía Steiner, desarrollando así los valores que les permitan autoconstruirse en la fortaleza, la búsqueda de la verdad, la virtud, el esfuerzo, la valentía, la inteligencia, la emocionalidad, la sensibilidad, etc. a la vez que autoconstruirnos nosotros mismos. Como dice Félix Rodrigo Mora “La vida es una constante lucha del yo contra el yo”. Quien no quiera comprender la necesidad de la autoconstrucción del sujeto, se verá arrastrado por diversas ideologías tales como el buenismo, victimismo, pacifismo, ecologismo, feminismo, etc. que lo único que promulgan es la total irresponsabilidad de los propios actos de la persona, su incapacidad para resolver y escoger su propia vida, así como la súplica de constantes ayudas provenientes de las élites, infantilizando completamente a la persona, anulando su inteligencia y, por tanto, despreciando al sujeto; convirtiéndole en un inútil, un ser pasivo que ni siente ni padece.
  • Otro objetivo, con el cual en principio estoy completamente de acuerdo, es “convertir a los jóvenes en personas libres, moralmente responsables e integradas”. Sin embargo, este propósito no sólo está ausente en la práctica pedagógica, sino también en el desarrollo mismo de su teoría. Más aún, Steiner afirma que los jóvenes no están preparados para perseguir dicha meta hasta los 14 años. En realidad, esto es absurdo puesto que los valores y la axiología han de estar presentes desde el mismo nacimiento. Si bien, ya que tanto en su propuesta pedagógica como en la del Estado los niños están aniquilados para esa edad, su hipocresía y demagogia resulta redundante. De hecho, a esa edad ya podrían y deberían ser adultos; es decir, hacerse responsables de su existencia, contribuir a la comunidad y autoformarse.

En definitiva, al rechazar la disciplina, el esfuerzo, o la aceptación del sufrimiento y el dolor, elementos imprescindibles para la autoconstrucción del sujeto, no hace más que abanderar la pasividad, el infantilismo, la más pueril felicidad, la docilidad, la sumisión, etc. Sin las aptitudes arriba mencionadas una persona no puede desarrollar sus capacidades reflexivas, volitivas, emocionales, artísticas ni pasionales. Tal y como expone Séneca, “las dificultades fortalecen la mente, como el trabajo lo hace con el cuerpo.”. Por otro lado, E. Rojas explica que “el sufrimiento es la forma suprema de aprendizaje”. Y Tácito de verdad eleva nuestro espíritu al afirmar que “con osadía se consiguen muchas cosas que parecen arduas a los cobardes”.

En la práctica, el objetivo es crear personas totalmente desconectadas del mundo real, preocupados por un mundo espiritual abstracto e inexistente, concentradas únicamente en sí mismas, destruyendo completamente al sujeto; así como convirtiéndolo en un tirano, entre otras cosas, por una ausencia voluntaria de límites.

Esta ausencia de límites no sólo la encontramos en Waldorf, sino en el resto de las pedagogías alternativas. Éstas niegan una disciplina absolutamente necesaria, no sólo para los niños, sino para todo ser humano. Acaban por hundirse en un libertinaje puramente tiránico, ya que otorgan todo el poder a unos niños que aún están en pleno desarrollo de sus facultades y necesitan la mano firme y amorosa de un modelo, esto es, sus padres y toda la comunidad en general, educándole a través del ejemplo, la autodisciplina, el esfuerzo, sacrificio, fortaleza, valentía, etc.

La noción de límites es secundaria en cuanto a la autoconstrucción del sujeto, aunque imprescindible. Son necesarios en todas las dimensiones de la existencia.

A nivel individual requerimos mantener un equilibrio entre los diversos constituyentes de nuestro ser. Esto es, necesitamos poner límites a nuestro esfuerzo reflexivo pues también hemos de trabajar nuestra convivencialidad, y viceversa. Lo mismo que precisamos poner límites al desarrollo de nuestra fortaleza interior ya que igualmente hay que laborar nuestra sensibilidad, y viceversa. Y así sucesivamente con todas nuestras capacidades, para ser sujetos integrales, o, simplemente, seres humanos.

En cuanto a lo colectivo, asimismo son obligados los límites. La política es importante, sobre todo para autogobernarnos, y cuando no se pueda, como en el presente, para luchar por su materialización. Si bien hemos de preocuparnos igualmente de la ética, de la sociabilidad, de la verdad, de la libertad de conciencia, de lo festivo, de la economía, de lo transcendente, de lo artístico, etc. Con que, si no establecemos límites entre estas expresiones sociales, la sociedad degenera en un reduccionismo y especialización muy peligrosos.

Así pues, desde pequeños debemos aprender la necesidad de los límites y el esfuerzo por lo integral, lo holístico.

En el fondo, estas pedagogías prefieren olvidar los límites porque les encanta la modernidad. Ésta nos enseña que no debe haber límites al egoísmo y egocentrismo, no hay límites al pisotear al prójimo, no hay límites al poder, no hay límites a la riqueza ni a la propiedad privada, tampoco al desarrollo tecnológico o al control social, ni la destrucción de la naturaleza, y mucho menos a la destrucción del sujeto. Aunque sus disvalores principales son el hedonismo y el epicureísmo, a los que no ponen ninguna traba; los cuales son la mayor fuente de destructividad junto al desarrollo del Estado.

Hay que añadir, además, su adhesión al pensamiento de Nietzsche. En su libro La filosofía de la verdad Steiner enuncia: “Las ideas de Nietzsche permanecieron mucho tiempo en mi mente, pues en ellas estaba reflejado lo que una personalidad debe sentir respecto a la evolución y al ser esencial de la humanidad”.

No hace falta añadir que Nietzsche es el principal ideólogo del nazismo, férreo impulsor del odio interpersonal, la voluntad de poder, el individualismo, etc. Éste entendía el amor al prójimo como una muestra de debilidad. Antonio Hidalgo Diego hace un análisis muy acertado de este sujeto en su libro El minotauro en Alcásser. Crimen sádico, voluntad de poder y feminismo de Estado. Concluye que: “el filósofo prusiano desató su parte más oscura convirtiéndose en Zaratustra, un superhombre amoral que justificaba la práctica de la violencia, el robo y el asesinato en virtud de un desarrollo personal centrado en la satisfacción de la voluntad de poder… por desgracia, el hábil pensador alemán publicó un libro atractivo y bien escrito que ha conseguido tener más influencia que la Biblia, al menos en los dos últimos siglos”.

En conclusión, hay partes de la teoría de Rudolf Steiner que se pueden calificar como parcialmente positivas, si bien, como he analizado, en la práctica de su metodología no se encuentran presentes. Más aún, se puede entrever una finalidad perversa, que es formar personas tiránicas, autocomplacientes, buenistas, perezosas, amorales, victimistas, y un sinfín de adjetivos que ya se han expuesto a lo largo de todo el escrito.

De modo que debemos dejar de delegar en iluminados, sabios, ideologías, pedagogías, teorías, poderes, élites o el Estado, a fin de decidir nuestro modo de pensar, actuar, educar, sentir, sanar, en definitiva, vivir. Ídem, hemos de comenzar a pensar por nosotros mismos, empezando por una autoconstrucción consciente, permanente, reflexiva, sentida; basada en la convivencialidad, el respeto y el amor por los demás tanto como por uno mismo. Igual que combatir por un cambio integral de la sociedad y del individuo, apostando por una vida en comunidad soberana y autodeterminada, en la que la educación de los niños sea gestionada por todos los integrantes de la comunidad, esto es, padres, familia, amigos y vecinos.

Sandra de Miguel Moller

Los videojuegos. A la tercera fue la vencida

Resulta asombroso que se tenga una visión tan benévola respecto a los videojuegos. Si bien es cierto que nuestras sociedades se caracterizan por ocultar los problemas verdaderamente graves y poner en primer plano los secundarios.

En el clima de pánico, institucionalmente impuesto, actual, parece imposible que haya algo más peligroso que el coronavirus. Por consiguiente, no mencionaré la pavorosa crisis demográfica que se nos viene encima, ni la medio ambiental, ni la económica, ni la energética, ni mucho menos la del sujeto, la más preocupante. Me voy a limitar a explanar someramente la destructividad de los juegos electrónicos.

¿Me atreveré yo, un pobre hombre sin estudios, a calificar los videojuegos como más perjudiciales que el coronavirus? Con sugerirlo me parece suficiente; la respuesta la dejo en manos del lector. Empero, a la vez que reflexiona este asunto, tenga en cuenta lo que expongo a continuación.

El título de este texto hace referencia a los juegos audiovisuales como parte de un proceso, el cual culminan triunfalmente. Este proceso ha consistido en la artificialización de la vida de los niños; en su separación del mundo real. Por lo que una vez adultos, su nivel de conciencia, en cuanto a intelección de sí mismos, su cultura y la sociedad, está por los suelos.

Evidentemente a las élites poderhabientes les ha costado mucho lograr esta degradación mental de sus súbditos, unos doscientos años. Aunque han conseguido lo que ansiaban, esto es, crear una sociedad de individuos absolutamente dóciles y sumisos. Quienes no sólo no van a desafiar a sus amos, sino que ni siquiera piensan en ello.

La extirpación de la libertad, sobre todo la libertad interior y de conciencia, durante la infancia comenzó con la escuela estatal obligatoria. Ésta fue y sigue siendo la principal herramienta de aniquilación del futuro sujeto. Su meta principal es fabricar seres mansos, pasivos, obedientes, maleables y que acepten el sistema tal cual es. Para ello arrojan a los infantes, cada vez más temprano, a un entorno ficticio y atemporal, desconectado por completo de sus seres queridos y de la vida real. Le impiden moverse, hablar, pensar, dudar, imaginar, debatir, autoafirmarse, responsabilizarse, confiar en sí mismo, etc. y le privan de todo contacto intergeneracional. Al fin y al cabo, le confinan y aíslan con el fin de que no desarrolle ninguna de sus capacidades naturales.

Sin embargo, hasta la llegada del uso masivo de la televisión, los niños aún tenían cierto tiempo y espacio para ellos, cierta intimidad. El televisor vino para continuar la progresiva trituración de las mentes, corazones y almas de los pequeños. Para sumergirles en un mundo aún más artificial y convertirles en más pasivos, inútiles y dóciles. De ahí que la televisión se sitúe en segundo lugar en cuanto al número de horas que fagocitan a los niños.

De hecho, resulta muy sencillo contabilizar a qué dedican el tiempo los niños durante un día normal, ya que los datos son bien conocidos. Duermen unas 10 horas de media. La escuela les absorbe mínimo 6 horas, pero habría que sumar 1 o 2 horas más de tareas extraescolares. A mirar el televisor le dedican unas de 3 horas diarias. Y a los videojuegos cerca de 2 horas. De modo que les quedan unas 3 horas para sus 3 o 4 comidas diarias, asearse y poco más.

Como es lógico, tras todas las restricciones impuestas desde el Estado a raíz de la campaña de terror del coronavirus, la situación ha empeorado. Desde varias instituciones se apunta se ha desplomado el tiempo dedicado a los deportes, juegos en la calles, contacto con la naturaleza y cualquier tipo de ejercicio físico. Y el resultado ha sido un incremento del uso-abuso de internet y los videojuegos. Por tanto, no debe sorprendernos cuando las misma OMS afirma que “los niños están siendo los más perjudicados psicológicamente”.

Así pues, los juegos electrónicos se popularizaron, a través de las consolas y los ordenadores personales, a fin de capturar el poco tiempo libre que les quedaba a los más jóvenes. Y sin intimidad los niños no pueden desenvolver sus facultades innatas. Los videojuegos se han convertido en la tercera arma de destrucción masiva de la infancia.

No obstante, para más inri, debido a la creciente infantilización generalizada, éstos se han establecido como una actividad de los no tan jóvenes, e incluso de los “adultos”. Como es comprensible, cuando desde la cuna se crece en un entorno ficticio, sin responsabilidades, alejado del mundo real, no puedes desarrollarte como persona ni madurar. Por este motivo, según datos oficiales, en el estado español cerca de 20 millones de “personas” juegan habitualmente a juegos de video. Así mismo, más de la mitad lo hace a través de dispositivos móviles, lo que dice bastante sobre su “utilidad”.

Más aún, los videojuegos hoy en día se sitúan como la primera industria audiovisual, por delante del cine y la música, dado que en 2018 generaron ventas por valor de 1.530 millones de euros. Además, el peso del sector en la economía española asciende cada año, situándose en torno a los 4.000 millones de euros. ¿Cómo afecta esto a las personas y a los niños en particular?

Cada vez se monetizan más los juegos electrónicos, pues muchos ofrecen la opción de comprar ventajas a la hora de competir virtualmente, tanto que mueven unos 26.000 millones de euros a nivel mundial. Pero esta cifra únicamente se refiere al mercado de pagos integrados, donde no se incluye la venta de videojuegos. De hecho, una gran cantidad de ellos son gratuitos, pero exigen que se asocie una cuenta bancaria para jugar, sin importar la edad del videojugador. En consecuencia, y más aún tras esta plandemia, la ludopatía se está disparando incluso entre los infantes.

De ahí que los videojugadores o gamers más relevantes se embolsen cifras monetarias astronómicas; verbigracia Tyler Blevins unos 17 millones de dólares anuales o Felix Kjellberg unos 15. En realidad son análogos a los jugadores profesionales de otros deportes, como el balompié, el baloncesto o el golf. Todos ellos amasan fortunas de manera ilegitima, gracias a su labor de entretener, al tiempo que degradar, a las masas; lo cual les otorga un considerable, a la vez que rechazable e inmoral, poder económico.

Empero, los videojugadores son aún más perversos; dado que los jugadores de los deportes convencionales, como el balompié, al menos incitan a los niños a hacer ejercicio, estar en la calle, así como entrar en contacto con sus semejantes y la realidad.

Por otro lado, quienes consideren, de forma ilusa e infantil, que existen juegos electrónicos que promueven la inteligencia, han de recapacitar. Para ello, además de lo anteriormente expuesto, voy a analizar brevemente los videojuegos de “estrategia”.

La estrategia sin comillas se basa en el pensamiento complejo, dialéctico, multidimensional y profundo. Consiste en aprehender las circunstancias particulares y el contexto general, igual que las principales relaciones entre ellos; al tiempo que captar las capacidades y potencialidades de los principales actores implicados. Requiere desarrollar la facultad de comprender el conjunto, en su hipercomplejidad. Por tanto, nada tiene que ver con ningún videojuego. En todo caso, estos se podrían denominar de táctica, aunque fomentan una versión muy básica y degradada de ésta.

Mas la solución a este problema no puede ser coercitiva. El respeto por la libertad individual es fundamental. Las prohibiciones, del tipo que sean, degradan al sujeto. Al solo tener que obedecer mandatos y normas, no le permiten desenvolver su voluntad ni inteligencia. En lugar de desarrollar una ética propia y ser por sí, se acaba por convertir en un esclavo sumiso, el cual únicamente es capaz de cumplir órdenes.

A fin de evitar esta deshumanización, a partir de los 14 años toda persona ha de responsabilizarse de sus acciones, aportar, por medio del trabajo, a la comunidad y autoconstruirse. En caso contrario la comunidad tiene el deber de sancionar con intención pedagógica y, en casos extremos, excluirle de la convivencia. Hasta entonces los padres y seres queridos han de velar por el óptimo crecimiento de los infantes.

Los jóvenes deben repudiar el paternalismo, ya que es una de las primeras causas de su envilecimiento. En primer lugar el paternalismo estatal. Esta es la única vía para ser por sí mismos y hacerse dueños de su destino. Así como han de rehusar el victimismo, pues es la ideología de los esclavos.

En definitiva, lo preciso es desmontar todos estos aparatos de aniquilamiento del individuo con el propósito de que se pueda autoeducar junto con sus seres queridos. De igual modo, se deben plantear propuestas alternativas que conecten la educación de los niños con la vida real, que participen en ella, que aprendan de sus mayores y se empapen de su cultura popular propia. Es preciso que se formulen nuevas maneras de educar y de autoformarse, opuestas a las actuales. 

José F.E. Maenza

La agroecología y sus criterios


Por la libertad se puede y debe aventurar la vida

Don Quijote de la Mancha

1.-LA AGROECOLOGÍA ES SOCIAL Y MORAL

La agroecología es algo integral y alberga valores medioambientales tanto como sociales y morales. Esto lo diferencia de la agricultura ecológica de sello, que no suele salirse de lo estrictamente medioambiental y acostumbra a guiarse, cada vez más, por las ansias de riqueza al ser absorbida por los grandes monopolios o transformarse en uno de ellos. La agroecología, en cambio, tiene un enfoque integral y múltiple anclado en lo local y comarcal.

Para nosotros un criterio esencial que debe seguir lo agroecológico es el combate por la libertad. La soberanía alimentaria que busca la agroecología no puede existir si no hay soberanía política. Esto es una obviedad pero a pesar de ello, la mayor parte de las propuestas van en la dirección de ignorar la cuestión de la soberanía política y entregarle más responsabilidad y poder a los organismos del Estado, lo que significa menos soberanía política. Podemos afirmar, por lo tanto, que las propuestas que buscan la soberanía alimentaria a través del reforzamiento del poder del Estado son nefastas.

La estatalización es consustancial al propósito permanente de institucionalizar la autoorganización popular y en consecuencia a su destrucción. El Estado aspira, si así lo estima útil para su legitimidad, a integrar a la agroecología en su seno. Además tiene a todo un sector del izquierdismo jaleándole para que lo haga. Esto no ayuda a la agroecología en nada, sólo supone una imposición destructora de obstáculos. La estatalización desarticula, descoyunta, desvitaliza la agroecología, cuando no la instrumentaliza. La perniciosa voluntad de poder es inherente al Estado; de modo que éste es incompatible con la soberanía política. Por consiguiente, podemos asegurar que las ansias de poder del Leviatán son antitéticas con la soberanía alimentaria. Es absurdo, incongruente, ilógico, incomprensible y disparatado buscar más Estado o un Estado fuerte a la vez que se lucha por el florecimiento de la agroecología. Las tesis del izquierdismo que idolatran al Estado son, hoy por hoy, incompatibles con el crecimiento cualitativo y cuantitativo de la agroecología.

Se demuestra una muy poca imaginación proponiendo como solución a los problemas del campo más dinero, más leyes, más normas, más regulaciones, más Estado, más funcionarios, más impuestos, más dependencia y, al fin y al cabo, más sumisión y esclavitud. Dinero, dinero y más dinero, ese es el mantra repetido para acabar con los problemas del campo, cuando es público y notorio el potentísimo efecto corruptor del dinero. La libertad ni se menciona, ni se les ocurre siquiera a los que reflexionan sobre estos temas. La democracia, la autonomía o la regeneración comunitaria ni la contemplan ni la valoran.

Queremos dejar claro que aquí no hablamos del concepto de libertad del liberalismo centrado exclusivamente en la libertad negativa para enriquecerse, explotar a otro, contaminar, destruir, mandar o acumular propiedades sin fin. Tampoco hablamos aquí del concepto de libertad del marxismo que la ve como un lujo burgués o la mira sólo desde el punto de vista fisiológico concibiendo al ser humano como únicamente un estómago con patas.
Aquí entendemos la libertad como autogobierno por asambleas y ausencia de ente estatal; como inexistencia del régimen salarial; como la incompatibilidad entre libertad y concentración de la propiedad y la riqueza; como capacidad para obrar consecuencia de la autoconstrucción de la persona; como la libertad natura y sus límites establecidos por la moral, la convivencia, el amor y la verdad; como la libertad individual; como la libertad de acción y libertad de conciencia; como necesidad primaria del ser humano; como libertad social y esfuerzo por la libertad.

El mayor inconveniente que nos encontramos actualmente para el buen desarrollo de la agroecología es la falta dramática de libertad.
Hoy existen una infinidad de normativas realizadas única y exclusivamente contra lo pequeño, lo casero, lo familiar. No hay libertad económica, no hay libertad de industria. Un intervencionismo institucional creciente, múltiple y cada día más detallista y riguroso ahoga e impide a los microproyectos productivos empezar o levantar cabeza.
A pesar de ello sabemos que con ayuda mutua, con ingenio, con creatividad, con inteligencia, con esfuerzo y resistiendo al dolor podemos implementar procedimientos para combatir esta situación.

Por otro lado, es inequívoco que la agroecología no es la agricultura ecológica industrial de sello. Ésta empezó siendo algo del pueblo pero fue fagocitada por el Estado con la aplicación del Reglamento de la UE de 1991; y con ella todas las actividades sociales antes autónomas.
Toda agricultura industrial de gran escala, como hoy es parte de la ecológica de sello, es monocultivo, erosión, pérdida de soberanía alimentaria, plagas, cáncer, contaminación, capitalismo rampante y esclavitud. Cuando hablamos de industria nos referimos a la gran industria y no a la pequeña industria familiar, cooperativista o artesanal que defendemos como una necesidad y de la que somos parte los que aquí escribimos.

La agroecología tiene como pilar maestro la artesanía o pequeña industria y no debe salirse de la escala humana, lo comarcal, lo local, lo pequeño, lo familiar, lo cooperativo.
Otro rasgo que debe dar contenido a la agroecología es su completa emancipación de los costes ocultos, daños colaterales o externalidades terribles que deja la gran industria para el mañana.

El asunto de los costes ocultos o daños colaterales es crucial para entender la diferencia entre un modelo de producción y otro.

Si a la agroindustria se la contabilizara los gastos de compensación de los daños que genera resultaría ser absolutamente inviable.
La cacareada productividad y rentabilidad de esta forma de agricultura es una mentira y un suicidio que se apoya en la conquista permanente de tierras que se calculan que en 30 años se agotarán en Australia, Siberia, Brasil, etc.

Pensar que se puede vivir fuera de “la vida”, es una ficción. En cambio, una agricultura/ganadería integrada en el ciclo de la naturaleza, es un reservorio económico para el futuro.

Por otra parte, si los costes ocultos del agronegocio no los pagásemos entre todos a través de, por un lado: nuestra libertad, nuestra salud, la de la tierra, el aire y el agua común; y por otro lado: la explotación fiscal a la que nos somete el Estado; el agronegocio sería completamente inviable.

La agroindustria es una enorme chapuza ultradestructiva y absolutamente despilfarradora que sin el apoyo constante, la intervención y la colaboración directa del Estado se derrumbaría en pocas horas. Poco o nada puede hacer sin las andaderas del Estado. Un anticapitalismo pro-estatal es un engaño; de la misma manera que un capitalismo anti-estatal es una ficción. Sin la artimaña de que sea el Estado el que financie la parte más notable de los costes de producción e inversión, la agroindustria nunca hubiera sido capaz de haber sustituido al sistema artesanal, ni a la economía casera, comunal y comarcal de nuestra (¿extinta?) ruralidad; pues ésta última es (era) más eficaz si se parte de un cálculo económico integral.

Otra mentira gorda, gorda, gorda es que la agroindustria desplazó “libremente en el mercado” a las formas anteriores de elaboración de bienes. Todo esto es fácilmente observable si se atiende al historial de leyes, normas, prohibiciones y requerimientos emitidos por el Estado que han ido limitando e impidiendo de facto la producción artesanal hasta asfixiarla.

Como ya hemos dicho, la supuesta productividad industrial es un engaño. Lo que no es sostenible ni viable a largo plazo no puede ser productivo más que a corto plazo. La maquinización y la tecnologización, a partir de un límite, no eleva la eficacia y los rendimientos sino que dispara los costes de mantenimiento e inversión, que no dejan de ser costes de producción.

La producción de la gran industria monopolista provoca perdida de calidad de los productos, además de que los banaliza y uniformiza. Esta producción es muy vulnerable frente a las crisis, siendo incapaz de adaptarse a las circunstancias particulares o autóctonas del lugar.

El Estado promueve la producción de la gran industria por cuatro motivos:
1/ Para abastecer a una sociedad concentrada y urbana, moderna e improductiva y muy especializada.
2/ Por la fiscalización del negocio. El capitalismo es una flor de invernadero del Estado. Cuanto más grande y poderosa es esta flor más grande y poderoso es el Estado. El Estado creó al capitalismo para ser más fuerte y poderoso. El capitalismo es servidor del Estado pero el Estado no es servidor de nadie.
3/ Para cubrir las necesidades de los ejércitos. Necesidades de abastecimiento rápido y masivo; necesidad de abaratamiento de costes, por ejemplo, al promover el consumo civil de ciertos materiales, productos o tecnologías; para impulsar la investigación; así como de infraestructuras que se quedan creadas para reorientar la producción en caso de una situación bélica.
4/ Para bajar la calidad media del sujeto y así poder tener cierta gobernabilidad. Se necesita que la gran industria expulse y destruya a la pequeña; porque la pequeña hace aumentar la calidad de la persona y esto es peligrosísimo para el sistema establecido. El Estado busca sujetos dóciles y sumisos; y todas sus políticas van encaminadas a este objetivo.

En la “modernización” de los sistemas agrarios, además de volverlos mas complejos y maquinizados, requieren de:
-Cantidades ingentes de funcionarios y técnicos dedicados a la gestión, las subvenciones, las normativas, etc.
-Masas de entidades gestoras y personal dedicado a asesorar, tramitar, rellenar y elaborar las megatoneladas de informes, estudios, permisos, solicitudes, memorias, peticiones y papeleo inmundo que impone el Estado para hacer legal la actividad y que todo vaya sobre ruedas, sus ruedas. Todo esta descomunal demencia recae directamente en el productor.
-Un control desacerbado del sector primario que produce una burocratización/ estatalización del sistema que, sobre todo, hace aumentar la jornada laboral y destruye al pequeño productor artesanal al obstaculizarle o prohibírsele de facto la actividad.
-Entrar en un circuito comercial donde las normas las ponen todos menos el productor, y donde hay que invertir una parte enorme del dinero que se tenga en el salvaje mundo de la distribución y la venta.
Toda esta cadena encarece los productos porque, básicamente, se mantiene a una “casta” innumerable, infinita, inmensa de personas improductivas. Como consecuencia el mundo rural se vuelve cada vez más urbano bajo la dictadura total de ingenieros y técnicos pagados por el Estado. Un lugar donde lo que piensen o digan los vecinos o los pequeños productores cuenta cero.

2.-SOBERANÍA Y LIBERTAD

No nos podemos rendir y por lo tanto hemos de pelear por una alternativa a la agroindustria. Para ello tenemos que luchar por conquistar y aumentar la libertad. Esto es impepinable. Se debe dejar claro que es el Estado el principal obstáculo para construir alternativas. El Estado justifica su opresión con argumentos sanitarios, securitarios, medioambientales o conservacionistas. Esto permite a las administraciones engañar a los urbanitas y conseguir su voto, haciéndoles creer que este despotismo sobre el campo se hace por el bien de la humanidad, de los animales y del medio ambiente. Pero lo cierto es que una maraña de leyes se cierne sobre el productor que quiera comenzar y un ejército de funcionarios le impedirán prosperar.

Por ejemplo, la Red Natura 2000 que ocupa aproximadamente un 30% del territorio del estado posee una legislación de excepción que dificulta absolutamente la creación de alternativas productivas a la agroindustria, fomentándola y beneficiándola de por lo tanto. Sí, se ha leído bien, lo volvemos a decir alto y claro: la Red Natura 2000 fomenta y beneficia a la agroindustria, al agrobusiness y todo lo que conlleva.
Además, “la protección” aplasta lugares tradicionalemente antropizados, para nada príscinos, como venden en sus campañas publicitarias. Estos lugares, en su gran mayoría, eran tradicionalmente comunales. Hoy son convertidos en tierras de “uso público” gestionados por entidades gubernamentales (al servicio, en última instancia, del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino). En estos espacios “públicos” ni que decir tiene que los vecinos no tienen ni voz ni voto.

Esta Red, que más que una red es una cadena, termina echando a los campesinos de sus tierras, arrojándolos a las ciudades. Podemos decir que la Red Natura 2000 es un nuevo expolio similar a la desamortización de Madoz. Parques Nacionales, Naturales, Reservas, LICs… estatalizan más aún si cabe el territorio, privatizándolo de facto, pues el Estado es un propietario más, el más despótico de todos. Sólo los mussolinianos de corazón pueden afirmar que el Estado somos todos. Este conservacionismo es etnocida, dictatorial y ecocida.

3-.LAS SUBVENCIONES Y LA PAC, UN LOBO CON PIEL DE CORDERO

Que la agroecología tenga como criterio esencial la lucha por la libertad implica, sí o sí, una oposición frontal a la Política Agraria Comunitaria (la PAC).

La PAC en sus 34 años que lleva activa en el estado español, no ha hecho más que destruir a los pequeños agricultores y al pastoreo extensivo. Su labor ha sido fomentar la agroindustria y el agronegocio, contaminando, desertificando, despoblando y exterminando la cultura agraria.

Los hechos están ahí para el que lo quiera observar en vez de escuchar la propaganda oficialista y gubernamental. La PAC ha sido la estocada definitiva del proyecto etnocida que ha realizado el Estado español sobre los pueblos peninsulares.
La PAC ha disciplinado, monetarizado y esclavizado el campo como nunca antes.

En el mundo rural unos y otros están de ordinario subordinados al Gobierno por fórmulas de subvenciones financieras que han aletargado su iniciativa y aniquilado su independencia a cambio de una vida cómoda y sin ambiciones. El Estado necesita untar un poco a todo el mundo para que todo fluya.

Este arte de gobernar y dominar integrando a la gente a través de las subvenciones, sinecuras y prebendas es viejo, muy viejo.

En la actualidad el Estado está logrando rotundas victorias políticas, ideológicas y mediáticas con un manejo muy astuto del dinero, que reparte con generosidad para lograr el asentimiento mental, la degradación moral y la docilidad política.

La PAC ha venido a reforzar al Estado como nunca antes y a empantanar y a destruir definitivamente lo que queda de ruralidad.

El régimen de subvenciones y “ayudas” es un modo de envenenar la conciencia popular y destruir toda la oposición política que no sea meramente nominal valiéndose del dinero. Las subvenciones demuelen las buenas relaciones entre las personas.

Al encargarse el Estado de satisfacer las necesidades de las personas, se desincentivan las relaciones de afecto y ayuda mutua que dejan de hacerse colectivamente por servicio mutuo; lo que tiene como consecuencia una pérdida de auto-respeto. La PAC promueve, por lo tanto, la soledad (que está en la raíz de la actual epidemia de depresiones). Genera más abulia, más tristeza. Por ejemplo, son los ganaderos franceses los que tienen la tasa de suicidios más elevada de todos los colectivos profesionales.
No es casual que se haya disparado en toda Europa la tenencia de mascotas; el consumo de drogas; de antidepresivos; de psicofármacos; de sedantes; de somníferos; de analgésicos; o de ansiolíticos.

Cuanto mayor es el dinero que maneja el Estado más grande es la red clientelar que despliega en torno suyo. El clientelismo político que genera la Política Agraria Comunitaria (PAC) en lo que queda de sociedad rural es asombroso. Con el clientelismo se compran votos, se soborna a la gente, se avivan las ansias bajas, se compran voluntades, fidelidades, mentes y corazones. Se nos convierte en verdaderos prostitutos.

Una de las grandes propuestas del izquierdismo (ala radical del socialismo de Estado) es crear una Renta Básica Agraria en la que el Estado español desarrolle todavía más el poder de disciplinamiento, de encuadramiento intenso, de chantaje efectivo, de dirigencia férrea o de eficaz monopolio de las decisiones u opiniones. Esto es una propuesta para hacer que el Estado sea un poco más liberticida aún si cabe. Que todos dependamos de él. La agroecología debe oponerse a esto, debe oponerse a un Estado todopoderoso. A la gente del campo ibérico que queda se la quiere hacer como a los indios americanos, los inuits canadienses o los samis suecos, darles una renta y que, hundidos en el alcohol, la depresión y el desarraigo terminen de extinguirse de una vez sin levantar mucho polvo o hacer mucho ruido.

Quien paga manda y quien manda tiende a enviciarse con esta labor. Quien obedece y es “protegido” se acostumbra cómodamente a ello con rapidez y se sumerge cada vez más en el hábito del servilismo. El servilismo es uno de los procesos más graves de deshumanización.
La actitud servil frente al poder es un abono idóneo para tiranías de todo tipo. La dependencia con el Estado termina llevando al olvido de la dignidad y a que se recrudezca las diferentes formas de esclavitud.

La PAC ha contribuido a ir creando lo que los sociólogos llaman una “sociedad granja”, donde las personas son tratadas sólo desde sus aspectos somáticos, fisiológicos, es decir, como ganado o como “animal laborans”. Con todo mi respeto y cariño hacia el ganado, no somos ganado. Tenemos otras necesidades aparte de las estrictamente materiales, y una es la libertad. Libertad política, civil y de conciencia, justo lo que un Estado, cada vez más poderoso, niega. Sin libertad se desata el desamor; y las capacidades del ser humano al no usarse, se atrofian. Además, lo que se da, sino hay libertad, se puede quitar.

Cuanto más intervenga el Estado en darnos cosas, en más necesario se convierte. La espiral creciente de dependencia que se genera con el Estado no puede tener ningún final bueno.

La sociedad granja del Estado dadivoso y asistencial debilita la comunidad, la familia, la amistad y todo tipo de vínculo interpersonal. La atomización social que genera refuerza el vínculo persona-Estado y degrada el vínculo persona-persona. Con pagar mis impuestos puedo desentenderme moralmente de los demás pues el Estado se encarga. En esta situación la envidia y el odio campa a sus anchas y la omnipresencia del Estado se hace extremadamente agobiante y lesiva. La degradación ética es el resultado de esta omnipresencia.

La PAC promueve una paz social de cementerio completamente inmoral pues este estatus quo es injusto y opresivo; y necesita una contestación rotunda. La PAC otorga una pátina de legitimidad a la explotación fiscal y abre la puerta a su recrudecimiento. Es incuestionable que siempre hay algún colectivo de trabajadores que soporta sobre sus espaldas el peso del expolio fiscal. Nunca son los ricos ni nunca lo serán, no nos engañemos más. Pedir más Estado es pedir más explotación de los trabajadores.

Sostener la PAC lleva a que el pueblo se vea sometido a un mayor sobretrabajo y sobreesfuerzo del que ya padecen y que va incrementándose año tras año. Los alimentos no sólo se pagan cuando uno pasa por la caja en la tienda sino que se pagan también con todos los innumerables impuestos que se pagan, desde el IVA a las cuotas obligatorias que representan un expolio de nada menos que unos 8.000/10.000 euros al año de media por trabajador.
Pagar a los ejércitos de funcionarios que gestionan la PAC es cada día más oneroso y sólo juegan un papel puramente parasitario.
La PAC, al igual que la sanidad universal, entra dentro de lo que los economistas llaman “costes de legitimidad del Estado”; y los militares llaman control del “frente interior”. La PAC desde la óptica militar es un pilar fundamental pues debe buscarse a toda costa una simpatía mínima por parte de la población hacia la policía y el ejército, hacia las instituciones, pues de lo contrario en los momentos críticos no se consigue una eficacia suficiente en frenar la movilización social y se puede perder terreno frente a otros Estados o venirse todo el tinglado abajo.

La PAC no sólo genera legitimidad sino que provoca movimiento de dinero y estímulo del capitalismo que es la flor de invernadero que con tanto ahínco cuida y riega el Estado porque de ella se alimenta. Nadie se atrevería a decir que la PAC no estimula el capitalismo a lo grande. Sin negocios crecientes no hay impuestos crecientes. De esto es fácil deducir que el anticapitalismo pro-estatal es falso, como ya hemos dicho. El anticapitalismo verdadero sólo puede ser antiestatal y esto es una obviedad; se pongan como se pongan los que sueñan con un Estado contrario a su esencia y a su naturaleza. El Estado es un parásito terrible que crece y crece hasta que mata a su huésped o lo deja destrozado, véase todos los ejemplos históricos de esto hasta la fecha: son inumerables.

La PAC también se alimenta de una idea limosnera que desde lo ajeno aflora cierto sentimiento de culpa al ver la ruralidad agonizando. Son migajas, limosnas que nos lanzan para tratar de ocultar una histórica realidad de hegemonía y explotación de los sistemas urbanos sobre los sistemas productivos del sector primario. Dominio organizado con numerosos mecanismos. Uno de ellos es el control de precios a la baja de lo producido en el campo que realiza el poder urbano a través de la PAC.
Se necesita un “pienso” producido de bajo coste para las masas urbanas. Un pienso que mantenga la paz social y el estatus quo. Un pienso cada día más tóxico, monótono, insípido y pobre.

Otro efecto que produce la PAC en la sociedad es el siguiente: cualquiera que estudie un poco nuestro movimiento obrero descubrirá que se ha rechazado histórica y firmemente el llamado amarillismo sindical, esto es, sindicatos subvencionados por el Estado llenos de liberados que se acostumbran malsanamente a vivir a costa del trabajo ajeno y a mandar sin limites. Nuestros abuelos sabían, y así lo escribían y denunciaban sin parar a finales del XIX y en la primera mitad del XX (hasta que fueron asesinados en masa, encarcelados o enviados al exilio tras la guerra) que las subvenciones eran una forma de domesticar. Es obvio cómo estas “ayudas” producen una pérdida clarísima de combatividad y encauzan las luchas hacia la obediencia. El amarillismo sindical ha sido hasta los años 1979 algo ajeno a nuestra cultura obrera y campesina. La PAC es algo ajeno a nuestra cosmovisión profunda centrada en el amor a la libertad. La PAC es maquivelismo orientado a dominar y destruir la ruralidad.

Es ilustrativo reflexionar un momento sobre el subsidio a los trabajadores agrarios eventuales (conocido como PER, PFEA o AEPSA), que por cada cuarenta días o dos meses trabajados (según el lugar) el Estado te paga doce meses un subsidio en los que tienes prohibido compatibilizarlo con otro trabajo.

Lejísimos de mi intención es defender o exaltar aquí el trabajo asalariado, el latifundismo o el agrobussines que para sus fabulosos negocios, necesita como agua de mayo una cantidad de mano de obra ingente en momentos muy puntuales marcados por los ciclos agrícolas.

Este tipo de capitalismo agrario tan sostenido por el Estado ayuda a que los perceptores del PER sean líderes en horas de consumo televisivo (seis horas de media por persona y día), en obesidad, en tabaquismo, en diabetes, en violencia intrafamiliar, en aculturación, en depresión, en pérdida de autoestima, desarraigo y auto-odio. No digo que el causante directo de todo esto sea solamente el PER, pues tenemos libre albedrío, voluntad y somos seres dotados de responsabilidad, sino que es un ambiente idóneo para que la población se degrade física y moralmente.

Por otro lado, el dinero en manos del Estado es como ordeñar con una cántara agujereada, al llegar a casa queda muy poco de lo recogido. El aparato burocrático y financiero se chupa una cantidad enorme de dinero y lo que finalmente llega al pueblo es menos de un 30% de lo que se le quita por la fuerza. Su elefantiasis esclerótica es todo menos eficiente y justa. El Estado sólo ha demostrado ser eficientísimo en dos cosas: la propaganda y el control policial.

El apoyo social que recibe la Política Agraria Comunitaria o “por otra PAC” implica que la situación en la que quedan los que deciden producir alimentos fuera del régimen de subsidios de la PAC sea una situación cada día más difícil puesto que se encuentra con un mercado de precios artificialmente bajos y se ven condenados a que sus proyectos sean inviables por que no se cubren los costes de producción y sus necesidades humanas.

Los agricultores o ganaderos que no se someten al Estado quedan a merced del dumping, así como los pueblos extranjeros que reciben las exportaciones subvencionadas.
Recordemos que en el caso de la ganadería, por poner un ejemplo, lo pequeño queda completamente fuera de la PAC (aunque insistimos la solución no sería subvencionar a estos pequeños con ¡otra PAC diferente!). ¡Queremos vivir de nuestro trabajo no de las subvenciones!

Estamos entrando en una crisis social enorme y el Estado se va a ver cada día más en dificultades para seguir financiando las subvenciones en general. La crisis del Estado de Bienestar y la incapacidad de financiarlo a largo plazo es una realidad. Para generar una economía resiliente a la crisis necesitamos una capacidad productiva libre de subvenciones. Por lo tanto la autoorganización, las redes de apoyo, la regeneración de la comunidad y la puesta en el centro de la mejora de los vínculos interpersonales es una necesidad acuciante.

Pedro Montserrat Recoder (1918-2017), botánico y ecólogo que siempre estudió y defendió el pastoreo y en concreto a los pastores del Pirineo, dejó escrito que

no queda otro camino que la lucha por el pastoreo, si deseamos revitalizar nuestro Pirineo, evitando las subvenciones que tanto condicionan, que tanto esclavizan”.

Lo que aquí quieremos transmitir sobre la PAC es lo que condensan las palabras de uno de los últimos pastores de los Picos de Europa llamado Nel Cañedo que se niega voluntariamente a recibir subvenciones del Estado: “mi madre no parió un esclavo”.

4.-LA LIBERTAD POLÍTICA

La libertad política significa, entre otras cosas, que la normativa es realizada por la gente al servicio de la gente y no una normativa hecha por el Estado al servicio del Estado y su hijastro el Capital.

La soberanía política, cimiento necesario e ineludible de la soberanía alimentaria, significa, en otras palabras, libertad política. ¿Que debe reivindicar la agroecología pues? ¿A que debe aspirar? Al autogobierno por asambleas, donde éstas sean completamente soberanas. La libertad política, fundamento de la soberanía alimentaria, exige una descentralización completa de la toma de decisiones.

La libertad es, a su vez, incompatible con la concentración de la propiedad y la riqueza.
Por lo tanto, la agroecología debe posicionarse a favor de la recuperación de los concejos abiertos con plena soberanía, así como con la defensa y la recuperación de los comunales.

La agroecología debe emanciparse de la visión marxista y liberal de nuestra historia que observa nuestra ruralidad popular y tradicional solamente desde criterios economicistas, ignorando casi todo de la realidad acontecida. La parte del león de nuestros comunales fueron expropiados por el Estado a partir de 1855 por la Desamortización de Madoz. Duró hasta 1926 y fue el mayor desastre ecológico y social acaecido en nuestra ruralidad. Trajo pobreza/proletarización, despoblación, deforestación masiva, erosión, extinción masiva de especies silvestres y una concentración de propiedad en pocas manos con un incremento desmedido del poder del Estado y el Capital. Estos montes, tierras y bienes deben volver a ser propiedad del común de los vecinos y esto debe ser un criterio de la agroecología actual.
La agroecología debe, a su vez, posicionarse activamente a favor de la recuperación de la comunidad popular, vecinal y comarcal para que ésta vaya asumiendo el poder autónomo de creación de normas, leyes y reglamentos al servicio de los vecinos y no al servicio de la razón de Estado y su agrobussines.

La agroecología debe oponerse a la concepción de la sociedad que dejó por escrito Benito Mussolini, fundador del fascismo: “Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”. El que el Estado sea el todo en el campo es un parámetro en el que no sólo se mueve el fascismo sino también los partidos políticos de izquierdas en bloque. ¿Acaso no busca la izquierda lo mismo que expresa Mussolini en la frase de arriba?

El concepto de Estado social es propio del bagaje cultural político alemán. Fue forjado por los funcionarios del canciller Bismarck para desarticular la autoorganización obrera alemana y sustituirla por un asistencialismo organizado desde arriba. Bismarck, generalísimo del Ejército alemán, buscaba dominar lo que se llama en polemología el frente interior, es decir conseguir que las clases populares se sintieran identificadas con las élites, las obedecieran y fueran a morir sumisamente por ellas. El nacionalsocialismo alemán terminó de popularizar el concepto de Estado social haciéndolo suyo. A pesar de ser un concepto nazi, hoy es usado profusamente por la extrema izquierda más radical, que busca al fin y al cabo, lo mismo que los nacionalsocialismo: un Estado todopoderoso.

Por esto y por mucho más la agroecología debe oponerse al reforzamiento, la omnipresencia y la intromisión del Estado en más y más ámbitos de la vida. La agroecología debe posicionarse contra este fascismo, tanto de derechas como de izquierdas. El argumento sanitario, medioambiental o securitario es usado sin contención y sin descanso -por la izquierda en particular- para regular, desde las sedes de los gobiernos y sus despachos delegados, la vida de las gentes que aún hoy trabajan y viven en la ruralidad. Esto provoca una falta de libertad hiperdestructiva en todos los niveles. Este hacer “bienintencionado” es generador nato de despoblación, abandono, desidia, depresión y muerte. Las políticas orientadas a una mayor estatalización sólo producen una mayor fascistización.

El jurista Santiago Araúz de Robles en su imprescindible libro “Los desiertos de la cultura, una crisis agraria” dice sobre las investigaciones que hizo sobre la ruralidad de la Comunidad de Villa y Tierra de Molina de Aragón, en 1979.

La entrada del Estado en la sociedad rural cual enfermedad letal, tiene una gran importancia para comprender el por qué del despoblamiento del medio rural. Es algo más que el enfrentamiento de un sector económico con otro, del sector rural con los sectores industrial y de servicios: es, de alguna manera, la abdicación forzada de la sociedad ante el Estado.” […] “Hablando con un vecino me dijo que el régimen de concejo abierto daba a cada vecino una sensación de protagonismo que él equiparaba a una sensación de felicidad… La felicidad sólo es posible cuando se tiene la impresión, cuanto más real, mejor, de que la vida que se vive es hechura propia y no imposición ajena. Dicho de otra manera, cuando se participa realmente o se puede participar en la configuración de esa circunstancia social que luego va a constituir el ámbito en que se mueve el propio yo. No es que sea condición suficiente, pero sí es condición inexcusable… No es retórica afirmar que cuando los pueblos dejaron de autogobernarse, porque empezaron a actuar con eficacia los cuerpos de funcionarios del Estado… los supuestos para la felicidad del grupo, las condiciones “políticas” de dicha felicidad desaparecieron en la realidad”.

Dice Araúz de Robles, por ejemplo, que la prohibición por parte del Estado de las llamadas “zofras” (acuerdos asamblearios para organizar una fiscalidad en especie basadas en obradas para ejecutar obras o prestar algún servicio de interés general del vecindario) empobrecieron sobremanera la vida rural en todos los sentidos. Habla de que fue la privatización del comunal por parte del Estado y la subida desbocada de impuestos lo que trajo la pobreza a la ruralidad.

El sistema asambleario tradicional de nuestra ruralidad se basó en el principio de que sólo la presencia activa, la responsabilidad personal y la intervención directa son democráticas, mientras que la representación no lo es. Nadie es más que nadie y por eso nadie puede ser representado y nadie está en condiciones de representar a nadie. En nuestra ruralidad se entendía que la representación negaba lo esencial de la libertad individual. Democracia y democracia directa eran sinónimos. En cambio la democracia representativa es una forma de dictadura, la dictadura de nuestros días.

En definitiva, la agroecología debe contribuir a ser libres. No permitamos que l agroecología acabe como las Organizaciones No Gubernamentales que hoy son Organizaciones Sí Gubernamentales.

María Bueno González y Enrique Bardají Cruz,

cabreros del Pirineo oscense

El anarquismo de Estado y su maldad

Yo no dudo en decir que el Estado es el mal.”

Miguel Bakunin

Este artículo trata sobre la participación perversa del anarquismo de Estado en la persecución, en la calumnia, en las amenazas y en el respaldo a montajes contra la disidencia. Este escrito es duro, severo y desapacible.
Siento desasosiego con una parte del anarquismo y veo la necesidad de meter el dedo en la llaga y tirar de la manta para tratar de impedir que la inmundicia avance y se nos trague. Por eso estas líneas no son amables ni agradables. Con los que piensan diferente pero respetan la libertad de expresión y de conciencia toda la fraternidad, cordialidad y respeto en el diálogo y debate; pues la palabra no delinque. Es un deber moral fundamental para los que aman la libertad el respetar las opiniones contrarias sean las que sean. En cambio, con los que nos quieren tapar la boca a manporrazos, sólo nos queda la fuerza para defendernos y la denuncia cruda.
Estos años atrás, en especial 2012-13 en adelante, el anarquismo de Estado o anarcoestatismo ibérico ha sido protagonista de sucias y oscuras prácticas estalinistas muy del estilo y proceder del Partido Comunista de España. Antes de pasar a relatar su proceder señalaremos dónde tiene sus raíces este anarquismo a ras de suelo, degradado y pervertido.

Bosquejo sobre el anarquismo de Estado y su camarada el estalinismo

Entre 1937 y 1938 el Partido Comunista de España organizó una campaña de calumnias, montajes y mentiras para ilegalizar y hacer desaparecer al Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). A través de la NKVD (policía secreta del Estado soviético) y del PCE se creó, financió y difundió a lo grande un folleto que acusaba al POUM de ser una organización al servicio de Franco y del fascismo internacional. Este folleto impreso, sin reparar en gastos, se llamaba Espionaje en España y estaba prologado por el execrable José Bergamín.

El Tribunal de Espionaje y Alta Traición del Estado de la II República rechazó la acusación por falta completa de pruebas. Aún así, la persecución se llevó a cabo y no se hizo esperar. El partido fue prohibido y su líder Andreu Nin fue secuestrado y torturado hasta la muerte en la mansión que tenía la aristócrata del PCE Constancia de la Mora en Alcalá de Henares.

La desclasificación de los documentos de la NKVD y de la Komintern (III Internacional), con la caída de la URSS, ha esclarecido y reafirmado definitivamente que el asesinato de Nin fue orquestado por el PCE. No hacía falta la desclasificación de documentos pues se sabía y sabe perfectamente cuáles son las prácticas del PCE; pero de esta manera pues ya no hay duda ninguna.

Los anarquistas, como miembros oficiales del Estado, colaboraron en la infamia. Muestra de ello es que el 29 de enero de 1937 la Junta de Defensa de Madrid, en la que participaban González Marín por la CNT y Lorenzo Iñigo por las Juventudes Libertarias, aprobaron por unanimidad la prohibición del periódico del POUM El combatiente Rojo, el cierre de su radio madrileña, la confiscación de todos sus edificios y automóviles, y la detención de muchos de sus militantes.

Benito Mussolini decía que la “idea fundamental de nuestro movimiento es el Estado… el mérito del fascismo es haber dado a los italianos el Sentido de Estado… Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”.
Con estas meridianas palabras del fundador del fascismo es evidente e inobjetable que el PCE, Unidas Podemos y el anarquismo de Estado son mussolinianos de pro, destacados y aventajados.

Mientras Mussolini dejaba absolutamente claro qué es el fascismo, el 4 de noviembre de 1936 el principal periódico anarquista Solidaridad Obrera decía: que la CNT debe de dejar de ser antiestatal y enemiga del gobierno porque “las circunstancias han desfigurado la naturaleza del Estado… que ha dejado de ser una fuerza de opresión… con la intervención y participación de la CNT”.

Manuel Mascarell, miembro del Comité Nacional de la CNT escribía en Internacional, en octubre de 1938, que el anarquismo “es impracticable… los anarquistas deben dejar de estar aferrados a los principios y apoyar sin reservas al Estado”. David Antona, secretario de la CNT en la zona centro afirmó de la misma manera que “apoyar al Estado es un deber ineludible… hay que participar en las responsabilidades del Poder”.

El PCE estaba satisfecho y encantado con este anarquismo y decidió apoyarlo sin reservas, abriéndole los brazos a la unión gubernamental.

En varios informes enviados a Stalin en Moscú, entre noviembre y enero de 1938, Palmiro Togliatti, máximo dirigente de la Tercera Internacional Comunista -la Komintern- decía que:
La participación de los anarquistas en el Estado reduce el peligro de revuelta de las bases anarquistas… se debe reforzar el vínculo con la parte sana de la CNT [con sana se refiere al anarcoestatismo]… la cuestión de la unidad con los anarquistas es una cuestión urgente… y es precisamente esta unidad [juntos en la defensa del Estado] la que permitirá derrotar definitivamente al anarquismo… Si no conseguimos que el anarquismo renuncie a su antiestatalismo la CNT se reforzará”.

El 6 de mayo de 1937 la dirección de la CNT comienza a acusar a todos los que no apoyen ciegamente al Estado de “agentes provocadores” o “incontrolados”. Los anarquistas contrarios al Estado serán perseguidos, encarcelados, sus locales clausurados y sus periódicos cerrados. Muchos otros como el anarquista Camilo Berneri serán asesinados por este Estado codirigido por anarquistas. El Servicio de Información Militar (SIM) desplegará una inmunda red de mazmorras en la que, nos cuenta José Peirats:
El régimen de torturas que en ellas se aplicaba era el clásico procedimiento brutal: palizas con vergajos de caucho seguidas de duchas muy frías, simulacros de fusilamientos y otros tormentos dolorosos y sangrientos… Los recalcitrantes eran encerrados en la “cámara frigorífica” o en la “caja de los ruidos”, o atados a la “silla eléctrica”… Al preso se le sumergía allí en agua helada horas y horas hasta que tuviese a bien declarar lo que se deseaba”.

La CNT exigió al mismo Estado del que era parte, liderado por el PCE, puestos de mayor responsabilidad en el monstruoso SIM (Servicio de Información Militar), afirmando que tenía militantes y capacidad para realizar ese trabajo. “Nuestras posibilidades en el orden de vigilancia e investigación superan las que se nos supone al no ofrecernos más que plazas de guardianes en campos de concentración” (documento del SIM de la CNT fechado el 18 de mayo de 1938. Burnett Bolloten).

Cuando lleguen las tropas de Franco a los restos de territorio republicano que le quedaban por conquistar encontrarán las cárceles atestadas de verdaderos anarquistas, esto es, anarquistas contrarios al Estado, sea este un Estado franquista o un Estado anarquista.

El que fuera secretario del Comité Nacional de la CNT en 1936, Horacio Martínez Prieto será un firme defensor del llamado posibilismo libertario, es decir, luchar por la conquista del Estado para utilizarlo en pro del anarquismo. Íntimo colaborador de los comunistas será un alto funcionario del Estado como Director de Comercio en el Ministerio presidido por el anarquista Juan López. También será Subsecretario de Sanidad en el Ministerio de Educación y en el de Sanidad presidido ambos por el anarquista Segundo Blanco. Un tiempo después de acabar la guerra será ministro de Obras Públicas durante dos años con el gobierno en el exilio de José Giral (republicano ultraburgués y estatólatra fanático que fue Ministro de Marina por dos veces con Azaña. Azaña el carnicero, Azaña el asesino de campesinos).

Horacio M. Prieto será uno de los impulsores y signatarios del Manifiesto de 23 de enero de 1948, o también llamado Manifiesto de los diecisiete, en el que se hará un llamamiento para que el anarquismo se convierta en el Partido Libertario o Partido Socialista Libertario y luche como el resto de partidos por la conquista del Estado. Horacio Martínez Prieto acabó sosteniendo la necesidad de unirse a la socialdemocracia radical pero conservando la parafernalia anarquista. Su idea fue convertir la Federación Anarquista Ibérica en un partido de Estado.
José Expósito Leiva fue nombrado secretario general de la CNT en el interior en 1945 y vicesecretario del Movimiento Libertario. Leiva y Prieto se integraron ambos en el Gobierno de Giral en el exilio como representantes de la CNT.
En el pleno clandestino de la CNT en Carabaña en Madrid en julio 1945, José Expósito Leiva se centró en la necesidad de cómo crear un partido libertario que tuviera como objetivo construir un Estado fuerte.

Gregorio Jover, destacado militante anarquista que formó parte del famoso grupo anarquista Los Solidarios junto a Durruti, Ascaso, Juan García Oliver y Miguel García Vivancos, será uno de los que con más insistencia proponga una y otra vez la creación de un Partido Obrero del Trabajo que represente al anarquismo en el parlamento español. Buenaventura Durruti pedirá el voto para el Frente Popular; Juaquín Ascaso acabará de presidente de un Estado anarquista parlamentarista representativo con capital en Caspe que ocupará durante menos de un año toda la mitad oriental de Aragón y se llamará Consejo de Aragón; Juan García Oliver será ministro de Justicia; y García Vivancos se unirá a Gregorio Jover en las propuestas de crear un Partido Anarquista que conquiste el Estado a través de las elecciones parlamentarias y despliegue un Estado fuerte en todos los sentidos.

Todo esto hunde sus raíces en el llamado treintismo. Una corriente ideológica fundada en 1931 a partir del Manifiesto de los Treinta, contraria a la revolución y partidaria de integrarse en el Estado. En 1934 forman el Partido Sindicalista y en 1936 consiguen dos diputados que se unirán al Frente Popular que gobernará el Estado Republicano con mano de hierro y asesinatos masivos en campo hasta que comience la guerra. Los dos diputados a Cortes serán Ángel Pestaña y Benito Pabón. Éste último será Secretario General del Consejo de Aragón junto a su, ya mencionado, presidente Ascaso.
El treintismo estará formado por anarquistas como Juan López que terminará integrándose en el Sindicato Vertical franquista. También será un treintista el que fue Secretario General de la CNT en en 1922 Juan Peiró y que acabará como ministro de Industria. Y por supuesto el ya mencionado Ángel Pestaña que también fue Secretario General de la CNT en 1929.
El Partido Sindicalista se refundará en 1976 y en las elecciones de 1977 se presentará dentro de las Candidaturas de Unidad Popular (CUP) junto al Movimiento Comunista, el Movimiento Socialista y el Partido Comunista de Trabajadores.

El anarquismo y su carcinoma estatolátrico

Dejemos la historia por ahora y pasemos al presente.
Herederos de esta corriente es hoy, en 2020, gran parte del anarquismo ibérico, solo que en vez de formar un partido propio se han adherido ideal, mental y políticamente a Podemos. Ni más ni menos que lo que siempre hicieron.
Es cierto que no se han unido formalmente y que ni siquiera reconocen este hecho vergonzoso; pero es algo comprobable a primera vista que nadie de buena fe puede negar. Este anarquismo orbita entorno al izquierdismo posmoderno podemita. Toda su práctica, sus reinvindicaciones y sus ideas son idénticas al ala más izquierdista de Podemos.

Este anarquismo se reivindica orgullosamente, al igual que Podemos y el comunismo, como heredero del progresismo y de la Ilustración. Se siente de izquierdas (término parlamentarista, jacobino y estatal donde los haya) y se une en cuanto tiene la ocasión en la “defensa de lo público”, esto es, del Estado.

Este anarquismo, al igual que Podemos, es profundamente urbanita, industrialista e interpreta nuestra historia desde el punto de vista marxista y liberal asumiendo los mismo tópicos sobre nuestra antepasados. En concreto lo hacen muy exageradamente con la Edad Media, rechazando de plano nuestra enorme tradición de concejo abierto, de cultura oral, de bienes comunales, derecho consuetudinario, municipio libre, milicias concejiles, la autogestión de la administración de justicia, las formas autoorganizadas de seguridad social rural, redes de apoyo mutuo campesinas, el colectivismo, la auzolorra… Interpretan nuestra historia desde la falsedad manifiesta de la Teoría del Feudalismo y la Teoría del Progreso, repetidas sin descanso por marxistas y liberales.

Este anarquismo apoya y se siente orgulloso de haber ayudado a crear el Estado de Bienestar, al que ven como una conquista de los de abajo. Lo cierto es que este asistencialismo vertical no es ninguna conquista sino que es ideado por el militar Bismarck para destruir la autoorganización popular, legitimar el Estado, asegurar el frente interior y poder hacer la guerra en el frente exterior, conquistar los corazones y las mentes de los individuos y, en definitiva, fusionar pueblo/Estado haciendo que todo sea Estado. En nuestra península lo aplica por primera vez el Movimiento Nacional fascista con el ministro falangista Gorría y su Seguridad Social estatal de los años 60, siguiendo los pasos del ministro liberal conservador de derechas Eduardo Dato, creador del Ministerio de Trabajo. Así que tenemos que esta creación del fascismo más hitleriano es la flor y nata del izquierdismo más radical y libertario.

Este anarquismo apoya el feminismo de Estado draconiano. Un sexismo extremo iniciado por las sufragistas burguesas derechistas, gran devotas del Estado y de la dictadura parlamentaria. Este anarcofeminismo apoya la Ley Integral de Violencia de Género, apoya la Secretaría de la Mujer, al Ministerio de Igualdad, las leyes de discriminación positiva, los Pactos de Estado, las subvenciones a las miles de asociaciones, ong´s y fundaciones paraestatales, además de apoyar el bombardeo propagandista goebbeliano más masivo centrado en el chovinismo de género. Y sobre todo, apoya la censura, la censura a todo aquel que discrepe con este fasciofeminismo. A los toros se los castra para que se conviertan en bueyes. Se hace esto para que sean sumisos y resistan el trabajen duro sin rechistar. El Estado necesita castrar mentalmente para conseguir sumisión y trabajadores obedientes. El Estado necesita enfrentar a los individuos para atomizar la sociedad y dominar más y mejor. El Estado necesita que las autoestimas estén por los suelos. ¡Pecadores, deconstruiros y obedecer! El lema del movimiento mussoliniano era “creer, obedecer, combatir” y “agredir para vencer”, justo el mismo que nos plantea el feminismo de Estado.

En cuanto a la historia de la mujer rural y campesina de nuestros últimos 1500 años, este anarcoestatismo reproduce miméticamente las doctrinas marxistas y liberales de la burguesía académica más clasista. Es una vil mentira que estos últimos 1500 años hayan sido años de opresión hacia la mujer en el seno de la sociedad rural popular tradicional ibérica.

Este anarquismo ignora y rechaza la gran peculiaridad de nuestra historia rural popular. Una ruralidad que abolió la esclavitud en un proceso que comienza en el siglo V. Con esta actitud de dar la espalda a la historia de nuestros pueblos ibéricos se une a los manuales escolares del ministerio de Educación para hacer la damnatio memorae y reproducir así la versión que sobre la historia del pueblo hacen las élites marxistas y liberales. Este anarquismo, en su activismo centrado en mirar hacia arriba, delega el pensamiento en la universidad del Estado y rechaza el esfuerzo por autogestionar el saber y el conocimiento. Por lo tanto un anarquismo que, al tragarse ávidamente la versión que las élites hacen de nuestra historia rural, se siente acomplejado, avergonzado, se autodesprecia y autoodia por ese supuesto pasado de la gente común del pueblo llena de atraso, miseria, ignorancia, machismo, absolutismo, servilismo, brutalidad, violación…

Este anarquismo se une con fervor al bloque “antifascista” junto a los fascistas de izquierdas (podemitas y estalinistas varios), formando coordinadoras, frentes y grupos muy del estilo del viejo peronismo argentino, movimiento éste que se inspira en los Camisas Negras italianos. El ambiente antifa es hoy irrespirable. Salirse del dogma anarcoestatal posmoderno es suicida, es verse condenado al ostracismo más duro.

Este anarquismo defiende a ultranza la Sanidad del Estado, ultraiatrogénica, centralizada, vertical, expoliadora, delegacionista, esclerótica, capitalista, burocrática y un inmenso negocio para las farmacéuticas y fabricantes de maquinaria médica. Este anarquismo apoya sin fisuras a la Ciencia de Estado y su persecución neoinquisidora contra otras formas de ver la salud. Un ejemplo es la persecución a Josep Pamies y sus estudios sobre los usos medicinales de las plantas. La censura es defendida a ultranza o se mira para otro lado especialmente en los casos relacionados con el sacrosanto poder de las batas blancas y el todopoderoso ministerio de Sanidad.

Este anarquismo es también furibundamente partidario del anticlericalismo burgués siendo incapaz de diferenciar entre el cristianismo popular de nuestra tradición y la Iglesia Católica Romana. Son comecuras agresivos pero no así con el Islam, al que defienden desde el malabarismo. Un anarquismo que no entiende nada de lo que fue la lucha contra el imperialismo musulmán en la península ibérica y que equipara a las milicias concejiles voluntarias y autoorganizadas cristianas con el ejército profesional de mercenarios del Estado andalusí. Un anarquismo que tacha de racista e ilegítima nuestra guerra de liberación contra el Califato andalusí pero no lo hace con los voluntarios que se van a las milicias kurdas a luchar contra un Califato semejante.

Este anarquismo apoya a lo grande el conservacionismo de Estado y el ecologismo de Estado. Desde su concepción drásticamente urbanita apoya los Parques Nacionales y la Red Natura 2000. Esto no significa más que una mayor reglamentación, una mayor estatalización y una mayor presencia de funcionarios con labores policiales. Este ecologismo aumenta el poder del Estado como nunca antes y hace una defensa indirecta del ecocidio al impedir el surgimiento de alternativas. Se unen pues, a darle la estocada a la despoblación rural y a poner un obstáculo formidable para la libertad y la repoblación rural libertaria. ¿Que alternativa vamos a levantar en unas montañas donde todo está prohibido? A esta pregunta el anarcoestatismo solo emite balbuceos ininteligibles.

Este anarquismo es cosmopolita e incapaz de comprender las luchas de los pueblos por su cultura, su idioma y su resistencia a la desaparición. Este anarquismo es, tras el trampantojo del internacionalismo y la plurinacionalidad, profundamente españolista, igual que Podemos.

Este anarquismo es, de nuevo al igual que Podemos, profundamente posmoderno.
Este anarquismo es nietzscheniano, estirneriano, foucaultiano, seguidor de Derrida, Deleuce, Vattimo, Heidegger, es decir, es un anarquismo antihumanista.

Este antihumanismo lleva directamente al veganismo, al animalismo, al antiespecismo, al neomalthusianismo y a la ecología profunda. Humanizar a los animales para animalizar a los humanos. Por lo tanto, fruto de esta animalización de los humanos, es legítimo controlar la reproducción humana desde arriba como afirma el padre del antiespecismo Peter Singer en su libro Ética Práctica. El resultado es apoyar la biopolítica antinatalista estatal por el bien de la ecología y por el bienestar animal. El antihumanismo que conduce directamente al ¡somos demasiados! Esto prepara la opinión publica para aceptar la esterilización y el exterminio.
Un antihumanismo nihilista cargado de autoodio e incapaz de ver nada bueno en nuestra tradición ibérica, europea y occidental. Un anarquismo que, sintiéndose partidario de la desquiciada Teoría de la Interseccionalidad, cae en un furibundo racismo antiblanco. Un anarquismo misántropo. Un anarquismo que olvida la división vertical pueblo/Estado, exactamente igual que Podemos, y exacerba el hipercriticismo horizontal anticonvivencial al otro, al compañero, al amigo, al familiar, al vecino… al pueblo en definitiva. Termina pensando igual que la élite de todos los tiempos: el pueblo es una masa de pecadores odiosos, machistas, homófobos, blancos, racistas… Acaba mirando con amor al Estado y con odio al pueblo.
El anarquismo o es contrario a la voluntad de poder y amante del amor o no es más que una aberración estalinista y socialdemócrata.

Un anarquismo que se alinea con la exaltación del hecho migratorio que realizan una y otra vez el Banco de España, la patronal, las élites, el Estado, el agrobusiness y todo el capitalismo español, sedientos y ansiosos de mano de obra barata, joven, que venga con los altísimos gastos de crianza ya pagados por los países emisores. Un chollazo, una bicoca, un negocio redondo. Una inmigración que genere plusvalías a montón para el Capital y que cotice a la Seguridad Social, pague impuestos y aumente el poder del Estado. Una inmigración valoradísima por su desarraigo, su sumisión, su aguante ente el trabajo duro y con una cosmovisión más dada a la obediencia que la europea por venir de tradiciones esclavistas milenarias.

Decir que el sector popular de las poblaciones europeas occidentales tienen una cosmovisión más dada al cuestionamiento de los ricos, el cuestionamiento de la jerarquía, con una tensión permanente hacia la democracia asamblearia, con un individualismo positivo enfrentado al Estado, con una tradición menos patriarcal… es pecado gordísimo para los anarquistas de Estado, igual que para los podemitas. Es tal la magnitud del pecado que decirlo en sus ambientes conlleva fuertes represalias.
Hablar, reflexionar o escribir sobre la sustitución étnica en curso en Europa es motivo de agresión. Los ambientes anarquistas de hoy son lugares especialmente contrarios en la práctica a la libertad de expresión y de conciencia. Ambientes en que el pensar ha sido desterrado y sólo se pueden repetir los dogmas y relatos oficiales como loros amaestrados.

Un anarquismo que apoya el inmigracionismo acríticamente. Como ya hemos dicho, todo intento de reflexión en el ambiente anarcoestatista sobre el hecho migratorio es calificado de racista y excluido de la misma manera que la Iglesia Católica hacia con el anatema sit cuando excomulgaba a los herejes.
Este anarquismo se niega a ver que robar seres humanos a otros países es una acto neonegrero y un neotráfico de esclavos que está depredando como nunca el tercer mundo, al que se le asignado ser fábricas de seres humanos. Robarles las materias primas está mal pero no así los seres humanos.

Un anarquismo que eleva el hecho migratorio a algo a fomentar. Un anarquismo que es antinatalista por ser ferozmente misántropo, al igual que Podemos. Y si no se tienen hijos pues hay que robarlos a otras comunidades.
Un anarquismo que afirma de manera rapaz y neocolonial, igual que el senador de Podemos Ramón Espinar, que necesitamos inmigrantes para que el sistema de pensiones y, el Estado de Bienestar en general, sea viable a largo plazo. Un anarquismo que mira con buenos ojos a la patronal y al Estado cuando dice que hacen falta más inmigrantes urgentemente y mira con odio y desprecio a los que creen que no sólo necesitamos soberanía alimentaria sino también soberanía demográfica. Un anarquismo que no entiende que significa la inmigración para el sostenimiento y crecimiento del poder del capitalismo y del Estado. La inmigración es crucial para el poder del Estado igual que lo fue el éxodo rural a las ciudades para el aumento del poder del Estado franquista.

Un anarquismo que no se opone a la Política Agraria Comunitaria y se une, junto con Podemos, a las reivindicaciones de “Por otra PAC”. Para que así continúe el clientelismo, la pérdida de combatividad por soborno directo, la compra de corazones, mentes, votos y voluntades que la terrible PAC provoca en el campo. Por no mencionar la debacle de las pequeñas explotaciones familiares y la concentración de propiedad en monopolios gigantescos que provoca cualquier PAC.

Un anarquismo que no entiende que es la liberación sexual y se une a las organizaciones paraestatales y estatales LGTBI vinculadas todas ellas a Podemos y PSOE, en su lucha, junto con el fasciofeminismo, por la deconstrucción de la masculinidad y la criminalización de la heterosexualidad. Una deconstrucción forzosa, desde arriba, a través de la propaganda masiva violadora de conciencias de los medios de comunicación, la escuela y la universidad. La liberación sexual es sobre todo liberación del Estado y su biopolítica, pero esto no lo comprenden. Ven lo malo que es el igual y la necesidad de encarcelarle por delitos de odio pero no ven al Estado y su ejército que siempre han odiado fanáticamente al pueblo.

Un anarquismo defensor de las mareas verdes por la educación pública “y de calidad”. Un anarquismo que se opone con rotundidad a las siguientes palabras sobre la educación del Estado y levanta una persecución horrible contra su autor o quien diga cosas similares.

Las infaustas rutinas que inculca dicho amaestramiento planeado, a través del simple estar en el medio universitario y someterse a sus regulaciones, son muchas. Acostumbra a la suspensión del entendimiento, que es obligado a permanecer años absorbiendo, silenciosa y reverencialmente, lo que expone el docente pero no reflexionando por sí mismo, mucho menos cuestionando o contradiciendo. Induce a la competitividad y al medro, por medio del sistema de exámenes.
Fomenta el hábito psíquico del utilitarismo y el egotismo, al tener el estudio, mecánico y repetitivo, como meta el alcanzar unas credenciales o títulos para realizar brillantes carreras profesionales. Instaura la costumbre de la jerarquización y su correlativo, el servilismo, que son presentados como las formas naturales de existencia de toda comunidad humana. Estimula la pasividad de la voluntad, pues el educando es tratado como un objeto que no decide nada de importancia, que es traído y llevado sin contar con su albedrío.
Arraiga el hábito del fideísmo y las actitudes reverentes hacia las autoridades académicas e intelectuales ilegítimas, que son expresiones particulares de un personaje arquetípico de la revolución liberal, el”sacerdote-maestro” del que trata T. Veblen, instaura el menosprecio por la sensibilidad, el alejamiento de la experiencia y de la vida, así como todo tipo de acción transformadora y de compromiso desinteresado, dando pábulo a la holgazanería, el nihilismo, la indisciplina, la desgana y el parasitismo.
Surgen mentes de repetición, todas iguales, laminadas por la verborrea profesional y la balumba de las teorías y los dogmatismos, sin confianza en sus propias capacidades (salvo para reproducir lo absorbido por mentalización). De ese medio emergen sujetos cada día más limitados y mezquinos, incapaces de pensar y obrar con grandeza y con verdad. De ahí la intelectualmente nulificada, sin inquietudes trascendentales ni empuje transformador, carente de creatividad, hiperindividualista y no-ética juventud actual, devastada por el aparato académico y por ello mismo designada y dócil, sin otro interés que imitar a sus padres en el conformismo, el consumo y la ausencia de fines específicamente humanos. Todo lo expuesto otorga la razón a J.F. Revel cuando alega que la universidad “sustituye la cultura por la impostura
”.

El anarquismo y sus viles purgas contra los enemigos del Estado

Estas últimas palabras sobre la educación del Estado son de Félix Rodrigo Mora, una persona perseguida con la que se ha utilizado las mismas artes que al principio del texto comentábamos sobre el proceder del PCE (con apoyo de la CNT) contra el POUM.
Daba igual que las milicias del POUM estuvieran en el frente muriendo bajo las balas del fascismo, daba igual, eran agentes de Franco y de Hitler.
A Félix se le ha realizado una campaña brutal de calumnias, mentiras y montajes acusándole de machista, homófobo, islamófobo, racista…

En el título de este apartado he puesto “anarquismo” y no “anarquismo de Estado” pues una parte importante del anarquismo, aún no siendo anarcoestatistas, negaron la sagrada libertad de ideas, expresión, conciencia, creencia y debate; y se dejaron llevar por las calumnias y el montaje sin hacer el esfuerzo de comprobarlas. Cuando llovieron los sambenitos y la difamación, las amenazas de palizas, las expulsiones de locales y centros sociales, las llamadas a la censura abierta, la retirada y persecución de libros, la negativa al debate, el rechazo a la presunción de inocencia frente a las calumnias sin pruebas, los panfletos anónimos llamando al asesinato… cuando todo esto arreciaba, muchos anarquistas callaron y dejaron hacer, aún sabiendo que el ataque venía de un teratoma antinatural de anarquismo, Unidas Podemos, Izquierda Unida y PSOE. Hoy hablamos de Félix pero ha habido muchos Félix y esto debe ser contrarrestado sobretodo no cediendo ante su terror. Cuando decimos Félix decimos cualquier persona que se atreva a disentir.

Da igual que Félix sea absolutamente partidario y activista de la lucha por la liberación de la mujer contra el patriarcado y contrario radicalmente al sexismo de ningún tipo, además de luchador por la igualdad escrupulosa del varón y la fémina, da igual, se le llamará machista. Denunciar que el Estado es el gran patriarca, el macho alfa, el gran paterfamilias y nunca, nunca, nunca el liberador de nada ni de nadie es perseguido, no sólo por los comunistas, pesoistas y podemitas sino especialmente por el anarcofeminismo, lacayo de la universidad del Estado y sus teorías majaderas.

Da igual que Félix sea combatiente por la libertad sexual completa (excluyendo la pederastia y la esclavitud), da igual, se le llamará LGTBIfóbico por decir que el Estado es el enemigo número uno de la libertad sexual.
Da igual que Félix sea un partidario declarado de la libertad religiosa y de conciencia, da igual, se le llamará islamófobo. Exponer que el islam es una religión de Estado, militar, misógina y esclavista será tachado en los ambientes anarcoposmodernos de herejía.

Da igual que Félix sea partidario de la libertad de circulación y esté en contra de las fronteras, de la policía y del ejército que las patrulla, da igual, será acusado de estar contra los inmigrantes como individuos y de racista. Da igual que considere el racismo algo protervo e infame, da igual. Para este anarquismo si rechazas el hecho migratorio estás contra los inmigrantes como personas, como un ultraderechista racista más. Por lo que este anarquismo, al exaltar el hecho migratorio, es neonegrero y salvador del capitalismo como el que más.

El PCE acusó sin pruebas al POUM de estar al servicio de Franco y en sus panfletos/montajes sacó de contexto y tergiversó frases y opiniones de los militantes del POUM para justificar sus calumnias, persecución, encarcelamiento, torturas y muertes. De la misma manera Podemos, Psoe y su monaguillo el anarcoestatismo posmoderno calumnian a los revolucionarios y a los que se oponen al Estado.
Si el PCE, con el apoyo de la CNT (y del NKVD), sacó hace décadas el folleto Espionaje en España; ahora Podemos-PSOE, con el apoyo fiel del anarcoestatismo (y seguramente del CNI), sacan, apoyan y difunden el folleto Yo disparé contra Félix Rodrigo Mora.

Mi más profundo rechazo a este anarquismo. Es urgente anarquizar el anarquismo, para combatir al Estado y no para unirse a él. Nos vamos a defender y vamos a defender la libertad.

Enrique Bardají Cruz.

13 de noviembre de 2020, Pirineo Occidental.

El ecologismo, su maldad y nuestro exterminio

Desde que fuimos expulsados de nuestras tierras, la muerte nos sigue. El poblado se está quedando vacío. Vamos hacia la extinción. Ahora murieron los ancianos. Nuestra cultura también está muriendo.”

Palabras de una indígena Twa expulsada del Parque Nacional de Kahuzi-Biega, en la República Democrática del Congo. Algo muy parecido a lo que se oirá en nuestra península a los pastores de la Cordillera Cantábrica o del Pirineo, ambas cadenas montañosas invadidas por el Estado y su Red Natura 2000 etnocida y despobladora.

El que escribe esto es cabrero de oficio y por eso a lo largo del escrito hago referencias al pastoreo y su extinción deliberada.

Heidegger el ecohéroe

El filósofo alemán Martin Heidegger es el padre intelectual, junto a Nietzsche, del izquierdismo posmoderno de nuestra época. En sus reflexiones políticas se inspirarán los filósofos posmodernos que dan vida al izquierdismo universitario urbanita de nuestros días, como Deleuze, Derrida, Foucault, Vattimo, Lyotard, Guattari, Irigaray… Este grupo de filósofos también pertenecerán a lo que se llama el nietzscheisme (seguidores de Nietzsche). El anarquismo será especialmente permeable a estos autores e ideas.

Es necesario mirar la filosofía de Heidegger para entender porqué el izquierdismo apoya tan exaltadamente el conservacionismo misántropo y antipastoril; desde la Red Natura 2000 a los Parques Nacionales, pasando por el SEPRONA y la guardería forestal. Es necesario pararse a pensar en estos grandes padres del pensamiento de nuestras élites para entender el despoblamiento y la debacle del pastoreo y la vida rural.

El ecologismo y en concreto los llamados ecologistas profundos contemporáneos elevan a Heidegger al panteón de los ecohéroes. El rechazo furibundo que este filósofo desata contra el humanismo antropocéntrico le lleva a ser uno de los principales teóricos de la ecología profunda en particular y del ecologismo en general.
En la obra más famosa de Heidegger Ser y tiempo el filósofo Dominico Losurdo ve “una ideología de guerra”. Su pesimismo antropológico y su misantropía son explicadas por Emmanuel Mounier cuando dice que: “El caballero de la muerte de Durero, símbolo predilecto de Nietzsche, es la imagen central de la antropología heidegeriana”.

Para Heidegger el ser humano es ya desde su nacimiento Sein-zum-Tode o “Ser hacia-la muerte”. Con su lenguaje oscuro intentará demoler los fundamentos de la cultura clásica occidental y desatará en muchos de sus discípulos un fuerte nihilismo. Para Heidegger el Ser debe estar subordinado a la Nada.
Ensalzará la fuerza como uno de los elementos esenciales del Ser y la identificará con la verdad, dirá: “Lo verdadero no es para todo el mundo, sino sólo para los fuertes”.
Asignará a Alemania la misión de rescatar lo auténtico.
Sobre el Estado alemán Heidegger dirá en 1933:

¡Pero que sentido tiene hablar de tiempo perdido, cuando la cuestión de que se trata es la de luchar por el Estado! El peligro no puede provenir de trabajar para el Estado nacionalsocialista. Viene solo de la indiferencia y la resistencia (Widerstand) al Estado.

El compromiso de Heidegger con el Estado nazi será activo y permanente, incluso en la posguerra. Jamás se arrepentirá de su apoyo al nazismo, al que defenderá hasta el fin de sus días. Heidegger será uno de los encargados por el III Reich de editar y reeditar las obras de Nietzsche al considerarse que éstas guardaban el meollo de la ideología nazi.

El antihumanismo

En relación directa con el antihumanismo de Heidegger tenemos a Benigno Varillas, fundador de la revista Quercus, principal heraldo del conservacionismo español. Benigno Varillas también es fundador de Greenpeace España, Rewilding Spain y Rewilding Europe, además de receptor del Premio BBVA al Conservacionismo y otros 25 premios más. Es el biógrafo de Félix Rodríguez de la Fuente, además de un colaborador asiduo del CSIC y asesor del Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico. En sus dos últimos libros Matar lo libre y La estirpe de los libres Varillas identifica el pastoreo como el principal mal que afecta a la humanidad: lo que él llama el Neolítico pastoril. En estos libros dice:

El surgimiento del nacional socialismo en Alemania abominaba con razón de los pueblos neolíticos, en particular los del Este, que trajeron a Europa el ganado […] pastores que andan todo el día detrás de unas bestias idiotizadas […] pueblos de pastores que con su frenesí reproductor… van procreando millones de pastorcillos esclavos… responsables de la explosión demográfica […] Es una buena noticia que desde 1974 el número de pastores se haya reducido a una décima parte porque así el territorio que ocupaban puede devolverse a su estado previo […] hay que fomentar la vida salvaje y no la anacrónica ganadería […] La lógica sugiere que se devuelva el campo a su estado previo […] destinar esa mitad del Planeta que reclama el eminente ecólogo Edward O. Wilson para lo salvaje […] liberando el territorio de la ganadería con un rewilding que restaure los ecosistemas […] los pastores deben ser proscritos y asumir su destino […] la labor del Seprona en defensa de la naturaleza fue el gran avance de la política conservacionista […] también son un gran avance las ONG conservacionistas, así como los funcionarios de la naturaleza, como guardas, técnicos y científicos, que actualmente emplean su energía en intentar doblegar al mundo rural y pastoril para que no destruya la vida silvestre […] reducir la población no es ningún drama… el planeta tiene que reducir su población hasta los diez millones de personas…

El rewilding del que habla Varillas, reasilvestrar o renaturalización, es una concepción de la conservación a gran escala, destinada a restaurar y devolver a un supuesto estado cercano al original (previo a la intervención humana). Hace especial hincapié en la conectividad entre las diversas Zonas que conforman los espacios, fomentando o re-introduciendo grandes depredadores y especies claves para alcanzar la autorregulación de los ecosistemas sin humanos. Todo entendido como una política de Estado.

La idea y el término rewilding fue forjado por David Foreman, americano nacido en 1949 y muerto a finales de 1980. La “renaturalización” preconizada por Foreman propone la desaparición del 70% de la población mundial. Famosa es su petición pública de que no se interviniera humanitariamente en las hambrunas del cuerno de África para no fomentar la sobrepoblación. Afirmó que una verdadera política ecologista debería oponerse al envío de comida a zonas de catástrofes para así dejar a la naturaleza campar a sus anchas. Foreman ha sido uno de los fundadores de Earth First! (¡Primero la Tierra!) y ha sido director de la enorme organización conservacionista Sierra Club. Foreman sólo veía “zonas vírgenes” donde había indígenas, pastores, rebaños y aldeas; y esta forma de mirar el mundo que tenía Foreman, ya la tenían antes que él los liberales y los nazis; y la tienen ahora los ecologistas más izquierdistas.
Earth First es hoy una asociación internacional ecologista que suscribe la llamada “ecología profunda”. Sus principios son antihumanistas y contrarios al antropocentrismo. Este ecologismo, no renuncia al Estado como herramienta y considera al humano una plaga, un cáncer que ha de ser combatido mediante políticas antinatalistas. Propone contener la expansión de los seres humanos y vaciar de ellos cuantos más espacios mejor. Este ecologismo es 100% neomalthusiano. Foreman dirá: “Los auténticos ecologistas no tienen hijos”. Estas ideas germinarán con gran éxito entre el izquierdismo ecologista urbanita de occidente.
Al igual que Foreman, David Brower también ha sido director ejecutivo de la gigante del conservacionismo Sierra Club. Brower, que también es el fundador de la organización ecologista Amigos de la Tierra, afirma que:

La maternidad debería ser un crimen punible contra la sociedad, a menos que los padres tengan una licencia del gobierno. Todos los padres potenciales deberían ser obligados a tomar sustancias químicas anticonceptivas y el gobierno debería suministrar antídotos a los ciudadanos elegidos para la maternidad

Los principios antihumanistas del ecologismo actual hunden sus raíces en uno de los primeros ecologistas declarados, entendiendo el ecologismo como doctrina sistematizada y estructurada, más que como la práctica de “cuidar a la naturaleza”: el alemán Ernst Moritz Arndt (1769-1860). Este autor será reivindicado y estudiado a conciencia por el nazismo y dará forma a las teorías que arribaban de la Inglaterra industrial, como el malthusianismo, el darwinismo social o la misantropía. Fusionará estas ideas de origen anglosajón con el ecologismo autóctono alemán. Su lectura recordará una y otra vez al actual movimiento vegano en su oposición al antropocentrismo. Arndt dirá:

Cuando uno ve la naturaleza desde la necesaria conectividad e interrelación entre las cosas, entonces todas las cosas pasan a tener la misma importancia: los arbustos, los gusanos, las plantas, los humanos, las piedras, nada va primero o último.

Del antihumanismo ecologista anglosajón destacarán figuras como el científico y escritor James Lovelocke, inglés nacido en 1919, famoso por su obra La venganza de la Tierra (2007). La teoría de Gaia y el futuro de la humanidad. Lovelocke se reivindica como muy cercano a la “ecología profunda”. Sostiene que se debe reducir la población a la fuerza y que el Estado debe tener un papel central en la ecología. Propone la dictadura estatal “dejando la democracia en espera por un momento” para aplicar biopolíticas y leyes de excepción. Lovelock arremete contra lo que él llamaecologismo humanista”. Se le considera el padre del ecofascismo. Asevera que el Estado debe reducir la población urgentemente sabiendo “que se tienen que tomar algunas decisiones difíciles”.
También Lovelock es un activista a favor de la energía nuclear que la ve como uno de los grandes remedios a la crisis mediombiental. Sin duda la Zona de Exclusión de Chernobyl es un ejemplo magnífico de despoblación y rewilding donde ya no queda nadie y la fauna silvestre prospera. 350.000 personas fueron desalojadas para siempre de su tierra y varios miles murieron o enfermaron. La ciudad de Prípiat es una ciudad fantasma colonizada hoy por lobos, bisontes, alces, linces, osos, caballos silvestres y ciervos.

Los antihijos

Pero sigamos con el ecologismo antihumanista y neomalthusiano para seguir profundizando en la comprensión del porqué de la situación actual del pastoreo, de nuestros montes y de nuestra ruralidad. El científico y naturista divulgador más famoso de los documentales de la televisión, David Attenboroug afirma que “los humanos son una plaga sobre la Tierra” y al igual que David Foreman insiste en lo absurdo de desarrollar programas contra el hambre en el cuerno de África porque “hay demasiada gente allí”. Attenboroug es un aristócrata ecologista multimillonario de la más alta alcurnia inglesa defensor a ultranza del capitalismo, del Estado y del orden jerárquico de las vida. Entre sus numerosas llamadas veladas al genocidio de los pobres todos estos años se ha visto recompensado por el Estado español con el Premio Príncipe de Asturias. Lord Attenboroug es uno de los principales miembros de la organización Population Matters que realiza campañas por la esterilización masiva de la población.
Otro miembro insigne de Population Matters es el investigador naturista y activista antinatalista Paul R. Ehrlich, exasesor del presidente Bush hijo. Afirma que el Estado debe controlar autoritariamente la libertad de tener los hijos que se quieran. Dice que: “nadie debería tener derecho a tener más de dos hijos… la solución es la reducción de población”.

Otra ecologista de renombre que ha recibido, al igual que el ya mencionado Benigno Varillas, el Premio BBVA a la Conservación y, al igual que Attenboroug, el Premio Príncipe de Asturias es la primatóloga Jane Goodall. Goodall es también miembro de Population Matters y apoya la implementación de políticas antinatalistas forzosas por parte del Estado. Ha vivido muchos años en Tanzania y junto a su marido, miembro del gobierno de Tanzania y director general de los Parques Nacionales de ese país, han implementado una política de expulsión generalizada de personas de los espacios “protegidos” apoyado por la WWF. Goodall pertenece, al igual que David Attenboroug, a la Excelentísima Orden del Imperio Británico por sus notables servicios al Estado británico.
Goodall es vegana y ha sido presidenta de la asociación animalista Advocates for Animals que pide la prohibición de, entre otras cosas, el pastoreo.

Otra personas que aboga por la prohibición total del pastoreo vía Guardia Civil, Guardería Forestal, jueces y sistema penitenciario es la periodista, escritora y vegana Ruth Toledano, premiada hace poco por el Ayuntamiento de Madrid con el cargo de Cronista Oficial de la Villa.
Toledano dirige la sección de opinión animalista, vegana y antiespecista de eldiario.es llamada El caballo de Nietzsche. Desde un antihumanismo feroz explican porque se llaman así: “Porque Nietzsche rompió para siempre con la humanidad… y como Nietzsche… el futuro pasa por luchar contra el especismo.”
Una de las organizaciones vegetarianas más prominentes y poderosas de Europa ProVeg ha lanzado recientemente una campaña mediática en contra de tener hijos. Dirán que:

comprometiéndose activamente por no tener hijos y convencer a los demás de que no los tengan, ayudamos a salvar el planeta y avanzamos hacia un mundo sin sufrimiento animal.

Peter Singer, profesor de derecho y filósofo utilitarista, es uno de los padres de la idea de la “Liberación Animal”. Es vegano y enemigo feroz de los pastores e indígenas cazadores-recolectores. Aboga por un anti-humanismo radical y por la ecología profunda. La filosofía clásica y la tradición humanística serán despreciadas por él con el distintivo de “especista”. En manos del actual izquierdismo postmoderno, que arrasa entre las clases medias-altas occidentales, el término “especista” se utiliza como estigma para perseguir, censurar y marginar. Singer afirma que la vida de un humano tiene el mismo valor que la de un perro o cualquier otro animal; por eso arremete contra toda la filosofía clásica por antropocentrista.
La corriente filosófica en la que se inspira Peter Singer es el utilitarismo del liberal Jeremy Bentham (1748-1832). Para Bentham, que es uno de los principales padres del liberalismo, el origen de la moral es el egoísmo al que hay que poner freno solamente por una razón: porque es contraproducente para la felicidad individual. Considera Bentham que lo bueno es solamente lo que nos causa placer y que lo malo es unicamente lo que nos causa dolor. El pánico al dolor y al sufrimiento que posee la vida lo tomará Peter Singer de Bentham, y de aquél, lo cogerá todo el movimiento vegano con su incomprensión radical de la muerte, el dolor o el sufrimiento.
En el libro se Singer Ética Práctica se afirma en el capítulo Ricos y Pobres que la única causa de la pobreza es el exceso de población. Afirma Singer que los ricos sólo deberían ayudar a los pobres si éstos se comprometen a esterilizarse y dejarse controlar su fecundidad. El padre de la Liberación Animal que aboga por la autonomía de los animales es incapaz de respetar la autonomía de los humanos pobres. Peter Singer se posiciona con el más desfasado malthusianismo y al lado de las élites.
La ecología profunda está calando intensamente en los sectores izquierdistas. En vez de responsabilizar al modo estatal-capitalista de producción y organización se achaca todo al “exceso de población”. Luc Ferry, profesor de la Sorbonna, explica bien de que se trata este pensamiento:

Se puede decir legítimamente que la ecología profunda hunde sus raíces en el nazismo y alza sus ramas hasta las esferas más extremas del izquierdismo cultural.

La fundadora de Planned Parenthood de la Federación Internacional de Planificación Familiar (antigua Liga Estadounidense de Control de Natalidad) fue Margaret Sanger (1879-1960). Sanger afirmaba que: “Todos nuestros problemas son el resultado de un exceso de reproducción entre la clase obrera”.
Margaret Sanger obogó siempre por implementar una rígida política de esterilización masiva de los pobres. En su artículo Control de población y Salud de las mujeres expresa su darwinismo social liberal y la necesidad de la esterilización:

Bajo la inmisericorde regla de hierro de la selección natural, sólo los más fuertes, los más valientes, podían vivir y convertirse en progenitores de la raza. Los débiles, o morían tempranamente o eran muertos. Hoy, sin embargo, la civilización ha aportado la compasión, la pena, la ternura… que interfieren con la ley de la selección natural. Nos encontramos en una situación en la que nuestras instituciones de beneficencia… tienden a mantener con vida a los enfermos y a los débiles, a los cuales se les permite que se propaguen y, así, produzcan una raza de degenerados.

Planned Parenthood es uno de los fundadores de la Federación Internacional de Planificación Familiar en Bombay, India en 1952. A partir de aquí se comenzó una política de esterilización forzosa con los pobres de la india que tuvo su auge entre 1975 y 1978 con Indira Gandhi. Esta política se ha mantenido, sino de manera forzosa, si a través del engaño, la coacción, el chantaje y las dádivas. Entre 2013 y 2014 se han llevado a cabo 4 millones de esterilizaciones en la India y la esterilización por aplicación no consentida de inyecciones anticonceptivas sigue a la orden del día.

De Planned Parenthood se ha de decir que uno de sus principales financiadores es la Fundación Bill y Melinda Gates. Además el padre de Bill Gates, William H. Gates fue el principal abogado de Planned Parenthood. Ahora se nos pide que confiemos ciegamente en la vacuna que Bill y Melinda están financiando para salvarnos del Covid-19.

Desde 1966 Planned Parenthood otorga el Premio Margaret Sanger para “honrar el reconocimiento a la excelencia y al liderazgo en la promoción de la salud reproductiva” antinatalista. El premio se le ha concedido a John D. Rockefeller III.

En 1975 el presidente de los EEUU Gerald Ford (1913-2006) llevará el malthusianismo a la práctica (como ya lo había llevado el Imperio Británico y el III Reich alemán) tras asumir los análisis del famoso Informe Kissinger. El Consejo de Seguridad Nacional de EEUU presidido por Henry Kissinger y la Comisión sobre el Crecimiento Demográfico y el Futuro de Norteamérica presidido por John D. Rockefeller III completaron el Memorando de Estudio de Seguridad Nacional n.º 200: Implicaciones del Crecimiento de la Población Mundial para la Seguridad de EEUU e intereses de ultramar (NSSM200). Fue adoptado como política oficial y decía: “Es de máxima importancia aplicar medidas de control poblacional en el mundo entero porque la economía de los EEUU requiere grandes y crecientes cantidades de minerales del extranjero”.

Los Rockefeller son uno de los conglomerados capitalistas más poderosos del planeta al que han pertenecido o pertenecen el banco de inversiones más grande del mundo J. P. Morgan o las petroleras Exxon Mobil, Chevron, Standart Oil o ConocoPhillips. La familia Rockefeller es asidua y cofundadora del Grupo Bilderberg. Este grupo fue fundado por el príncipe Bernardo de Holanda, el mismo que sería el creador del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). El conservacionismo, el extractivismo y el Estado siempre han ido juntos y unidos. El WWF ha promovido como ninguna otra organización la expulsión de pastores, indígenas y campesinos de millones de hectáreas alrededor de todo el planeta.

Es importante decir que según Darrel Bricker y John Ibbitson en su obra El planeta vacío. El shock del declive de la población mundial (2019) no vamos hacia la superpoblación sino a un invierno demográfico agudo y a un planeta vacío de seres humanos. Esta es la verdad, que vamos a un planeta vacío, pero las élites seguirán diciendo que somos demasiados, que muchos sobramos.

Novios de la muerte

En el libro de Heleno Saña Antropomanía. En defensa de lo humano se describe el antihumanismo militante que hoy secunda el izquierdismo y el anarquismo. Odio y autodio a todo lo humano. Ideología trastornada que la propaganda institucional nos inocula sin piedad. Nos dicen que nuestra maldad es infinita y que lo que mejor podemos hacer es desaparecer, extinguirnos (o ser extinguidos…). Una misantropía que se está convirtiendo en misantropía de masas.
Sobre esta misantropía de masas el escritor Félix Rodrigo Mora nos habla sin pelos en la lengua en su obra Erótica creadora de vida. Propuestas ante la crisis demográfica:

Somos, se nos dice, canallescos al completo, perfectos para ser detestados, dignos de odiarnos a nosotros mismos, absolutamente ignominiosos, carroña con aspecto humano, forajidos natos. Sí, porque somos, nos repiten sin tregua los funcionarios y neo-funcionarios del progresismo institucionalizado, consumistas, machistas, racistas, varones, mujeres-macho, islamófobos, blancos, ecocidas, homófobos, especistas, occidentales… Por tanto merecemos la muerte […] Así pues, tenemos, como deber cívico: 1) no tener hijos, 2) automatarnos […] Se nos culpa para exculpar al poder constituido, se nos sugiere el suicidio de masas para que no pensemos en la revolución, se nos llama a autoexterminarnos para que no exterminemos al ente estatal/clase patronal. Ésa es su necrofilia lógica. La ideología culpabilizadora del individuo y el pueblo/pueblos es la forma más perfecta de ideología fascista, un antihumanismo que chorrea sangre. En ella, el ecologismo institucional… ocupa un lugar muy destacado […] Una pérdida del instinto de supervivencia y de la voluntad de vivir, un enamoramiento del no ser, un ansioso y goloso culto a la muerte y la nada.

Por la senda ecologista y conservacionista de Estado, el izquierdismo misántropo se termina fusionando con el darwinismo social militarizado más elitista y reaccionario. Esta fusión, este encuentro, se materializa en la necesidad de sacar a las poblaciones rurales o indígenas de las zonas ecológicamente sensibles a renaturalizar. El culto al SEPRONA y a la Guardería Forestal es en ambos casos algo estremecedor. Decir culto al Seprona es decir culto al Ejército español. Ecologismo izquierdista y derechismo fascista se acoplan y combinan para vaciar nuestras sierras y montes de pastoreo y vida humana. Anarquismo, izquierdistas y ultraderechismo unidos contra los montañeses y habitantes de la ruralidad para expulsarlos y preservar la natura. Toda dictadura es al fin y al cabo una dictadura del Estado, del Ejército.

Millones de personas bienintencionadas en todo el mundo apoyan el conservacionismo de Estado. Su candidez no las exime de la responsabilidad que todos tenemos. Nuestra posición se resume en estas sencillas palabras de Stephen Corry, nacido en 1951 en Malasia con una interesante biografía que le hace saber de lo que está hablando. Es el actual director de Survival International.

Cuando los conservacionistas de a pie articulan sus creencias suelen insistir en el enriquecimiento espiritual y en la revitalización que les proporciona estar al aire libre, en la naturaleza, y a menudo insisten en que no podrían vivir sin ella. Pero millones de otras personas (quien escribe estas palabras incluido) comparten esta experiencia con no menos intensidad, al tiempo que aman a la humanidad y se oponen a que se haga daño a otros seres humanos. Nos apasiona tanto la importancia de que se haga justicia a los vulnerables como la posibilidad de disfrutar “la naturaleza”.

El amor a la humanidad está desapareciendo y en su lugar aparece el monstruo exterminacionista misántropo cargado de odio. Iberia, una vez más, será el bastión, el rompeolas donde todas sus embestidas encuentren una resistencia letal.

El neomalthusianismo en nuestra península ibérica no sólo calará profundamente entre la aristocracia, los altos funcionarios del Estado y las élites económicas más liberales; sino que marcará con fuerza a una pequeña parte del movimiento libertario ibérico. La revista estrictamente neomalthusiana Salud y Fuerza será editada durante diez años (1904-1914) y dirigida por Luis Bulffi. El neomalthusianismo anarquista europeo estará liderado por Paul Robin y su Liga de la Regeneración Humana. Bulffi decía cosas como las siguientes, muy inspiradas por el hedonismo y el epicureismo; y no tanto por el ecologismo:

el individuo que tiene hijos no puede tener dilatación completa del espíritu, puesto que debe pasar penurias por sus chicuelos… El individuo que procrea contrae una carga… Gracias a la propaganda que realizamos podemos combatir las invitaciones y excitaciones a la repoblación y la procreación.
El neomalthusianismo sólo tiene una aspiración, la del logro de nuestro único deseo: el bienestar inmediato… si tú anhelo es tan ardiente como el nuestro de lograr el bienestar inmediato… despréndete de de las cargas de una familia… abstengámonos de poblar esta tierra.

El neomalthusianismo encontrará un rechazó enorme en amplios sectores del anarquismo ibérico. Federico Urales, fundador de La Revista Blanca (la revista con mayor tirada del estado español en los años 30 del siglo XX) y más tarde de la revista Tierra y Libertad será uno de los que más se oponga al neomalthusianismo señalando a éstos como portadores de los contravalores burgueses del hedonismo nietzscheísta dionisiaco más a ras de suelo y seguidores del individualismo aristocrático de Max Stirner.

El principal animador del neomalthusianismo ibérico y fundador de la Liga Neomalthusiana Luis Bulffi abandonará el anarquismo a partir de 1920 y se hará socialista monárquico. Este cambio lo experimentará al darse cuenta de que sus propuestas de planificación familiar, control de la natalidad (o biopolítica) y eugenesia podían llevarse a cabo mucho mejor con un Estado fuerte que las impusiera. Si hubiera visto el futuro y el auge del anarcoestatismo y su idea de un Estado fuerte libertario se hubiera llevado una alegría.

El malthusianismo es el ADN del conservacionismo ecologista actual. Malthus (1766-1834) era un lúgubre clérigo inglés que diagnosticó que los recursos crecen más lentamente que la población. Como nos cuenta el investigador Félix Rodrigo Mora, este señor no sabía nada de historia ni de economía pero la élite inglesa le pagó muy bien para que justificara con logomaquias la miseria que padecía la clase trabajadora inglesa en la revolución industrial. Ahora una mayoría del ecologismo son neomalthusianos. La teoría de Malthus nada dice del consumo de recursos masivo que supuso la descomunal flota de guerra inglesa ni el crecimiento del Estado con sus policías, militares, carceleros, funcionarios, recaudadores… que llegarán a invadir y someter a 458 millones de personas y a controlar 33 millones de km² de las tierras emergidas del planeta, sin contar las rutas de mares y océanos que dominarán. No se le ocurrió a Malthus que la escasez de subsistencias para las clases populares venía de la privatización del comunal o del crecimiento del aparato estatal.

Termino este escrito animando a repoblar el mundo rural, a tener hijos y con unas palabras de Simone Weil. Ánimo y adelante.

No hay ninguna dificultad, en el plano de la acción, en conservar intacta la esperanza incluso cuando el análisis crítico muestra la casi absoluta falta de fundamento de esa esperanza; en eso consiste la esencia misma del coraje. La sociedad actual sólo reserva desgracias y decepciones a quienes se niegan a adaptarse a la opresión y la mentira. Y tenéis que saberlo desde ahora mismo. No estamos en una de esas épocas en que lo refractario sea alentado y apoyado por grandes corrientes de opinión. Lo refractario está moral y materialmente solo. Sólo quienes son realmente fuertes, verdaderamente arrojados, aguantarán el embate. Sólo poseen la naturaleza y la tierra aquellos en cuyo cuerpo éstas han penetrado a través del diario sufrimiento de unos miembros rotos de fatiga.

Enrique Bardají Cruz.
16 de noviembre de 2020, en el Pirineo Occidental

Por la libertad en el mundo rural. Contra la Política Agraria Comunitaria, la Red Natura 2000 y el poder de los funcionarios veterinarios

El que escribe esto es cabrero de profesión y lo que escribe es fruto de la observación y no de esta u otra teoría o ismo. Lo que voy a pasar a describir es lo que se ve a simple vista desde la perspectiva reflexionada de un pequeño productor del sector primario. Los burócratas desde sus oficinas y los izquierdistas desde sus ciudades son cómplices de esta situación. Hoy todos, absolutamente todos los que orbitan en torno a la izquierda, desde los funcionarios hasta los izquierdistas radicales (en especial el inautido anarquismo de Estado) son incapaces de reconocer las verdaderas causas de la destrucción de la ruralidad ibérica; y todos, absolutamente todos, los que revolotean en torno a los movimientos sociales de izquierdas, ponen sus esperanzas en la labor de un Estado todopoderoso pilotado por alguien de su cuerda. Esperanzas vanas de un izquierdismo que nos conduce hacia un nuevo régimen esclavista. La omnipotencia del Estado es la desaparición del pueblo, un liberticidio. La verdadera causa de la debacle del mundo rural es la acción del Estado.

El Estado no es una herramienta neutra que pueda usarse para hacer el bien. Esta verdad no terminan de entenderla los izquierdistas bienintencionados, a pesar de que es observable a través de los hechos. El Estado es un parásito que le ha salido al pueblo y que amenaza con matar al huésped. Este parásito no para de engordar y la anemia que está provocando puede fulminarnos de un momento a otro. La despoblación no es más que el inicio de esta anemia. 3.589 pueblos bajo la égida del Estado español están en 2020 en riesgo altísimo de extinción completa. Que luego no se sorprendan los cándidos porque avisados están más que avisados. ¿Qué es la despoblación rural ibérica? La extinción deliberada de una sociedad, un etnocidio, que ha realizado el Estado y que trata de ocultar de todas las maneras posibles culpando a procesos naturales de un supuesto progreso social. Desde los pueblos vacíos y en extinción, y desde las ruinas de los que fueron, nos preguntamos: ¿qué progreso? ¿la extinción es un progreso? Qué engaño vendernos la desolación, la extinción y la destrucción como una mejora de la que tenemos que estar agradecidos.

Para evitar su desaparición completa e implementar la regeneración de la ruralidad se necesita una cosa: libertad. La libertad no se nos puede otorgar y hay que conquistarla junto a nuestros iguales. Hay tres factores, dentro de una multitud de factores más, que atacan la libertad en el campo. La PAC, la Red Natura 2000 y el poder funcionarial veterinario. Me voy a enfocar sólo en estas tres lacras pero está el tema de la propiedad de la tierra, el extractivismo, la agroindustria, el turismo, la desigualdad, el capitalismo, la jerarquía, la contaminación…

La Política Agraria Común

1) La Política Agraria Comunitaria (la PAC) es la política más importante de la Unión Europea. La PAC son las subvenciones que se le dan a los agricultores y ganaderos. En 2020 representa el 40% del presupuesto total.

La PAC deja al campo subordinado al Estado. Aletarga la iniciativa de los individuos, aniquila la independencia, domina a la gente integrándola en las instituciones. Genera asentimiento mental, degradación moral, docilidad política. Envenena la conciencia popular, demuele las buenas relaciones entre los individuos, desincentiva las relaciones de afecto y ayuda mutua. Promueve una pérdida de auto-respeto, la soledad, la tristeza y la abulia. Despliega una red clientelar asombrosa que compra votos, soborna a la gente, aviva las ansias bajas, compra voluntades, fidelidades, mentes y corazones. Es liberticida pues quien paga manda; y mandar mucho envicia mucho y obedecer mucho deshumaniza y te despeña en el servilismo. El servilismo lleva al olvido de la dignidad y esto hace germinar la tiranía y la esclavitud. Fomenta lo que los sociólogos llaman la sociedad granja en la que se rebaja a los individuos a ser tratados sólo desde sus aspectos somáticos o fisiológicos, como ganado. Provoca una atroz atomización social y una paz social de cementerio. Legitima el expolio fiscal que se carga sobre los riñones de una parte de la sociedad que se ve sometida a un mayor sobretrabajo y sobreesfuezo. Estimula el capitalismo a lo grande. Desacredita a las gentes del campo. Las subvenciones son una forma de domesticar y produce una clarísima pérdida de combatividad, encauzando las luchas hacia la obediencia.
Extiende una estúpida racionalidad económica del “cuanto más grande mejor”. Favorece los precios minúsculos y esto genera dumping sobre los pueblos extranjeros que reciben las exportaciones subvencionadas y sobre los productores que se niegan a recibir la PAC. Tres décadas de PAC han arrasado lo pequeño y familiar, la diversidad y la resiliencia ante las incertidumbres del futuro. La PAC está provocando una concentración de propiedad en cada vez menos manos y la concentración de propiedad es incompatible con la libertad por lo que se puede afirmar que la PAC nos conduce hacia una nueva esclavitud. No necesitamos otra PAC, como pide el izquierdismo mussoliniano, que acreciente el poder del Estado hasta nuevas cotas sino que necesitamos libertad, simple y llanamente, libertad. Y la libertad no nos la puede otorgar el Estado, esa Bestia devastadora; llamado también a lo largo de los siglos la Gran Ramera, madre de todas las abominaciones; Babilonia la Grande; la Gran Ciudad, la que actúa como si fuera Dios; el Imperio al que el diablo dio su poder, su trono y su gran autoridad; la Sombra de la desesperación; la Oscuridad Ciega… que aquí los que nos quieren engañar le llaman de forma blandita y propagandística: la Administración.

La Red Natura 2000

2)La Red Natura 2000 es un conjunto de territorios declarados por el Estado como necesitados de protección especial.
Esta “protección” supone unos grilletes de hierro para los pequeños cabreros o pastores que quieran empezar. Supone toda una jurisdicción de excepción que impide, desincentiva y sepulta el emprendimiento de pequeños proyectos pastoriles. Proyectos pastoriles de extensivo que son una alternativa muy real a la agroindustria intensiva de confinamiento animal permanente. Esta Red contranatura fruto de la despótica Directiva Hábitats ocupa el 30% del territorio estatal, coincidiendo con la mayor parte de las serranías y coordilleras donde la despoblación es catastrófica. Como ejemplo tenemos al Pirineo que con un 50% de su territorio dentro de la red natura se está hundiendo en la despoblación más imparable.

Leyes, normativas, órdenes, trámites, reglamentos y una inmensa legión de funcionarios impide que se desarrolle una alternativa agroecológica pastoril. Una alternativa que sea capaz de plantar cara a la ganadería industrial ultra, hiper, mega, superdestructiva. La Red Natura 2000 imposibilita el desarrollo de lo extensivo y agroecológico. La Red Natura 2000 fomenta, de esta manera, la ganadería industrial intensiva. Miles de millones de euros gastados en esta “protección” mientras no hay apenas recursos para la reforestación con frondosas autóctonas, que es la clave para frenar el desierto y volver a tener una península ubérrima.

Modesto Pascau, presidente del patronato del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido del Pirineo central oscense, dirá:

La burocracia prohibitiva no permite apenas el uso público, ni posibilita el desarrollo sostenible, ni sirve para la conservación y la ciencia.

Burocracia significa literalmente gobierno desde las oficinas y por los oficinistas. Así se gobierna hoy el campo.
La ley impone unos requisitos generales alejadísimos de la realidad del pastoreo, encareciendo y entorpeciendo su desarrollo, y por otra parte carga con toda la responsabilidad de su desarrollo a un individuo totalmente desposeído de herramientas de autogestión y defensa. Maniatado e hiperexigido es muy difícil que se fomente dicha actividad entre los jóvenes no herederos.

Estamos ante el fracaso del ecologismo que no es capaz de ver que al entregarlo todo a las manos del Estado, predominan los intereses de éste; que se ha de tener presente, no son los intereses de la gente común ni los de la naturaleza. La razón de Estado son también los intereses de su flor de invernadero de la que se alimenta: el capitalismo.
La idea de que el Estado somos todos es una idea nefasta y mussoliniana que nos extingue como pueblo. El ecologismo debe refundarse y separarse nítidamente del Estado porque mientras no lo haga la destrucción medioambiental sólo irá en aumento, de la mano del juego infame del doble discurso. El ecologismo no sólo debe enfrentarse a los gobiernos de turno, debe enfrentarse al Estado como corporación rechazando sus subvenciones, sus prebendas y sus sinecuras.

El Estado ha llevado al pastoreo a la casi extinción pero ha llenado el país de espacios naturales, paisajes protegidos, reservas naturales, reservas de la biosfera, parques naturales, hábitats sensibles, parques nacionales, PRUG´s, LIC´s, IGI´s, PORN´s, ZEPAS´s y cerca de 8000 agentes forestales que ostentan la condición de agentes de la autoridad, policía administrativa especial y policía judicial genérica (el Ministerio del Interior baraja armarlos en un futuro cuando la situación lo requiera). La expulsión de los pastores de montes y montañas ha sido la obsesión del Estado y sus funcionarios desde hace ya 300 años. Y hoy es más fuerte que nunca a pesar de que la propaganda diga lo contrario.

Termino compartiendo las lágrimas de este pastor de los Picos de Europa que aparece entrevistado en el documental Pastores de la niebla y que dice lo siguiente, con gran clarividencia:

Es una pena y un dolor que se están terminando todos los pastos por no hacer una limpieza en condiciones como hacían antes los pastores. Y esos trabajaban, con idea, con afición, pa´ no quemar árboles y pa´ que estuviera todo muy guapo. Iban al monte, y donde había una jae vieja, cortaban lo viejo y salía lo nuevo. Y lo mismo da que digan que esbrozar que rozar, que como el fuego para limpiar los pastos no hay. Porque prendes el fuego y al año siguiente tien comida pa´ las cabras, tien comida pa´ las ovellas, tien comida pa´ las vacas… Antiguamente los pastores quemábamos matos: uno aquí, otro allí; y nunca los pastores quemábamos árboles en ninguna parte, ni hayas, ni acebos, ni espinos, ni fresnos, ni nada… ¡Al contrario! Plantábamos los fresnos y mirábamos por los árboles; porque los árboles nos valen a nosotros para proteger a los animales: de temporales, de pedriscas, de sol y de to´. Sabrán mucho de papeles pero de ecologismo no saben nada. Somos nosotros más ecologistas que ellos, yo sí soy ecologista de verdad [se echa a llorar] que de 365 días manejo este [mostrando su vara].

El poder de los funcionarios veterinarios

3) Otro ataque devastador del Estado a la cabrería y al pastoreo ha venido de la mano de argumentos sanitarios expúreos. Los últimos rebaños de muchos de los pueblos de Iberia han sido llevados al matadero por mandato funcionarial. Este enorme poder funcionarial centralizado viene de la época franquista que veía como las exigencias veterinarias era una forma excelente de vaciar las sierras y montañas donde la resistencia siempre ha sido más dificil de domeñar. El control de los funcionarios aplasta sin lugar a dudas al pastoreo extensivo y no promueve la salud, ni muchísimo menos, pues lo que está fomentando son bolas de carne tóxicas y sufrientes encerradas a cal y canto, esto es, la ganadería industrial intensiva de confinamiento permanente, inmoral y monstruosa.

Conclusión

Tenemos que abolir el Estado y su hijastro el Capital y eso necesita un esfuerzo hercúleo de siglos. Prepararse desde ahora es fundamental. La alternativa tiene que ser regenerar la moralidad y regenerar la comunidad.

Esta forma de gobierno totalitaria debe ser sustituida por una red de concejos abiertos soberanos en cuerpo y alma, esto es, razonablemente libres. Además debemos recuperar los bienes comunales expropiados por el Estado desde el siglo XVI. Es impepinable un armamento general del pueblo y un alto porcentaje de autosuficiencia local. La persona como individuo y lo local tienen que pasar a ser los cimientos de todo un nuevo andamiaje. O acabamos con el Estado o éste nos aniquila (o nos obliga a autoaniquilarnos).
Nos encontramos ante un gran escollo: la falta de combatividad y la degradación del sujeto actual que hace que éste no sea capaz de integrar y conducir un concejo. Esto es algo inducido institucionalmente. El progreso prodigioso, espléndido, magnífico y maravilloso que hemos alcanzado con el megadesarrollo del Estado ha sido tal, que la persona media es incapaz de hacer lo que se lleva haciendo mil años.

Los considerados por el progresismo como catetos y toscos aldeanos hicieron funcionar de forma admirable los concejos abiertos. Estos supuestos zotes mantuvieron durante siglos contra las cuerdas al poder real, nobiliario y clerical. Se levantó todo un vigoroso sistema de ayuda mutua durante más de un milenio de manera sobresaliente. Pero para esta izquierda modernísima, exquisitísima, refinadísima, cultisísima, excelentisísima y fetén, a la vez que trastornadamente autoritaria; los “atónitos palurdos” rurales nada tenían que enseñar a nadie, absolutamente nada. Únicamente se les podía enviar misiones pedagógicas para sacarlos de su atraso. Para salvarlos, protegerlos y civilizarlos.

Sólo los mussolinianos fanáticos, ya sean de izquierdas o derechas, son incompetentes para ver que a más presencia y poder del Estado más degradación y merma de las capacidades del sujeto. Es urgente invertir este summun al que hemos llegado para que puedan florecer de nuevo la virtud y las facultades humanas como la convivencia o el habla. La ausencia de libertad impide a la persona realizarse, la asfixia y mutila.

Para que se pueda autogestionar algo se necesitan personas capaces de hacerlo y eso es exactamente lo que el Estado ha destruido con saña y vehemencia a través de la atomización forzosa. Al atacar con semejante intensidad los vínculos de afecto entre las personas ha roto los ligamentos que permiten el movimiento del pueblo. Ha deshecho la comunidad. La acción del Estado asistencial, adoctrinador, policial, judicial, tecnológico, mediático, pedagógico, médico, administrativo… sustituye la interdependencia humana por los gélidos nexos unipersonales y verticales de individuo-Estado.

Nos encontramos pues ante el derrumbamiento de la sociedad y la persona por liberticidio eficacísimo.

Es irrebatible que si se tiene un mínimo de amor a la libertad debemos recuperar la capacidad de convivir y relacionarnos. Ahí tenemos la excelsa sabiduría de las palabras del pastor Félix Salmuezo de Ejea de los Caballeros:

Cada uno es como es y todos tenemos virtudes y defectos. Hay que intentar por todos los medios ver las virtudes de los que nos rodean.

Este conocimiento es un contraveneno necesario para frenar la lurte de despotismo y totalitarismo cada vez más eficiente y sofisticado; que está manufacturando masas de autistas emocionales y auténticas máquinas de odiar a sus iguales.

Hubo una idea que hizo tambalearse y derrumbarse a todo un Imperio en la península Ibérica, que relanzó el comunal y las asambleas de iguales; que abolió la esclavitud y combatió el militarismo hasta la muerte, a partir del siglo V-VI. Esta idea revolucionaria fue la del amor hacia el otro que lleva necesariamente al combate contra la tiranía. Amor al igual y guerra al opresor. Debemos retomar este ideario sobreponiéndonos con valentía a los desprecios, mofas, burlas y escarnios del progresismo imperante, tan arrogante como ignaro.

Enrique Bardají Cruz

2 de diciembre de 2020