¡Disparen¡ ¡Es una orden¡

Unos ganaderos cántabros andan a la greña porque las instituciones del Estado han decidido cargarse un puente que para ellos es imprescindible para poder llevar a cabo su labor y mantener su sustento. El Estado evalúa una situación y dicta una orden en función de su propio interés estratégico, que siempre resulta ser inhumano, insensible y tan contrario al interés general, como al particular. Al obediente contribuyente no le queda otra que emplear la máxima del ‘ajo y agua’: a joderse y aguantarse. O no, pero pasa muy pocas veces que los damnificados se atrevan a plantar cara, como han hecho unas pocas mujeres y hombres del rural del norte de la Península, ancianos en su mayoría, que han tenido la osadía de salir al encuentro de la Benemérita armados con varas y provistos de un volquete con el que han conseguido impedir la demolición de su necesario puente. No podemos pasar por alto que el Estado da las órdenes, pero que quienes las ejecutan con frialdad y obediencia son los miembros de las fuerzas de seguridad. ¡A mandar!

Tanto me inspiró el ejemplo de dignidad y valentía de los ganaderos de Serdio por emprender una acción de resistencia tan poco común, como me indignó el comentario que escuché en televisión proferido por una psicóloga peliteñida que prestaba sus servicios como opinóloga en una de las docenas de tertulias que la televisión nos ofrece.

¿Puede haber en el siglo XXI un oficio más indigno, más grosero, más dañino, más servil, lisonjero y cobarde que el de los secuaces contertulios de la caja tonta? Ingenieros de la opinión, expertos de la nada, voceros del poder, estos inútiles bien pagados repiten como loros los dictados de sus benefactores, mientras engañan e insultan a los incautos con sus clericales sermones para el adoctrinamiento de las masas. La misión de la psicóloga oxigenada era la de dar un estirón de orejas a los vaqueros cántabros: ¿qué culpa tienen los pobres agentes de la Guardia Civil para tener que sufrir en sus carnes, uniformes y coches patrulla la furia de los iracundos montañeses?, ladraba la estúpida opinadora.

Lavrenti Beria fue jefe de la NKVD, la sanguinaria policía secreta de Stalin. Además de ordenar miles de detenciones arbitrarias, trabajos forzados en gulags, torturas y ejecuciones, Beria mató con sus propias manos a no sabemos cuántas personas, participaba activamente en las torturas de los prisioneros sospechosos de oponerse al régimen soviético y tenía como principal afición la de

ordenar el secuestro “legal” de mujeres y niñas con las que el político abjasio se encaprichaba y a las que acababa violando y golpeando en su palacio de Moscú. Beria es tristemente conocido por ordenar la Masacre de Katyn, en la que 22.ooo polacos fueron ejecutados por el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos de la URSS en la oscuridad y el silencio de los bosques de la Rusia occidental durante la primavera de 1940. Las víctimas eran prisioneros de guerra, funcionarios del Estado polaco y civiles.

No se sabe demasiado de la vida de ‘Blojin’, solo que era el jefe de verdugos de la Lubianka, la prisión moscovita cercana al Kremlin en la que la NKVD torturaba a los prisioneros políticos. Blojin tiene el despreciable récord de haber sido la persona que ha matado a más seres humanos, uno a uno, en un menor lapso de tiempo, a lo largo de la historia. Fue enviado a Katyn para que se encargara de la ejecución de miles de prisioneros polacos. En solo 28 días, consiguió matar a

7.000 personas con una pistola Walther alemana, un arma cuya procedencia pretendía evitar que la historia responsabilizara a los soviéticos de semejante crimen contra la humanidad. Blojin ejecutó con un tiro en la nuca a unos 250 prisioneros polacos en cada una de las noches que pasó en el bosque de Katyn.

¿A santo de qué viene semejante cambio de tema? En relación a lo siguiente: ¿quién es más responsable de sus criminales actos, el que da la orden o el que la ejecuta? ¿Beria o Blojin? ¿El Ministerio de Transportes que ha ordenado el derribo del puente de Serdio sin que haya previsto su sustitución o los agentes de la Guardia Civil que cobran unos

1.500 euros al mes a cambio de hacer realidad la voluntad de poder del Estado? ¿Está justificado emprender una lucha contra la policía si los que toman las decisiones trabajan en un despacho de la capital?

La psicóloga de la tele lo tiene claro: los policías son seres de luz, inocentes y sin mácula; funcionarios profesionales que se limitan a hacer su trabajo; son solo herramientas que no piensan, no toman decisiones ni cuestionan las órdenes que deben acatar. ¿Cómo vamos a criminalizar del asesinato de Julio César a las dagas que acabaron con su vida? ¿No serían más responsables de la muerte del dictador romano los senadores que conspiraron contra César y le asestaron las 23 puñaladas? Tal vez el Ministerio se haya equivocado, admite la contertulia, pero, según ella, en ningún caso el ganadero Carlos tenía derecho a envestir con su vehículo la barricada de la Guardia Civil. Este asunto me recuerda al de todos estos criminólogos y aficionados que se lamentan de que el triple crimen de Alcàsser se cerrara en falso con la detención y condena de un chivo expiatorio, al mismo tiempo que exculpan de toda responsabilidad a la Guardia Civil, la institución que hizo posible tan abominable mentira de Estado.

Yo siempre pensé que los malos, los grandes criminales de la historia, son, efectivamente, aquellos que dan las órdenes, los que planean los crímenes, los que detentan el poder sobre los pueblos y los individuos, los Stalin, Hitler, Franco, González, Bush, Obama y compañía. Que los que las ejecutan son malos también, pero que su nivel de responsabilidad es, a la fuerza, menor. Y eso pensaba hasta que escuché en un vídeo al norteamericano Mark Passio, el de la ley natural, asegurando que no es así, que los principales responsables de cualquier crimen político son aquellos que lo cometen, los brazos ejecutores, los que terminan el día con las manos manchadas de sangre. ¿Quiénes son más responsables de lo que está ocurriendo? ¿Gobernantes, jueces y legisladores?

¿Alto Estado Mayor del Ejército? ¿Responsables de la OMS? ¿Ejecutivos de las multinacionales farmacéuticas? ¿Sus accionistas? ¿Bill Gates? Según la teoría de Passio, deberíamos culpar de lo que está ocurriendo a científicos fabuladores, médicos y sanitarios

que aconsejan y colaboran, practicantes que pinchan, periodistas que mienten, policías que multan, madres, padres y profesores que consentimos que los niños consuman sus horas respirando sus propios desechos.

Militares y guardias civiles se rigen en base al concepto de ‘obediencia debida’, así que sus acciones nunca pueden ser objeto de responsabilidad legal si han sido ordenadas por una instancia superior. Este concepto legal se basa en el ‘principio de autoridad’, propio de regímenes e instituciones jerarquizados y antidemocráticos, así que se contradice con el llamado ‘principio de juricidad’ propio del estado de derecho o imperio de la ley que debería regir los Estados pomposamente autodenominados “democráticos”: los actos tienen que ser legales en todo caso; la ‘obediencia debida’ no exime al ejecutor de sus actos criminales. Ciertamente, bloquear un puente con un coche patrulla no es un delito, pero sí asesinar a 7.000 personas en un mes o poner en práctica políticas sanitarias ordenadas por el Ministerio, aun a sabiendas de que éstas, lejos de protegernos, afectan y afectarán gravemente la salud de los pacientes. ¿El médico de cabecera debe seguir el protocolo que le dicta el Ministerio de Sanidad o debe proteger la salud de sus pacientes en base a su dignidad personal y en obediencia al juramento hipocrático que ha realizado?

La televisión apela a la ‘obediencia debida’ para eximir de toda responsabilidad a los trabajadores del Estado, todo lo contrario que hicieron en 1945 los magistrados de los juicios de Núremberg cuando decidieron anular esta argucia legal y condenar con severas penas a unos cuantos criminales de guerra nazis. Mientras que los agentes de la Guardia Civil quedan excluidos de la categoría ‘seres humanos’, en tanto que se les niega la capacidad de tomar decisiones morales por sí mismos, anulando su libre albedrío y cosificándoles como meros instrumentos, los oficiales nazis fueron elevados a la categoría de sujetos libres por los tribunales de Núremberg alegando que pudieron desobedecer las órdenes de personajes como Adolf Hitler o Reinhard Heydrich, pero no lo hicieron. El sistema de poder altera a su antojo sus propios principios jurídicos en función de sus necesidades temporales, sean éstas proteger a sus matones o escarmentar a sus enemigos.

La filósofa Hannah Arendt escribió su excelente obra Eichmann en Jerusalén. Un estudio acerca de la banalidad del mal en 1963. Arendt nos demostró que Adolf Eichmann, el oficial de las SS que dirigió la logística del transporte de cientos de miles de judíos a los campos de concentración y exterminio alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, era responsable de este genocidio, al margen de que aludiera al ‘principio de obediencia debida’ en el tribunal de Jerusalén que le acabó condenando a la horca después de un secuestro ilegal llevado a cabo por agentes del Mossad. Eichmann afirmó en el juicio que no era racista, que no era antisemita, que no era un ferviente nacionalsocialista, que nunca había matado a una mosca, que desaprobaba la decisión final, que se limitaba a hacer su trabajo obedeciendo las órdenes de sus superiores y que si él no lo hubiera hecho, se lo hubieran encargado a otro. Y, probablemente, el miembro de las Waffen SS decía la verdad. Eichmann suplicaba por su vida alegando que no era un sujeto, sino un instrumento de la maquinaria criminal nazi, una sola pieza del siniestro engranaje. De poco le sirvió, pues si el Estado de Israel ordenó la captura en Argentina del criminal de guerra alemán, fue con la intención de acabar con su vida y vengar a sus víctimas; el veredicto del juez estaba decidido antes de que comenzara el juicio. Seguramente, Adolf Eichmann no hubiera podido detener el genocidio negándose a participar en el mismo, pero si el obersturmbannführer consiguió mantenerse sereno en el cadalso mientras le

ceñían la soga al cuello fue porque, en su fuero interno, sabía a la perfección que era responsable directo de la matanza de cientos de miles de inocentes.

En un estado de derecho, la ‘culpa’ se impone solamente a aquellos individuos que incumplen la legislación vigente, así que la culpabilidad de un sujeto se reduce a un simple elemento jurídico vinculado a los requerimientos de los Estados. Mientras el asesino que mata a cien enemigos en la guerra será considerado un héroe, un humilde trabajador que no pueda hacer frente al pago de impuestos podrá ser multado o acabará con sus huesos en la cárcel. La ley establece la culpabilidad de los actos al margen de la moral, de lo que está bien o lo que está mal. ¿Es ‘moral’ vacunar a decenas, cientos o miles de personas con un brebaje experimental que genera graves efectos adversos a corto plazo, e imprevisibles a medio y largo plazo? No, pero es legal, está remunerado y socialmente bien visto.

Antaño, la ‘moral’ estaba regida en base a criterios religiosos, distinguiéndose así de la legalidad. Actuar conforme a los principios morales impuestos por la Iglesia era hacer lo correcto, desde ‘no matar’, a no tener pensamientos impuros, pese a que los pensamientos erótico-festivos no podían ser sancionados por las leyes. La religión es el aparato ideológico que permite prevenir la transgresión de los tabúes, es un mecanismo tradicional de los poderhabientes para que las personas se comporten conforme a sus propios intereses. Al igual que ocurre con la ‘ley positiva’, los preceptos religiosos establecen la diferencia entre lo que está permitido y lo que está prohibido. Más que ser buena persona, el beato meapilas se caracterizaba por ser un individuo sumiso y obediente con el poder establecido.

John Adams ya nos advirtió que la falta de fe propia de los individuos de la modernidad occidental desencadenaría en una sociedad inmoral, como la que ha permitido y fomentado los crímenes de las dictaduras del siglo XX, como la que ha justificado el lanzamiento de las bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, como la sociedad que ha olvidado ya el genocidio de miles de ancianos en las residencias dependientes del Estado español en marzo de 2020. Dos antiguos, Aristóteles y Cicerón, desvincularon el bien de los preceptos religiosos al referirse a la virtud cívica como objetivo de toda ética individual: nuestros actos siempre tienen que responder al deseo de que prevalezca el bien común, lo que es mejor para toda la comunidad. Unos siglos más tarde, el renacentista Maquiavelo separó la ‘ética’ de la ‘ciencia política’ cuando aconsejó a los príncipes de Europa que todas sus decisiones de gobierno debían responder a la satisfacción del interés individual del gobernante, centrado en la conquista y mantenimiento del poder. El fin justifica los medios.

Mucho más interesante resulta el concepto de ‘imperativo categórico’ formulado por Immanuel Kant. El ser humano solo es un sujeto libre cuando tiene la suficiente libertad de conciencia y de acción como para poder ejercer su ‘autonomía de voluntad’, es decir, el libre albedrío de toda la vida. Solo nosotros somos responsables de nuestros actos, y éstos pueden ser buenos o malos. Nosotros decidimos. Yo añadiría que son buenos cuando se hacen por amor, y no por voluntad de poder; cuando no le imponemos nada a nadie; cuando nuestro interés particular no ocasiona un perjuicio a los demás. Para Kant, la práctica del mal es una opción, pero la práctica del bien es una obligación, un ‘imperativo categórico’ decidido por uno mismo en cada una de nuestras acciones diarias. Lejos del motivante lema new age ‘puedes conseguirlo si te lo propones’ que cantaba el músico de

ska jamaicano Desmond Dekker, Kant apuesta por la frase ‘Debo porque puedo’. Es el deber moral el que debe guiar todos nuestros actos.

La práctica del mal está asociada inextricablemente al ejercicio del poder. El mal tiene como fundamento obtener ventajas personales a costa del perjuicio ajeno, así que el mal es una práctica cotidiana, necesaria y fácil para aquellos que “disfrutan” de un puesto de gran capacidad en la toma de decisiones. Mis inclinaciones pueden ser perversas, pero mi capacidad para llevarlas a cabo está seriamente limitada. En cambio, el directivo de una empresa que explota a sus asalariados, el gobernante que restringe las libertades de sus súbditos o el oficial del ejército que ordena las matanzas puede, con una simple orden, imponer su voluntad a costa del esfuerzo o de la integridad física y moral de sus víctimas; sus subordinados se encargarán de ejecutar sus deseos para que el poderoso no tenga que ensuciarse las manos; el rango en la escala jerárquica otorgará al maléfico poderhabiente la impunidad necesaria para que los damnificados desistan de ejercer su derecho de revuelta o de venganza.

Si el poder es el mal, ¿cómo es posible que obedecer sus leyes y preceptos religiosos (si los hubiere) nos convierta en bienhechores? No podemos obrar con bondad si obedecemos las órdenes o satisfacemos la voluntad de las minorías con poder. El que da la orden es tan detestable como aquél que la ejecuta.

En una sociedad vertical, estatista y capitalista como la nuestra, donde las relaciones entre los individuos son en mayor medida relaciones de poder, el mal se ha convertido en una especie de obligación cotidiana. El bien, en contra, ha pasado a ser una rareza excéntrica y contraproducente, un acto revolucionario y antisistema; la práctica del bien, igual que el lince ibérico, está en inminente peligro de extinción. ¿Qué te puede ocurrir si, a pesar de nadar contracorriente, decides haces el bien? Puedes perder tu trabajo. Puede que te pongan una multa o no puedas coger un avión. Puede que tus amigos, familiares y vecinos te den la espalda. Puedes acabar en la cárcel, en un campo de concentración o bajo tierra.

Lo más probable es que te vaya mejor si haces lo incorrecto. Hace ya muchos siglos que Sócrates nos advirtió de que el bien es el camino correcto, pero no es precisamente el camino más fácil: ‘es preferible padecer la injusticia que cometerla’, afirmó el sabio ateniense. Hay cosas que son mucho más importantes que nosotros mismos. Para los ganaderos cántabros hubiera sido más fácil resignarse y lamentar la decisión de los altos funcionarios del Ministerio de Transportes; hubieran podido implorar al Estado y a sus medios de comunicación para que les construyan un nuevo puente, a saber cuándo. Pero optaron por el combate, por asumir riesgos en defensa de su dignidad, la misma dignidad de la que adolecen las herramientas del poder que hacen realidad las consignas de los altos funcionarios del Estado, tanto los guardiaciviles que bloquearon el puente, como la colaboradora televisiva que cuestiona la acción de los valientes vaqueros de Serdio. Los guardias civiles optaron por obedecer, la contertulia por decir lo que se esperaba que dijera. Hacer el mal es tan fácil como no querer meterse en problemas.

El poder es una ficción que se representa a través de la mentira y de la coerción. ¿Unas pocas personas nos pueden dominar, a todos y cada uno de nosotros? Solo a través del engaño y, cuando éste ya no funciona porque ha sido desvelado, nos dominan por la fuerza de las armas, unas armas que empuñan seres humanos que obedecen órdenes. Si Eichmann y todos los demás se hubieran negado a colaborar en la deportación de cientos

de miles de civiles hacia los campos de exterminio, la decisión final que ordenaron Hitler y sus compinches se hubiera visto reducida a una mera anécdota de la historia. Si los soldados soviéticos hubieran dejado escapar a los polacos en los bosques de Katyn,

22.000 inocentes hubieran salvado la vida. La lucha contra el mal no puede consistir en empoderarse, en tomar el poder mediante el engaño o las armas. Sustituir un poder por otro es aceptar el mal, como cuando los soldados de Espartaco se entregaban a los lujos patricios, a la rapiña, al asesinato y a la violación, ante la desesperación del comandante tracio que perseguía el noble fin de liberarse de la esclavitud, dejando de ser un esclavo al no esclavizar a los demás. ¡Ya está bien de excusas! Votar a cualquier partido político nos convierte en cómplices. Obedecer una orden criminal o un protocolo sanitario criminal nos convierte en criminales. Ningún ejército salvador nos va a liberar del poder enloquecido. Ningún político, ningún nuevo partido va a construir una sociedad más libre. Ningún sistema que ingeniemos, por muy justo y democrático que sea, hará realidad una sociedad mejor. Solo nuestros actos dan forma al mundo, un mundo que, poco a poco, piedra a piedra, a través de nuestras decisiones, vamos construyendo. Solo a través del cultivo de la virtud personal podemos alcanzar el estado de entereza y dignidad necesario que nos permitirá enfrentarnos con valentía a las pruebas que nos depare el destino, por difíciles que éstas sean. Es nuestra decisión negarnos a apretar el gatillo. De nosotros depende plantar cara, sacar pecho, asir la vara e impedir la demolición de nuestro puente.

Antonio Hidalgo Diego

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Alma dormida

La memoria que dejó el 15 M, aquel acontecimiento en el que algunos se levantaron o más bien se asentaron en la Puerta del Sol de Madrid para manifestar el descontento ante la situación socioeconómica del país, me ha generado otro recuerdo, una copla de Jorge Manrique: “Recuerde el alma dormida/avive el seso y despierte..” En esta y en otras coplas del gran poeta se asientan muchas de las cuestiones horadadas a fuego lento en el sentir de cada ser humano que estuvo, está y, aun sin querer, estará vinculado a los cambios que estamos viviendo desde aquel momento. Tal vez aquellos días que vivimos hace 10 años ya anunciaban el acontecimiento de hoy y, por qué no, la actualidad retumbará como recuerdo de almas que duermen o están despiertos en un futuro aledaño.

Fue tan rápido el surgimiento de aquello que durante los primeros días se desconocía la dimensión de lo que estaba sucediendo en  la festividad de Madrid, el día de San Isidro, el patrón de los labradores. Los noticiarios, aquellos que parecían tener las llaves de la oficialidad, de manifestar la realidad, comentaban que algunas personas se habían instalado con tiendas de campaña o sentado simplemente en el suelo de una plaza emblemática de Madrid, la Puerta del Sol. Y cada vez eran más y había reuniones de personas muy diferentes que hablaban sobre los problemas de la realidad  y en los medios de comunicación no había una cobertura partidista, probablemente porque no había por allí ni políticos, ni banqueros, ni intelectuales, ni artistas ni toreros. Ni un solo futbolista, ni nadie que saliera en la televisión. Solo gente que se parecía a nuestro vecino o a aquellas personas que te encuentras en el vagón de metro, porque no nos engañemos, aunque había hippies y alternativos, también encontrábamos a gente prototípica de un voto más centrista o conservador, y eso desconcertaba al principio, pero luego aliviaba, porque convertía el acontecimiento en una certeza, la de “estar juntos, siendo diferentes”.

A toro pasado, cada uno se embucha las consecuencias de aquel movimiento. Si rememoramos el modus operandi de los principales actores debemos remitirnos a aquella organización llamada Democracia Real Ya, que fue la detonadora de la creación de una acción que después se trasladaría a las plazas públicas del resto de ciudades y pueblos de nuestro país y de otros países de la UE. En este momento actual habría que preguntarse cuánto de espontaneidad hubo en aquello y cuánto de precesión y estrategia, por parte de aquellos que se beneficiaron.

No fue tan espontáneo como nos hicieron creer. Madrid era una ciudad hipersaturada de manifestaciones, concentraciones, marchas de trabajadores de todos los sectores (mineros, agricultores, ganaderos, joyeros, médicos, policías, educadores ¿cuántas profesiones existen que tengan cabida en un ministerio?) reivindicaciones y acampadas. Además, hay que recordar que era una ciudad que años antes había vivido una tragedia humana, el 11 M, –escogida y sentenciada, no fue aleatoria-  y que ya en ese momento, había experimentado un sentimiento colectivo, de dolor, sí, pero ya tenía en su memoria una experiencia de unión profunda que, históricamente, tampoco había sido la primera. Y de los trenes a la plaza, en un período de 7 años, casi una octava para proyectar una fuerza conjunta. Los trenes, símbolo universal del devenir de la vida, facilitaron una pausa para pensar, para detener un porcentaje de protagonismo a los votados en la supuesta democracia en la que vivíamos y ceder asiento a los verdaderos seres que habitan la tierra. Por un instante, por unos días, el ser humano era más humano, y eso calaba en el inconsciente colectivo como el agua del mar es capaz de ahondar en la arena, y hasta cambiar el paisaje si es necesario. Pero también podía ser un contrincante para aquellos que adoraban el sistema vigente, un actor que se presentaba sin ser invitado a una fiesta donde unos pocos disfrutaban y unos muchos servían.  Detrás había organizaciones que propiciaron lo que después se consideró un hito que abanderaron algunos como estandartes y adalides de un pueblo resurgido y que se enfrentaba, por fin, a un sistema opresor, el ogro que todo se lo come, el capitalismo –que en boca de comunistas podía sonar igual que una carcajada sin gracia- blandiendo pancartas que reclamaban un sistema democrático basado en asambleas y consensos, provocando que los ciudadanos se reunieron para pensar sobre el sistema que nos regía, para sentirse partidario y participativo de manera activa en decisiones que atañen a cualquiera.

Muchas cosas en Madrid pasan en el mes de mayo, habría que consultar a los astros,  pero claramente la sociedad fue viéndose afectada por lo que estaba sucediendo: muchos se mantuvieron al margen, pasivos y aceptantes de lo que los telediarios comentaban, pero se notaba cierta ola de “aires nuevos que auspiciaban una nueva energía”, parecía que aquello volvía a dotar a los habitantes de una conciencia de voluntarios, de seres con voluntad de acción, en pro de una mejor vida, de una manera de ser y estar más felices, y muchos se pasaban por la Puerta del Sol, lugar de uvas, encuentros, despedidas y kilómetro cero. Esa era la sensación, una oportunidad nueva, un partir de cero, como el kilometraje de las carreteras españolas, sin ser ombligo ni modelo de nada. Hospitalidad al poder.

El 15 de mayo se había convertido en pocos días en una confluencia del espacio-tiempo, en un movimiento que caracterizaría a las gentes en protagonistas, finalmente, de su propio modelo de vida, de ser decisores de cómo queremos vivir, dejando a un lado la política, tal y como la conocíamos, con un sistema de representantes que ya empezaban a adolecer de un anacronismo intelectual y burgués que ya dejaba ver el artificio teatral – corrupto, sombrío y satánico, en ese orden- en el que se había convertido y no conseguía que el público, es decir, los votantes, confiaran en el espectáculo como antes, aunque seguían haciéndolo.

En los medios de comunicación la cobertura era máxima. El proceso se había contagiado a Barcelona, Sevilla, a La Coruña, por todo el país e incluso se veían asambleas en pequeños municipios; parecía como si el ser humano hubiese despertado de un letargo y tomara las riendas de su sueño, dejando que la cooperación y el consenso asumieran un primer valor, el valor prioritario y esencial, por encima del yo soy de izquierdas o yo soy de derechas, tan manidos y que tantos festines de conflictos han alimentado a vete tú a saber quién.

Una vez más,cuán presto se va el placer/cómo después de acordado/da dolor, vuelve a cantar Manrique. Se han cumplido 10 años de aquello. Y, sin embargo, ¿quién se pregunta por qué San Isidro es patrono de Madrid? Me veo en la obligación de hacerlo, porque hay un peculiar paralelismo en todo esto. Isidro era un labrador que nació en un avanzado siglo XI y que, a pesar de ser denunciado por sus compañeros por vago, el patrono fue a ver si era verdad y descubrió que era un santo. Sí, mientras rezaba –algo que sus compañeros confundían con la inutilidad, por ignorancia y falta de espíritu, seguramente- los ángeles araban con sus bueyes, y además, tanto él como su mujer, la que hoy conocemos como Santa María de la Cabeza, fueron protagonistas de una devoción sincera y humilde. Después de muertos, ya podemos imaginar la historia: cuerpos incorruptos, milagros, lo típico. Y es que así se concibió inicialmente el movimiento del 15 de mayo, como un milagro incorrupto, angelical, inocente y puro.

Pasados unos meses y con el devenir de los acontecimientos, fue siendo exprimido y drenado social y políticamente. Fue controlado, como lo fueron los primeros cristianos, por un grupo que se erigió como representante de la disidencia y la indignación, y quiso vender la moto de cambiar el sistema desde dentro del sistema, cuando hoy en día sabemos que eso es imposible y que los cambios van por otro lado. En un corto período de tiempo dejamos de ver asambleas en barrios, pueblos y municipios porque fueron sustituidos por los mítines de un partido político que, curiosamente, había hecho suyo el lema de un conocido ex presidente estadounidense. Y alguno llegó a la presidencia de nuestro país.

Hoy aquello parece que fue mucho más lejano en el tiempo, pero creo que si San Isidro y Santa María de la Cabeza hubieran vivido en Madrid en estos tiempos habrían rezado por todos nosotros, mientras muchos que iban a los mítines de aquellos que se quedaron con la energía buena del 15 M les habrían denunciado por inútiles. Y ellos, tranquilamente, habrían entendido que en Madrid hay de todo, y que cada uno tiene su proceso y que la conciencia está donde el alma despierta. Vuelvo a nuestro poeta, ahora, “los ríos que van a dar a la mar/que es el morir”. Qué de cosas cambiarían si todos leyésemos a Don Jorge Manrique.

Nuestro poeta, que sabía muy el poder igualatorio de la muerte, me recuerda en algunos versos cuán confundido está aquel que habla de lucha de clases, porque está vendiendo una fisión. Ahora percibo con claridad que mencionar al pueblo es como tocar la fibra sensible a aquel que se siente parte de un estrato castigado y castigable de la sociedad, siempre la víctima, y siempre dependiendo de un Estado que todo lo puede, pero ojo, que esto fue y es una trampa intelectual. Hemos aprendido muchas cosas en estos años, aunque no todos han asistido a clase, y no todos se han enterado de la lección. Puede que ya sea tarde para algunos.

Hablemos de humanidad, y no de pueblo. Hablemos de conciencia, y no de política. El cambio no viene de que el Estado se gestione de otra manera, el cambio ya se ha dado, y solo aquel que está dispuesto a arriesgar, a pagar el coste, podrá hablar de Humanidad. El resto, puede que se encuentre todavía sentado con una pancarta en la mano.

Cristina Migallón Gallego

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Sr. Ministro Garzón

Corría la década de los sesenta. España comenzaba  una etapa desarrollista, se iniciaba la actividad industrial, la ciudad atraía a la mano  de obra del campo, se iniciaba la construcción de grandes barriadas obreras en las afueras, también de grandes núcleos de chabolas. España era recorrida por una inmensa actividad fabril, se aumentaban los sueldos, se compraban los primeros electrodomésticos, se cogían las primeras vacaciones….y sobre todo se compraba el primer coche…..El “600”.

Entonces el nieto, se enteró de la noticia. En seguida se acordó de su abuelo. Qué feliz lo haría cuando se la contara. Le venían a la mente, esas noches en el pueblo, delante de una chimenea, toda la familia alrededor de ella. Contando historias del pasado. Añorando los viejos tiempos, todo lo que se había perdido y que ojalá volvieran.

Corriendo por la nueva barriada, con la respiración entrecortada, entrando como un vendaval en la casa ,el nieto dice: ¡Abuelo, Abuelo, los rusos están en Madrid!

El Abuelo tras el impacto emocional ,a duras penas consigue sentarse en una” butaca” para no caerse al suelo. Después de recuperarse un poco le dice a su nieto: ¡Niño¡ ve al trastero y coge la caja que hay en el fondo que hay que sacar las banderas y las ropas de miliciano que hay que ayudarles  en la toma de Madrid.

¡Abuelo, Abuelo,que no han venido a hacer la Revolución, sino a jugar un partido de futbol![1]

 Le contesta el nieto.

¡Desde aquel día el Abuelo, no volvió, a contar historias de los viejos tiempos!

Este “chascarrillo popular”, viene a cuento, es más, está de máxima actualidad, ya que muchos españoles piensan que: !Por fin los comunistas han llegado al gobierno!.Y más en concreto el Sr. Garzón! A partir de ahora se resuelven los problemas de las españoles!

Vamos a ver si los deseos coinciden con la realidad. Analicemos tres de sus actuaciones recientes:

  • Ley de Juego.
  • Nevada sobre Madrid. Barrios sin Luz.
  • Bases Norteamericanas en España.
  • Ley del Juego.

Entre los múltiples problemas que padece la sociedad española, ha aparecido uno nuevo. Como si fueran hongos, han empezado a proliferar “casas de apuestas” por todas partes, en todos los pueblos, enfrente de Colegios e Institutos, en barrios obreros….en plena crisis económica….cuando el personal es más vulnerable, pues ante la inseguridad de no saber cómo llegar a final de mes, ante la inseguridad de tu puesto de trabajo…..solución: implantación de “casas de apuestas”. Con los consiguientes efectos negativos que ello conlleva: ruina económica, destrucción familiar, ludopatía y envolviéndolo todo, haciéndole creer a la gente, que los problemas se resuelven a través de los juegos de azar (adoctrinamiento).

Esta actividad está controlada por el Ministerio de Consumo del Sr. Garzón. Y este se compromete, ante las asociaciones de barrio, a buscar una solución a este problema.

Después de un plazo prudencial, presenta sus conclusiones:

  • Ha observado que durante el covid-19,ha disminuido los clientes a las “casas de apuestas”.
  • Ha logrado que solo se haga publicidad de dichas casas a partir de las 20h.
  • !Comprendo que desde aquel día, el abuelo, no volviera a contar historias de los viejos tiempos.!
  • Nevada sobre Madrid.

Este invierno ha caído la mayor nevada del siglo sobre Madrid. Destapando las deficiencias que tiene una gran ciudad ante cualquier hecho inesperado. Madrid estuvo casi paralizado una semana por la gran cantidad de nieve caída. Estando barrios enteros sin luz. Sobre todo los más pobres. Durante ese tiempo  las compañías eléctricas suben el precio de la luz y ante la opinión pública se justifican que: solo aquellos que no pagan los recibos de la luz, son los que no tienen luz.

Esta actividad esta controlada, por el Ministerio de Consumo, del Sr. Garzón. Este se compromete a buscar una solución a este problema. Y después de un tiempo prudencial presenta sus conclusiones:

  • Ha puesto ante el “organismo pertinente”, si la subida de la luz es legal o no.
  • Va a obligar, a las compañías eléctricas, que redacten los recibos de la luz de forma comprensible para el común de los mortales.
  • !Comprendo que desde aquel día, el abuelo, no volviera a contar historias de los viejos tiempos!
  • Bases Norteamericanas en España.

Una de las características principales del Partido Comunista era: su frontal oposición a las bases Norteamericanas en territorio español. Y se realiza anualmente  un clásico: la Marcha a Rota en contra de las bases. Que hasta hace poco tiempo y de forma anual convocaba a cientos de personas por las tierras de Cádiz en protesta por dichas bases.

Pero de buenas a primeras, en una televisión de ámbito nacional, realiza unas declaraciones, en las que afirma que como andaluz y como comunista, pienso yo, es bueno mantener las bases norteamericanas en Rota y Morón debido a los “PUESTOS DE TRABAJO QUE GENERAN”.

Esto no es ya una bajada de pantalones, es un desnudarse completo, quedarte a la intemperie, ser una marioneta total….perfil idóneo a sueldo de las elites globalistas… o sea obedecer, obedecer y obedecer.

¿Que generan puestos de trabajo? Rota Y Morón están entre el 25-30%de paro, como el resto de la provincia de Cádiz.

¿Que generan riqueza?. ¿Para quién? Que los norteamericanos al manejar más dinero consumen más en Rota y Morón. Si. Pero también es verdad que un alquiler en esta zona está al mismo nivel que el de una gran ciudad. Las que entran por las que salen.

!Comprendo que desde aquel día, el abuelo, no volviera a contar historias de los viejos tiempos!

La pregunta lógica es: ¿Pero existen comunistas en la actualidad? Respondiendo honestamente puedo garantizar que: en el gobierno actual NO. En las grandes ciudades: QUIZÁS quede alguno. En los pueblos de España: ALGUNOS MÁS.

¿Qué le ha pasado al comunismo, que siendo la fuerza hegemónica en la lucha contra Franco, actualmente apenas existe.?

Nos tenemos que retrotraer a Gramsci, con su elaboración del “Compromiso Histórico”, que básicamente decía:

  • Hay que pactar con la burguesía, para llegar al Socialismo
  • Y a través de la vía parlamentaria.

El giro ideológico se concreta en un viaje de defender la Revolución Rusa  a la Socialdemocracia Actual. Incluyendo un cambio de nombre de Partido comunista Italiano a Partido Democrático de Izquierda. Pasando de ser el partido más votado en Italia en los ochenta (Berlinguer y el Eurocomunismo) a su actual desaparición o la Berlusconizacion de la política Italiana.

Este mismo proceso de degeneración le ha pasado al Partido Comunista de España. Empezó siendo la fuerza hegemónica en la lucha contra Franco. Pactó con los franquistas la Transición del 78.En las primeras elecciones le hacía sombra al partido socialista. Pero cada día, se tenía que derechizarse más y más. Y empezó a perder fuerza electoral. Se hizo eurocomunista. Más pérdida electoral. Montan Izquierda Unida. Se avergüenzan de su nombre: Comunista. Fracaso tras fracaso. Es absorbido  por Unidos(as) Podemos. En las próximas elecciones está abocado a su desaparición. En forma resumida, esta es, su triste historia.

Hay que recordar que al Partido Comunista Francés, ha recorrido el mismo camino, hasta su total desaparición o insignificancia política.

Todo esto es en función de su degradación ideológica. Pero: ¿Cómo afecta esta degradación ideológica a nivel personal?

Muy simple. Imaginemos al Sr. Garzón recién nombrado ministro. Le cambia la vida, como de la noche al día. De entrada tiene a su disposición permanente, las veinticuatro horas del día, un chófer y un coche. No se tiene que preocupar, por el trabajo del mes siguiente, pues para eso también tiene un equipo de colaboradores, las veinticuatro horas del día, que lo van llevando de la mano.

No se tiene que preocupar por las comidas, por las averías de cualquier índole, no tiene problemas para llegar a final de mes, donde va le abren la puerta, sus hijos perfectamente escolarizados y atendidos, en cualquier reunión, todo gira alrededor de él…

Su vida, se ha separado de la vida real. Su visión de la realidad está deformada. Lo han encapsulado en una burbuja. Difícilmente podrá resolver problemas reales.

Me gustaría pincharle su burbuja. Por hacerle un favor. Y la única forma que se me ocurre hacerlo es de la siguiente forma: A través de una iniciativa popular, en la que cada uno exprese su opinión sobre él, a ser posible con una o dos frases sin faltarle el respeto. Por ejemplo:

  • Sr. Garzón usted es el tonto útil del Capital.
  • Sr. Garzón, es usted fuerte con los débiles pero débil con los fuertes.
  • Sr. Garzón, es usted un esquirol de la clase obrera.
  • Sr. Garzón, los auténticos Comunistas se estarán revolviendo en sus tumbas.
  • Sr. Garzón es usted un vendido, por treinta monedas de plata.

Y así sucesivamente. Si esta iniciativa tuviera éxito y llegara a un mínimo de cien frases, me comprometo mediante carta certificada hacérsela llegar al señor Garzón para que “tome tierra” y bajarlo de su nube.

Llamadme loco. Pero que bien me he quedado al escribir todo lo anterior.

                                                                Jorge Martín González


[1] En junio del 1964 se disputó la final de Copa de Selecciones Europeas entre España y Rusia en Madrid. Ganando España con el célebre cabezazo de Marcelino.

90 aniversario de la II República española

Tal día como hoy 14 de abril 90 años atrás, las élites sobre todo militares instauraron la II República española. Y todavía en los tiempos hodiernos, debido a un olvido y falseamiento total de la historia, o, peor aún, a sus espurias intenciones, algunos abanderan la instauración de una III República española.

Éstos defienden aquella II República, que de facto fue oligárquica, clasista, antirural, estatal, capitalista, militarista, colonialista, nacionalista española, terrateniente, industrialista, patriarcal, demagógica, adoctrinadora, totalitaria, y, en consecuencia, represiva, torturadora, aculturadora, ecocida, policiaca, sanguinaria y genocida.

Félix Rodrigo Mora la calificó con gran sagacidad como la “república del máuser”, en alusión a su herramienta “democrática” predilecta, el fusil alemán máuser, originalmente Königliche Waffen Schmieden, también utilizado “democráticamente” por los nazis. En su profusamente documentado libro Investigación sobre la II república española, 1931-1936 expone algunas de las incontables carnicerías que se acometieron durante dicho periodo histórico.

En 1931 el nuevo Ministro de la guerra, el aciago Manuel Azaña, abalado por los principales generales del ejército, se lanzó a reformar y mejorar las imperialistas fuerzas armadas españolas. Con vistas a ello, la semana siguiente de instaurarse la República, el 22 de abril, publicó un decreto que obligaba a todos los jefes y oficiales militares a prometer fidelidad a ésta, por medio del siguiente juramento: “prometo por mi honor servir bien y fielmente a la República, obedecer sus leyes y defenderla con las armas”.

Y así lo hicieron. Comenzaron el mismo verano de 1931, cuando la República tenía apenas unos meses, ametrallando a cientos de trabajadores agrarios e industriales de Andalucía. Luego, en 1933 con Azaña en el gobierno, fueron cientos los asesinados y miles los torturados. El general Francisco Franco Bahamonde realizó “en servicio y fidelidad a la República” sucesivas matanzas a las órdenes de los gobiernos republicanos, tanto contra los loables revolucionarios asturianos de 1934, como en sus misiones colonialistas en Marruecos; hecho que demuestra la continuidad fáctica entre la II República y la dictadura franquista. Empero, el periodo más trágico fue el del Frente Popular (coalición de izquierdas), entre febrero y julio de 1936, cuando las fuerzas represivas, en primer lugar la militarizada Guardia civil, vejaron, lesionaron, torturaron y asesinaron a miles de personas de las clases populares. En especial machacaron a las gentes rurales, quienes intentaron, de forma loable pero desorganizada e insuficiente, recuperar algunos de los bienes comunales expoliados por el Estado desde 1812; aunque ésta práctica infame fue, desde al menos el siglo XIV, llevada a cabo por las sucesivas élites militares y políticas.

En todo este proceso terrorista-fascista republicano participó orgullosamente la izquierda (incluido el anarquismo), quien todavía reivindica la II República. Por un lado formaron parte de varios gobiernos republicanos, verbigracia el socialista Azaña o el anarquista Juan García Oliver; por otro, todos los partidos y sindicatos de izquierda (Partido Comunista de España, PSOE, CNT, UGT, etc.) apoyaron la República directa e indirectamente. Si bien es lógico, ya que en los demás países hicieron lo mismo; o, incluso genocidios aún más dramáticos, como en la Unión Soviética, Camboya, China, Argelia, etc.

En la actualidad han cambiado poco las cosas, y en ciertos aspectos a peor. Ante todo la manipulación, adoctrinamiento, aculturación y destrucción del sujeto es mucho más grave. Ahora las élites poderhabientes hacen y deshacen a su antojo, pues han constituido sociedades de seres dóciles, mansos y serviles que tragan con todo. Ergo si las élites españolas se lo proponen, lanzarán una campaña propagandística similar a la covidiana e instaurarán la III República española con mayoría absoluta.

Sin embargo, resulta perentorio recordar que alrededor de la mitad de los Estados actuales del planeta son repúblicas. Las cuales podemos dividir de la siguiente manera: repúblicas islamofascistas (Irán, Pakistán, Mauritania, etc.); repúblicas comunistas totalitarias (China, Corea del Norte, Venezuela, etc.); repúblicas imperialistas parlamentarias (con EEUU a la cabeza, más Rusia, Francia, Brasil, Alemania, etc.); y el resto son repúblicas parlamentarias de segunda y tercera fila, pero igual de tiránicas y antihumanas (México, Sudáfrica, Kazajistán, Filipinas, etc.).

De modo que mientras un Estado, sea monárquico o republicano, imponga su poder y dominio sobre una sociedad, el pueblo está perdido. Le gente está y estará en manos de los poderosos, sometidos a su capricho. Por tanto, la única vía transformadora consiste en establecer sociedades basadas en el autogobierno y autodefensa asamblearias, sin Estado, donde el poder se ejerce de abajo arriba por medio de asambleas locales omnisoberanas.

En suma, apoyar la II República española, o una futura III República, es apoyar al Estado nación militarista capitalista imperialista español. Es más de lo mismo…

José Maenza

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Libres antes que felices

La ideología de izquierda está hoy más que nunca hundida y certifica que más que un instrumento para mejorar la vida de la gente ha sido, es y será el más terrible de los artefactos ideológicos para confundir y deshumanizar a las clases populares. La bandera del eudemonismo (o el felicismo) ha sido enarbolada con orgullo durante décadas incluso siglos, bajo el pretexto de la felicidad como meta vital. Sin ir más lejos el ya caducado Arnaldo Otegi, líder de la Izquierda Abertzale, espetó hace 5 años en una conferencia que “Los seres humanos venimos al mundo a ser felices. La izquierda no puede abandonar este discurso”. Mismo mensaje que lanzara en su día el aparentemente celebre político Pepe Mújica y otros tantos adalides y salvadores de trabajadores que han querido inculcar ese horrible horizonte en las mentes de las gentes. Nada más mesiánico, religioso, que la felicidad como fin.

Debe decirse que el ser humano viene a la vida a vivir, a vivir todas las vicisitudes que la vida le interpone, la felicidad tanto como la infelicidad, el dolor tanto como el gozo, la alegría o la tristeza, la salud o la enfermedad. Recurriremos al Euskera, la patria de los vascos, esa que falsamente enarbolan cabecillas postmodernos y antivascos como Arnaldo Otegi, para realizar una aproximación etimológica a la cuestión de la felicidad. En Euskera, a la felicidad se la conoce como zorion, cuando felicitamos decimos zorionak. Zori quiere decir suerte y on significa bueno o positivo, por lo que zorion viene a ser fortuna, felicidad o buena suerte. Por el contrario zoritxar o zorigaitz significa desgracia o mala suerte, ya que txar o gaitz hacen referencia a lo malo o negativo. También contamos con la palabra zorte, que viene a significar algo similar a zori, en tanto que las escasas posibilidades de que acontezca un determinado suceso, tanto en el sentido positivo como en el negativo. Siendo esto así, la posibilidades de gozar de estados parciales de felicidad/desgracia son escasos y puntuales respecto al amplio conjunto de momentos que componen la vida del ser humano medio, independientemente de que vivamos la vida con valentía y alegría, sobreponiéndonos a las dificultades y a los quehaceres mundanos.

Por tanto, zori hace referencia a fenómenos impredecibles, los mismos que conlleva el acto de vivir. De este modo, podemos concluir que vivir es una suerte, que el vivir está impregnado del azar, de múltiples posibilidades, que la vida no está determinada y que en ella nos toparemos con la felicidad tanto como con la desgracia. Y es así porque la existencia, igual que la propia condición humana, es bipartida. Tener como meta la felicidad es una utopía irrealizable e inalcanzable ya que es ajena a la propia condición de la vida, y en las únicas condiciones en las que puede lograrse, es bajo la instauración del ganado estabulado, en un ambiente inerte, pasivo, de esclavitud del Ser e ilimitado abastecimiento de pienso. Dotar de pienso (alimentación), redil (vivienda), amaestramiento (educación) y salubridad (sanidad), es el programa político de todos los ávidos de poder.

Se le debe decir a Otegi en particular y a todos los políticos-funcionarios y demás trepas engaña-masas en general, que rechazamos su religión eudemonista, que la vida es combate y que estamos tan dispuestos al goce, a la alegría, a la salud y a la felicidad como al dolor, a la tristeza, a la enfermedad y a la infelicidad. Porque es ese el camino que nos muestra la vida y que por mucho que uno se empecine en negarla, es esta así de cruda y compleja.

Gka

“Los vurros buelan”

Me imagino que el impacto, ante tal título, es bestial. Tanto a nivel formal como personal. ¿En qué “escuela de pago” ha estado ese ignorante? Vaya “zopenco” que está hecho, que se atreve a escribir sin importarle el ridículo. Y así sucesivamente.

Esto es una reacción sana. De gente de calidad. Gente que ante una “tropelía”, aunque sea a nivel ortográfico, se rebela, reacciona… y se echa las “manos a la cabeza” pensando: “Si lo tuviera al alcance de mis manos, como mínimo, le pintaría la cara”. Lo dicho:una reacción de gente sana.

¿Reaccionamos así, ante todas las situaciones de nuestra vida? ¿Sobre todo a nivel político-social?

Veamos un ejemplo de reacción sana. La Guerra de la Independencia española. Con la connivencia del rey “felón”(traidor) Fernando VII, permitió, el paso de las tropas francesas, hacia Portugal para su conquista. Pero una vez que realizaron su trabajo dijeron “Ya que estamos aquí,nos quedamos”. Napoleón se llevó a Fernando VII, a vivir a Francia, a mesa y mantel. Algunos historiadores dicen que preso. Aunque en la correspondencia personal de Fernando VII con Napoleón, le pedía a este, que lo adoptara como hijo suyo, dada la admiración que sentía por él.

Como buen “Borbón”, conspiró para derrocar a su padre Carlos IV, en el Motín de Aranjuez. Estos borbones lo llevan en la sangre.

Mientras, el ejército español se estuvo quieto. Salvo honrosas excepciones, no presentaron batalla, pues estaba vendido como el rey.

Aquí voy a dar una interpretación muy mía de la historia de este rey.

Con esta biografía, a este rey, poco agraciado físicamente, poco hablador y una “mala leche” bestial, ¿cómo el pueblo lo pudo aclamar el “deseado”? ¿Y a la vez proclamar “vivan las cadenas”?

Demasiada contradicción. Una explicación plausible. Puro marketing, pura propaganda del vencedor, institucional, escrita por unos escribas a sueldo del vencedor, perdón historiadores. Un rey que fue proclamado tres veces. Que trajo a los “cien mil hijos de San Luis” para que invadieran España. Nunca pudo ser “deseado”.

A mí siempre me ha “rascado” la frase: “Vivan las cadenas”. Pues no habla bien del pueblo que lo dice. Ni de aquél a quién va dirigida. A los primeros por su idiotez y al segundo,porque le expresan que no lo quieren ni en pintura.

Imaginémonos al Madrid de principios del siglo XIX, lleno de pobres harapientos, un “rey felón” desfilando por Madrid hacia una de sus varias proclamaciones. Necesitaban gente para aplaudir en las calles. Solución: el ejército obligando a la gente. Entonces no había autobuses ni bocadillos para comprar a la gente. Obligándole a prestar adhesión al rey. Si se resistían peligraba su vida.

Conociendo la idiosincrasia del pueblo español, en un momento de lucidez, se dijo: “si no quieres una taza toma tres”. Y en vez de aplaudirle, gritaron “Vivan las cadenas”. Forma sutil de decirle, cabrón, dictador…

Y creo que no es el único caso en la historia de España. Aquí en Granada tenemos un hecho similar. El día de “la toma de Granada”, sale un concejal al balcón del ayuntamiento, ondeando el “pendón” de la ciudad (Vaya palabrita) y gritando por tres veces: “Granada,Granada, Granada”, y el pueblo grita: “! Queee, Queee, Queee!”.

Algo que nunca me ha cuadrado. Y, aplicando la misma lógica, entonces tiene algún sentido.

Imaginemos a Granada, recién conquistada por los cristianos, salen las autoridades al balcón del ayuntamiento y necesitan gente para aplaudir, gente mayoritariamente musulmana, que no querrían ir, entonces el ejército a la fuerza los obliga. ¿Qué puede hacer el pueblo, sin jugarse la vida? Pues en un momento de lucidez, contestarle al pendón del ayuntamiento: “! Queee, Queee, Queee!” Forma sutil de decirles cabrones, dictadores….

Si esto es así.Y lo han mantenido hasta nuestros días, ¡hay que ser burros!

Volviendo a las tropas napoleónicas. Una vez que conquistan Portugal, éstas, en vez de retirarse se quedan en España y nombran a un nuevo rey, hermano de Napoleón,”Pepe Botella”. Entonces el pueblo español, en armas se levanta, contra los invasores. Organizándose en las famosas “guerrillas”. Derrotando al ejército más poderoso del mundo.

 Una reacción sana. Ejemplar de un pueblo libre. Para no olvidar y tenerla siempre presente.

Veamos ahora una reacción insana,enfermiza, de una gran parte del pueblo francés en la invasión nazi de Francia en la segunda Guerra Mundial. Todo el mundo tiene muertos en el armario.

Una vez que Hitler decide invadir Francia, tarda una semana en que sus tropas entren en París. No hubo apenas resistencia. De ahí que al gobierno del general Petain se le llame “colaboracionista”. Más de un millón de franceses fueron a trabajar a las fábricas alemanas, no solamente por un mejor sueldo, sino que, hay que recordar, aunque los historiadores digan lo contrario, que, en Europa, Inglaterra y EE. UU, el pensamiento mayoritario era el nazi (fascismo).

Entre los “colaboracionistas” famosos tenemos a Simone de Beauvoir y a Jean-Paul Sartre.

He aquí una reacción insana, enfermiza de una gran parte del pueblo francés.

Ahora vamos a ver, actualmente en España, como todo el gobierno de coalición y gran parte del pueblo español está enfermo e incapaz de reaccionar ante una invasión extranjera. Y encima es colaboracionista.

¿Vuelvo a exagerar? Veamos:

Antiguamente las invasiones se hacían a través del ejército. Actualmente se hacen a través del dinero. El gobierno “felón” (traidor) de Sánchez-Ermita, solo tiene un programa: obedecer a la Agenda Globalista, Agenda 2030. Obedecer a intereses extranjeros. Ellos llevan muy orgullosos en las solapas de sus chaquetas el pin de la agenda 2030.

-Sánchez muestra su orgullo en el parlamento español, que gracias al covid-19, se están adelantando medidas que facilitarán la “Gobernanza Mundial”.

-Hay un plan para la destrucción controlada de las economías nacionales,a través del covid-19, Sánchez inmediatamente se apunta.

-¿Su alternativa? Economía verde. ¿En qué consiste? Invertir en las grandes empresas, que son las únicas que van a quedar, para reconvertirlas a los nuevos retos. Mientras, cada día más pobreza. Y esa reconversión con nuestro dinero.

-Cada día se está viendo que el “Estado del Bienestar”, no existe. Cada día existe menos Sanidad, menos Educación, menos consumo….

¿Cómo es posible que esto se aguante? Entre otras razones, hay una en la que hay que hacer mucho hincapié: la izquierda actual, PSOE-Unidas Podemos, nos han traicionado, se han vendido al poder y nos han vendido. Por un plato de lentejas.

Hay que tomar conciencia de esta situación. Liberarse del engaño. Y escribir sin faltas:

            LOS BURROS NO VUELAN……… PERO PEGASO SI.

Jorge Martín González

De raperos y policías

Pablo Hasél es un idiota, un letrista torpe y un peor músico. Un ser pequeñito e insignificante que se ha hecho famoso sin saber cómo ha ocurrido. Un “revolucionario” de pacotilla. El rapero más citado de un país en el que a casi nadie le gusta el rap. Hasél es un cantante blanco que todavía no se ha dado cuenta de que no es negro. Pablo Rivadulla Duró ‘Hasél’ (de nombre artístico árabe, porque todo lo islámico mola y es muy progre) presenta un aspecto desaliñado que contribuye a que caiga mal a casi todo el mundo. Su música no tiene apenas seguidores. Antes de que empezara la última función del circo mediático de turno, Hasél era un artista desconocido, el payaso triste y gruñón del circo, el “intelectual” enfadado que destila bilis cada vez que coge el micrófono, una bilis que se torna dulce néctar a oídos del Estado y la gran empresa capitalista a la que cree combatir con sus canciones. Porque, como buen comunista, Pablo Hasél es un “niño” pijo de 32 años, el hijo de papá de un rico empresario de la construcción que provocó la desaparición de la Unió Esportiva de Lleida tras dejar el club con una deuda de 10 millones de euros, y el nieto de un teniente franquista que se dedicó a masacrar a combatientes revolucionarios del maquis en el Valle de Arán en octubre de 1944.

Pero, por encima de todo, Pablo Hasél es un pringado. Mientras que el perrito ladrador Willy Toledo, el chihuahua del cine español, ese pésimo actor y polemista tuitero, lleva muchos años viviendo del cuento a merced de su papel de falso revolucionario al servicio del poder, al rapero catalán le ha tocado ser chivo expiatorio del último culebrón orquestado por el CNI. El palmero del Che Guevara, Stalin y distintos grupos paramilitares al servicio de las cloacas del Estado español, ha sido varias veces condenado por su frenética labor como letrista y activista “antisistema”. Hasél ha sido detenido por ‘enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona’ y su detención, lejos de haber pasado desapercibida como las otras veces, ha propiciado una más bien poco espontánea oleada de indignación que está recorriendo las calles de diferentes ciudades con manifestaciones de protesta y enfrentamientos violentos con la policía.  

¿Quiénes son los indignados? Los mismos de siempre. Antifas encapuchados que queman contenedores de basura, tiran piedras y petardos, trazan las manoseadas pintadas de turno y actúan al compás de la policía en una coreografía mil veces ensayada, en una especie de combate de wrestling más falso que una peseta de madera, en un toma y daca del gato y el ratón, en una batalla urbana precocinada a modo de protesta social de la que la sociedad ni participa ni apoya, porque es cosa de la policía, de sus confidentes y de los reporteros que toman las imágenes que nos arrojan los noticieros. Las manifestaciones en solidaridad con Pablo Hasél son tan poco revolucionarias como las canciones que han llevado al cuartelillo al rapero leridano.

Mientras los medios de comunicación denuncian tamaña injusticia que atenta contra la libertad de expresión, las redes sociales continúan censurando contenidos verdaderamente revolucionarios. Mientras Hasél se hace el malote con sus letras antimonárquicas, la obra ¿Qué pasó en Alcàsser? de Juan Ignacio Blanco, bastante más despiadada con la figura del rey, sigue siendo el único libro censurado en la España del Régimen de 1978. Mientras Hasél incendia las calles con sus canciones, el Estado está aplastando nuestras libertades fundamentales con la excusa de proteger nuestra salud. Mientras los “antifascistas” se enfrentan a la policía, la policía multa, niega libertades, maltrata, agrede, zurra y tortura como hacía años que no se veía, a cada vez más personas de a pie por no llevar la dichosa mascarilla o por saltarse el confinamiento. Mientras la opinión pública mira la fea cara de Hasél, los medios de comunicación distraen la atención de lo que está ocurriendo, que no es otra cosa que la implantación de una dictadura totalitaria y liberticida dirigida por un gobierno de la misma izquierda que defiende Hasél, y consentida por la misma derecha a la que Hasél critica. Que Pablo Hasél haya sido detenido en una universidad, antigua sacristía vetada a la policía, dice mucho de “nuestra” más que supuesta “democracia”. Que los Mossos d’Esquadra hayan dirigido la operación policial de detención del rapero, dice mucho de este cuerpo y de su adhesión al sistema de represión del Reino de España.  

Pablo Hasél es un idiota.

¡Libertad para Pablo Rivadulla Duró! Porque la palabra, no delinque.

Antonio Hidalgo Diego

El anarquismo de Estado y su maldad

Yo no dudo en decir que el Estado es el mal.”

Miguel Bakunin

Este artículo trata sobre la participación perversa del anarquismo de Estado en la persecución, en la calumnia, en las amenazas y en el respaldo a montajes contra la disidencia. Este escrito es duro, severo y desapacible.
Siento desasosiego con una parte del anarquismo y veo la necesidad de meter el dedo en la llaga y tirar de la manta para tratar de impedir que la inmundicia avance y se nos trague. Por eso estas líneas no son amables ni agradables. Con los que piensan diferente pero respetan la libertad de expresión y de conciencia toda la fraternidad, cordialidad y respeto en el diálogo y debate; pues la palabra no delinque. Es un deber moral fundamental para los que aman la libertad el respetar las opiniones contrarias sean las que sean. En cambio, con los que nos quieren tapar la boca a manporrazos, sólo nos queda la fuerza para defendernos y la denuncia cruda.
Estos años atrás, en especial 2012-13 en adelante, el anarquismo de Estado o anarcoestatismo ibérico ha sido protagonista de sucias y oscuras prácticas estalinistas muy del estilo y proceder del Partido Comunista de España. Antes de pasar a relatar su proceder señalaremos dónde tiene sus raíces este anarquismo a ras de suelo, degradado y pervertido.

Bosquejo sobre el anarquismo de Estado y su camarada el estalinismo

Entre 1937 y 1938 el Partido Comunista de España organizó una campaña de calumnias, montajes y mentiras para ilegalizar y hacer desaparecer al Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). A través de la NKVD (policía secreta del Estado soviético) y del PCE se creó, financió y difundió a lo grande un folleto que acusaba al POUM de ser una organización al servicio de Franco y del fascismo internacional. Este folleto impreso, sin reparar en gastos, se llamaba Espionaje en España y estaba prologado por el execrable José Bergamín.

El Tribunal de Espionaje y Alta Traición del Estado de la II República rechazó la acusación por falta completa de pruebas. Aún así, la persecución se llevó a cabo y no se hizo esperar. El partido fue prohibido y su líder Andreu Nin fue secuestrado y torturado hasta la muerte en la mansión que tenía la aristócrata del PCE Constancia de la Mora en Alcalá de Henares.

La desclasificación de los documentos de la NKVD y de la Komintern (III Internacional), con la caída de la URSS, ha esclarecido y reafirmado definitivamente que el asesinato de Nin fue orquestado por el PCE. No hacía falta la desclasificación de documentos pues se sabía y sabe perfectamente cuáles son las prácticas del PCE; pero de esta manera pues ya no hay duda ninguna.

Los anarquistas, como miembros oficiales del Estado, colaboraron en la infamia. Muestra de ello es que el 29 de enero de 1937 la Junta de Defensa de Madrid, en la que participaban González Marín por la CNT y Lorenzo Iñigo por las Juventudes Libertarias, aprobaron por unanimidad la prohibición del periódico del POUM El combatiente Rojo, el cierre de su radio madrileña, la confiscación de todos sus edificios y automóviles, y la detención de muchos de sus militantes.

Benito Mussolini decía que la “idea fundamental de nuestro movimiento es el Estado… el mérito del fascismo es haber dado a los italianos el Sentido de Estado… Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”.
Con estas meridianas palabras del fundador del fascismo es evidente e inobjetable que el PCE, Unidas Podemos y el anarquismo de Estado son mussolinianos de pro, destacados y aventajados.

Mientras Mussolini dejaba absolutamente claro qué es el fascismo, el 4 de noviembre de 1936 el principal periódico anarquista Solidaridad Obrera decía: que la CNT debe de dejar de ser antiestatal y enemiga del gobierno porque “las circunstancias han desfigurado la naturaleza del Estado… que ha dejado de ser una fuerza de opresión… con la intervención y participación de la CNT”.

Manuel Mascarell, miembro del Comité Nacional de la CNT escribía en Internacional, en octubre de 1938, que el anarquismo “es impracticable… los anarquistas deben dejar de estar aferrados a los principios y apoyar sin reservas al Estado”. David Antona, secretario de la CNT en la zona centro afirmó de la misma manera que “apoyar al Estado es un deber ineludible… hay que participar en las responsabilidades del Poder”.

El PCE estaba satisfecho y encantado con este anarquismo y decidió apoyarlo sin reservas, abriéndole los brazos a la unión gubernamental.

En varios informes enviados a Stalin en Moscú, entre noviembre y enero de 1938, Palmiro Togliatti, máximo dirigente de la Tercera Internacional Comunista -la Komintern- decía que:
La participación de los anarquistas en el Estado reduce el peligro de revuelta de las bases anarquistas… se debe reforzar el vínculo con la parte sana de la CNT [con sana se refiere al anarcoestatismo]… la cuestión de la unidad con los anarquistas es una cuestión urgente… y es precisamente esta unidad [juntos en la defensa del Estado] la que permitirá derrotar definitivamente al anarquismo… Si no conseguimos que el anarquismo renuncie a su antiestatalismo la CNT se reforzará”.

El 6 de mayo de 1937 la dirección de la CNT comienza a acusar a todos los que no apoyen ciegamente al Estado de “agentes provocadores” o “incontrolados”. Los anarquistas contrarios al Estado serán perseguidos, encarcelados, sus locales clausurados y sus periódicos cerrados. Muchos otros como el anarquista Camilo Berneri serán asesinados por este Estado codirigido por anarquistas. El Servicio de Información Militar (SIM) desplegará una inmunda red de mazmorras en la que, nos cuenta José Peirats:
El régimen de torturas que en ellas se aplicaba era el clásico procedimiento brutal: palizas con vergajos de caucho seguidas de duchas muy frías, simulacros de fusilamientos y otros tormentos dolorosos y sangrientos… Los recalcitrantes eran encerrados en la “cámara frigorífica” o en la “caja de los ruidos”, o atados a la “silla eléctrica”… Al preso se le sumergía allí en agua helada horas y horas hasta que tuviese a bien declarar lo que se deseaba”.

La CNT exigió al mismo Estado del que era parte, liderado por el PCE, puestos de mayor responsabilidad en el monstruoso SIM (Servicio de Información Militar), afirmando que tenía militantes y capacidad para realizar ese trabajo. “Nuestras posibilidades en el orden de vigilancia e investigación superan las que se nos supone al no ofrecernos más que plazas de guardianes en campos de concentración” (documento del SIM de la CNT fechado el 18 de mayo de 1938. Burnett Bolloten).

Cuando lleguen las tropas de Franco a los restos de territorio republicano que le quedaban por conquistar encontrarán las cárceles atestadas de verdaderos anarquistas, esto es, anarquistas contrarios al Estado, sea este un Estado franquista o un Estado anarquista.

El que fuera secretario del Comité Nacional de la CNT en 1936, Horacio Martínez Prieto será un firme defensor del llamado posibilismo libertario, es decir, luchar por la conquista del Estado para utilizarlo en pro del anarquismo. Íntimo colaborador de los comunistas será un alto funcionario del Estado como Director de Comercio en el Ministerio presidido por el anarquista Juan López. También será Subsecretario de Sanidad en el Ministerio de Educación y en el de Sanidad presidido ambos por el anarquista Segundo Blanco. Un tiempo después de acabar la guerra será ministro de Obras Públicas durante dos años con el gobierno en el exilio de José Giral (republicano ultraburgués y estatólatra fanático que fue Ministro de Marina por dos veces con Azaña. Azaña el carnicero, Azaña el asesino de campesinos).

Horacio M. Prieto será uno de los impulsores y signatarios del Manifiesto de 23 de enero de 1948, o también llamado Manifiesto de los diecisiete, en el que se hará un llamamiento para que el anarquismo se convierta en el Partido Libertario o Partido Socialista Libertario y luche como el resto de partidos por la conquista del Estado. Horacio Martínez Prieto acabó sosteniendo la necesidad de unirse a la socialdemocracia radical pero conservando la parafernalia anarquista. Su idea fue convertir la Federación Anarquista Ibérica en un partido de Estado.
José Expósito Leiva fue nombrado secretario general de la CNT en el interior en 1945 y vicesecretario del Movimiento Libertario. Leiva y Prieto se integraron ambos en el Gobierno de Giral en el exilio como representantes de la CNT.
En el pleno clandestino de la CNT en Carabaña en Madrid en julio 1945, José Expósito Leiva se centró en la necesidad de cómo crear un partido libertario que tuviera como objetivo construir un Estado fuerte.

Gregorio Jover, destacado militante anarquista que formó parte del famoso grupo anarquista Los Solidarios junto a Durruti, Ascaso, Juan García Oliver y Miguel García Vivancos, será uno de los que con más insistencia proponga una y otra vez la creación de un Partido Obrero del Trabajo que represente al anarquismo en el parlamento español. Buenaventura Durruti pedirá el voto para el Frente Popular; Juaquín Ascaso acabará de presidente de un Estado anarquista parlamentarista representativo con capital en Caspe que ocupará durante menos de un año toda la mitad oriental de Aragón y se llamará Consejo de Aragón; Juan García Oliver será ministro de Justicia; y García Vivancos se unirá a Gregorio Jover en las propuestas de crear un Partido Anarquista que conquiste el Estado a través de las elecciones parlamentarias y despliegue un Estado fuerte en todos los sentidos.

Todo esto hunde sus raíces en el llamado treintismo. Una corriente ideológica fundada en 1931 a partir del Manifiesto de los Treinta, contraria a la revolución y partidaria de integrarse en el Estado. En 1934 forman el Partido Sindicalista y en 1936 consiguen dos diputados que se unirán al Frente Popular que gobernará el Estado Republicano con mano de hierro y asesinatos masivos en campo hasta que comience la guerra. Los dos diputados a Cortes serán Ángel Pestaña y Benito Pabón. Éste último será Secretario General del Consejo de Aragón junto a su, ya mencionado, presidente Ascaso.
El treintismo estará formado por anarquistas como Juan López que terminará integrándose en el Sindicato Vertical franquista. También será un treintista el que fue Secretario General de la CNT en en 1922 Juan Peiró y que acabará como ministro de Industria. Y por supuesto el ya mencionado Ángel Pestaña que también fue Secretario General de la CNT en 1929.
El Partido Sindicalista se refundará en 1976 y en las elecciones de 1977 se presentará dentro de las Candidaturas de Unidad Popular (CUP) junto al Movimiento Comunista, el Movimiento Socialista y el Partido Comunista de Trabajadores.

El anarquismo y su carcinoma estatolátrico

Dejemos la historia por ahora y pasemos al presente.
Herederos de esta corriente es hoy, en 2020, gran parte del anarquismo ibérico, solo que en vez de formar un partido propio se han adherido ideal, mental y políticamente a Podemos. Ni más ni menos que lo que siempre hicieron.
Es cierto que no se han unido formalmente y que ni siquiera reconocen este hecho vergonzoso; pero es algo comprobable a primera vista que nadie de buena fe puede negar. Este anarquismo orbita entorno al izquierdismo posmoderno podemita. Toda su práctica, sus reinvindicaciones y sus ideas son idénticas al ala más izquierdista de Podemos.

Este anarquismo se reivindica orgullosamente, al igual que Podemos y el comunismo, como heredero del progresismo y de la Ilustración. Se siente de izquierdas (término parlamentarista, jacobino y estatal donde los haya) y se une en cuanto tiene la ocasión en la “defensa de lo público”, esto es, del Estado.

Este anarquismo, al igual que Podemos, es profundamente urbanita, industrialista e interpreta nuestra historia desde el punto de vista marxista y liberal asumiendo los mismo tópicos sobre nuestra antepasados. En concreto lo hacen muy exageradamente con la Edad Media, rechazando de plano nuestra enorme tradición de concejo abierto, de cultura oral, de bienes comunales, derecho consuetudinario, municipio libre, milicias concejiles, la autogestión de la administración de justicia, las formas autoorganizadas de seguridad social rural, redes de apoyo mutuo campesinas, el colectivismo, la auzolorra… Interpretan nuestra historia desde la falsedad manifiesta de la Teoría del Feudalismo y la Teoría del Progreso, repetidas sin descanso por marxistas y liberales.

Este anarquismo apoya y se siente orgulloso de haber ayudado a crear el Estado de Bienestar, al que ven como una conquista de los de abajo. Lo cierto es que este asistencialismo vertical no es ninguna conquista sino que es ideado por el militar Bismarck para destruir la autoorganización popular, legitimar el Estado, asegurar el frente interior y poder hacer la guerra en el frente exterior, conquistar los corazones y las mentes de los individuos y, en definitiva, fusionar pueblo/Estado haciendo que todo sea Estado. En nuestra península lo aplica por primera vez el Movimiento Nacional fascista con el ministro falangista Gorría y su Seguridad Social estatal de los años 60, siguiendo los pasos del ministro liberal conservador de derechas Eduardo Dato, creador del Ministerio de Trabajo. Así que tenemos que esta creación del fascismo más hitleriano es la flor y nata del izquierdismo más radical y libertario.

Este anarquismo apoya el feminismo de Estado draconiano. Un sexismo extremo iniciado por las sufragistas burguesas derechistas, gran devotas del Estado y de la dictadura parlamentaria. Este anarcofeminismo apoya la Ley Integral de Violencia de Género, apoya la Secretaría de la Mujer, al Ministerio de Igualdad, las leyes de discriminación positiva, los Pactos de Estado, las subvenciones a las miles de asociaciones, ong´s y fundaciones paraestatales, además de apoyar el bombardeo propagandista goebbeliano más masivo centrado en el chovinismo de género. Y sobre todo, apoya la censura, la censura a todo aquel que discrepe con este fasciofeminismo. A los toros se los castra para que se conviertan en bueyes. Se hace esto para que sean sumisos y resistan el trabajen duro sin rechistar. El Estado necesita castrar mentalmente para conseguir sumisión y trabajadores obedientes. El Estado necesita enfrentar a los individuos para atomizar la sociedad y dominar más y mejor. El Estado necesita que las autoestimas estén por los suelos. ¡Pecadores, deconstruiros y obedecer! El lema del movimiento mussoliniano era “creer, obedecer, combatir” y “agredir para vencer”, justo el mismo que nos plantea el feminismo de Estado.

En cuanto a la historia de la mujer rural y campesina de nuestros últimos 1500 años, este anarcoestatismo reproduce miméticamente las doctrinas marxistas y liberales de la burguesía académica más clasista. Es una vil mentira que estos últimos 1500 años hayan sido años de opresión hacia la mujer en el seno de la sociedad rural popular tradicional ibérica.

Este anarquismo ignora y rechaza la gran peculiaridad de nuestra historia rural popular. Una ruralidad que abolió la esclavitud en un proceso que comienza en el siglo V. Con esta actitud de dar la espalda a la historia de nuestros pueblos ibéricos se une a los manuales escolares del ministerio de Educación para hacer la damnatio memorae y reproducir así la versión que sobre la historia del pueblo hacen las élites marxistas y liberales. Este anarquismo, en su activismo centrado en mirar hacia arriba, delega el pensamiento en la universidad del Estado y rechaza el esfuerzo por autogestionar el saber y el conocimiento. Por lo tanto un anarquismo que, al tragarse ávidamente la versión que las élites hacen de nuestra historia rural, se siente acomplejado, avergonzado, se autodesprecia y autoodia por ese supuesto pasado de la gente común del pueblo llena de atraso, miseria, ignorancia, machismo, absolutismo, servilismo, brutalidad, violación…

Este anarquismo se une con fervor al bloque “antifascista” junto a los fascistas de izquierdas (podemitas y estalinistas varios), formando coordinadoras, frentes y grupos muy del estilo del viejo peronismo argentino, movimiento éste que se inspira en los Camisas Negras italianos. El ambiente antifa es hoy irrespirable. Salirse del dogma anarcoestatal posmoderno es suicida, es verse condenado al ostracismo más duro.

Este anarquismo defiende a ultranza la Sanidad del Estado, ultraiatrogénica, centralizada, vertical, expoliadora, delegacionista, esclerótica, capitalista, burocrática y un inmenso negocio para las farmacéuticas y fabricantes de maquinaria médica. Este anarquismo apoya sin fisuras a la Ciencia de Estado y su persecución neoinquisidora contra otras formas de ver la salud. Un ejemplo es la persecución a Josep Pamies y sus estudios sobre los usos medicinales de las plantas. La censura es defendida a ultranza o se mira para otro lado especialmente en los casos relacionados con el sacrosanto poder de las batas blancas y el todopoderoso ministerio de Sanidad.

Este anarquismo es también furibundamente partidario del anticlericalismo burgués siendo incapaz de diferenciar entre el cristianismo popular de nuestra tradición y la Iglesia Católica Romana. Son comecuras agresivos pero no así con el Islam, al que defienden desde el malabarismo. Un anarquismo que no entiende nada de lo que fue la lucha contra el imperialismo musulmán en la península ibérica y que equipara a las milicias concejiles voluntarias y autoorganizadas cristianas con el ejército profesional de mercenarios del Estado andalusí. Un anarquismo que tacha de racista e ilegítima nuestra guerra de liberación contra el Califato andalusí pero no lo hace con los voluntarios que se van a las milicias kurdas a luchar contra un Califato semejante.

Este anarquismo apoya a lo grande el conservacionismo de Estado y el ecologismo de Estado. Desde su concepción drásticamente urbanita apoya los Parques Nacionales y la Red Natura 2000. Esto no significa más que una mayor reglamentación, una mayor estatalización y una mayor presencia de funcionarios con labores policiales. Este ecologismo aumenta el poder del Estado como nunca antes y hace una defensa indirecta del ecocidio al impedir el surgimiento de alternativas. Se unen pues, a darle la estocada a la despoblación rural y a poner un obstáculo formidable para la libertad y la repoblación rural libertaria. ¿Que alternativa vamos a levantar en unas montañas donde todo está prohibido? A esta pregunta el anarcoestatismo solo emite balbuceos ininteligibles.

Este anarquismo es cosmopolita e incapaz de comprender las luchas de los pueblos por su cultura, su idioma y su resistencia a la desaparición. Este anarquismo es, tras el trampantojo del internacionalismo y la plurinacionalidad, profundamente españolista, igual que Podemos.

Este anarquismo es, de nuevo al igual que Podemos, profundamente posmoderno.
Este anarquismo es nietzscheniano, estirneriano, foucaultiano, seguidor de Derrida, Deleuce, Vattimo, Heidegger, es decir, es un anarquismo antihumanista.

Este antihumanismo lleva directamente al veganismo, al animalismo, al antiespecismo, al neomalthusianismo y a la ecología profunda. Humanizar a los animales para animalizar a los humanos. Por lo tanto, fruto de esta animalización de los humanos, es legítimo controlar la reproducción humana desde arriba como afirma el padre del antiespecismo Peter Singer en su libro Ética Práctica. El resultado es apoyar la biopolítica antinatalista estatal por el bien de la ecología y por el bienestar animal. El antihumanismo que conduce directamente al ¡somos demasiados! Esto prepara la opinión publica para aceptar la esterilización y el exterminio.
Un antihumanismo nihilista cargado de autoodio e incapaz de ver nada bueno en nuestra tradición ibérica, europea y occidental. Un anarquismo que, sintiéndose partidario de la desquiciada Teoría de la Interseccionalidad, cae en un furibundo racismo antiblanco. Un anarquismo misántropo. Un anarquismo que olvida la división vertical pueblo/Estado, exactamente igual que Podemos, y exacerba el hipercriticismo horizontal anticonvivencial al otro, al compañero, al amigo, al familiar, al vecino… al pueblo en definitiva. Termina pensando igual que la élite de todos los tiempos: el pueblo es una masa de pecadores odiosos, machistas, homófobos, blancos, racistas… Acaba mirando con amor al Estado y con odio al pueblo.
El anarquismo o es contrario a la voluntad de poder y amante del amor o no es más que una aberración estalinista y socialdemócrata.

Un anarquismo que se alinea con la exaltación del hecho migratorio que realizan una y otra vez el Banco de España, la patronal, las élites, el Estado, el agrobusiness y todo el capitalismo español, sedientos y ansiosos de mano de obra barata, joven, que venga con los altísimos gastos de crianza ya pagados por los países emisores. Un chollazo, una bicoca, un negocio redondo. Una inmigración que genere plusvalías a montón para el Capital y que cotice a la Seguridad Social, pague impuestos y aumente el poder del Estado. Una inmigración valoradísima por su desarraigo, su sumisión, su aguante ente el trabajo duro y con una cosmovisión más dada a la obediencia que la europea por venir de tradiciones esclavistas milenarias.

Decir que el sector popular de las poblaciones europeas occidentales tienen una cosmovisión más dada al cuestionamiento de los ricos, el cuestionamiento de la jerarquía, con una tensión permanente hacia la democracia asamblearia, con un individualismo positivo enfrentado al Estado, con una tradición menos patriarcal… es pecado gordísimo para los anarquistas de Estado, igual que para los podemitas. Es tal la magnitud del pecado que decirlo en sus ambientes conlleva fuertes represalias.
Hablar, reflexionar o escribir sobre la sustitución étnica en curso en Europa es motivo de agresión. Los ambientes anarquistas de hoy son lugares especialmente contrarios en la práctica a la libertad de expresión y de conciencia. Ambientes en que el pensar ha sido desterrado y sólo se pueden repetir los dogmas y relatos oficiales como loros amaestrados.

Un anarquismo que apoya el inmigracionismo acríticamente. Como ya hemos dicho, todo intento de reflexión en el ambiente anarcoestatista sobre el hecho migratorio es calificado de racista y excluido de la misma manera que la Iglesia Católica hacia con el anatema sit cuando excomulgaba a los herejes.
Este anarquismo se niega a ver que robar seres humanos a otros países es una acto neonegrero y un neotráfico de esclavos que está depredando como nunca el tercer mundo, al que se le asignado ser fábricas de seres humanos. Robarles las materias primas está mal pero no así los seres humanos.

Un anarquismo que eleva el hecho migratorio a algo a fomentar. Un anarquismo que es antinatalista por ser ferozmente misántropo, al igual que Podemos. Y si no se tienen hijos pues hay que robarlos a otras comunidades.
Un anarquismo que afirma de manera rapaz y neocolonial, igual que el senador de Podemos Ramón Espinar, que necesitamos inmigrantes para que el sistema de pensiones y, el Estado de Bienestar en general, sea viable a largo plazo. Un anarquismo que mira con buenos ojos a la patronal y al Estado cuando dice que hacen falta más inmigrantes urgentemente y mira con odio y desprecio a los que creen que no sólo necesitamos soberanía alimentaria sino también soberanía demográfica. Un anarquismo que no entiende que significa la inmigración para el sostenimiento y crecimiento del poder del capitalismo y del Estado. La inmigración es crucial para el poder del Estado igual que lo fue el éxodo rural a las ciudades para el aumento del poder del Estado franquista.

Un anarquismo que no se opone a la Política Agraria Comunitaria y se une, junto con Podemos, a las reivindicaciones de “Por otra PAC”. Para que así continúe el clientelismo, la pérdida de combatividad por soborno directo, la compra de corazones, mentes, votos y voluntades que la terrible PAC provoca en el campo. Por no mencionar la debacle de las pequeñas explotaciones familiares y la concentración de propiedad en monopolios gigantescos que provoca cualquier PAC.

Un anarquismo que no entiende que es la liberación sexual y se une a las organizaciones paraestatales y estatales LGTBI vinculadas todas ellas a Podemos y PSOE, en su lucha, junto con el fasciofeminismo, por la deconstrucción de la masculinidad y la criminalización de la heterosexualidad. Una deconstrucción forzosa, desde arriba, a través de la propaganda masiva violadora de conciencias de los medios de comunicación, la escuela y la universidad. La liberación sexual es sobre todo liberación del Estado y su biopolítica, pero esto no lo comprenden. Ven lo malo que es el igual y la necesidad de encarcelarle por delitos de odio pero no ven al Estado y su ejército que siempre han odiado fanáticamente al pueblo.

Un anarquismo defensor de las mareas verdes por la educación pública “y de calidad”. Un anarquismo que se opone con rotundidad a las siguientes palabras sobre la educación del Estado y levanta una persecución horrible contra su autor o quien diga cosas similares.

Las infaustas rutinas que inculca dicho amaestramiento planeado, a través del simple estar en el medio universitario y someterse a sus regulaciones, son muchas. Acostumbra a la suspensión del entendimiento, que es obligado a permanecer años absorbiendo, silenciosa y reverencialmente, lo que expone el docente pero no reflexionando por sí mismo, mucho menos cuestionando o contradiciendo. Induce a la competitividad y al medro, por medio del sistema de exámenes.
Fomenta el hábito psíquico del utilitarismo y el egotismo, al tener el estudio, mecánico y repetitivo, como meta el alcanzar unas credenciales o títulos para realizar brillantes carreras profesionales. Instaura la costumbre de la jerarquización y su correlativo, el servilismo, que son presentados como las formas naturales de existencia de toda comunidad humana. Estimula la pasividad de la voluntad, pues el educando es tratado como un objeto que no decide nada de importancia, que es traído y llevado sin contar con su albedrío.
Arraiga el hábito del fideísmo y las actitudes reverentes hacia las autoridades académicas e intelectuales ilegítimas, que son expresiones particulares de un personaje arquetípico de la revolución liberal, el”sacerdote-maestro” del que trata T. Veblen, instaura el menosprecio por la sensibilidad, el alejamiento de la experiencia y de la vida, así como todo tipo de acción transformadora y de compromiso desinteresado, dando pábulo a la holgazanería, el nihilismo, la indisciplina, la desgana y el parasitismo.
Surgen mentes de repetición, todas iguales, laminadas por la verborrea profesional y la balumba de las teorías y los dogmatismos, sin confianza en sus propias capacidades (salvo para reproducir lo absorbido por mentalización). De ese medio emergen sujetos cada día más limitados y mezquinos, incapaces de pensar y obrar con grandeza y con verdad. De ahí la intelectualmente nulificada, sin inquietudes trascendentales ni empuje transformador, carente de creatividad, hiperindividualista y no-ética juventud actual, devastada por el aparato académico y por ello mismo designada y dócil, sin otro interés que imitar a sus padres en el conformismo, el consumo y la ausencia de fines específicamente humanos. Todo lo expuesto otorga la razón a J.F. Revel cuando alega que la universidad “sustituye la cultura por la impostura
”.

El anarquismo y sus viles purgas contra los enemigos del Estado

Estas últimas palabras sobre la educación del Estado son de Félix Rodrigo Mora, una persona perseguida con la que se ha utilizado las mismas artes que al principio del texto comentábamos sobre el proceder del PCE (con apoyo de la CNT) contra el POUM.
Daba igual que las milicias del POUM estuvieran en el frente muriendo bajo las balas del fascismo, daba igual, eran agentes de Franco y de Hitler.
A Félix se le ha realizado una campaña brutal de calumnias, mentiras y montajes acusándole de machista, homófobo, islamófobo, racista…

En el título de este apartado he puesto “anarquismo” y no “anarquismo de Estado” pues una parte importante del anarquismo, aún no siendo anarcoestatistas, negaron la sagrada libertad de ideas, expresión, conciencia, creencia y debate; y se dejaron llevar por las calumnias y el montaje sin hacer el esfuerzo de comprobarlas. Cuando llovieron los sambenitos y la difamación, las amenazas de palizas, las expulsiones de locales y centros sociales, las llamadas a la censura abierta, la retirada y persecución de libros, la negativa al debate, el rechazo a la presunción de inocencia frente a las calumnias sin pruebas, los panfletos anónimos llamando al asesinato… cuando todo esto arreciaba, muchos anarquistas callaron y dejaron hacer, aún sabiendo que el ataque venía de un teratoma antinatural de anarquismo, Unidas Podemos, Izquierda Unida y PSOE. Hoy hablamos de Félix pero ha habido muchos Félix y esto debe ser contrarrestado sobretodo no cediendo ante su terror. Cuando decimos Félix decimos cualquier persona que se atreva a disentir.

Da igual que Félix sea absolutamente partidario y activista de la lucha por la liberación de la mujer contra el patriarcado y contrario radicalmente al sexismo de ningún tipo, además de luchador por la igualdad escrupulosa del varón y la fémina, da igual, se le llamará machista. Denunciar que el Estado es el gran patriarca, el macho alfa, el gran paterfamilias y nunca, nunca, nunca el liberador de nada ni de nadie es perseguido, no sólo por los comunistas, pesoistas y podemitas sino especialmente por el anarcofeminismo, lacayo de la universidad del Estado y sus teorías majaderas.

Da igual que Félix sea combatiente por la libertad sexual completa (excluyendo la pederastia y la esclavitud), da igual, se le llamará LGTBIfóbico por decir que el Estado es el enemigo número uno de la libertad sexual.
Da igual que Félix sea un partidario declarado de la libertad religiosa y de conciencia, da igual, se le llamará islamófobo. Exponer que el islam es una religión de Estado, militar, misógina y esclavista será tachado en los ambientes anarcoposmodernos de herejía.

Da igual que Félix sea partidario de la libertad de circulación y esté en contra de las fronteras, de la policía y del ejército que las patrulla, da igual, será acusado de estar contra los inmigrantes como individuos y de racista. Da igual que considere el racismo algo protervo e infame, da igual. Para este anarquismo si rechazas el hecho migratorio estás contra los inmigrantes como personas, como un ultraderechista racista más. Por lo que este anarquismo, al exaltar el hecho migratorio, es neonegrero y salvador del capitalismo como el que más.

El PCE acusó sin pruebas al POUM de estar al servicio de Franco y en sus panfletos/montajes sacó de contexto y tergiversó frases y opiniones de los militantes del POUM para justificar sus calumnias, persecución, encarcelamiento, torturas y muertes. De la misma manera Podemos, Psoe y su monaguillo el anarcoestatismo posmoderno calumnian a los revolucionarios y a los que se oponen al Estado.
Si el PCE, con el apoyo de la CNT (y del NKVD), sacó hace décadas el folleto Espionaje en España; ahora Podemos-PSOE, con el apoyo fiel del anarcoestatismo (y seguramente del CNI), sacan, apoyan y difunden el folleto Yo disparé contra Félix Rodrigo Mora.

Mi más profundo rechazo a este anarquismo. Es urgente anarquizar el anarquismo, para combatir al Estado y no para unirse a él. Nos vamos a defender y vamos a defender la libertad.

Enrique Bardají Cruz.

13 de noviembre de 2020, Pirineo Occidental.