El gran farsante

Después del 15-M del año 2011, por arte de magia, por generación espontánea, o vaya usted a saber, empieza a aparecer por todas las televisiones, en todos los debates políticos, a todas horas… un joven profesor universitario, de imagen atractiva, muy moderno, muy progre, con abundante pelo, recogido en una muy visible coleta y utilizando un vocabulario aparentemente nuevo, que fascina a las nuevas generaciones, con términos como “casta”, los “de arriba, los de abajo”, “transversal”, que se decía “continuador del espíritu del 15-M”.

Así comienza, desde el principio, la gran mentira de su vida política. Una trayectoria producto de una operación de marketing de las televisiones, donde, obviamente, se manejan ingentes cantidades de dinero, comprando y vendiendo todo tipo de mercancías, incluida el alma.

Evidentemente, su imagen pública la vendieron muy bien. Pero veamos si su discurso aportaba algo nuevo. La palabra “casta” simplemente significa clase social. “Los de arriba y los de abajo” simplemente significa dos clases sociales; opresores y oprimidos. “Transversal” simplemente significa interclasismo. En una sociedad de castas, nadie puede cambiarse de casta, pero él, rápidamente, sí que se ha cambiado.

Una vez el pueblo español está por completo adoctrinado y encauzado hacia Pablo Iglesias, pues lo encontraban hasta en la sopa, éste consigue su primera y única gran victoria electoral. Hablamos de las elecciones al Parlamento Europeo del año 2014, cuando el bipartidismo estaba en plena crisis.

A partir de este momento, dentro el panorama político español, consigue cierta relevancia por la radicalización de su mensaje. Al mismo tiempo se produce un hecho que marcará su trayectoria política en el futuro: abandona el Parlamento Europeo a los pocos meses de ser diputado.

Mientras vive intensamente su éxito político, de manera paralela, se va cavando su propia tumba política, pues en la medida en que se va acercando al poder va cambiando su discurso político: diciendo blanco donde meses atrás había dicho negro.

Aquí algunos ejemplos:

– La monarquía representa la corrupción. El país no se puede permitir a esta gentuza. Si el príncipe es tan bueno, tan alto, tan listo, etc., que se presente a unas elecciones. Pero cuando llega al poder le rinde pleitesía, va a sus recepciones, les regala un libro…

– Nuestra voluntad es no entrar en ningún gobierno socialista, ya que nuestro “destino” es ganarle las elecciones. Cuando no lo consiguen, se prestan a negociar un gobierno de coalición. Rechazando una primera oferta del socialismo, puesto que no le daban suficientes cargos. Metiendo al país en otras elecciones. Como no las ganan, ahora sí aceptan la oferta de gobernar con el socialismo, dado que él va de vicepresidente. Es el abrazo del “orgasmo”: Sánchez y Pablo abrazados públicamente. Por fin he llegado al poder, por fin me he metido en su cama.

– En Podemos se instaura la obligación que como máximo se gane tres veces el salario mínimo, el resto se donaría al partido. Al año se quita esta norma.

– Yo soy comunista, siempre lo he sido… y en el Foro Nueva Economía ante los empresarios se declara socialdemócrata, y su explicación es: que me he hecho mayor.

– Apoya a Syriza en Grecia, cuando ésta traiciona el mandato del pueblo griego por  un referéndum en el que no aceptaban el rescate europeo. Cuando Syriza hace todo lo contrario, aceptando el rescate, Pablo Iglesias dice: está ganando tiempo para darle la vuelta a la tortilla. Pero, ¿Cuál es la realidad? Estaba ganando tiempo para… su  destrucción.

– Hay que tragar sapos en el gobierno, hay que cabalgar las contradicciones, he descubierto que el poder no está aquí…

Ya estaba preparando su salida del gobierno. Abandona y se presenta a las Elecciones Autonómicas de Madrid, prometiendo que si pierde se mantendrá como diputado. Las pierde y lo primero que hace es abandonar la política. Nadie encuentra explicación a esta actuación autodestructiva.

Para mi tiene una muy sencilla. El poder que le compró cuerpo y alma le ha dicho: “muchacho, retírate, que ya has  hecho el trabajo para el cual te compramos y no te preocupes, dedícate a partir de ahora a ganar dinero, nosotros te apoyamos.”

Y eso es lo que está haciendo ahora. Utilizando las “puertas  giratorias”. ¿O es que acaso sólo son puertas giratorias irse a una eléctrica o a un banco? El grupo “Prisa” también es una puerta giratoria.

Pero veamos qué clase de trabajo está realizando en la SER. Para esto hay que remontarse a la transición del 78. Hubo mucha gente que no podía comprender cómo el comunismo-socialismo pactó con el franquismo, su teórico enemigo. Cuando Felipe llegó al poder era consciente de este problema . ¿Cómo lo afrontó? Dándole a Santiago Carrillo y Martín Villa un programa en la SER de una hora semanal, donde ambos con seudodebates y seudodiscusiones le transmitían a la gente: que era posible dialogar, convivir, aceptar… al enemigo. Vamos, que no era tan malos. Así se pudo amnistiar a todos los criminales franquistas sin ningún problema. Ahora hablan de perdonar a los criminales de ETA y la que se lía. Esta formula se ha demostrado bastante exitosa.

De tal forma que ahora la están repitiendo en la SER. Le han dado a Pablo Iglesias, a Carmen Calvo y a Margallo una hora semanal de seudodebates y seudodiscusiones con la misma intencionalidad. Integrar al pueblo en el Estado. Una máxima fascista.

Pablo Iglesias, con coleta y político, era mentira. Ahora, sin coleta y con un libro en las manos (intelectual), también es mentira.

Por lo que se puede concluir: Pablo Iglesias es parte del poder que nos oprime, es un neofacista y un enemigo del pueblo.

                                                                                            Jorge Martin González

Algo está pasando en…

Hasta hace bien poco, cuándo los medios generalistas informaban (¿) de la muerte de una mujer a manos de un hombre, sobre todo si eran pareja, era como si alguien tocara a “Zafarrancho de Combate”.

De buenas a primeras era como si se declarara una histeria colectiva a nivel nacional, daba la sensación que en España existían “hordas de hombres” de cacería por las calles, matando mujeres. Las veinte y cuatro horas del día la prensa, radio, televisión, etc. te machacaban, repitiéndote constantemente la misma noticia. Todo esto aderezado con “personajillos” que daban su opinión en tertulias, echando siempre “leña al fuego”. Parecía que vivíamos en un país en guerra, a pesar de que había casos que desafiaban el más mínimo sentido común.

Por ejemplo, el caso de la “manada de Pamplona”, donde un grupo de  jóvenes españoles violaron a una mujer. De pronto los medios de comunicación, con la ayuda de las feministas, crearon un ambiente de condena, de linchamiento, de juicio popular… que si estos delincuentes hubieran estado en la calle, hubieran sido emplumados y después ahorcados en plaza pública.

Fue tal  la presión mediática que al tribunal que lo juzgó no le quedó más remedio que condenarlos, pues si no, hubieran sido ellos los colgados en plaza pública. No se nos puede olvidar que uno de los jueces del tribunal dio un veredicto contrario y, ¿qué le pasó? Pues fue objeto de una campaña mediática tildándole de loco.

Siendo esto grave, no es lo más grave. Por el mismo tiempo se dieron una serie de violaciones de mujeres en Cataluña, el Levante, etc. con las mismas características, incluso más graves, dado que tenían el agravante de ser menores de edad, de secuestro y narcotizarlas… con la única salvedad de que los autores del delito eran inmigrantes.

¿Qué pasó? Nada. Las feministas desaparecieron, se esfumaron del panorama mediático. Los medios generalistas enmudecieron. Sólo algunos por Internet informaban. Y también sufrieron, en su contra, una campaña mediática. Una locura evidente. Ante un mismo delito, reacción diferente. Disociación de la realidad.

¿Ocurre esto de forma espontánea? Evidentemente, no. Antes ya se habían dados unos pasos de adoctrinamiento de la sociedad española para dirigirla a este punto esquizofrénico. El primero fue la aprobación de la Ley de Violencia de Género,  donde se recoge legalmente que un delito tiene diferente condena en función de quién lo cometa: un hombre o una mujer.

Pero, a su vez, también da pie a que quien lo denuncie se le “acuse” de racista, xenófobo o de delito de odio. Paso previo a psiquiatrizar,  medicalizar e ilegalizar a todo aquel que piense diferente. Han conseguido “criminalizar las emociones”. En ninguna época de la humanidad odiar a alguien se ha considerado delito. Antes se criminalizaban los hechos, nunca las ideas. Cuando se comete un crimen lo que se penaliza es el hecho de “quitar la vida” a la víctima. Su motivación es secundaria. Pues está claro que solo la motivación-emoción, exenta de acción, no es delito.

Por esto me sorprende que, en la actualidad, teóricamente la etapa más avanzada de la humanidad, el Poder haya conseguido adoctrinar, aborregar y engañar de forma tan intensa a la mayoría de la sociedad. Existe un hecho evidente: la victoria del Poder sobre la sociedad civil ha coincidido con el nacimiento de Podemos, por lo que afirmo, sin temor a equivocarme, que PODEMOS ha sido y es la herramienta imprescindible y necesaria para la derrota de la sociedad, su desmantelamiento y actual integración-dependencia del Estado.

Si cada vez somos más las personas que tomamos conciencia de esta realidad, quizás podamos decir: algo está pasando en…

                                                                           Jorge Martín González

El  volcán como metáfora

Ahora, en la isla de La Palma, está ocurriendo un hecho devastador como es la erupción del volcán  “Cumbre Vieja”. Los medios de comunicación, a todas horas del día, nos están bombardeando con imágenes de ríos de lava, destruyendo casas, campos de cultivo, lluvia de ceniza, ruidos ensordecedores… escenas infernales, dantescas que  impactan en nuestra parte emocional.

Intercalando imágenes de la llegada del presidente del Gobierno, del rey de España dándole la mano a los afectados, viendo el volcán desde un mirador, dando discursos muy bonitos.

El mensaje subliminal es el siguiente: tranquilos, hay gente que se preocupa por vosotros, el gobierno, la corona. No os preocupéis, hay gente que os cuida y que soluciona vuestros problemas.

¿Cuál es la realidad? Vamos a recordar el presente más cercano de catástrofes naturales en España. Terremoto en Lorca, inundaciones en Mallorca, inundaciones en el Levante, etc. Ninguna de la ayuda prometida, por las mismas personas, rey y presidente, ha llegado  a su destino. Y estoy hablando a diez años vista.

Volvamos al volcán. Los afectados cuentan que la inmensa mayoría de la ayuda que reciben para cubrir sus necesidades básicas proviene de la solidaridad de la gente. Los ayuntamientos, cabildos, Gobierno Canario están desbordados y apenas están haciendo algo. Entonces, digo yo: ¿Para qué sirven las instituciones?

El Gobierno Canario para desviar la atención pública dice que ha comprado 70 casas a los bancos para los afectados. Pero no aclara si se las va a regalar, si se las va a alquilar, si les va a poner una hipoteca. Y dentro de los afectados, ¿a quién se las va a dar: a los suyos? Hasta en momentos como estos los bancos hacen negocio. Aquí cobraría sentido la frase  de “EXPRÓPIESE”, no setenta, sino “setenta veces setenta” casas a los bancos.

Claro, esto es ilusorio pensarlo, pues implicaría que gobierno y pueblo es la misma cosa.

El volcán “Cumbre Vieja” también está poniendo en evidencia una contradicción muy grave que está ocurriendo en Canarias. Esta tierra es un lugar de referencia para la llegada de emigrantes  marroquíes, debido a su proximidad con el continente africano.

Hemos visto por televisión cómo los alojaban en hoteles de varias estrellas, después de una campaña emocional de: “pobrecitos, no tienen nada, hay que ayudarles…”, promovida por algunos partidos políticos y varias ONGs. Vale. Acepto el pulpo como animal de compañía.

Pero hay que saber y no olvidar que la patronal española dice: “necesitamos anualmente medio millón de EMIGRANTES para satisfacer nuestras necesidades productivas.”

Entonces es lícito preguntarnos lo siguiente: ¿se les ayuda por razones humanitarias o por razones económicas-productivas?

Espero que ningún descerebrado se le ocurra de acusarme de racista, homófobo o fascista. Ya que solo he mostrado una comparación discriminatoria. Emigrantes sin casa: solución un hotel. Victimas del volcán sin casas: solución polideportivos y cuarteles.

Pero aún hay más. Uno de los efectos más evidentes del volcán “Cumbre Vieja” es dejar a sus víctimas sin casa; un progre diría “sin hecho habitacional”.

Entonces es evidente que la Península Ibérica esta recorrida de norte a sur, de este a oeste por inmensos ríos de lava que a su paso está dejando a miles de víctimas  sin sus  casas. Desde hace 5-8 años.

Al principio aparecieron los gobiernos, los reyes, los partidos políticos, diciendo no os preocupéis, eso lo arreglamos nosotros. Incluso hicieron leyes para que nadie se quedaría atrás, que incluso se prohibirían. Incluso llegaron al gobierno (coalición de izquierdas) y en su mandato aumentaron las víctimas… Y para éstas no hay ni hoteles, ni polideportivos, ni cuarteles. ESTOY HABLANDO DE LOS DESAHUCIOS.

Los progres le llaman “problema habitacional”; ya no sale en la televisión, ya no existe.

¿Le pasará lo mismo a la gente de La Palma?

Una cosa está clara, o nos espabilamos, o nos mantienen eternamente IDIOTAS.

                                                                             Jorge Martin González

¡Disparen¡ ¡Es una orden¡

Unos ganaderos cántabros andan a la greña porque las instituciones del Estado han decidido cargarse un puente que para ellos es imprescindible para poder llevar a cabo su labor y mantener su sustento. El Estado evalúa una situación y dicta una orden en función de su propio interés estratégico, que siempre resulta ser inhumano, insensible y tan contrario al interés general, como al particular. Al obediente contribuyente no le queda otra que emplear la máxima del ‘ajo y agua’: a joderse y aguantarse. O no, pero pasa muy pocas veces que los damnificados se atrevan a plantar cara, como han hecho unas pocas mujeres y hombres del rural del norte de la Península, ancianos en su mayoría, que han tenido la osadía de salir al encuentro de la Benemérita armados con varas y provistos de un volquete con el que han conseguido impedir la demolición de su necesario puente. No podemos pasar por alto que el Estado da las órdenes, pero que quienes las ejecutan con frialdad y obediencia son los miembros de las fuerzas de seguridad. ¡A mandar!

Tanto me inspiró el ejemplo de dignidad y valentía de los ganaderos de Serdio por emprender una acción de resistencia tan poco común, como me indignó el comentario que escuché en televisión proferido por una psicóloga peliteñida que prestaba sus servicios como opinóloga en una de las docenas de tertulias que la televisión nos ofrece.

¿Puede haber en el siglo XXI un oficio más indigno, más grosero, más dañino, más servil, lisonjero y cobarde que el de los secuaces contertulios de la caja tonta? Ingenieros de la opinión, expertos de la nada, voceros del poder, estos inútiles bien pagados repiten como loros los dictados de sus benefactores, mientras engañan e insultan a los incautos con sus clericales sermones para el adoctrinamiento de las masas. La misión de la psicóloga oxigenada era la de dar un estirón de orejas a los vaqueros cántabros: ¿qué culpa tienen los pobres agentes de la Guardia Civil para tener que sufrir en sus carnes, uniformes y coches patrulla la furia de los iracundos montañeses?, ladraba la estúpida opinadora.

Lavrenti Beria fue jefe de la NKVD, la sanguinaria policía secreta de Stalin. Además de ordenar miles de detenciones arbitrarias, trabajos forzados en gulags, torturas y ejecuciones, Beria mató con sus propias manos a no sabemos cuántas personas, participaba activamente en las torturas de los prisioneros sospechosos de oponerse al régimen soviético y tenía como principal afición la de

ordenar el secuestro “legal” de mujeres y niñas con las que el político abjasio se encaprichaba y a las que acababa violando y golpeando en su palacio de Moscú. Beria es tristemente conocido por ordenar la Masacre de Katyn, en la que 22.ooo polacos fueron ejecutados por el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos de la URSS en la oscuridad y el silencio de los bosques de la Rusia occidental durante la primavera de 1940. Las víctimas eran prisioneros de guerra, funcionarios del Estado polaco y civiles.

No se sabe demasiado de la vida de ‘Blojin’, solo que era el jefe de verdugos de la Lubianka, la prisión moscovita cercana al Kremlin en la que la NKVD torturaba a los prisioneros políticos. Blojin tiene el despreciable récord de haber sido la persona que ha matado a más seres humanos, uno a uno, en un menor lapso de tiempo, a lo largo de la historia. Fue enviado a Katyn para que se encargara de la ejecución de miles de prisioneros polacos. En solo 28 días, consiguió matar a

7.000 personas con una pistola Walther alemana, un arma cuya procedencia pretendía evitar que la historia responsabilizara a los soviéticos de semejante crimen contra la humanidad. Blojin ejecutó con un tiro en la nuca a unos 250 prisioneros polacos en cada una de las noches que pasó en el bosque de Katyn.

¿A santo de qué viene semejante cambio de tema? En relación a lo siguiente: ¿quién es más responsable de sus criminales actos, el que da la orden o el que la ejecuta? ¿Beria o Blojin? ¿El Ministerio de Transportes que ha ordenado el derribo del puente de Serdio sin que haya previsto su sustitución o los agentes de la Guardia Civil que cobran unos

1.500 euros al mes a cambio de hacer realidad la voluntad de poder del Estado? ¿Está justificado emprender una lucha contra la policía si los que toman las decisiones trabajan en un despacho de la capital?

La psicóloga de la tele lo tiene claro: los policías son seres de luz, inocentes y sin mácula; funcionarios profesionales que se limitan a hacer su trabajo; son solo herramientas que no piensan, no toman decisiones ni cuestionan las órdenes que deben acatar. ¿Cómo vamos a criminalizar del asesinato de Julio César a las dagas que acabaron con su vida? ¿No serían más responsables de la muerte del dictador romano los senadores que conspiraron contra César y le asestaron las 23 puñaladas? Tal vez el Ministerio se haya equivocado, admite la contertulia, pero, según ella, en ningún caso el ganadero Carlos tenía derecho a envestir con su vehículo la barricada de la Guardia Civil. Este asunto me recuerda al de todos estos criminólogos y aficionados que se lamentan de que el triple crimen de Alcàsser se cerrara en falso con la detención y condena de un chivo expiatorio, al mismo tiempo que exculpan de toda responsabilidad a la Guardia Civil, la institución que hizo posible tan abominable mentira de Estado.

Yo siempre pensé que los malos, los grandes criminales de la historia, son, efectivamente, aquellos que dan las órdenes, los que planean los crímenes, los que detentan el poder sobre los pueblos y los individuos, los Stalin, Hitler, Franco, González, Bush, Obama y compañía. Que los que las ejecutan son malos también, pero que su nivel de responsabilidad es, a la fuerza, menor. Y eso pensaba hasta que escuché en un vídeo al norteamericano Mark Passio, el de la ley natural, asegurando que no es así, que los principales responsables de cualquier crimen político son aquellos que lo cometen, los brazos ejecutores, los que terminan el día con las manos manchadas de sangre. ¿Quiénes son más responsables de lo que está ocurriendo? ¿Gobernantes, jueces y legisladores?

¿Alto Estado Mayor del Ejército? ¿Responsables de la OMS? ¿Ejecutivos de las multinacionales farmacéuticas? ¿Sus accionistas? ¿Bill Gates? Según la teoría de Passio, deberíamos culpar de lo que está ocurriendo a científicos fabuladores, médicos y sanitarios

que aconsejan y colaboran, practicantes que pinchan, periodistas que mienten, policías que multan, madres, padres y profesores que consentimos que los niños consuman sus horas respirando sus propios desechos.

Militares y guardias civiles se rigen en base al concepto de ‘obediencia debida’, así que sus acciones nunca pueden ser objeto de responsabilidad legal si han sido ordenadas por una instancia superior. Este concepto legal se basa en el ‘principio de autoridad’, propio de regímenes e instituciones jerarquizados y antidemocráticos, así que se contradice con el llamado ‘principio de juricidad’ propio del estado de derecho o imperio de la ley que debería regir los Estados pomposamente autodenominados “democráticos”: los actos tienen que ser legales en todo caso; la ‘obediencia debida’ no exime al ejecutor de sus actos criminales. Ciertamente, bloquear un puente con un coche patrulla no es un delito, pero sí asesinar a 7.000 personas en un mes o poner en práctica políticas sanitarias ordenadas por el Ministerio, aun a sabiendas de que éstas, lejos de protegernos, afectan y afectarán gravemente la salud de los pacientes. ¿El médico de cabecera debe seguir el protocolo que le dicta el Ministerio de Sanidad o debe proteger la salud de sus pacientes en base a su dignidad personal y en obediencia al juramento hipocrático que ha realizado?

La televisión apela a la ‘obediencia debida’ para eximir de toda responsabilidad a los trabajadores del Estado, todo lo contrario que hicieron en 1945 los magistrados de los juicios de Núremberg cuando decidieron anular esta argucia legal y condenar con severas penas a unos cuantos criminales de guerra nazis. Mientras que los agentes de la Guardia Civil quedan excluidos de la categoría ‘seres humanos’, en tanto que se les niega la capacidad de tomar decisiones morales por sí mismos, anulando su libre albedrío y cosificándoles como meros instrumentos, los oficiales nazis fueron elevados a la categoría de sujetos libres por los tribunales de Núremberg alegando que pudieron desobedecer las órdenes de personajes como Adolf Hitler o Reinhard Heydrich, pero no lo hicieron. El sistema de poder altera a su antojo sus propios principios jurídicos en función de sus necesidades temporales, sean éstas proteger a sus matones o escarmentar a sus enemigos.

La filósofa Hannah Arendt escribió su excelente obra Eichmann en Jerusalén. Un estudio acerca de la banalidad del mal en 1963. Arendt nos demostró que Adolf Eichmann, el oficial de las SS que dirigió la logística del transporte de cientos de miles de judíos a los campos de concentración y exterminio alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, era responsable de este genocidio, al margen de que aludiera al ‘principio de obediencia debida’ en el tribunal de Jerusalén que le acabó condenando a la horca después de un secuestro ilegal llevado a cabo por agentes del Mossad. Eichmann afirmó en el juicio que no era racista, que no era antisemita, que no era un ferviente nacionalsocialista, que nunca había matado a una mosca, que desaprobaba la decisión final, que se limitaba a hacer su trabajo obedeciendo las órdenes de sus superiores y que si él no lo hubiera hecho, se lo hubieran encargado a otro. Y, probablemente, el miembro de las Waffen SS decía la verdad. Eichmann suplicaba por su vida alegando que no era un sujeto, sino un instrumento de la maquinaria criminal nazi, una sola pieza del siniestro engranaje. De poco le sirvió, pues si el Estado de Israel ordenó la captura en Argentina del criminal de guerra alemán, fue con la intención de acabar con su vida y vengar a sus víctimas; el veredicto del juez estaba decidido antes de que comenzara el juicio. Seguramente, Adolf Eichmann no hubiera podido detener el genocidio negándose a participar en el mismo, pero si el obersturmbannführer consiguió mantenerse sereno en el cadalso mientras le

ceñían la soga al cuello fue porque, en su fuero interno, sabía a la perfección que era responsable directo de la matanza de cientos de miles de inocentes.

En un estado de derecho, la ‘culpa’ se impone solamente a aquellos individuos que incumplen la legislación vigente, así que la culpabilidad de un sujeto se reduce a un simple elemento jurídico vinculado a los requerimientos de los Estados. Mientras el asesino que mata a cien enemigos en la guerra será considerado un héroe, un humilde trabajador que no pueda hacer frente al pago de impuestos podrá ser multado o acabará con sus huesos en la cárcel. La ley establece la culpabilidad de los actos al margen de la moral, de lo que está bien o lo que está mal. ¿Es ‘moral’ vacunar a decenas, cientos o miles de personas con un brebaje experimental que genera graves efectos adversos a corto plazo, e imprevisibles a medio y largo plazo? No, pero es legal, está remunerado y socialmente bien visto.

Antaño, la ‘moral’ estaba regida en base a criterios religiosos, distinguiéndose así de la legalidad. Actuar conforme a los principios morales impuestos por la Iglesia era hacer lo correcto, desde ‘no matar’, a no tener pensamientos impuros, pese a que los pensamientos erótico-festivos no podían ser sancionados por las leyes. La religión es el aparato ideológico que permite prevenir la transgresión de los tabúes, es un mecanismo tradicional de los poderhabientes para que las personas se comporten conforme a sus propios intereses. Al igual que ocurre con la ‘ley positiva’, los preceptos religiosos establecen la diferencia entre lo que está permitido y lo que está prohibido. Más que ser buena persona, el beato meapilas se caracterizaba por ser un individuo sumiso y obediente con el poder establecido.

John Adams ya nos advirtió que la falta de fe propia de los individuos de la modernidad occidental desencadenaría en una sociedad inmoral, como la que ha permitido y fomentado los crímenes de las dictaduras del siglo XX, como la que ha justificado el lanzamiento de las bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, como la sociedad que ha olvidado ya el genocidio de miles de ancianos en las residencias dependientes del Estado español en marzo de 2020. Dos antiguos, Aristóteles y Cicerón, desvincularon el bien de los preceptos religiosos al referirse a la virtud cívica como objetivo de toda ética individual: nuestros actos siempre tienen que responder al deseo de que prevalezca el bien común, lo que es mejor para toda la comunidad. Unos siglos más tarde, el renacentista Maquiavelo separó la ‘ética’ de la ‘ciencia política’ cuando aconsejó a los príncipes de Europa que todas sus decisiones de gobierno debían responder a la satisfacción del interés individual del gobernante, centrado en la conquista y mantenimiento del poder. El fin justifica los medios.

Mucho más interesante resulta el concepto de ‘imperativo categórico’ formulado por Immanuel Kant. El ser humano solo es un sujeto libre cuando tiene la suficiente libertad de conciencia y de acción como para poder ejercer su ‘autonomía de voluntad’, es decir, el libre albedrío de toda la vida. Solo nosotros somos responsables de nuestros actos, y éstos pueden ser buenos o malos. Nosotros decidimos. Yo añadiría que son buenos cuando se hacen por amor, y no por voluntad de poder; cuando no le imponemos nada a nadie; cuando nuestro interés particular no ocasiona un perjuicio a los demás. Para Kant, la práctica del mal es una opción, pero la práctica del bien es una obligación, un ‘imperativo categórico’ decidido por uno mismo en cada una de nuestras acciones diarias. Lejos del motivante lema new age ‘puedes conseguirlo si te lo propones’ que cantaba el músico de

ska jamaicano Desmond Dekker, Kant apuesta por la frase ‘Debo porque puedo’. Es el deber moral el que debe guiar todos nuestros actos.

La práctica del mal está asociada inextricablemente al ejercicio del poder. El mal tiene como fundamento obtener ventajas personales a costa del perjuicio ajeno, así que el mal es una práctica cotidiana, necesaria y fácil para aquellos que “disfrutan” de un puesto de gran capacidad en la toma de decisiones. Mis inclinaciones pueden ser perversas, pero mi capacidad para llevarlas a cabo está seriamente limitada. En cambio, el directivo de una empresa que explota a sus asalariados, el gobernante que restringe las libertades de sus súbditos o el oficial del ejército que ordena las matanzas puede, con una simple orden, imponer su voluntad a costa del esfuerzo o de la integridad física y moral de sus víctimas; sus subordinados se encargarán de ejecutar sus deseos para que el poderoso no tenga que ensuciarse las manos; el rango en la escala jerárquica otorgará al maléfico poderhabiente la impunidad necesaria para que los damnificados desistan de ejercer su derecho de revuelta o de venganza.

Si el poder es el mal, ¿cómo es posible que obedecer sus leyes y preceptos religiosos (si los hubiere) nos convierta en bienhechores? No podemos obrar con bondad si obedecemos las órdenes o satisfacemos la voluntad de las minorías con poder. El que da la orden es tan detestable como aquél que la ejecuta.

En una sociedad vertical, estatista y capitalista como la nuestra, donde las relaciones entre los individuos son en mayor medida relaciones de poder, el mal se ha convertido en una especie de obligación cotidiana. El bien, en contra, ha pasado a ser una rareza excéntrica y contraproducente, un acto revolucionario y antisistema; la práctica del bien, igual que el lince ibérico, está en inminente peligro de extinción. ¿Qué te puede ocurrir si, a pesar de nadar contracorriente, decides haces el bien? Puedes perder tu trabajo. Puede que te pongan una multa o no puedas coger un avión. Puede que tus amigos, familiares y vecinos te den la espalda. Puedes acabar en la cárcel, en un campo de concentración o bajo tierra.

Lo más probable es que te vaya mejor si haces lo incorrecto. Hace ya muchos siglos que Sócrates nos advirtió de que el bien es el camino correcto, pero no es precisamente el camino más fácil: ‘es preferible padecer la injusticia que cometerla’, afirmó el sabio ateniense. Hay cosas que son mucho más importantes que nosotros mismos. Para los ganaderos cántabros hubiera sido más fácil resignarse y lamentar la decisión de los altos funcionarios del Ministerio de Transportes; hubieran podido implorar al Estado y a sus medios de comunicación para que les construyan un nuevo puente, a saber cuándo. Pero optaron por el combate, por asumir riesgos en defensa de su dignidad, la misma dignidad de la que adolecen las herramientas del poder que hacen realidad las consignas de los altos funcionarios del Estado, tanto los guardiaciviles que bloquearon el puente, como la colaboradora televisiva que cuestiona la acción de los valientes vaqueros de Serdio. Los guardias civiles optaron por obedecer, la contertulia por decir lo que se esperaba que dijera. Hacer el mal es tan fácil como no querer meterse en problemas.

El poder es una ficción que se representa a través de la mentira y de la coerción. ¿Unas pocas personas nos pueden dominar, a todos y cada uno de nosotros? Solo a través del engaño y, cuando éste ya no funciona porque ha sido desvelado, nos dominan por la fuerza de las armas, unas armas que empuñan seres humanos que obedecen órdenes. Si Eichmann y todos los demás se hubieran negado a colaborar en la deportación de cientos

de miles de civiles hacia los campos de exterminio, la decisión final que ordenaron Hitler y sus compinches se hubiera visto reducida a una mera anécdota de la historia. Si los soldados soviéticos hubieran dejado escapar a los polacos en los bosques de Katyn,

22.000 inocentes hubieran salvado la vida. La lucha contra el mal no puede consistir en empoderarse, en tomar el poder mediante el engaño o las armas. Sustituir un poder por otro es aceptar el mal, como cuando los soldados de Espartaco se entregaban a los lujos patricios, a la rapiña, al asesinato y a la violación, ante la desesperación del comandante tracio que perseguía el noble fin de liberarse de la esclavitud, dejando de ser un esclavo al no esclavizar a los demás. ¡Ya está bien de excusas! Votar a cualquier partido político nos convierte en cómplices. Obedecer una orden criminal o un protocolo sanitario criminal nos convierte en criminales. Ningún ejército salvador nos va a liberar del poder enloquecido. Ningún político, ningún nuevo partido va a construir una sociedad más libre. Ningún sistema que ingeniemos, por muy justo y democrático que sea, hará realidad una sociedad mejor. Solo nuestros actos dan forma al mundo, un mundo que, poco a poco, piedra a piedra, a través de nuestras decisiones, vamos construyendo. Solo a través del cultivo de la virtud personal podemos alcanzar el estado de entereza y dignidad necesario que nos permitirá enfrentarnos con valentía a las pruebas que nos depare el destino, por difíciles que éstas sean. Es nuestra decisión negarnos a apretar el gatillo. De nosotros depende plantar cara, sacar pecho, asir la vara e impedir la demolición de nuestro puente.

Antonio Hidalgo Diego

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Alma dormida

La memoria que dejó el 15 M, aquel acontecimiento en el que algunos se levantaron o más bien se asentaron en la Puerta del Sol de Madrid para manifestar el descontento ante la situación socioeconómica del país, me ha generado otro recuerdo, una copla de Jorge Manrique: “Recuerde el alma dormida/avive el seso y despierte..” En esta y en otras coplas del gran poeta se asientan muchas de las cuestiones horadadas a fuego lento en el sentir de cada ser humano que estuvo, está y, aun sin querer, estará vinculado a los cambios que estamos viviendo desde aquel momento. Tal vez aquellos días que vivimos hace 10 años ya anunciaban el acontecimiento de hoy y, por qué no, la actualidad retumbará como recuerdo de almas que duermen o están despiertos en un futuro aledaño.

Fue tan rápido el surgimiento de aquello que durante los primeros días se desconocía la dimensión de lo que estaba sucediendo en  la festividad de Madrid, el día de San Isidro, el patrón de los labradores. Los noticiarios, aquellos que parecían tener las llaves de la oficialidad, de manifestar la realidad, comentaban que algunas personas se habían instalado con tiendas de campaña o sentado simplemente en el suelo de una plaza emblemática de Madrid, la Puerta del Sol. Y cada vez eran más y había reuniones de personas muy diferentes que hablaban sobre los problemas de la realidad  y en los medios de comunicación no había una cobertura partidista, probablemente porque no había por allí ni políticos, ni banqueros, ni intelectuales, ni artistas ni toreros. Ni un solo futbolista, ni nadie que saliera en la televisión. Solo gente que se parecía a nuestro vecino o a aquellas personas que te encuentras en el vagón de metro, porque no nos engañemos, aunque había hippies y alternativos, también encontrábamos a gente prototípica de un voto más centrista o conservador, y eso desconcertaba al principio, pero luego aliviaba, porque convertía el acontecimiento en una certeza, la de “estar juntos, siendo diferentes”.

A toro pasado, cada uno se embucha las consecuencias de aquel movimiento. Si rememoramos el modus operandi de los principales actores debemos remitirnos a aquella organización llamada Democracia Real Ya, que fue la detonadora de la creación de una acción que después se trasladaría a las plazas públicas del resto de ciudades y pueblos de nuestro país y de otros países de la UE. En este momento actual habría que preguntarse cuánto de espontaneidad hubo en aquello y cuánto de precesión y estrategia, por parte de aquellos que se beneficiaron.

No fue tan espontáneo como nos hicieron creer. Madrid era una ciudad hipersaturada de manifestaciones, concentraciones, marchas de trabajadores de todos los sectores (mineros, agricultores, ganaderos, joyeros, médicos, policías, educadores ¿cuántas profesiones existen que tengan cabida en un ministerio?) reivindicaciones y acampadas. Además, hay que recordar que era una ciudad que años antes había vivido una tragedia humana, el 11 M, –escogida y sentenciada, no fue aleatoria-  y que ya en ese momento, había experimentado un sentimiento colectivo, de dolor, sí, pero ya tenía en su memoria una experiencia de unión profunda que, históricamente, tampoco había sido la primera. Y de los trenes a la plaza, en un período de 7 años, casi una octava para proyectar una fuerza conjunta. Los trenes, símbolo universal del devenir de la vida, facilitaron una pausa para pensar, para detener un porcentaje de protagonismo a los votados en la supuesta democracia en la que vivíamos y ceder asiento a los verdaderos seres que habitan la tierra. Por un instante, por unos días, el ser humano era más humano, y eso calaba en el inconsciente colectivo como el agua del mar es capaz de ahondar en la arena, y hasta cambiar el paisaje si es necesario. Pero también podía ser un contrincante para aquellos que adoraban el sistema vigente, un actor que se presentaba sin ser invitado a una fiesta donde unos pocos disfrutaban y unos muchos servían.  Detrás había organizaciones que propiciaron lo que después se consideró un hito que abanderaron algunos como estandartes y adalides de un pueblo resurgido y que se enfrentaba, por fin, a un sistema opresor, el ogro que todo se lo come, el capitalismo –que en boca de comunistas podía sonar igual que una carcajada sin gracia- blandiendo pancartas que reclamaban un sistema democrático basado en asambleas y consensos, provocando que los ciudadanos se reunieron para pensar sobre el sistema que nos regía, para sentirse partidario y participativo de manera activa en decisiones que atañen a cualquiera.

Muchas cosas en Madrid pasan en el mes de mayo, habría que consultar a los astros,  pero claramente la sociedad fue viéndose afectada por lo que estaba sucediendo: muchos se mantuvieron al margen, pasivos y aceptantes de lo que los telediarios comentaban, pero se notaba cierta ola de “aires nuevos que auspiciaban una nueva energía”, parecía que aquello volvía a dotar a los habitantes de una conciencia de voluntarios, de seres con voluntad de acción, en pro de una mejor vida, de una manera de ser y estar más felices, y muchos se pasaban por la Puerta del Sol, lugar de uvas, encuentros, despedidas y kilómetro cero. Esa era la sensación, una oportunidad nueva, un partir de cero, como el kilometraje de las carreteras españolas, sin ser ombligo ni modelo de nada. Hospitalidad al poder.

El 15 de mayo se había convertido en pocos días en una confluencia del espacio-tiempo, en un movimiento que caracterizaría a las gentes en protagonistas, finalmente, de su propio modelo de vida, de ser decisores de cómo queremos vivir, dejando a un lado la política, tal y como la conocíamos, con un sistema de representantes que ya empezaban a adolecer de un anacronismo intelectual y burgués que ya dejaba ver el artificio teatral – corrupto, sombrío y satánico, en ese orden- en el que se había convertido y no conseguía que el público, es decir, los votantes, confiaran en el espectáculo como antes, aunque seguían haciéndolo.

En los medios de comunicación la cobertura era máxima. El proceso se había contagiado a Barcelona, Sevilla, a La Coruña, por todo el país e incluso se veían asambleas en pequeños municipios; parecía como si el ser humano hubiese despertado de un letargo y tomara las riendas de su sueño, dejando que la cooperación y el consenso asumieran un primer valor, el valor prioritario y esencial, por encima del yo soy de izquierdas o yo soy de derechas, tan manidos y que tantos festines de conflictos han alimentado a vete tú a saber quién.

Una vez más,cuán presto se va el placer/cómo después de acordado/da dolor, vuelve a cantar Manrique. Se han cumplido 10 años de aquello. Y, sin embargo, ¿quién se pregunta por qué San Isidro es patrono de Madrid? Me veo en la obligación de hacerlo, porque hay un peculiar paralelismo en todo esto. Isidro era un labrador que nació en un avanzado siglo XI y que, a pesar de ser denunciado por sus compañeros por vago, el patrono fue a ver si era verdad y descubrió que era un santo. Sí, mientras rezaba –algo que sus compañeros confundían con la inutilidad, por ignorancia y falta de espíritu, seguramente- los ángeles araban con sus bueyes, y además, tanto él como su mujer, la que hoy conocemos como Santa María de la Cabeza, fueron protagonistas de una devoción sincera y humilde. Después de muertos, ya podemos imaginar la historia: cuerpos incorruptos, milagros, lo típico. Y es que así se concibió inicialmente el movimiento del 15 de mayo, como un milagro incorrupto, angelical, inocente y puro.

Pasados unos meses y con el devenir de los acontecimientos, fue siendo exprimido y drenado social y políticamente. Fue controlado, como lo fueron los primeros cristianos, por un grupo que se erigió como representante de la disidencia y la indignación, y quiso vender la moto de cambiar el sistema desde dentro del sistema, cuando hoy en día sabemos que eso es imposible y que los cambios van por otro lado. En un corto período de tiempo dejamos de ver asambleas en barrios, pueblos y municipios porque fueron sustituidos por los mítines de un partido político que, curiosamente, había hecho suyo el lema de un conocido ex presidente estadounidense. Y alguno llegó a la presidencia de nuestro país.

Hoy aquello parece que fue mucho más lejano en el tiempo, pero creo que si San Isidro y Santa María de la Cabeza hubieran vivido en Madrid en estos tiempos habrían rezado por todos nosotros, mientras muchos que iban a los mítines de aquellos que se quedaron con la energía buena del 15 M les habrían denunciado por inútiles. Y ellos, tranquilamente, habrían entendido que en Madrid hay de todo, y que cada uno tiene su proceso y que la conciencia está donde el alma despierta. Vuelvo a nuestro poeta, ahora, “los ríos que van a dar a la mar/que es el morir”. Qué de cosas cambiarían si todos leyésemos a Don Jorge Manrique.

Nuestro poeta, que sabía muy el poder igualatorio de la muerte, me recuerda en algunos versos cuán confundido está aquel que habla de lucha de clases, porque está vendiendo una fisión. Ahora percibo con claridad que mencionar al pueblo es como tocar la fibra sensible a aquel que se siente parte de un estrato castigado y castigable de la sociedad, siempre la víctima, y siempre dependiendo de un Estado que todo lo puede, pero ojo, que esto fue y es una trampa intelectual. Hemos aprendido muchas cosas en estos años, aunque no todos han asistido a clase, y no todos se han enterado de la lección. Puede que ya sea tarde para algunos.

Hablemos de humanidad, y no de pueblo. Hablemos de conciencia, y no de política. El cambio no viene de que el Estado se gestione de otra manera, el cambio ya se ha dado, y solo aquel que está dispuesto a arriesgar, a pagar el coste, podrá hablar de Humanidad. El resto, puede que se encuentre todavía sentado con una pancarta en la mano.

Cristina Migallón Gallego

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Sr. Ministro Garzón

Corría la década de los sesenta. España comenzaba  una etapa desarrollista, se iniciaba la actividad industrial, la ciudad atraía a la mano  de obra del campo, se iniciaba la construcción de grandes barriadas obreras en las afueras, también de grandes núcleos de chabolas. España era recorrida por una inmensa actividad fabril, se aumentaban los sueldos, se compraban los primeros electrodomésticos, se cogían las primeras vacaciones….y sobre todo se compraba el primer coche…..El “600”.

Entonces el nieto, se enteró de la noticia. En seguida se acordó de su abuelo. Qué feliz lo haría cuando se la contara. Le venían a la mente, esas noches en el pueblo, delante de una chimenea, toda la familia alrededor de ella. Contando historias del pasado. Añorando los viejos tiempos, todo lo que se había perdido y que ojalá volvieran.

Corriendo por la nueva barriada, con la respiración entrecortada, entrando como un vendaval en la casa ,el nieto dice: ¡Abuelo, Abuelo, los rusos están en Madrid!

El Abuelo tras el impacto emocional ,a duras penas consigue sentarse en una” butaca” para no caerse al suelo. Después de recuperarse un poco le dice a su nieto: ¡Niño¡ ve al trastero y coge la caja que hay en el fondo que hay que sacar las banderas y las ropas de miliciano que hay que ayudarles  en la toma de Madrid.

¡Abuelo, Abuelo,que no han venido a hacer la Revolución, sino a jugar un partido de futbol![1]

 Le contesta el nieto.

¡Desde aquel día el Abuelo, no volvió, a contar historias de los viejos tiempos!

Este “chascarrillo popular”, viene a cuento, es más, está de máxima actualidad, ya que muchos españoles piensan que: !Por fin los comunistas han llegado al gobierno!.Y más en concreto el Sr. Garzón! A partir de ahora se resuelven los problemas de las españoles!

Vamos a ver si los deseos coinciden con la realidad. Analicemos tres de sus actuaciones recientes:

  • Ley de Juego.
  • Nevada sobre Madrid. Barrios sin Luz.
  • Bases Norteamericanas en España.
  • Ley del Juego.

Entre los múltiples problemas que padece la sociedad española, ha aparecido uno nuevo. Como si fueran hongos, han empezado a proliferar «casas de apuestas» por todas partes, en todos los pueblos, enfrente de Colegios e Institutos, en barrios obreros….en plena crisis económica….cuando el personal es más vulnerable, pues ante la inseguridad de no saber cómo llegar a final de mes, ante la inseguridad de tu puesto de trabajo…..solución: implantación de «casas de apuestas». Con los consiguientes efectos negativos que ello conlleva: ruina económica, destrucción familiar, ludopatía y envolviéndolo todo, haciéndole creer a la gente, que los problemas se resuelven a través de los juegos de azar (adoctrinamiento).

Esta actividad está controlada por el Ministerio de Consumo del Sr. Garzón. Y este se compromete, ante las asociaciones de barrio, a buscar una solución a este problema.

Después de un plazo prudencial, presenta sus conclusiones:

  • Ha observado que durante el covid-19,ha disminuido los clientes a las «casas de apuestas».
  • Ha logrado que solo se haga publicidad de dichas casas a partir de las 20h.
  • !Comprendo que desde aquel día, el abuelo, no volviera a contar historias de los viejos tiempos.!
  • Nevada sobre Madrid.

Este invierno ha caído la mayor nevada del siglo sobre Madrid. Destapando las deficiencias que tiene una gran ciudad ante cualquier hecho inesperado. Madrid estuvo casi paralizado una semana por la gran cantidad de nieve caída. Estando barrios enteros sin luz. Sobre todo los más pobres. Durante ese tiempo  las compañías eléctricas suben el precio de la luz y ante la opinión pública se justifican que: solo aquellos que no pagan los recibos de la luz, son los que no tienen luz.

Esta actividad esta controlada, por el Ministerio de Consumo, del Sr. Garzón. Este se compromete a buscar una solución a este problema. Y después de un tiempo prudencial presenta sus conclusiones:

  • Ha puesto ante el «organismo pertinente”, si la subida de la luz es legal o no.
  • Va a obligar, a las compañías eléctricas, que redacten los recibos de la luz de forma comprensible para el común de los mortales.
  • !Comprendo que desde aquel día, el abuelo, no volviera a contar historias de los viejos tiempos!
  • Bases Norteamericanas en España.

Una de las características principales del Partido Comunista era: su frontal oposición a las bases Norteamericanas en territorio español. Y se realiza anualmente  un clásico: la Marcha a Rota en contra de las bases. Que hasta hace poco tiempo y de forma anual convocaba a cientos de personas por las tierras de Cádiz en protesta por dichas bases.

Pero de buenas a primeras, en una televisión de ámbito nacional, realiza unas declaraciones, en las que afirma que como andaluz y como comunista, pienso yo, es bueno mantener las bases norteamericanas en Rota y Morón debido a los «PUESTOS DE TRABAJO QUE GENERAN».

Esto no es ya una bajada de pantalones, es un desnudarse completo, quedarte a la intemperie, ser una marioneta total….perfil idóneo a sueldo de las elites globalistas… o sea obedecer, obedecer y obedecer.

¿Que generan puestos de trabajo? Rota Y Morón están entre el 25-30%de paro, como el resto de la provincia de Cádiz.

¿Que generan riqueza?. ¿Para quién? Que los norteamericanos al manejar más dinero consumen más en Rota y Morón. Si. Pero también es verdad que un alquiler en esta zona está al mismo nivel que el de una gran ciudad. Las que entran por las que salen.

!Comprendo que desde aquel día, el abuelo, no volviera a contar historias de los viejos tiempos!

La pregunta lógica es: ¿Pero existen comunistas en la actualidad? Respondiendo honestamente puedo garantizar que: en el gobierno actual NO. En las grandes ciudades: QUIZÁS quede alguno. En los pueblos de España: ALGUNOS MÁS.

¿Qué le ha pasado al comunismo, que siendo la fuerza hegemónica en la lucha contra Franco, actualmente apenas existe.?

Nos tenemos que retrotraer a Gramsci, con su elaboración del «Compromiso Histórico», que básicamente decía:

  • Hay que pactar con la burguesía, para llegar al Socialismo
  • Y a través de la vía parlamentaria.

El giro ideológico se concreta en un viaje de defender la Revolución Rusa  a la Socialdemocracia Actual. Incluyendo un cambio de nombre de Partido comunista Italiano a Partido Democrático de Izquierda. Pasando de ser el partido más votado en Italia en los ochenta (Berlinguer y el Eurocomunismo) a su actual desaparición o la Berlusconizacion de la política Italiana.

Este mismo proceso de degeneración le ha pasado al Partido Comunista de España. Empezó siendo la fuerza hegemónica en la lucha contra Franco. Pactó con los franquistas la Transición del 78.En las primeras elecciones le hacía sombra al partido socialista. Pero cada día, se tenía que derechizarse más y más. Y empezó a perder fuerza electoral. Se hizo eurocomunista. Más pérdida electoral. Montan Izquierda Unida. Se avergüenzan de su nombre: Comunista. Fracaso tras fracaso. Es absorbido  por Unidos(as) Podemos. En las próximas elecciones está abocado a su desaparición. En forma resumida, esta es, su triste historia.

Hay que recordar que al Partido Comunista Francés, ha recorrido el mismo camino, hasta su total desaparición o insignificancia política.

Todo esto es en función de su degradación ideológica. Pero: ¿Cómo afecta esta degradación ideológica a nivel personal?

Muy simple. Imaginemos al Sr. Garzón recién nombrado ministro. Le cambia la vida, como de la noche al día. De entrada tiene a su disposición permanente, las veinticuatro horas del día, un chófer y un coche. No se tiene que preocupar, por el trabajo del mes siguiente, pues para eso también tiene un equipo de colaboradores, las veinticuatro horas del día, que lo van llevando de la mano.

No se tiene que preocupar por las comidas, por las averías de cualquier índole, no tiene problemas para llegar a final de mes, donde va le abren la puerta, sus hijos perfectamente escolarizados y atendidos, en cualquier reunión, todo gira alrededor de él…

Su vida, se ha separado de la vida real. Su visión de la realidad está deformada. Lo han encapsulado en una burbuja. Difícilmente podrá resolver problemas reales.

Me gustaría pincharle su burbuja. Por hacerle un favor. Y la única forma que se me ocurre hacerlo es de la siguiente forma: A través de una iniciativa popular, en la que cada uno exprese su opinión sobre él, a ser posible con una o dos frases sin faltarle el respeto. Por ejemplo:

  • Sr. Garzón usted es el tonto útil del Capital.
  • Sr. Garzón, es usted fuerte con los débiles pero débil con los fuertes.
  • Sr. Garzón, es usted un esquirol de la clase obrera.
  • Sr. Garzón, los auténticos Comunistas se estarán revolviendo en sus tumbas.
  • Sr. Garzón es usted un vendido, por treinta monedas de plata.

Y así sucesivamente. Si esta iniciativa tuviera éxito y llegara a un mínimo de cien frases, me comprometo mediante carta certificada hacérsela llegar al señor Garzón para que «tome tierra» y bajarlo de su nube.

Llamadme loco. Pero que bien me he quedado al escribir todo lo anterior.

                                                                Jorge Martín González


[1] En junio del 1964 se disputó la final de Copa de Selecciones Europeas entre España y Rusia en Madrid. Ganando España con el célebre cabezazo de Marcelino.

90 aniversario de la II República española

Tal día como hoy 14 de abril 90 años atrás, las élites sobre todo militares instauraron la II República española. Y todavía en los tiempos hodiernos, debido a un olvido y falseamiento total de la historia, o, peor aún, a sus espurias intenciones, algunos abanderan la instauración de una III República española.

Éstos defienden aquella II República, que de facto fue oligárquica, clasista, antirural, estatal, capitalista, militarista, colonialista, nacionalista española, terrateniente, industrialista, patriarcal, demagógica, adoctrinadora, totalitaria, y, en consecuencia, represiva, torturadora, aculturadora, ecocida, policiaca, sanguinaria y genocida.

Félix Rodrigo Mora la calificó con gran sagacidad como la “república del máuser”, en alusión a su herramienta “democrática” predilecta, el fusil alemán máuser, originalmente Königliche Waffen Schmieden, también utilizado “democráticamente” por los nazis. En su profusamente documentado libro Investigación sobre la II república española, 1931-1936 expone algunas de las incontables carnicerías que se acometieron durante dicho periodo histórico.

En 1931 el nuevo Ministro de la guerra, el aciago Manuel Azaña, abalado por los principales generales del ejército, se lanzó a reformar y mejorar las imperialistas fuerzas armadas españolas. Con vistas a ello, la semana siguiente de instaurarse la República, el 22 de abril, publicó un decreto que obligaba a todos los jefes y oficiales militares a prometer fidelidad a ésta, por medio del siguiente juramento: “prometo por mi honor servir bien y fielmente a la República, obedecer sus leyes y defenderla con las armas”.

Y así lo hicieron. Comenzaron el mismo verano de 1931, cuando la República tenía apenas unos meses, ametrallando a cientos de trabajadores agrarios e industriales de Andalucía. Luego, en 1933 con Azaña en el gobierno, fueron cientos los asesinados y miles los torturados. El general Francisco Franco Bahamonde realizó “en servicio y fidelidad a la República” sucesivas matanzas a las órdenes de los gobiernos republicanos, tanto contra los loables revolucionarios asturianos de 1934, como en sus misiones colonialistas en Marruecos; hecho que demuestra la continuidad fáctica entre la II República y la dictadura franquista. Empero, el periodo más trágico fue el del Frente Popular (coalición de izquierdas), entre febrero y julio de 1936, cuando las fuerzas represivas, en primer lugar la militarizada Guardia civil, vejaron, lesionaron, torturaron y asesinaron a miles de personas de las clases populares. En especial machacaron a las gentes rurales, quienes intentaron, de forma loable pero desorganizada e insuficiente, recuperar algunos de los bienes comunales expoliados por el Estado desde 1812; aunque ésta práctica infame fue, desde al menos el siglo XIV, llevada a cabo por las sucesivas élites militares y políticas.

En todo este proceso terrorista-fascista republicano participó orgullosamente la izquierda (incluido el anarquismo), quien todavía reivindica la II República. Por un lado formaron parte de varios gobiernos republicanos, verbigracia el socialista Azaña o el anarquista Juan García Oliver; por otro, todos los partidos y sindicatos de izquierda (Partido Comunista de España, PSOE, CNT, UGT, etc.) apoyaron la República directa e indirectamente. Si bien es lógico, ya que en los demás países hicieron lo mismo; o, incluso genocidios aún más dramáticos, como en la Unión Soviética, Camboya, China, Argelia, etc.

En la actualidad han cambiado poco las cosas, y en ciertos aspectos a peor. Ante todo la manipulación, adoctrinamiento, aculturación y destrucción del sujeto es mucho más grave. Ahora las élites poderhabientes hacen y deshacen a su antojo, pues han constituido sociedades de seres dóciles, mansos y serviles que tragan con todo. Ergo si las élites españolas se lo proponen, lanzarán una campaña propagandística similar a la covidiana e instaurarán la III República española con mayoría absoluta.

Sin embargo, resulta perentorio recordar que alrededor de la mitad de los Estados actuales del planeta son repúblicas. Las cuales podemos dividir de la siguiente manera: repúblicas islamofascistas (Irán, Pakistán, Mauritania, etc.); repúblicas comunistas totalitarias (China, Corea del Norte, Venezuela, etc.); repúblicas imperialistas parlamentarias (con EEUU a la cabeza, más Rusia, Francia, Brasil, Alemania, etc.); y el resto son repúblicas parlamentarias de segunda y tercera fila, pero igual de tiránicas y antihumanas (México, Sudáfrica, Kazajistán, Filipinas, etc.).

De modo que mientras un Estado, sea monárquico o republicano, imponga su poder y dominio sobre una sociedad, el pueblo está perdido. Le gente está y estará en manos de los poderosos, sometidos a su capricho. Por tanto, la única vía transformadora consiste en establecer sociedades basadas en el autogobierno y autodefensa asamblearias, sin Estado, donde el poder se ejerce de abajo arriba por medio de asambleas locales omnisoberanas.

En suma, apoyar la II República española, o una futura III República, es apoyar al Estado nación militarista capitalista imperialista español. Es más de lo mismo…

José Maenza

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Libres antes que felices

La ideología de izquierda está hoy más que nunca hundida y certifica que más que un instrumento para mejorar la vida de la gente ha sido, es y será el más terrible de los artefactos ideológicos para confundir y deshumanizar a las clases populares. La bandera del eudemonismo (o el felicismo) ha sido enarbolada con orgullo durante décadas incluso siglos, bajo el pretexto de la felicidad como meta vital. Sin ir más lejos el ya caducado Arnaldo Otegi, líder de la Izquierda Abertzale, espetó hace 5 años en una conferencia que «Los seres humanos venimos al mundo a ser felices. La izquierda no puede abandonar este discurso». Mismo mensaje que lanzara en su día el aparentemente celebre político Pepe Mújica y otros tantos adalides y salvadores de trabajadores que han querido inculcar ese horrible horizonte en las mentes de las gentes. Nada más mesiánico, religioso, que la felicidad como fin.

Debe decirse que el ser humano viene a la vida a vivir, a vivir todas las vicisitudes que la vida le interpone, la felicidad tanto como la infelicidad, el dolor tanto como el gozo, la alegría o la tristeza, la salud o la enfermedad. Recurriremos al Euskera, la patria de los vascos, esa que falsamente enarbolan cabecillas postmodernos y antivascos como Arnaldo Otegi, para realizar una aproximación etimológica a la cuestión de la felicidad. En Euskera, a la felicidad se la conoce como zorion, cuando felicitamos decimos zorionak. Zori quiere decir suerte y on significa bueno o positivo, por lo que zorion viene a ser fortuna, felicidad o buena suerte. Por el contrario zoritxar o zorigaitz significa desgracia o mala suerte, ya que txar o gaitz hacen referencia a lo malo o negativo. También contamos con la palabra zorte, que viene a significar algo similar a zori, en tanto que las escasas posibilidades de que acontezca un determinado suceso, tanto en el sentido positivo como en el negativo. Siendo esto así, la posibilidades de gozar de estados parciales de felicidad/desgracia son escasos y puntuales respecto al amplio conjunto de momentos que componen la vida del ser humano medio, independientemente de que vivamos la vida con valentía y alegría, sobreponiéndonos a las dificultades y a los quehaceres mundanos.

Por tanto, zori hace referencia a fenómenos impredecibles, los mismos que conlleva el acto de vivir. De este modo, podemos concluir que vivir es una suerte, que el vivir está impregnado del azar, de múltiples posibilidades, que la vida no está determinada y que en ella nos toparemos con la felicidad tanto como con la desgracia. Y es así porque la existencia, igual que la propia condición humana, es bipartida. Tener como meta la felicidad es una utopía irrealizable e inalcanzable ya que es ajena a la propia condición de la vida, y en las únicas condiciones en las que puede lograrse, es bajo la instauración del ganado estabulado, en un ambiente inerte, pasivo, de esclavitud del Ser e ilimitado abastecimiento de pienso. Dotar de pienso (alimentación), redil (vivienda), amaestramiento (educación) y salubridad (sanidad), es el programa político de todos los ávidos de poder.

Se le debe decir a Otegi en particular y a todos los políticos-funcionarios y demás trepas engaña-masas en general, que rechazamos su religión eudemonista, que la vida es combate y que estamos tan dispuestos al goce, a la alegría, a la salud y a la felicidad como al dolor, a la tristeza, a la enfermedad y a la infelicidad. Porque es ese el camino que nos muestra la vida y que por mucho que uno se empecine en negarla, es esta así de cruda y compleja.

Gka