La paja, el grano y la afinidad. Nuestra respuesta a la Asociación Amarauna

Tras los acontecimientos vividos con la Asociación Amarauna de Ziordia, desde el equipo de redacción Amor y Falcata lanzamos una reflexión al movimiento de Transformación Integral que invite a dar un paso más; un avance en su crecimiento, como acción-reflexión, y en pos de una evolución integral colectiva.

A toro pasado, en frío, las cosas se suelen ver con distancia y con mayor objetividad, por lo que decidimos dejar que el V Encuentro por la TI tuviera lugar; y, después, daríamos paso a un texto que pudiera ofrecer un análisis constructivo y enhebrado desde la realidad del asunto en una visión panorámica. Además, hemos de tener en cuenta que entre nuestras líneas –combativas y literarias, filosóficas y trascendentes, populares e historiológicas, periodísticas y liberadoras- contamos con Antonio Hidalgo, uno de los protagonistas del suceso que, en nuestra opinión, sirvió de excusa para establecer una fisión con el movimiento TI o RI.

Consideramos, en primer lugar, que lo ocurrido nos ha llevado a realizar una toma de conciencia muy positiva, en tanto que movimiento colectivo plural y heterogéneo, ya que nos ha obligado a revisar nuestros principios políticos, ideológicos, morales y éticos.

Hemos de decir al respecto que es lamentable la pérdida de compañeros debido a este o cualquier conflicto, y que, tal vez, era inevitable, puesto que el movimiento RI resulta incompatible con aquellos que censuran la libertad de expresión, permiten dicha censura o simplemente la obvian.

Nosotros entendemos que lo importante es ser coherentes, tanto para con uno mismo como por medio de nuestro comportamiento para con el resto de personas; y para ello hemos de establecer un único lugar de encuentro para nuestro pensamiento, nuestra palabra y nuestra obra. Si no, seríamos un grupo de personas que viajan en un barco sin rumbo, sin dirección y sin capacidad para sobrevivir.

Amarauna estableció en un comunicado[1] que no aceptaba el pensamiento esgrimido por Antonio Hidalgo en un texto y un vídeo titulados Mujeres, hombres y viceversa,[2] y proponía como condición sine qua non que nuestro colaborador asistiera al V Encuentro después de haber sustituido los fragmentos del texto que ellos habían señalado como inadecuados por otros que les resultaran menos ofensivos y acordes a su ideología. Así pues, vetaban su asistencia implícitamente, pues él nunca aceptaría ir al Encuentro sobre la base de su obligada autocensura.

Resulta incoherente que se proponga la censura como un acto de tolerancia, ya sea por una ideología afín al feminismo imperante o por cualquier otro tipo de creencia. ¿Dónde está la libertad que se defiende en una mano, si con la otra tapo la boca de aquel que expresa algo que no me gusta?

No deja de ser sorprendente cómo en ciertos chats de Telegram se diera un debate sobre algo que nos parecía evidente: el fanatismo no puede ser acogedor nunca.

Desgraciadamente, para cuando se organizó el V Encuentro en otro emplazamiento, se había separado el grano de la paja; es decir, aquellos que querían entender lo incomprensible e incoherente, acabaron desligándose del Encuentro el pasado mes de agosto.

Puede que esto sea cuestión de afinidad, o de afinar las cuerdas de quienes integran el movimiento TI, o de permitir que algunos desafinemos de vez en cuando, como seres humanos que somos. Lo que sí es evidente es que ha sido una experiencia depuradora, ya que todos hemos tenido que preguntarnos con qué estamos de acuerdo, qué estamos dispuestos a entender y tolerar desde el movimiento RI, y, por supuesto, qué precedente establecemos que sirva como referencia si nos encontramos más veces con el desencuentro vivido con Amarauna.

Obviamente, siempre estaremos abiertos a acoger a cualquier compañero que en el debate que tuvo lugar el pasado verano decidieron marcharse. Ni un chat ni una red social son los lugares adecuados para debatir, aunque sí lo son para el desencuentro.

El movimiento Revolución Integral ya sabe, ahora lo sabe, que establecerá puentes con todos aquellos que respeten la libertad del ser humano en su integridad; y, desde luego, en su libertad de expresión. Será la única manera de crecer en la afinidad, como una base nutridora que permita el entendimiento de todas las gentes populares que somos grano y paja, al mismo tiempo, y sin que eso importe demasiado, mientras haya lugar para el encuentro.

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[1] Véase: https://www.revolucionintegral.org/index.php/item/581-segundo-comunicado-de-amarauna

[2] Véase: https://amoryfalcata.com/2021/06/25/mujeres-hombres-y-viceversa/

Reflexiones sobre el comunicado de Amarauna

A principios de julio, Amarauna recibe el artículo “mujeres, hombres y viceversa” de Antonio Hidalgo publicado el 29 de junio en la web de RI. Se trata el tema en asamblea y algunas personas del grupo manifiestan su dolor ante lo expuesto en dicho artículo y vídeo. Se ven atacadas tanto ellas como un movimiento social al que están ligadas, el feminismo.

El articulo de Antonio está publicado en la web RI, en el blog Amor y Falcata y en varios sitios más, por tanto está al alcance de cualquiera. El hecho de que Amarauna “recibe el articulo”, es raro. Pues induce a pensar que alguien lo mandó con malas intenciones. Un articulo puede producir acuerdo o desacuerdo, y si es fuerte cualquiera de estas opciones: la necesidad perentoria de expresar el acuerdo o el desacuerdo, mediante un fuerte combate (debate) argumental. Por esto me sorprende que produzca dolor. Para mi es fácil comprender el dolor físico. El dolor emocional producto de una lectura me cuesta más. Se ven atacados, pero no se defienden.

La asamblea de Amarauna quiere cuidar ese dolor. Por eso, se decide solicitar a la organización del encuentro de RI ese cuidado. Primeramente, se solicita tener una reunión y desde RI se nos propone una reunión informal, ya que 2 personas de su grupo se pasan por Amarauna. Se decide hacer esa reunión, quizá luego para hacer otra formal.

Cuando uno tiene un dolor, la reacción normal es curarlo, lo más rápido posible, para que desaparezca ese dolor. Pero no, se decide solicitar de RI ese cuidado. O sea, que sea otro el que te cure el dolor. Delegar en otro tu poder. Nunca tomar las riendas de tu propia vida. Eso provoca riesgo, esfuerzo, combate, incertidumbre… mejor que lo resuelva otro. Esto se llama victimismo. En este párrafo ya empieza a aparecer el neo lenguaje.

En esa reunión informal el 17 de julio, parte de las personas de Amarauna que acuden a esa reunión lanzan posibles propuestas a título personal, entre ellas la de subir un texto de nuestra parte a la web de RI, la reescritura del artículo sin atacar a nadie, que no viniese Antonio al encuentro o juntarnos con Antonio para hablarlo. Tras la reunión, tenemos la sensación de que es muy complicado ponerse en contacto con el grupo que gestiona o decide sobre los contenidos que se publican en la web de RI y continuamos con la necesidad de sentir empatía desde RI a este dolor, causado por los insultos y desprecios de alguien que ha estado en este espacio y forma parte de RI.

Ninguna de las propuestas que llevasteis a la reunión informal la habéis realizado, y, sin embargo, hay una propuesta totalmente inaceptable, que raya la ofensa. ¿Quién es, o se cree Amarauna, para impedir, vetar, prohibir… la asistencia de una persona a una reunión de RI? Eso es censura, fascismo, no libertad de expresión… empero sentís la necesidad de nuestra empatía hacia vosotros. Otra vez de victimas. Toda victima solo quiere que le den la razón. Así no tiene que luchar y enfrentarse a la realidad. Pues eso es doloroso. Aquí también aparece el neolenguaje. Solo el espacio Amarauna no es nada. Sera más o menos bonito. Pero el valor se lo dan las personas que viven allí. Por más que leo y releo el artículo de Antonio no veo por ninguna parte los insultos o desprecios.

El 21 de julio, al continuar incomodos para realizar el encuentro y queriendo resolver cuanto antes, decidimos haceros una propuesta formal. Esta consiste en la petición de que ese artículo y video se retire de la web de RI, y se pueda transformar en otro artículo que tenga las mismas posiciones ideológicas, sin entrar en el insulto y los desprecios. De esa manera, desde Amarauna se podría sentir que RI es sensible y tiene el anhelo de cuidar nuestros valores.

Hacéis una propuesta formal. Mas todo tiene que hacerlo la RI. Vosotros no os mancháis las manos. Sois seres superiores. Sois los ofendidos, las victimas. Tenemos que retirar el artículo o transformarlo en otro que cumpla vuestras condiciones. Sois unos totalitarios. Pero con un barniz que apesta. Ya que de esta forma podríais sentir que la RI es sensible a vuestros valores. Yo, Yo, Yo… los valores de la RI os la traen floja. Hay que plegarse a vuestras ideas. Pura ideología de fascista.

Aunque en este tema, feminismo, anti-patriarcado, los discursos de RI y de la mayoría de la asamblea de Amarauna sean diferentes, respetamos vuestras ideas y desde ese respeto queremos acogeros.

Nunca se ha pretendido que ese artículo no se difunda, ahí no entramos… tan solo, que dos colectivos que desean caminar juntos en lo que coinciden, puedan sentir el respeto y el cuidado mutuo en lo que nos diferencia. De ahí esa petición.

No respetáis nuestras ideas, pues queréis que las cambiemos según vuestro criterio. A eso lo llamáis “acogeros”. Maldito neolenguaje. Solo estaba pactado la utilización del espacio Amarauna y RI, son dos colectivos diferentes con algunas cosas en común. Amarauna es un colectivo de personas que gestiona un espacio de acuerdo con sus ideas. La RI es un colectivo que intenta comprender la realidad actual desde muchos puntos de vista y desde la practica-teoría formar a las personas para un posible cambio personal y social. Nosotros nunca hemos censurado vuestro actuar. Si lo necesitáramos hacer lo debatiríamos públicamente, nunca os impondríamos nuestras condiciones. Vuestra petición es un inmenso error.

Lo más paradójico es que nadie en concreto conoce esos posibles “ataques u ofensas”, por lo menos públicamente. Con lo que no dais opción a resolverlo. Dado que todo lo tratáis a nivel “emocional”, solo queda plegarse a vuestros “sentimientos”. Habéis creado una situación muy pedagógica, para entender lo que es el Posmodernismo en su variante Feminista.

El Modernismo es la entronización de la razón ante las creencias. Muerte de Dios. El hombre les roba el fuego a los dioses y comienza el progreso de la humanidad. Prometeo. Como el sueño de la razón crea monstruos, con el paso de los tiempos quién mejor refleja la situación es Sísifo, que es condenado a subir rodando una piedra a la cumbre de una montaña y cuando estaba a punto de conseguirlo se le cae y vuelta a empezar…

Esta etapa de la Humanidad por lo menos tenía valores: esfuerzo, solidaridad, búsqueda del sentido de la vida, épica, etc.

Aunque llega la Postmodernidad y declaran: “Nuestros antepasados eran tontos, si no vamos a conseguir nunca la subida a la montaña, dejemos de intentarlo”. Vivamos solo el presente. Ni el pasado ni el futuro importan. Solo importa el aquí y el ahora. Ganemos dinero, cuida tu salud y consérvate joven. Que no te importe nada. Pensar es malo. Por lo tanto todo da igual, no hay esperanza, no hay épica ni ética… te adaptas a un ser esclavo, sin voluntad, perfecto para el Capitalismo. El Homo Sentimentalis-Egoísta-Individualista-Veleta.

Por esto, quien mejor define nuestro mundo es el mito de Narciso. El ser enamorado de sí mismo, que no mira al mundo exterior. Esto solo puede traer decadencia personal y social. Nuestro mundo actual.

De modo que aprendamos, puesto que es la única forma de avanzar.  

Jorge Martín González

Mujeres, hombres y viceversa

LA ORTODOXIA FEMINISTA

El feminismo es una de las peores plagas que nos ha enviado Dios nuestro señor para castigarnos, y ese “Dios”, omnipotente y nada misericordioso, no es otro que el Estado.

El feminismo institucional es la religión política que con más insistencia está agrediendo nuestra maltrecha libertad de conciencia;un sistema de creencias fabricado en un laboratorio, como el coronavirus de Wuhan, y promocionado hasta la saciedad por el sistema de poder a través de los medios de comunicación, la publicidad comercial, el sistema educativo y la industria cultural. Ser feminista, hoy, es una obligación, igual que pagar impuestos.

El feminismo se hace realidad a través de leyes sexistas como la LIVG[1] o mediante la discriminación judicial que sufren los padres divorciados. El feminismo de Estado se riega cada año con millones de euros en subvenciones, sueldos públicos y prebendas de todo tipo[2] que enriquecen a todas aquellas tipas que comulgan con una ideología que fomenta el odio entre iguales, atenta contra la convivencia, impide el libre ejercicio de la maternidad y condena a las mujeres al infierno del salariado y el aborto.

El feminismo de Estado, esta religión líquida hecha a la medida de pijas que se odian a sí mismas, discrimina a los varones, pero anula a las mujeres, en tanto que se las obliga a dejar de serlo. Mujeres con gato y sin niño, mujeres con un mal trabajo y sin familia, mujeres solas, enfermas, recetadas con antidepresivos, sin vida erótica o lesbianas por la fuerza; mujeres que no quieren niños, odian a su padre y aman a los policías. El feminismo institucional ha construido un nuevo patriarcado en el que el Estado ejerce de pater familias, pues tutela y “protege” a la mitad de la población, mujeres a las que “empodera”, pues las considera débiles, apocada se incapaces de defenderse por sí mismas de esos terribles monstruos con testículos, pene y testosterona que las acechan a todas horas.

Pero hay dioses en los que resulta muy difícil creer, razón por la que la mayoría de las mujeres de Occidente no se consideran feministas[3]. Cada vez menos incautos creen en los cantos de sirena del invento de la Rockefeller Foundation. Obras como Feminicidio o autoconstrucción de la mujer. Volumen 1. Recuperando la historia de María del Prado Esteban Diezma y Félix Rodrigo Mora (2012) o El Minotauro en Alcàsser. Crimen sádico, voluntad de poder y feminismo de Estado de Antonio Hidalgo Diego (2020) han derribado para siempre los templos ideológicos del feminismo, desenmascarando las verdaderas intenciones de aquellas que aseguran “defender a las mujeres”, las representan sin su permiso y se atreven a hablar en su nombre. El feminismo misógino de Simone de Beauvoir, santa patrona de la religión del odio, ha entrado ya en fase de putrefacción.  

En primer plano, Simone de Beauvoir, santa patrona del feminismo. En segundo plano, a la izquierda, una persona de la Fundación Rockefeller dándole instrucciones.

LA GUERRA DE SEXOS

La alemana de origen argentino Esther Margareta Katzen, conocida como Esther Vilar, médica, socióloga y psicóloga, publicó en 1971 la obra El varón domado (Grijalbo). El éxito de ventas de este ensayo enriqueció a Vilar, que aprovechó el tirón para completar su trilogía antifeminista con los títulos El varón polígamo (Plaza &Janés, 1975) y Modelo para un nuevo machismo (Mundo actual de ediciones, 1977). Las obras de Esther Vilar tuvieron una gran repercusión en una década en la que las ideas de Simone de Beauvoir, BettieFriedan, Shulamith Firestone, Kate Millett y del resto de feministas de la segunda ola ya habían penetrado en los ambientes académicos e intelectuales del desnortado Occidente. Los mismos Estados que subvencionaban las obras de las feministas, difundían en sus medios de comunicación el discurso “antifeminista” de Vilar. El varón domado llegó a ser uno de los libros de no ficción más vendidos en España en la década de los 70, razón por la que calaron bien hondo en el discurso popular ibérico expresiones como «chantaje emocional», practica manipulativa asociada por la socióloga al comportamiento femenino.

La tesis de la obra de Esther Vilar es que la mujer occidental no está oprimida por el conjunto de la población masculina, sino que, al contrario, las mujeres explotan económicamente a los hombres a través de la práctica del matrimonio. Las “armas de mujer” que usan las congéneres de Vilar son el uso regulado de las emociones y el condicionamiento a través del placer sexual. Las mujeres utilizan su cuerpo para conseguir todo aquello que desean de los varones: sexo a cambio de control[4]. El mito de la mujer como“sexo débil” ha sido creado, según Esther Vilar, por las propias féminas para ser protegidas física, emocional y económicamente por los hombres de su entorno afectivo; al mismo tiempo, las pérfidas y calculadoras mujeres han presentado a sus hijos y maridos como seres obsesionados con el sexo, reduciendo la masculinidad al deseo constante de consumar relaciones sexuales. Vilar compara a los hombres con el perro de Pávlov; las mujeres nos condicionan para que hagamos lo que ellas se proponen. Si las mascotas de Iván Petróvich Pávlov babearon por la comida, los hombres domados por Esther Vilar babeaban por el acceso a su vagina. Además del condicionamiento, la invención del amor romántico sería la otra elucubración femenina por excelencia. Atar con la alianza de boda a un buen partido proporciona a la mujer estabilidad financiera para toda la vida. Vilar presenta a las mujeres como expertas consumadas en regular sus emociones para despertar la empatía de los varones.

¿Qué solución propone Esther Vilar para acabar, de una vez por todas, con esta “tiranía de las mujeres”? Ninguna. Para la doctora germano-argentina las mujeres son así por naturaleza. 

Las controvertidas ideas que refleja El varón domado exasperaron a las feministas de la época. Vilar fue amenazada de muerte y llegó a recibir una paliza que le propinaron cuatro activistas del feminismo lesbiano en los baños de una biblioteca de la ciudad de Múnich. En un debate televisado en Estados Unidos en el programa The Tonight Show, la feminista Alice Schwarzer calificó a Esther Vilar de «sexista» y «fascista». Pero, ¿tanta diferencia existe entre el discurso feminista y las tesis de la obra de Vilar? La trilogía antifeminista está tan olvidada hoy en día, como aceptadas sus ideas en el imaginario colectivo europeo contemporáneo. Mientras que Beauvoir, Millett y Dworkin alentaba a sus lectoras a odiar sea sí mismas con la misma fuerza con la que debían odiar a los varones, Esther Vilar convoca a los hombres a que odien a las mujeres. Si Kate Millett afirmó que «El amor es el opio de las mujeres»,Vilar aseguró que «El amor coarta la libertad de los hombres». Gana el odio, muere el amor. Gana el enfrentamiento entre iguales (la lucha de sexos) y pierden las clases populares. Ganan las elites que nos enfrentan y confunden, las élites que nos anulan y nos explotan. Ambas facciones, feministas y Vilar, beben de las ideas de Friedrich Nietzsche. El amor que nos impulsa a cuidar, cooperar y ayudar a nuestros seres queridos, queda relegado por la voluntad de poder y la guerra de todos contra todos en pos del beneficio egoísta; el prójimo deja de ser visto como un igual para convertirse en un objeto al que someter[5]. Igual que el feminismo de la segunda ola considera que todos los varones son agresivos violadores, y las mujeres unas pobres víctimas indefensas, El varón domado invierte los mismos elementos cuando presenta a las féminas como pérfidas vividoras, y a los hombres como idiotas obsesionados con el sexo. Las semejanzas entre las obras de Esther Vilar y las de Simone de Beauvoir son tan evidentes que la propia Vilar llegó a declararse una orgullosa «feminista», ya que en sus libros «despreciaba a los hombres» y «ensalzaba a las mujeres»[6], con argumentos tan “empoderadores” como llorar para conseguir todo aquello que se proponen o mantener relaciones sexuales a cambio de dinero.

La feminista Alice Schwarzer y Esther Vilar, dos caras de una misma moneda

UN FEMINISMO PARA HOMBRES

Al Estado español le preocupa mucho el bajísimo nivel de inglés que tienen sus contribuyentes. Una de las razones que tienen los dirigentes para empujarnos a dominar la lingua franca es que casi nadie consume la propaganda oficial anglosajona que inunda internet, y que muy pocos se han molestado en traducir al castellano o a otras lenguas ibéricas. Un buen ejemplo de este proselitismo yanqui es el “movimiento” MGTOW que, por fortuna, apenas está teniendo repercusión en nuestras tierras. Todo llegará, así que me propongo desenmascarar el MGTOW antes de que comience a tener una incidencia significativa entre los acomplejados hombres del siglo XXI.

MGTOW son las siglas en inglés de «Men Going Their Own Way» («Hombres que Siguen Su Propio Camino»), una nueva religión líquida creada ex profeso para hombres resentidos y solitarios que se oponen al feminismo y han tenido recientemente alguna mala experiencia relacional con una mujer. El Manifiesto MGTOW se difundió en la red a principios de la década del 2000 y su autor se desconoce. Al mismo tiempo que se iba popularizando el acrónimo, se fue conformando una «comunidad virtual» de hombres del ámbito anglosajón que han ido definiendo las características de este nuevo feminismo para hombres.

El MGTOW se caracteriza por culpar de todos los males que aquejan a los varones a un enemigo común: las mujeres en su conjunto. ¿Cuál es la solución? Alejarse de ellas e iniciar una nueva vida sin tener relaciones de pareja o sentimentales con ninguna mujer, aunque sin llegar a practicar la homosexualidad. Las relaciones de pareja solamente pueden beneficiar a la mujer; el matrimonio es poco más que el infierno en vida: «salva a un hombre y detén una boda», reza uno de sus lemas.

Otra de las características del MGTOW vendría a imitar lo que algunas feministas han denominado «sororidad»; al igual que las mujeres feministas, los hombres que van a su bola son, todos ellos, “seres de luz”, perfectos y sin mácula. Los varones MGTOW se agrupan en una comunidad masculina denominada «manosfera» (de man, «hombre» en inglés) en la que se reúnen, se cuentan sus penitas y rajan de lo malas que son las mujeres en esa especie de lavadero cibernético only men constituido en la plataforma de internet Reddit.

Pero la principal característica del MGTOW es la pasividad. Lejos de mejorarse a sí mismo para resultar más atractivo al público femenino, el hombre masculinista huye con su rabo entre las piernas, se aleja de las mujeres, se consagra al onanismo y se contenta con pagar los servicios sexuales de las prostitutas, al mismo tiempo que alaba las virtudes de la pornografía y las muñecas sexuales japonesas. Incluso algunos se atreven a defender con ascetismo el celibato masculino, llegando a presumir de no haber tenido jamás relaciones sexuales. ¿A qué se debe tanto miedo al sexo opuesto? A que las mujeres son presentadas como seres interesados que, lejos de convivir con un hombre por amor, lo hacen por dinero o por cualquier otro tipo de bien tangible[7]. Solo los hombres ricos, los muy guapos o los malotes podemos acceder con garantías al mercado sexual. Los MGTOW odian, tanto a las esquivas mujeres que solo los quieren como amigos (la famosa friendzone), como a los llamados «machos alfa», esa minoría de hombres listillos que acaparan a la mayoría de las mujeres. Algunos hombres MGTOW lamentan que se haya establecido en la actualidad una especie de «sociedad polígama», con relaciones de pareja poco duraderas, con una aristocracia masculina que no para de ligar con multitud de mujeres, y con cada vez más personas de ambos sexos que se quedan compuestos y sin pareja (los llamados singles en inglés), tanto mujeres que rechazan a la mayoría de los hombres por ser pobres, feos o buenas personas, como varones condenados al celibato forzoso por los requisitos de las cada vez más exigentes féminas. Según el club de los hombres resentidos, vivimos en una maldita «sociedad ginocentrista».

Hay que diferenciar entre la corriente MGTOW y el llamado movimiento por los derechos de los hombres. Ambos surgen como una reacción a los cambios sociales propiciados por el Estado y la gran empresa capitalista que se han instaurado a través de la promoción del feminismo institucional[8]. La diferencia fundamental entre ambas tendencias es que,mientras el segundo colectivo pretende acabar con las leyes sexistas para que los jueces sean más compasivos con los padres divorciados, los hombres que van a los suyo se rinden al Estado y aceptan con fingido orgullo su condición de «machos omega». Tampoco sería lícito comparar el MGTOW con los denominados «hombres herbívoros» del Japón, varones que, lejos de rechazar a las mujeres, sencillamente son personas condenadas a la soledad de las tecnologías por no haber conseguido encontrar pareja.Y es que los esforzados nipones consuman sus horas trabajando por un salario, sin tiempo ni energías para las relaciones sociales, el cultivo de la amistad, la práctica del ligoteo, las relaciones sexuales o la crianza de los vástagos.

Feminismo y MGTOW comparten, entre otras muchas cosas, el haber creado una neolengua repleta de neologismos en inglés. Muchos de ellos son tristes ejemplos de odio al prójimo, y de odio a uno mismo, como las palabras «mangina» (contracción de man, «hombre», y vagina; es decir, un hombre que no se comporta como tal); «betafag» (literalmente,«maricón beta») o «cuck» (diminutivo de cuckold, «cornudo»). Otros conceptos están relacionados con la resignación, como «incel» (contracción de «involuntary celebs», «célibes involuntarios»). Buena parte del vocabulario MGTOW es tristemente misógino: «sluthate» («odio a las zorras»); «bitchshield» («escudo de putas», o la manera que tienen las mujeres de defender sus supuestos privilegios); «pawning» (usar el atractivo para conseguir dinero o poder); «negging» (dañar la autoestima de una mujer por rencor o para que sea más accesible); el primario «goingcaveman» («ser un cavernícola») o el más elaborado «NAWALT» (acrónimo de Not All Women Are Like That, «No Todas las Mujeres Son Como Esas», es decir, que hay unas pocas mujeres que sí valen la pena, los llamados «unicornios», seres tan maravillosos como difíciles de encontrar). 

¡Encuentra al Unicornio!

POR UNA SOCIEDAD CONVIVENCIAL

Divide et impera. Mientras los dirigentes de todos los Estados del planeta se ponen de acuerdo para desarrollar sus planes estratégicos, en connivencia con los intereses de los accionistas de las grandes corporaciones transnacionales, las personas del pueblo, nosotros, aceptamos sus leyes, su fiscalidad opresiva y sus epidemias de bandera falsa, al mismo tiempo que nos atomizamos. Odiamos a los niños porque dan trabajo, odiamos a los ancianos porque el Estado ha decidido que no son productivos, odiamos a los hombres porque lo ordenan las feministas, nos odiamos a nosotros mismos porque no tenemos libertad y, desde hace unos años, los hombres del ámbito anglosajón han empezado a odiar a las mujeres al seguir las consignas MGTOW y similares. El resultado de toda esta arquitectura de ingeniería social es una sociedad degradada, enferma, solitaria, depresiva, suicida, agresivo-pasiva, adicta, improductiva y opresiva. El camino no puede ser otro que el de la desaparición étnica de los pueblos europeos. 

Admito que, tal vez, hemos reaccionado tarde. Admito que, tal vez, estemos tan degradados que sea ya imposible aprender a convivir con nuestros iguales, amarlos y respetarlos, estar dispuestos a ayudar a nuestro vecino, y estar dispuestos a dejar que éste nos ayude. Tal vez es una utopía, tal vez. Lo que está claro es que seguimos siendo seres humanos, así que debemos recuperar las formas naturales de convivencia social: la asamblea, la familia extensa y las relaciones de pareja estables heterosexuales. Debemos recuperar la autoestima y creer en nosotros mismos, cultivando la fuerza y la virtud personal; debemos admirar y desear a las personas del sexo opuesto; debemos respetar y aprender de nuestros mayores; y debemos volver a creer en el futuro a través de la recuperación de la vida erótica, el sexo reproductivo y la crianza amorosa de los hijos[9]. Todos estos son aspectos tan humanos, como revolucionarios hoy día. La construcción de una sociedad convivencial requiere pasar a la acción mediante la práctica de una revolución integral que acabe con la tiranía ideológica de las instituciones del Estado y la gran empresa capitalista. La edad del odio se está consumiendo:o nos extinguimos,  o nos enfrentamos a los poderosos para dejar de odiar a nuestros iguales y dar inicio a una nueva edad del amor.

Antonio Hidalgo Diego

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[1] El libro sagrado del Estado español es la Constitución de 1978. Pues bien, el mismo Estado ha decidido profanar el texto fundacional del Régimen al legislar normas que la ponen en entredicho. El artículo 14 de la Carta Magna reza: «Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social». ¿Por qué la LIVG impone penas mayores a los hombres por la comisión de un mismo delito o permite a las mujeres realizar denuncias falsas con impunidad?

[2] Libremercado (7/3/2019) aporta una cifra de 150 millones de euros en subvenciones desde 2014 solo en España, aunque la cifra real es muy superior.

[3] Menos de una quinta parte de las mujeres jóvenes en Estados Unidos se considera feminista (el porcentaje de feministas entre las mujeres de más edad es todavía menor). BBC News, 17/2/2017.

[4] «La mujer doma al hombre con trucos traidores para hacerle un esclavo sumiso, y luego lo lanza a la vida hostil para que gane dinero. Como contraprestación pone la vagina a su disposición a intervalos regulares» (Vilar, 1971).

[5] «A diferencia de la mujer, el varón es hermoso, porque es un ser espiritual. Eso significa que el hombre tiene curiosidad (…). Que piensa (…). Que es creador (…). Que tiene sentimiento (…). Cuando una mujer lee un artículo político, es mucho más probable que esté intentando capturar a un estudiante de Políticas que interesándose por la suerte de los chinos, los israelitas o los sudafricanos. Si consulta en un diccionario el artículo dedicado a un filósofo griego, eso no quiere decir que se le haya despertado repentinamente el interés por la filosofía griega, sino que necesita alguna palabra para resolver un crucigrama» (Vilar, 1971).

[6] «Las mujeres explotan a los hombres y, sin embargo, los varones son robustos, inteligentes e imaginativos, mientras que las mujeres son débiles, tontas y carecen de fantasía» (Vilar, 1971). ¿Esto es «ensalzar» a la mujer?

[7] Una de las palabras que más citan en las redes los Hombres que Siguen Su Propio Camino es «hipergamia», o la práctica del matrimonio por estatus o dinero; el braguetazo de toda la vida, vaya. Una práctica materialista que ellos asocian al comportamiento femenino, igual que hizo Esther Vilar.

[8] Los varones occidentales somos hijos de superhombres a los que el conjunto de la sociedad idolatraba y traían el sustento a casa; pero el perfil actual es muy distinto, siendo el de un hombre con trabajo precario, divorciado, que solo puede ver a sus hijos los fines de semana y al que gratuitamente se le acusa de ser un agresor.

[9] Imprescindible la lectura de Erótica creadora de vida. Propuesta ante la crisis demográfica (Potlatch, 2019) de Félix Rodrigo Mora.