Detrás del espejo

¿Qué ocurrió en el Capitolio de EE. UU el seis de Enero?

Si nos atenemos a la información de los medios generalistas de información fue un golpe de estado, una profanación del “templo de la democracia” realizada por unos malos malísimos (Donald Trump), ante unos buenos buenísimos (JoeBiden), que, simplificando mucho, la derecha y la izquierda.

Al unísono, la mayoría de los gobiernos del mundo salieron a la palestra apoyando a las instituciones estadounidenses.

¿Nadie cuestiona esta reacción-interpretación? ¿Nadie expone los intereses ocultos que implica esta información? ¿Nadie ve el paralelismo, guardando las distancias, entre las imágenes del Capitolio y las imágenes de las Torres Gemelas? ¿Su poder de manipulación emocional-político sobre el pueblo?  ¿Pensamiento único?

Un golpe de Estado: tomar el gobierno con violencia generalmente por militares o grupos armados. Nada de esto existe en las imágenes del asalto al Capitolio, sino todo lo contrario. La policía abría las barreras para que la gente pasara, la mayoría no portaban armas y apenas hubo violencia. Todo lo contrario. Hubo cuatro muertos. Solo sabemos que uno de los asaltantes, una mujer retirada del ejército, murió por impacto de bala en el cuello. ¿Quién disparó? ¿Fue una ejecución? ¿Cómo y quién son los otros tres muertos? ¿Acaso no tiene importancia? ¿Si la mujer muerta hubiera sido negra, que hubiera pasado?.

Templo de la Democracia. Aquí entramos en la religión. En el Fundamentalismo Democrático. Todo lo que lleve la pegatina de Democrático es bueno, justo, imparcial, el bien general… y  ¡ay de aquél que ose criticarlo pues caerá sobre él todo el peso de la ley¡ Todo es cuestión de creencias, actos de fe… cuando los hechos, la historia te dice todo lo contrario.

Veamos. Grecia, Roma, Monarquía Medieval, Imperios Orientales y Democracias Occidentales. ¿Qué es lo que tienen en común? Pues que, en todas ellas, quien gobierna es una minoría sobre la mayoría. En cada época con una forma de gobierno diferente, pero esencialmente todas iguales.

Y ¿en qué se diferencian? Pues en que las primeras para explotar al pueblo se necesitaba la fuerza bruta, osea el ejército, y en la democracia apenas se necesita al ejército, pues con un buen lavado de cerebro casi es suficiente. La Democracia es la forma de gobierno que se ha dotado la clase dirigente para subyugar a la clase explotada. ¿Exagero?

¿La democracia actual, la ha traído el pueblo o la clase dirigente que ganó la segunda guerra mundial?

Repasemos la historia. La Democracia actual nace en EE. UU, cuando las colonias, a través de una guerra, en la que varios españoles tienen un papel destacado, se separan de la metrópolis. Los Padres Fundadores querían una República, no una Democracia. Eran los ricos, terratenientes, industriales de la época…. y encima masones, que se dieron cuenta que con la Revolución Industrial la esclavitud ya no era necesaria, el trabajo asalariado (un nuevo tipo de esclavitud) les era más rentable, por eso realizaron la Guerra de Secesión (el Norte contra el Sur). Razón muy diferente a la que nos contaron en la escuela, abolición de la esclavitud.

Se impone el Este contra el Oeste. La ciudad Industrial burguesa (Este) contra la Ruralidad Comunal (Oeste). La conquista del Oeste no fue solo una guerra contra los Indios, sino también una guerra contra su propio pueblo.

Sus ganas de expandirse, colonizar otras tierras… crea una mentalidad de pueblo escogido por Dios para llevar la libertad al resto del planeta. Crean el “Destino Manifiesto”. Que lo mantienen en la actualidad con unas mil bases militares a lo largo y ancho del mundo. Esto explica las excelentes relaciones con el estado de Israel, “otro pueblo elegido por Dios.” (1)

Todo para ocultar su afán Imperialista, su afán de someter a otros pueblos, su afán de apoderarse de sus materias primas, su…

Después de su participación en la segunda guerra mundial, pues la ganó Rusia, ellos intervinieron cuando los alemanes ya la tenían perdida. Se repartieron el mundo. Para Rusia el este de Europa, para EE.UU. la parte occidental y para Francia e Inglaterra el continente africano.

En Europa occidental impusieron la Democracia, en realidad quien la impuso fue el ejército americano, y crearon los partidos políticos a su conveniencia, sobre todo los partidos democratacristianos y en Italia en colaboración con la Mafia. Y no les tembló el pulso en mantener la dictadura franquista en España solo por intereses geoestratégicos: contención del comunismo.

Siendo esta la Génesis de la “Democracia”, a cuento de qué viene tanto “adorarla” como si fuera la solución de los problemas del pueblo explotado. Es más, ¿qué país del mundo, con un gobierno “Democrático” ha solucionado los problemas de la clase obrera?

Una vez que hemos establecido de dónde venimos, vamos a ver qué ha pasado actualmente en EE.UU.

Existe un sistema bipartidista, muy singular. En estas elecciones, en números de votos, las gana Trump. Pero va a gobernar Biden.

En las anteriores gana Hilary. Pero gobierna Trump.

¿Un hombre un voto? Cada territorio tiene un número de representantes delegados. El que gane se los lleva todos.El que pierde no se lleva ninguno.

Como hay estados muy poblados, estos tienen muchos representantes delegados. Hay otros casi desérticos, estos tienen menos representantes delegados. Dándose la paradoja de que con ganar en unos cuantos estados muy poblados obtienes la mayoría de representantes delegados que son los que eligen al presidente de gobierno. Pero pueden tener menos votos totales que los que han perdido. Todo muy democrático.

¿Quién es Trump? Un representante de la clase dirigente.

¿Quién es Biden? Otro representante de la clase dirigente.

¿Alguien me puede explicar, esas teorías que corren por ahí, que dicen que Trump es Bueno y Biden es malo? Los dos son nefastos.

No obstante, entre la guerra existente entre facciones capitalistas podemos analizar la actuaciónde cada una de ellas.

Trump es ultraliberal. La economía es lo primero. Bueno, que los números cuadren. Caiga quién caiga. Y lo estaba consiguiendo, si no es por la pandemia, los números les hubieran cuadrado. Y los muertos en el armario. Hay quienes lo defienden diciendo que es bueno porque no ha comenzado ninguna guerra. Es una verdad a medias.

Ha aumentado el presupuesto militar como ningún otro presidente.

Mantiene abierto Guantánamo.

Posiblemente ha matado al dirigente militar iraní, poniendo en peligro la paz (ficticia) en Oriente Medio.

Ha aceptado Jerusalén como capital de Israel, aumentando la posibilidad de guerra.

Ha amenazado con invadir Venezuela, confiscando (robando) los capitales estatales venezolanos en el extranjero.

Mantiene el Embargo sobre Cuba.

Vamos, lo que se dice un presidente Bueno.

Biden es socialdemócrata. Pura imagen. Te explotan y encima quieren que les pongas buena cara. Por ello han atraído a sus filas a todos los “marxistas culturales”, la izquierda actual, pues sin ella serían imposible tales logros. Les importa tres pepinos su nación, su economía. Son internacionalistas, pues les da lo mismo pertenecer a un imperio que a otro. Pues a ellos mientras les paguen les da igual. EE. UU, China, Rusia….

Los que los defienden dicen que estos son los buenos. Veamos sus acciones.

El tándem Obama-Biden ha sido el que más guerras ha comenzado: Afganistán, Irak, Libia, Siria…

Golpe de Estado en Ucrania.

Los que más kilómetros de muro fronterizo han construido.

Los que más emigrantes han deportado.

Golpe de Estado en Honduras.

Sus Universidades con sus Ideologías marxistas culturales, son un cáncer que se extiende por todo el mundo.

Ideología de género, feminismo, racismo antiblanco, relativismo moral….

Vamos, lo que se dice un presidente bueno.

Vemos que, en su guerra por el poder, perdón, digo en sus elecciones, hay acusaciones de fraude electoral ¿Sorprende? Analizándolo pienso que sí. Y es lógico, pues gente tan amoral no pueden actuar de otra forma.

En concreto, unos veinte Fiscales de veinte estados diferentes, elevan una acusación de fraude al Tribunal Supremo. Este se pone de perfil y no entra a investigar el posible fraude.

¿Es esto, independencia de poder Judicial? ¿Dónde están los que dicen que los jueces de dicho tribunal, por ser elegidos a perpetuidad, son libres? ¿No será todo lo contrario? Son corruptos a perpetuidad. Poder absoluto, corrupción absoluta.

¿Qué se estaba dilucidando en ese momento en el Capitolio? Pues certificar o invalidar la victoria de Biden. Había varios estados que iban a presentar la invalidación de los resultados. Si, por este proceso se hubiera retrasado la convalidación de la victoria, el día veinte de enero no podría Biden tomar posesión de la presidencia.

Con un millón de personas en la calle, qué fácil es manipular a las masas en una dirección u otra. Osea, este follón, puede favorecer, tanto a Biden como a Trump.

Otra cosa que me llama la atención. Que a todo un presidente de EE.UU., Twitter, Facebook, Instagram, le corten su comunicación con el pueblo (redes sociales) da que pensar.

¿Quién manda en EE.UU.? ¿El Gobierno o las grandes corporaciones?

De buenas a primeras, salen informaciones, diciendo que New York, Virginia… van a mandar miles de soldados de la Guardia Nacional para mantener el orden en Washington D.C.

Aquí nos están mintiendo descaradamente, pues Washington D.C., es como la City de Londres, como el Vaticano. Son estados independientes dentro de otro estado. No tienen competencia para ello. La “pela es la pela” y esta se protege muy bien.

Si no fuera porque hay que conocer al enemigo para poder vencerlo algún día, diría que: “Con su pan se lo coman”.

  Jorge Martin González


(1) Recomiendo leer el libro de Dana D. Nelson de título: DEMOCRACIA COMÚN. Política de participación en los primeros Estados Unidos. Con el brillante prólogo de Félix Rodrigo Mora y Esteban Vidal.

Definición de las ratas

Toda mano de obra,
en cuanto se pone a competir con un esclavo,
sea este humano o mecánico,
está condenado a sufrir las condiciones de trabajo del esclavo.
 
Norbert Wiener

¡No somos ratas, somos subcontratas!

Mi padre trabajó la mitad de su vida en la Motor Ibérica, gran industria barcelonesa del sector del automóvil. Una empresa que adquirió la multinacional japonesa Nissan cuando yo era un niño. Si me daba por pintar una bandera, pintaba la del Japón, pues mi padre trabajaba en la Nissan. Han pasado muchos años y ya está jubilado.

¡No somos ratas, somos subcontratas!

Hace unos meses saltó la noticia en los medios. Primero fue un sondeo. Tal vez, a lo peor. Luego la presentaron como una dura negociación entre la empresa y los sindicatos. Finalmente se anunció lo que ya habían decidido en Tokio los ejecutivos de la corporación hace muchos años: las plantas catalanas de producción de vehículos de Zona Franca y Montcada i Reixacde Nissan cerrarán sus puertas para siempre el 31 de diciembre de 2021.

¡No somos ratas, somos subcontratas!

En total son 2.525 trabajadores los que se van a quedar sin trabajo. Una auténtica barbaridad. Y en un contexto de crisis económica planificada en el que les va a resultar muy complicado encontrar un nuevo empleo. Pero el periódico El Confidencial (10/8/2020) se felicitaba por el «buen resultado» de las negociaciones. Parece como si a los obreros de la Nissan les hubiera tocado el gordo de Navidad. Promesas de reconversión del espacio industrial, compensación de 60 días por año trabajado para «una parte de los trabajadores» y la amenaza/esperanza de que podría haber sido mucho peor. ¡Quién fuera ahora mismo trabajador de Nissan!

¡No somos ratas, somos subcontratas!

El Confidencial olvida que estos miles de trabajadores tienen familia, hijos, cónyuges, hipotecas y alquileres que pagar, créditos personales, facturas, impuestos, la necesidad de vestirse por los pies y comer todos los días y un futuro por delante. El Confidencial olvida que estas personas que vendieron su tiempo, sus energías, sus horas de sueño, su dolor físico, su destreza, su formación, su aburrimiento, sus expectativas, su vida, han sido traicionadas por la empresa que se ha enriquecido durante décadas con su trabajo, y por las instituciones del Estado que la han subvencionado cada año con millones de euros de los presupuestos del Estado[1].

¡No somos ratas, somos subcontratas!

Si solo fueran 2.525… Un total de 78 plantas industriales de producción de piezas de automóvil o empresas que prestan servicios a Nissan van a tener que despedir a buena parte de sus trabajadores; 23 de ellas van a cerrar sus puertas, cifra que será muy superior. La Diputación de Barcelona estima que 14.000 trabajadores se quedarán en la calle con unas condiciones de despedido mucho menos favorables,siendo un colectivo que ya sufría una situación laboral precaria. Cuando Cristina Pedroche haga de maestra de ceremonias la noche del 31 de diciembre en el ritual anual de las campanadas[2], ¿se acordará también de los 14.000 trabajadores de Nissan, subcontratas y proveedores, o solo de los enfermos de Covid 19?

¡No somos ratas, somos subcontratas!

El pasado sábado por la tarde me di un paseo por el centro de Barcelona (sí, cometí una ilegalidad, y además llevaba la mascarilla en el bolsillo). En Plaza Sant Jaume, antiguo foro romano de la ciudad de Barcino y sede de la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona, había una manifestación de protesta. ¡Qué manía de convocar las concentraciones en esta plaza! ¡Allí solo se puede ir a rendir pleitesía al poder establecido! La particular arquitectura de los edificios que rodean la Plaza Sant Jaume convierten ese espacio en una ratonera, que las tardes de manifestación queda totalmente acorralada por los antidisturbios que bloquean todas las salidas. Concentrarse en esta plaza es meterse, literalmente, en la boca del lobo.

¡No somos ratas, somos subcontratas!

Conté el número de policías. Entre antidisturbios de los Mossosd’ Esquadra, otros agentes de este cuerpo de policía y de la Guardia Urbana de Barcelona había más de 40 funcionarios. Los manifestantes eran unos 15. El resto de la plaza lo conformaban viandantes que ni se molestaban en leer los carteles de los manifestantes o en mirar de reojo a los policías. ¡A quién le importan las desgracias de los demás! La concentración reclamaba mejores compensaciones para los trabajadores despedidos de las subcontratas de Nissan. O al menos eso me pareció, porque la estrategia de los escasos participantes brillaba por su ausencia, y los carteles (que yo sí leí) no reflejaban una línea de actuación definida. No había ni rastro de los sindicatos. Sin noticias de UGT, CC.OO. o CGT. Teniendo en cuenta que la restauración tenía que cerrar sus puertas a las 10 de la noche, estarían todos los sindicalistas en las marisquerías.

¡No somos ratas, somos subcontratas!

Los manifestantes tenían un semblante depresivo; sus rostros reflejaban tristeza y desolación. No se percibía un ápice de esperanza en su mirada. Estaban tan faltos de energía que ni parecían enfadados. La presencia de la policía resultaba, además de innecesaria, obscena. Pero había una excepción. Una mujer de unos 50 años estaba llena de rabia. Se había comprado un megáfono y coreaba a gritos una consigna dirigida a la fachada del Palacio de la Generalitat, una frase que ya conocéis y que yo pude escuchar mucho antes de llegar a la plaza.

¡No somos ratas, somos subcontratas!

No había otra consigna. No había otro discurso. No había otra estrategia. No había nada más que esa frase que ninguno de sus compañeros coreaba. Una frase tan contundente y pegadiza, como inadecuada. Una frase mal escogida, contraproducente y tristemente significativa. Una frase en negativo, que es justo lo que la lingüista Carme J. Huertas desaconseja. La frase de una mujer que tiene toda la buena intención del mundo; la frase de una mujer que tiene toda la valentía del mundo; la frase de una mujer que tiene todas las razones del mundo para quejarse, protestar y mandar a la mierda a todos los políticos, policías y empresarios del mundo;la frase de una mujer que se siente como una rata, a la que han tratado peor que a una rata y a la que los viandantes de Plaza Sant Jaume prestaban menos atención que si una sucia rata de cloaca se hubiese cruzado en su camino. La frase de una mujer digna que no quiere ser una rata para defender su derecho a seguir trabajando en una subcontrata, es decir, en una empresa que paga menos a sus trabajadores que la Nissan, y que impone peores condiciones laborales y de despido. Una mujer que reivindica algo tan inhumano como el trabajo industrial a cambio de un salario. Una mujer que reivindica no ser una rata para seguir siendo tratada como una rata en la empresa que la ha estado explotando durante años y que ahora quiere prescindir de sus servicios ratunos.

¡No somos ratas, somos subcontratas!

El trabajo asalariado, especialmente el que se realiza en fábricas mecanizadas, es alienador y deshumanizador. La reconversión industrial, el derribo controlado de la economía occidental en 2020 y el cierre de Nissan son una grave tragedia, y al mismo tiempo la mejor oportunidad para que podamos recuperar la dignidad humana a través de la práctica del trabajo libre. Del trabajo en comunidad. Del trabajo de uno mismo. Del trabajo con alegría. Del trabajo con las manos, las herramientas y los animales; del trabajo sin máquinas. Del trabajo sin salario. Del trabajo humano, el que no se pide,el que no se pierde.

¡Claro que no somos ratas! ¡Tampoco subcontratas!

Somos el pueblo. Somos la clase trabajadora. Somos seres humanos.

¿Qué sois vosotros, explotadores?

Sois peor que las ratas.

Antonio Hidalgo Diego


[1] Nissan ha recibido 179,7 millones de euros desde 2009 de parte del Estado español y de la Generalitat de Catalunya, 154,64 millones del Estado central y otros 25,1 millones del gobierno autonómico.La Vanguardia, 27/3/2019.

[2] Las celebraciones de Navidad y cambio de año son un ejemplo de fiesta popular tradicional autogestionada, razón por la que las instituciones del poder no han parado de pervertirlas y boicotearlas. La Iglesia quería que la gente dejase su casa y su familia para escuchar el sermón de la misa del gallo; el capitalismo lleva años convirtiendo la Navidad en una orgía consumista a través de los reyes magos, Papa Noel, Caga tió, Olentzeroy el resto de su séquito. El ritual de las campanadas es contemporáneo, prefabricado y requiere de la televisión. Debemos abandonar la conversación y la espontaneidad de una celebración en familia o con amigos para obedecer las órdenes de un reloj que, oportunamente, se encuentra en la capital del Estado, en el centro de la capital. El Covid 19 o excusa para todo quiere poner la puntilla a las fiestas con la prohibición de facto de las reuniones familiares. ¡Este año no me como las uvas!

Un mundo que agoniza

Así se titula el texto del discurso de recepción por el ingreso de Miguel Delibes en la Real Academia de la Lengua en 1975. Tras casi medio siglo, me sorprende que su alarmante título y contenido haya sido ignorado por la mayoría. En especial debido a que Delibes es probablemente el mejor novelista en castellano del siglo XX.

Sin embargo, no se va a realizar una apología simplista de su actuar ni argumentario. Miguel Delibes Setién compartió jornadas de caza con el rey emérito Juan Carlos I. Disfrutó de multitud de alabanzas y premios por parte de las principales instituciones culturales estatales. Además, el vallisoletano apoyó al Club de Roma y su Manifiesto, precursores del ecologismo estatal, el ecofemisnismo, el ambientalismo y el neomaltusianismo antinatalista que sufrimos.

Pero si dejamos esto a un lado, encontramos en sus palabras verdades obvias. Es más, nos transmite lo que hoy prácticamente nadie dice, aún cuando la realidad actual es mucho más dramática que hace 45 años.

El vallisoletano expone la gravedad de la destrucción de la naturaleza a través de inquietantes ejemplos, así como algunas de las repercusiones para la salud humana. En este sentido, como en tantos otros, el sujeto medio apenas se atreve a asimilar la gravísima situación ecológica en la que nos hallamos. Incluso llega a advertir del peligro de la manipulación biológica por parte de los ejércitos, ahora hecho realidad con la “plandemia” del coronavirus.

Otro gran acierto es su crítica a la idea de progreso. Sobre todo a la que antepone el crecimiento económico, la urbanización, el consumo, la explotación de recursos, la voluntad de poder, la búsqueda de satisfacciones materiales, etc.  a la naturaleza y lo humano. A modo de apunte: esos disvalores progresistas son compartidos por todos los partidos políticos españoles, desde la extrema izquierda a la extrema derecha.

De hecho Delibes critica la negatividad de la dominación política, lo mismo que la destructividad del trabajo fabril y asalariado modernos. Advierte que la forma de vida moderna está fulminando la esencia concreta humana. Más aún, nos explica que se está extinguiendo la espiritualidad, así como los bienes trascendentes y culturales que constituyen a las personas como seres sociales y al sujeto en sí. Esto es, una extinción de los valores morales más básicos. La sobreopresión está laminando la individualidad.

Asimismo, a diferencia del ecofascismo misántropo, el de Valladolid apoya la sana relación entre el ser humano y la naturaleza. Una simbiosis que genera verdadera cultura. Por tanto, se opone a los conservacionistas, al antiespecismo y al rewilding; todos ellos destructores del mundo rural y el natural a sueldo de las élites militares, políticas y económicas. 

Si bien su análisis muere en la orilla. En parte su carácter elitista y clasista le impide ir más allá en la crítica. Acaba responsabilizando de todos los males al Progreso; a un progreso abstracto. Aunque, en última instancia culpa al hombre en abstracto, el cual, según él, se ha dejado cegar por las ideas de progreso, conquista, desarrollo tecnológico, abundancia, bienestar, etc.

Por esta razón no encuentra propuestas ni soluciones a los problemas que plantea. Como en sus obras, la resignación es la respuesta; irse a un rincón a morir.

No obstante, se podría haber preocupado del problema central: la dicotomía pueblo-estado. Elude mencionar al estado como conjunto de élites encargadas de destruir lo humano y lo natural en pos del poder y dominación. Tampoco al pueblo como defensor del mundo rural y natural, el cual en la península ibérica combatió sin tregua desde los Bagaudas hasta el franquismo. Se olvida del concejo y del comunal, las dos instituciones populares principales que resistieron desde el mundo rural las embestidas del Estado para expoliar y aniquilar la naturaleza.

Un mundo que agoniza, igual que Delibes, contiene luces y sombras. Mas lo esencial es reconocer la crítica coyuntura histórica que vivimos. Una acumulación tal de desastres, que la única vía hacia una “posible” recuperación es a través de una transformación integral del mundo.

José F.E. Maenza

15 de diciembre de 2020